CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


martes, junio 29, 2010

ER BETI, CONCHITA Y MARCO AURELIO

“…y puede ser que me equivoque otra vez, y puede ser que vuelva a perder, pero la vida me dice que algún día me tocará a mí eso de sentirme bien…”
Dicen sus allegados que, don Manué, se ha escapado a la abadía de “ El Nombre de la Rosa”, y que, allí, ha sobornado a los monjes para que, cada mañana, sustituyan los cantos gregorianos de maitines por la canción de Conchita. Luego, tras tararearla para sus adentros: (“…y puede ser que me equivoque otra vez…y puede ser que vuelva a perder…), vuelve a su celda, dónde ayuna, y se fragela durante 90 minutos, el tiempo que dura un partido. A don Manué, tras sus ejercicios espirituales, le ha sido revelado que en realidad no somos de segunda. Lo dice la Constitución. No hay ciudadanos de segunda, todos somos iguales. Pero claro, de primera tampoco somos, por eso, está moviendo sus hilos, para que se reforme el texto de la Consti, y añadirle que: “España está formada por ciudadanos béticos y, algunos otros, que aún no lo son”. El bético es, por encima de todo, un estoico. Marco Aurelio, en el año ciento y pico después de Cristo, escribió: “Todo suceso que te induzca a la aflicción no es un infortunio, sino una dicha soportarlo con dignidad, porque, algo semejante pudo acontecer a todo el mundo, pero no todo el mundo sabe llevarlo con decoro”.
Lord Voldemort, perdón, quiero decir, don Manué, ha encargado ya, a una imprenta sevillana, sellos para repartir entre los porteros que controlan los accesos del Villamarín, digo del Manuel Ruiz de Lopera. Ha dado órdenes taxativas para que todo el que entre o salga del estadio bético, desde jugadores a utilleros, pasando por las señoras de la limpieza o los repartidores de la Cruzcampo, sean sellados en la frente con el dogma bético “MANQUE PIERDA”. Ganá no ganaremos, dise don Manué, pero nos vamos a reí….

jueves, junio 24, 2010

RECUERDA, ZENET EN CARMONA, EL 17 DE JULIO.

TONI  ZENET: Los Mares de China
VERANO CULTURAL 10
Carmona, 17 de julio de 2010, 22,00h.
Plaza del Palenque (Puerta de Sevilla)
Entrada libre hasta completar aforo
EL DISCO.
Arrebatador y verdadero, Toni Zenet (Málaga, 1967) es un crooner andaluz. De sombrero y voz prodigiosa. Sobre un escenario puede guardar las formas de un Sinatra sureño y un minuto después mandar el micrófono a paseo y cantar a capella para asombro de las primeras filas.

Los Mares de China es su primer trabajo en solitario. Un disco que como los buenos lienzos tiene vocación de clásico. De esos que perduran en el tiempo. También es un viaje por el mundo: con un billete comprado en la copla andaluza con destino al tango argentino, el son cubano y el jazz de Nueva York. Sin tópicos. Porque Los Mares de China es fusión natural. No fusión etiquetada. Un viaje natural a los sentidos.
Música de toda la vida que no se ha hecho hasta ahora, con una carga brutal del inconsciente colectivo. Con unos temas que se podían haber escrito en los años 20, 40, o 60. Pero son de este siglo. “Cuando la gente lo escucha piensan que no son canciones originales”, cuenta el propio Zenet, “sino versiones de clásicos”. Eso siempre es buena señal.

Zenet no es ningún novato en la música. Sur. S.A. fue su primera banda de funky flamenco, (“cuando nade hacía funky flamenco”) con la que publicó dos discos (A golpe de pellejo y Malaracha) y de la que se conserva otro trabajo, todavía inédito. Las cosas no funcionaron como debían.

Nace así el proyecto Zenet, que tiene su origen hace un par de años en las jams sessions del bar Plaza, de Madrid. La cabezonería del letrista y poeta Javier Laguna y el impulso de Juan Ibáñez (de la editorial Warner Chappell) reflotan la ilusión de Toni justo cuando el desánimo se agarraba a su cuello.
La misión, dar vida a unas canciones emocionantes, nocturnas y a la vez soleadas, elevadas con la particular voz de Toni. Él mismo agarra sus ahorros, busca financiación y se mete a grabar un disco con unos músicos de jazz de categoría, que al ver el resultado se implican en el proyecto. “Siempre he sido Juan Palomo”, dice Toni. El resultado es un traje a medida, un trabajo en equipo. Uno de los discos más sorprendentes de los últimos años. Que como los buenos jamones tiene denominación de origen. “Yo los llamo las Cinco Jotas”, asegura Zenet: Javier Laguna (autor de letras), Javier Viana (percursiones) y José Taboada (guitarra), Juan Ibáñez y Joshua Edelman (pianista y dueño del estudio de la Latina donde se grabó el disco). Si Chavela Vargas, Gardel y Sinatra hubieran nacido en Málaga no necesitaríamos a Zenet. Por eso Los Mares de China es imprescindible. El TOP 5 de Los Mares de China, por Toni Zenet.

