CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


viernes, mayo 29, 2009

EL CONEJO DE LA LOLE

Señalaba Rafael Azcona, que ya no hay catetos con boinas en los pueblos, que hoy, los catetos, llevan ropa de marca con la etiqueta por fuera.
Hemos sucumbido a esa estulticia de las firmas. Somos hombres cáscaras. Nos medimos, y calibramos a los demás, según el número de cocodrilitos, o de jugadores de polo, que vaguen alrededor de nuestras tetillas. Lo han conseguido. Las grandes empresas, ya tienen su rebaño de clientes. Bebemos Coca-Cola, comemos en McDonald, nos vestimos de Lacoste y Ralph Laurent, aspiramos a desplazarnos en un BMW, y nos cagamos en unos Calvin Klein. Nos conquistaron. Cada vez, somos más los millones de borregos, que abrimos una boca tamaño Mick Jagger, y balamos como una sola voz: ¡ beeee...beee...! Yo, ya no soy yo y mis circunstancias, soy yo y mis marcas. Menos mal, que Lacoste no fabrica lentillas. Se imaginan el mareo que sería, ver, sorteando el rabo del dichoso cocodrilo. Conjuntivitis segura. Hombre, yo no digo que adquiramos una rueca, y nos pongamos a hilar nuestra vestimenta, como hacía Ghandi, entre otras cosas, porque, a ver, dónde encuentras tú ahora una rueca. Pero, de ahí, a valorar las cosas por una simple etiqueta, va el mismo trecho, que cuando nos dejamos enganchar por un simple titular. Sirva de muestra un botón. ¿Cuántos de ustedes han empezado a leer este artículo tan sólo por su provocativo, casi indecente, título? ¿Y cuántos de ustedes siguen leyendo, confiados aún, en que aparezca por estas líneas el conejo de la Lole? Lectores depravados, pervertidos, abandonen ustedes ya, la búsqueda infructuosa del peludo animalito, en éste, mi texto. Suelten inmediatamente este periódico, y márchense a vuestras casas, degenerados. Tenéis hijos y mujeres. ¿Qué hacéis aquí buscando conejos ajenos?. Os juro, que yo no tengo ninguno, y menos el de la Lole.

2 comentarios:

J.M. Ojeda dijo...

Muy Ocurrente.
¡Y, con tus Razones!
Saludos
J.M. Ojeda

Anónimo dijo...

no te falta razon manolo

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