CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, octubre 14, 2007

SOLUCIONES AL CAMBIO CLIMATICO


















Bajo la luz macilenta que arropa las confidencias , aquel anciano sentado en su silla de enea , me desveló un misterio que hacía años le habían confiado sus antepasados . Me desgranó , mientras le daba vueltas a sus recuerdos con la misma cucharilla con la que removía el azúcar de su café , la historia sobre la ubicación azarosa de Carmona . Me contó , como la cigüeña que transportaba a Karmo a su verdadero destino , un enigma aún hoy por resolver , se sintió agotada por el enorme peso , al que murallas , iglesias y casas señoriales con escudos rocosos y yermos , sometían a su pico . La blanquinegra ave y sus dañadas cervicales , decidieron aliviarse al otear una alfombra verde , la Vega . Sin dudarlo , el pico rojo de la cigüeña , atravesó un atardecer morado , que lucía desdoblado , como una sábana , sobre un rayo amarillo de sol , que hacía las veces de tendedero. La zanquilarga dejó al pétreo bebé , sobre una breve elevación que presidía aquel paisaje . . Luego , exhausta , y con el murmullo del río Corbones como nana , se durmió . Aún hoy sigue durmiendo , en algún campanario de alguna iglesia . Es por esto , me confió el viejo , mientras daba el último sorbo a su café y a su memoria - ambos ya templados - , que sin que nadie nos haya hecho ninguna advertencia , hablamos bajito nada más cruzar el umbral de nuestras iglesias . Y siseamos a los niños , no vaya a ser , que en un mal despertar de la cigüeña , ensarte de nuevo a Carmona , introduciendo su largo pico por el arco de la Puerta de Sevilla , y nos lleven en volandas sin rumbo conocido .

Aunque bien pensado , y si nos llegamos a ver ahí arriba , podríamos buscar el lado bueno del traslado , porque ahora que nos acojonan con esto del cambio climático y las calores con que nos amenazan , no sería mala opción persuadir a la plumífera , para que nos trasplantase a tierras más frescas . Allá por Cantabria , cuentan los viajeros , que existe otro asentamiento que se llama como el nuestro , Carmona . Pues allí mismo cigüeña mía , así no tendremos que cambiar las letras domiciliadas .

2 comentarios:

David dijo...

Bueno, eso si la cigüena sobrevive la contaminación que hay en el aire... Lo que si está claro es que la desertización ya está en camino, así que ya podemos ir ancá la Loli, al Zara o a Pull and Bear que lo que compremos será en balde. Una de dos: o nos tendremos que poner velos o vamos en pelota picá. Saludos, paisano, muy buen artículo, sí señor...

García Serrano dijo...

Para un ateo como Serrano, tiene consuelo saber que habla bajo en la Iglesia (cuando es obligado a ir por la inercia de la tradición y de los cumplidos) para no despertar a las cigüeñas. Lo otro, lo del respeto a dios (con minúsculas)... ¡si no existe!
(Manolo, sigo diciéndote que cada vez me gusta más tu forma de escribir. Lo de remover los recuerdos con la cucharilla del café, es genial, genial. Tu primer libro me lo tienes que dedicar. Un abrazo).

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