CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, junio 26, 2011

PARA VER CON LOS HIJOS (...Y CON LOS POLÍTICOS)

Mi buen amigo, Carlos Guisado, me ha envíado una joya para la reflexión, gracias Carlos.
Por favor, antes de discutir con tus hijos, sobre el móvil de última generación, sobre los zapatos de deportes de 100 euros, sobre el aumento de su paga semanal, o, mejor aún, justo antes de recoger la cocina con sus platos medio llenos y los zumos y refrescos casi enteros, invítale a ver juntos esta película que sólo dura 6 minutos, y ha sido la  ganadora de un festival de cine alemán.
Tampoco estaría mal que la viesen todas las noches de su vida, aquellos que utilizan sus cargos públicos para despilfarrar el que no es su dinero, o para robar, o recalificar ilícitamente, o enriquecerse a costa de nuestros votos. Va por todos ellos.
PINCHA  AQUÍ: http://cultureunplugged.com/play/1081/Chicken-a-la-Carte

sábado, junio 25, 2011

GUISO DE PAPAS

INGREDIENTES:

- 4 papas medianas                             - pimienta negra molida
-1/4 de ternera en pedacitos              -sal
-una cebolla                                        -1 pastilla de avecren
-1 pimiento rojo                                  -colorante
-4 dientes de ajo                                 -aceite
-1 zanahoria

Para todo esto utilizaremos una olla exprés pequeña y una espumadera.

PREPARACIÓN

Lo primero, lávate las manos, so guarro.

1- Pelar papas, lavarlas, trocearlas medianas, y dejarlas echadas en agua.
2- Trocear cebolla, ajo y pimiento (todo pequeño, para disimularlo)
3-Corta la zanahoria en tiras (para poder sacarla entera, la zanahoria)
4-Poner olla exprés con aceite para sofrito
5-Echo, cuando aceite esté caliente, cebolla y pimiento (que no se hagan mucho)
6-Echar ajos, que no se hagan mucho (ya que luego seguirán sofriéndose con la carne)
7-Echar carne y zanahoria (mover hasta que se haga carne. Retirar por si salpica)
8-Añadir agua a la olla (echar sal y colorante - para cambiar el color claro está), y echar un chorreón de vino blanco
9-Cerrar olla. Cuando empieze a hervir, (dejar 40 minutos) .


¿ ...Y DE QUÉ QUIEREN USTEDES QUE HABLE, DE LA VIDA?.
 PUES HABRA QUE COMER PARA VIVIR
?

domingo, junio 19, 2011

LA IMPUNTUALIDAD ES UNA MUJER

Aún a riesgo de ser acusado de machista, permítanme que me adentre en la psicología femenina y hurgue en una de sus más manoseados tópicos. La mujer, por naturaleza es impuntual. El género de la palabra, a mi humilde entender, no es casual, sino causal. Así como el mar admite un cambio de sexo, sin que el oleaje se detenga por ello, por que da igual nombrar al mar o a la mar, aquí no ocurre igual.
Los hombres hemos sufrido a lo largo de bodas, comuniones, bautizos, citas médicas, entierros…en fin el devenir diario, la afamada impuntualidad de nuestras mujeres. Si la boda era a las cinco, a las cinco menos diez se meten en el cuarto de baño a arreglarse, o a buscar la ropa que se van a poner. Si el bautizado nos tenía convidado a las once de la mañana, no se martiricen ustedes, porque antes de las once menos cuarto no os preguntará que a qué hora era el evento. Si tienen ustedes una cita médica a las doce de la mañana, muy difícil veo que antes de las doce y cuarto estéis reunidos delante de la consulta. Pero claro, somos nosotros los impuntuales, los que necesitamos estar a nuestra hora en los lugares convenidos, siendo nuestra hora cinco o diez minutos antes de la cita. Si el cumpleaños es a las cinco, queremos estar a las cinco menos cuarto, si el entierro, o nocumpleaños, es a las seis, nos esforzamos inútilmente en estar a las menos cinco. Queda evidenciado que vuestro reloj biológico no está cronometrado a la par del nuestro. No se trata de que seáis impuntuales, sino de que “vuestra hora” difiere de “nuestra hora”. Vuestra hora es a la hora en que acabéis de probaros los diez modelitos aspirantes a ser escogidos por vos, probaros los quince pares de zapatos y bolsos que se avengan a los colores y texturas de vuestras vestimentas, y entonces, cuando todo esté consumado, digáis desvergonzadas: ¿ a qué esperas, no ves que llegamos tarde?
Dicen las malas lenguas que el genial Eric Clapton le dio tiempo de componer su hermosa canción Wonderful tonight, mientras esperaba a que su mujer se terminara de arreglar para una cena. Imitémosle, y escribamos, compongamos, o estudiemos mientras las consortes se perifollan. Algunos somos capaces de sacar la carrera de Medicina en estas dilatadas, vastas, e interminables esperas. Habrá que pensárselo.

Por tanto, y visto lo visto, queda claro que la impuntualidad no es femenina, sino masculina., que no es que ellas lleguen tardes, sino que nosotros llegamos temprano.

sábado, junio 11, 2011

A los políticos que gobiernan lo que que queda de piel de toro:"Lo que hacéis habla tan fuerte, que no deja oír lo que decís".

