CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


lunes, abril 27, 2009

CONSEJOS FERIA

Estimado conciudadano/a:
Con motivo de la cercanía de las fiestas de nuestra ciudad y ante las
incógnitas que nos surgen en una noche de ocio, por distintos motivos,
nuestro departamento de salud recoge esta sintomatología concreta con la
finalidad de arrojar luz sobre el tema, en la medida de lo posible.
SINTOMATOLOGIA TIPICA OCASIONADA POR EL CONSUMO DEL
FINO
Guía práctica de Reconocimiento y Resolución
Síntoma: Pies fríos y húmedos.
Causa: el catavino esta siendo agarrado en ángulo incorrecto.
Solución: Gírelo hasta que la parte abierta esté hacia arriba.
Síntoma: Pies calientes y mojados.
Causa: UD. Se ha orinado.
Solución: Vaya a secarse al baño más próximo. (Si está en una caseta
póngase a la cola).
Síntoma: La pared de enfrente esta llena de farolillos
Causa: Se ha caído de espaldas al suelo.
Solución: Posicione su cuerpo a 90 grados del suelo.
Síntoma: Su boca esta llena de colillas de cigarros y albero.
Causa: UD. Se cayó de cara al suelo.
Solución: Reposicione su cuerpo a 90 grados del suelo.
Síntoma: El suelo está borroso.
Causa: UD. Está mirando a través del fondo de un catavino vació.
Solución: Compre otra botellita de fino fresquito.
Síntoma: El suelo se está moviendo.
Causa: Está siendo cargado o arrastrado.
Solución: Pregunte si le están llevando a otra caseta.
Síntoma: La caseta quedó completamente a oscuras.
Causa: El bar cerró.
Solución: Pregunte al camarero la dirección de su casa.
Síntoma: El chofer del taxi es un elefante rosa.
Causa: UD. Bebió muchísimo.
Solución: pida al elefante que le lleve al retén de la cruz roja.
Síntoma:Reflejo múltiple de caras en el agua del sanitario.
Causa: Esta intentando vomitar.
Solución: Métase el dedo en la garganta.
Síntoma: La gente habla produciendo un misterioso eco.
Causa: Tiene la jarra de rebujito en la oreja.
Solución: Deje de hacer el payaso.
Síntoma: Todo a su alrededor se está moviendo mucho.
Causa: Está en un coche.
Solución: Pida que le lleven a casa
Síntoma: La caseta se mueve mucho y la música es muy repetitiva.
Causa: Está usted en una ambulancia.
Solución: No moverse. Posible coma etílico.
Síntoma: Un enorme foco de la caseta le ciega la vista.
Causa: Está usted en la calle y ya es de día.
Solución: Ir a dormir la mona a su casa
Síntoma: No tiene hijos y su mujer tiene 60 años.
Causa: Se equivocó de puerta.
Solución: Suba un piso más y vaya a dormir a su casa.
Síntoma: Su amigo no le hace caso.
Causa: Está hablando con un buzón de correos.
Solución: Busque a su amigo para que le lleve a casa.
Síntoma: Sólo ve lucecitas de colores y sirenas.
Causa: Está en la calle del infierno.
Solución: Cómprese un gofre y váyase a la caseta del amigo que esté más
próxima.
Síntoma: Está vestido de corto y montado en un caballo que no le hace
caso.
Causa: Está en el fotomatón de la feria.
Solución: Bájese del caballito de madera y deje de hacer el tonto.
AYUNTAMIENTO DE SEVILLA
DELEGACIÓN DE FIESTAS Y JARANAS.

(Cedido por los servicios secretos de F.G.)Gracias F.G.

sábado, abril 25, 2009

LA NOTICIA DEL DIA

Hoy he descubierto de dónde viene la actual falta de liquidez que nos embarga con esta crisis. Proviene de unos tubos que hay en las cajas de Mercadona que “chupan” dinero. Al principio me asusté, y me agarré al mueble de la cinta, no fuera a ser que me succionase a mí. Al parecer, al final de estos tubos, se van turnando los directores de bancos para aspirar con fuerza. (Claro,por eso ya no se permite fumar en los bancos, para cuidar los pulmones de sus jefazos)

“Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco” (Heraclito)

viernes, abril 24, 2009

MI ABUELA, EL JARRILLO DE LATA Y RAJOY





















Contar los recuerdos es regarlos para que permanezcan vivos. Procedo a regar uno.
Cuando apenas rozaba yo la decena de años, tenía la costumbre de, al sentarme a comer, acercarme un jarrillo de lata lleno de agua que siempre presidía la mesa en mi casa. Mi intención no era acaparar todo el liquido elemento para mi solo, más bien era impedir que nadie, aparte de mi mismo, bebiera de aquel cacharrillo. Parece lo mismo, pero no lo es. Yo fuí un niño delicado, por lo que no era de mi agrado compartir con alguien cubiertos o vasos. Y si, además, ese alguien, albergaba la suficiente cantidad de años como para que la lozanía y tersura hubiesen dejado de ser compañeras de su boca, menos aún. Abreviando, que no quería que mi abuela bebiera, antes que yo, en aquel jarrillo con agua. Me reconcomía aquella desatención, debida a mis pamplinas, pero no podía sortear el hecho de ser tan melindroso. Tal era mi cuidado para que nuestras bocas no tuvieran el común encuentro de la delgada hojalata, que además de la custodia a que sometía al jarrillo, me inventé una estrafalaria forma de beber. Bebía al revés, es decir, sujetaba el recipiente por su panza con ambas manos y, con el asa dándome en la barbilla, empinaba la lata con sumo cuidado. Bebía por el mínimo espacio que quedaba libre, entre la parte superior del asa y el borde del cacharro. Era una estampa grotesca. O bebía a ínfimos sorbitos, o me derramaba el agua encima. Pero tanto esfuerzo merecía la pena, si al final, mi hocico era el único que besaba aquel trozo virgen de hojalata.
Un fatídico día, pese a mi perpetua guardia durante los veinte minutos que duraba la comida, mi abuela alcanzó el jarrillo de agua antes que yo. Entremetió su mano, aprovechando mi indefensión, ya que en aquel momento tenía yo las mías ocupadas cortando un filete, y se dispuso a beber. Yo, por distraerme de la contrariedad, levánteme, el tiempo que dura un soplo, a subir el volumen del televisor. Cuando volví, ya estaba la lata de agua junto a mi plato. Entonces, se apoderó de mí una irreprimible sed, tanta, que no pude sobrellevarla y sucumbí. Bebí, como si nunca hubiese bebido. Bebí como sólo yo podía beber, con el asa tropezando en mi barbilla. Y justo en ese molesto momento, en que acomodaba mi boca al asidero , me endosó mi abuela :

- Uy , qué grasioso Manolito, bebes por el mismo sitio que yo...
Desde entonces, en lo alto de mi mesa no falta un búcaro, y a mis hijos, antes de enseñarles a hablar, les instruyo en el arte de beber al chorro.

Me disculparán ustedes, pero no puedo evitar el símil, al imaginarme a Mariano ( Rajoy), bebiendo del jarrillo común de las promesas electorales, con el asa de la reducción de impuestos y otras piruetas captadoras de votos, dándole en la barba, y la cara que se le queda cuando, al verle Zapatero, le advierte :
- Uy, qué gracioso Mariano, si bebes por el mismo sitio que yo...

sábado, abril 18, 2009

...QUÉ POCO HEMOS CAMBIADO

“ El español es un hombrecillo débil y violento, uno de esos cascarrabias chiquirritines, con los ojos saltones que asestan puñetazos heroicos a las mesas de los cafés y luego comienzan a dar gritos porque se han hecho daños, que agitan los brazos en el vacío, que patalean y que vociferan hasta que se ven sujetados por los brazos y en absoluta imposibilidad de moverse.

Esos hombres chiquitines e irritables que se pasan la vida gritando sin ton ni son, y moviendo los brazos en el vacío. Todos nuestro motines, todos nuestros pronunciamientos, todas nuestras algaradas son una cosa ridícula. Un pueblo serio y fuerte no arma esos escándalos inútiles, en los que se gasta la energía y se pierde la fuerza moral. “ ¡Vamos a hacer! ¡ Vamos a acontecer!” ¿ Quién le hace caso al cascarrabias consuetudinario que vocifera, en una indignación continua, desde por la mañana hasta la noche?

Todo el mundo sabe que en el fondo es un pobre hombre y que su cólera es la cólera de la impotencia, de la falta de fuerza y de confianza en sí mismo para tomar una determinación y seguirla serenamente. “

( Esto lo escribió Julio Camba en 1911. Hoy, en 2009, tenemos 5 ó 6 centímetros más, pero en la esencia ¿ hemos crecido también?

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