CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, junio 19, 2011

LA IMPUNTUALIDAD ES UNA MUJER

Aún a riesgo de ser acusado de machista, permítanme que me adentre en la psicología femenina y hurgue en una de sus más manoseados tópicos. La mujer, por naturaleza es impuntual. El género de la palabra, a mi humilde entender, no es casual, sino causal. Así como el mar admite un cambio de sexo, sin que el oleaje se detenga por ello, por que da igual nombrar al mar o a la mar, aquí no ocurre igual.
Los hombres hemos sufrido a lo largo de bodas, comuniones, bautizos, citas médicas, entierros…en fin el devenir diario, la afamada impuntualidad de nuestras mujeres. Si la boda era a las cinco, a las cinco menos diez se meten en el cuarto de baño a arreglarse, o a buscar la ropa que se van a poner. Si el bautizado nos tenía convidado a las once de la mañana, no se martiricen ustedes, porque antes de las once menos cuarto no os preguntará que a qué hora era el evento. Si tienen ustedes una cita médica a las doce de la mañana, muy difícil veo que antes de las doce y cuarto estéis reunidos delante de la consulta. Pero claro, somos nosotros los impuntuales, los que necesitamos estar a nuestra hora en los lugares convenidos, siendo nuestra hora cinco o diez minutos antes de la cita. Si el cumpleaños es a las cinco, queremos estar a las cinco menos cuarto, si el entierro, o nocumpleaños, es a las seis, nos esforzamos inútilmente en estar a las menos cinco. Queda evidenciado que vuestro reloj biológico no está cronometrado a la par del nuestro. No se trata de que seáis impuntuales, sino de que “vuestra hora” difiere de “nuestra hora”. Vuestra hora es a la hora en que acabéis de probaros los diez modelitos aspirantes a ser escogidos por vos, probaros los quince pares de zapatos y bolsos que se avengan a los colores y texturas de vuestras vestimentas, y entonces, cuando todo esté consumado, digáis desvergonzadas: ¿ a qué esperas, no ves que llegamos tarde?
Dicen las malas lenguas que el genial Eric Clapton le dio tiempo de componer su hermosa canción Wonderful tonight, mientras esperaba a que su mujer se terminara de arreglar para una cena. Imitémosle, y escribamos, compongamos, o estudiemos mientras las consortes se perifollan. Algunos somos capaces de sacar la carrera de Medicina en estas dilatadas, vastas, e interminables esperas. Habrá que pensárselo.

Por tanto, y visto lo visto, queda claro que la impuntualidad no es femenina, sino masculina., que no es que ellas lleguen tardes, sino que nosotros llegamos temprano.

2 comentarios:

Carmonés dijo...

Si mientras esperásemos nos dedicásemos a escribir, seguramente algunos genios de la pluma, como tú por ejemplo (modo pelota OFF) habrían escrito una enciclopedia hace años (por favor que María de Gracía no lea esto)

David dijo...

pues yo sé de algunos amigos que se retrasan y no un cuarto de hora, a veces alguna hora y no sólo un día. Así que no es cosa de la mujer, es de la persona.

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