domingo, junio 13, 2010

COSER EL FUTURO

Se nos va la vida cosiendo y descosiendo el futuro. Anda que no le damos puntás.
Le tomamos medidas a cada instante. Nos hacemos de dedal, alfileres y jaboncillo de marcar, y empezamos a hacer el patrón. Siempre hilvanamos lo más lejos posible.Nos proyectamos dentro de 5,10,15 años, y le cogemos los dobladillos a la realidad, para no pisarnos el presente. Después de pespuntear cada sueño, nos probamos cada noche nuestro futuro. Siempre nos queda algo largo, pero achicamos la sisa con imaginación, nos ceñimos el talle con deseos, y ya está, nos queda que ni pintado. Pero, tanta costura nos va dejando miopes y la visión se va haciendo borrosa con la distancia, por eso, nos ponemos las gafas de cobardes y vivimos con el ancla echada. No zarpamos ni a la tienda de la esquina sin hacer un cuaderno de rutas. Entonces nos excusamos con que nos calzan las circunstancias, con que nos viste la nómina, y es ahí, donde empezamos a ser sólo presente, si acaso los sábados en la peña escupimos un voyahacer, ó un levoyadecir…un mucho de nada. Los anhelos se divorcian de nosotros por incompatibilidad de caracteres, y las ilusiones, emigran al limbo de los no bautizados. Esperemos que todo este galimatías político-emocional sirva, al menos, para amarrarnos al palo del sentido común, como Ulises sensatos, para que ningún canto de gaviota disfrazada de sirena, nos haga abandonar la nave de la izquierda. No, a España no la está destrozando la izquierda como vocean los cazavotos. No dejemos que oculten tras sus graznidos gavioteros, a los verdaderos culpables de este despropósito económico, que no son otros que las manos y los pies de la derecha: ese connubio entre una banca ambiciosa y un buen puñado (que no todos) de empresarios deshonestos, brockers sin escrúpulos y otras faunas dignas de ser olvidadas. Ellos han sido, y son, los únicos responsables de esa bomba de relojería que la derecha quiere desactivar, después de explosionada. No, todo esto no lo solucionan los trabajadores, lo soluciona un trasplante masivo de cerebros, ¿hay donantes voluntarios? No, los responsables de la crisis no viajan en pateras. Ni son los que exigen un despido digno, sí , los que obtienen cifras bochornosas, por desmesuradas, por abandonar los consejos de dirección de las grandes multinacionales, que , casualmente, son los mismos desvergonzados que jalean que hasta que no haya despido libre, no saldremos adelante. ¿ Adelante de qué, de los sueldos de mierda que ellos imponen a los asalariados? Cada vez que la derecha española se erige, cínicamente, en defensora de los trabajadores, se está subiendo a la proa del Titanic, y , mientras grita como Di Caprio: “ YO SOY EL REY DEL MUNDO…”, lanza un escupitajo hacia delante, que el viento, sabio elemento, le devuelve a su rostro. Amárrense fuerte al palo, muy fuerte. Ya se escucha el chillido de una bandada de gaviotas, buscando cabezas para picotear las ideas y hacer caja en las urnas. Que no nos cosa el futuro Rajoy, hay mejores sastres, y a mejor precio.

domingo, junio 06, 2010

HAY UN CIEMPIES EN MI CAMA


Yo siempre respeté su intimidad. Nunca abrí sus cartas, ni su e-mail, ni hurgué en las llamadas de su móvil. Jamás miré, hasta aquella tarde, en el altillo de su ropero. Fue algo casual. Buscaba unos papeles míos cuando, al abrir aquel altillo, descubrí su secreto. Estuve a punto de morir debajo de un alud de cajas. ¿Qué era aquello? Parecían cajas de zapatos, pero no podía ser, había demasiadas. Empecé a abrirlas, y para sorpresa mía, en cada una, habitaban un par de los susodichos. Zapatos de todas las formas y colores, planos, con tacones, de piel, de loneta, cerrados, de tiras, con cordones, con hebilla, con velcro, con moñas, rojos, verdes, negros,…Los devolví ligero a su madriguera, y me guardé silencio. Estuve un tiempo al acecho, observando si tanto calzado era utilizado, ó sólo estaba allí arriba, olvidado. Mi desconcierto fue in crescendo cuando comprobé, día tras día, que todos aquellos botines, alpargatas, chanclas, náuticos, babuchas, sandalias y mocasines, abandonaban sus casas de cartón y vestían los pies de mi amada. Ahí me pudo el miedo, y desde aquel hallazgo, todas las noches alejaba, yo, mis pies de los suyos. Temía rozarme con unas piernas repletas de pies, tantos como zapatillas almacenaba a escondidas. No había otra explicación para aquel despropósito. Yo había escuchado que las mujeres perdían el control comprando bolsos y zapatos, pero otra cosa era, que alguien pudiera calzarse aquella cantidad de cubrepiés. No había días en el año para darles una oportunidad a todos, a no ser que….tuviera más de dos pies, y de tres y de cuatro. Joder, me había casado con un ciempiés, y hasta ahora no lo sabía. Qué repeluco. Desde entonces, intento pillarla desprevenida, por si consigo ver aquella ingente cantidad de extremidades, pero debe tener oculto, algún mecanismo retráctil, que esconda aquel batallón de dedos, uñas, talones y plantas. Ahora me explico los facturones del podólogo, y el extraordinario ancho de los pantalones de sus pijamas, y los cajones repletos de calcetines, y las pisadas por toda la casa. Me quiero ir, pero no sé como decírselo.

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