CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, mayo 27, 2007

LOS SILENCIOS DE CARMONA















El silencio es un bien de primera necesidad , del que contradictoriamente prescindimos cada vez más .
Carmona es una ciudad llena de silencios .Se podría establecer , paralela a sus rutas monumentales , gastronómicas, lúdicas o de cualquier otra índole , una ruta carmonense del silencio , del sosiego .
Se me antoja que podríamos comenzar este silente camino , cualquier mañana dominical , en nuestro Anfiteatro Romano . La contemplación callada de una porción de historia, tallada en la roca, envuelve nuestros sentidos de un mágico mutismo. Dejar a nuestra imaginación escuchar ,ese silencio matutino y romano.
Otra opción a tener en cuenta , en esta ruta singular , en nuestro balcón a la Vega , junto al Parador. Desde allí se otea la paz del campo, que adopta una asana en el centro de nuestro espíritu, haciéndonos meditar mano a mano con la belleza muda que nos regala la naturaleza. Y seguimos por un galimatías de callejuelas , plazas y casas enfunfadas en ese burka que llaman cal , y que sólo nos deja ver sus ojos y bocas , en forma de puertas y ventanas . En esta encrucijada de caminos , el silencio es violado por algún ladrido , una conversación intrascendente de vecinos o alguna risa-llanto de un niño que se niega a pasar desapercibido .
Casi sin enterarnos , nos plantamos en el demiurgo del silencio carmonense : Santa María , Las Descalzas , Santa Clara …
… adentrarnos en cualquiera de ellas , es pasar a formar parte de un ritual sigiloso , enriquecedor , único . Para nada es necesario ser creyente , para que el mutismo vetusto y pétreo de cualquiera de estos templos te invadan de armonía . Sentarse con uno mismo, en la madera de sus bancos , a hablar sin hablar , a escuchar lo que no se dice , a esperar y a no esperar , es todo un gaudeamus para nuestro mundo interior . El que de verdad lleva las riendas de la cáscara .
En el silencio está la gnosis . Se dice que los monjes zen se sientan a escuchar crecer las rocas…

Al acabar nuestro lacónico peregrinaje por algunos de los muchos silencios de nuestra ciudad , unas campanas rompen la quietud de un atardecer cualquiera , para parir , tras la metálica música , más SILENCIO .

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