CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, septiembre 19, 2010

LOS PALOS DEL SOMBRAJO Y ROMA

Se te caen los palos del sombrajo cuando lees que, a Mourinho, el entrenador del Real Madrid, le lavan los trajes con agua de río escocés. El dislate lo recoge una de esas revistas que te ofrecen, las compañías aéreas, para que pienses en cualquier cosa, menos que estás, a unos diez kilómetros, de que tu meada toque tierra. Vamos, como de aquí al Viso, pero p”arriba.
Se te caen los palos del sombrajo, cuando comprobamos como, paradójicamente, la ignorancia nos convierte en políglotas. Ante el torpedeo del recepcionista del hotel, del camarero, o del dependiente de la tienda de souvenirs, uno se defiende, y saca sus armas: plis, mersí,, arrivederci, yesterday, domani, garsón, non capito…escupimos, sin solución de continuidad, y sin coherencia, vocablos aprendidos en los anuncios. En una pizzería escuché: _ ¿Birra, signore?
...y el signore, contestó:
- Mmmmm…oui…, non…, dúe arrivederci, plís.
Colosal, tres en uno. En vez de cerveza, el hombre quería dos adiós, pero ,además, utilizó tres idiomas para cuatro palabras.
Pero cuando, de verdad, se me cayeron todos los palos, si es que quedaba todavía alguno, del sombrajo, fue cuando visité ese imperio de la fé, que es El Vaticano. Imposible obviar su anatomía interior, su esqueleto de oro, plata, mármol y madera. Improbable no contabilizar el Baldaquino de bronce macizo, la Pietá de Miguel Angel, el abrazo columnado de Bernini , o la espectacular Cúpula de Miguel Angel, Fontana y Della Porta. Por todo esto, me apunto al carro de Martín Lutero, en su Tesis número 56 cuando escribe: “Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios”. Insostenible la comunión entre el discurso eclesiástico y aquel patrimonio, sea cual sea su génesis.
Menos mal, que tanta belleza no acaba en San Pietro, si no que te sigue robando miradas, por cualquiera de las piazzas y vías romanas, bajo el, incesante cotilleo de las omnipresentes fuentes.

2 comentarios:

Tintito dijo...

Ya veo que, pese a la crisis, has tenido un opíparo banquete vacacional...Eso que te llevas.
Le sacas partido a todo. Enhorabuena Manué.

Anónimo dijo...

¡ Manolo por Dios ¡ ¿Por qué no fuistes a Pompeya mejor? GalapagarI

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