LA QUIETUD, (de BELMONTE a PAQUIRRÍN)

Juan Belmonte sentó las reglas del toreo moderno, con las tres claves de la lidia: parar, templar y mandar, pasando del “te quitas tú o te quita el toro” al “no te quitas tú, ni te quita el toro, si sabes torear”. Aquella quietud torera llegó a la cúspide con Manolete cuando atornillaba sus zapatillas al albero. Desde entonces, una vasta nómina de matadores, han ido haciendo de la inmovilidad, uno de los principales filones para hacer dinero rápido. Desde Antonio Ordoñez a José Tomás, pasando por Diego Puerta, El Viti, Paco Ojeda o Espartaco, todos han hecho el don Tancredo, para comprarse el Mercedes y el Cortijo, santo y seña de la profesión. Todos menos uno, que se compró el coche con nombre de mujer y las tierras, corriendo delante de los cornúpetas, Curro, el de Camas, el Faraón. Bueno, volviendo a los valientes, Paquirrín, el de la isla, el superviviente, el cachorro de la dueña de la receta del Pollo a la Pantoja, algo sobre la quietud torera se le pegó al oído, como forma de hacer dinero. Y vaya si lo ha cumplido con éxito. El tío está inactivo desde que nació. Sereno, estático, tranquilo como un practicante de Zen. Su inacción, y su sosiego, le han proporcionado pingües beneficios. La audiencia lo aclama como un tipo campechano, simpático...¿y quién no estaría sonriente cuando ha hecho del ocio una de las profesiones más rentables en esta época de crisis? El ha convertido el problema de los españoles, el paro, en una brillante carrera. Torpe desde luego no es. Al fin y al cabo ha seguido al pie de la letra la norma torera, hay que quedarse quieto, niño, y quieto se ha quedao. Que más da que en vez de pararse delante de un Mihura de 600 kilos, se ha haya parao delante de una hamburguesa. ¿Qué diferencia hay entre la Maestranza y el McDonalds? Di que sí Francisco Rivera, ahí quieto, parao, dejando que las papas fritas y la Cruzcampo te rocen la taleguilla, con dos cojones, y deja que digan, que la envidia es mu mala, que se lo digan si no a tu madre, que iba para alcaldesa y las malas lenguas le arrebataron el sillón. Si le preguntáramos a Belmonte, cómo ha podido Paquirrín llegar a dónde está ahora, todo un mito mediático, seguro que nos respondería, con su tartamudez, y con las mismas palabras, que cuando le preguntaron cómo había llegado un banderillero suyo a Gobernador Civil de la provincia de Huelva:

- Po…po…po como va a sé ?. De…de…degenerando.

domingo, junio 05, 2011

COSAS DE NIÑOS

Cuando yo tenía siete u ocho años tuve el privilegio de escuchar a los mejores cantaores de flamenco. Valderrama, Marchena, Vallejo, La Niña de la Puebla,  Caracol,  etc. Todos actuaron en la carnicería de mi padre, circunstancia que me tenía mosqueado, ya que mi padre, no era ningún señorito adinerado, que pudiese pagar las millonarias minutas de aquellas figuras, aparte de que tampoco entendía, cómo se rebajaban tanto, y pasaban, de actuar en los mejores teatros de España y del mundo mundial, a cantar en una carnicería de barrio. Había una serie de pormenores que no me cuadraban. Por ejemplo, nunca ví colas en la carnicería para verles, cuando yo estaba harto de observar en  el NODO, las interminables filas que Antonio Mairena, o La Niña de los Peines, convocaban ante cualquier actuación suya. Otra cosa que mi entendimiento no alcanzaba, era como había días, muchos días, en los que cantaban casi todos los nombrados a la vez. Pero ¿cómo podía mi padre arreglar las agendas de tanto número uno y hacerles coincidir a todos, seis días  a la semana? Al que más contratos hizo, fue a Pepe, el niño de Marchena. Pepe hizo tantos bises en la carnicería de “Los cuatro muleros”, que yo veía, en sueños, .” aldelamulatorda, mamita mía, quesmimario, quesmimarío…” En fin, de todo lo aquí dicho, lo que más me aturdía, era el no poder ver, nunca, a ninguno de los cantaores. Como lo oyen, yo les escuchaba perfectamente, pero, por más que recorría las distintas estancias de la carnicería, jamás pude verles la cara. Yo esperaba escondido, tras una mesa, a que mi padre despachara, para buscar a los flamencos. Sabía que Marchena y Valderrama eran chiquitillos, por eso, yo miraba entre los solomillos y las costillas, que colgaban de los ganchos en la cámara frigorífica, o rebuscaba entre los paquetes de menestras congeladas, pero nada, no hubo forma. Pasados los años, mi padre me descubrió el  secreto y recóndito tablao. Era rectangular, negro, con un cuerno, metálico y retráctil, y muchos botones. Se llamaba radiocassete. Desde aquel descubrimiento, absolútamente mágico, le debo a mi padre, el poder contratar, yo, a diario, y pese a mi nómina, a Serrat, a  Fito y a Sabina. A veces me pongo exquisito, y meto en mi cuarto de baño a Puccini, o a Bach. En mi cocina, Rosario le canta a diario a mi mujer, mientras ésta, urde estupendas recetas, y a Drexler, Jorge, le siento en mi coche, y  le dejo que me alegre la vida, mientras miro pasar a los transeúntes.  Es un gustazo, esto de contratar a los mejores, sin tener que pagarles.

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