CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


martes, agosto 28, 2018

VUELVEN LAS TERTULIAS de "COMER, BEBER Y HABLAR"


El final del verano nos "vomita" de nuevo a la realidad. Los pequeños vuelven al colegio, los medianos a la Universidad, y los grandes (los viejos vamos) volvemos al trabajo. Pero desde hace un par de años, en Carmona, y en septiembre, tras las fiestas patronales,  no solo tornamos a las faenas, sino que también retomamos LAS TERTULIAS, y eso nos da un respiro en mitad de ese desierto que se extiende de lunes a viernes. 
Esta  tercera temporada hablaremos, entre otras muchas cosas, de pintura y creatividad, de migrantes , de cooperativas y defensa del usuario, de cocina, ...y de cualquier tema que vosotros propongáis. Estoy abierto a cualquier sugerencia. Bienvenidos a las tertulias. Nos vemos en el Molino de la Romera.
Manolo  Martínez

domingo, agosto 26, 2018

SIN TI

Apenas llevo unas horas sin ti y ya te echo de menos. Noto tu falta, no me hallo, no sé moverme sin tu cercanía. Es tanto el tiempo que pasamos juntos que ya eres parte de mí. Me dicen los amigos que sufro el "Síndrome de Estocolmo", que me has creado una dependencia casi enfermiza. Aún así intento reflexionar, pararme a pensar... preguntarme si realmente me convienes. No te digo lo que yo mismo me contesto porque no quiero  herirte. ¿Que me pasa entonces? Ni contigo ni sin ti...
Y ahora que lo rumio, tampoco eres para tanto. Lejos de darme paz me produces desasosiego. Tu presencia no provoca en mi la obtención necesaria de serotonina para estar a gusto, al contrario, eres la principal causa de mi sobreproducción de adrenalina. Y es que nunca callas, no conoces el significado de ese bien espiritual que es el silencio. Hablas a todas horas, hablas por los codos, y si alguna vez te callas es para incitarme a que yo hable. Es una locura. Me urge tomar una decisión ya. Ahora. Si acaso voy a esperar una tarde más, sólo una más. Por aquello del amor propio, por saber que si quiero puedo ser autosuficiente, por el ego, por refrendar que soy capaz de vivir sin ti, una hora, una mañana, una noche, un día entero, una semana...no, no es verdad, no puedo más. A las tres sale el autobús. En poco más de treinta minutos te tengo en mis manos...,bueno...si quiero que te pongan la pantalla protectora tendré que esperar algo más. No me importa. Te necesito. Cojo la tarjeta, el DNI, y ya estoy en Media Markt que es donde siempre me esperas.
Me he quedado sin móvil, Dios, no sé cuánto más podré aguantar. Sin ti, móvil, no sé vivir. Me voy corriendo que pierdo el bus. 
Manolo  Martínez

viernes, agosto 24, 2018

DESCONCHONES


Desde mi cama queda demasiado lejos mi infancia, tanto, que a veces la echo mucho de menos. Entonces recurro a un viejo truco que me acerca a ella, meter el dedo en los desconchones. Localizo uno y empiezo a rozar mi índice, despacio, sin prisas, saboreando como se va agrandando aquella hendidura sólo con la presión de mi dedo. Me canso y cambio de falange, introduzco el tercero, el corazón, y ahí perforo sin piedad. Es casi orgásmico, no hay mayor placer que percibir como se dilata el agujero. Es enorme a estas alturas, tanto que ya puedo asomarme a él, lo hago y compruebo que está todo igual. Mi padre, sentado en su sillón, tira números sobre el negocio, mi madre vive cosida a la cocina, mi hermana llora desconsolada por irse a la calle, y en el parque, con un par de cacerolas, una machacadera de madera y mucha paz encima, mi hermano. Ajeno a todo hago los deberes delante del televisor Fercu, del que sale una vocecilla insignificante. Giro el botón del volumen a la derecha (sic), y la voz pequeña, como su dueño, aumenta mientras nos vende su manta zamorana: “...españoles…el contubernio judeo-masónico y las fuerzas comunistas quieren acabar con España…” Me asusta aquel puñado de palabras desconocidas y misteriosas para mí, y vuelvo a rotar el pezón del volumen, ahora lo hago con sentido común, hacia la izquierda, y la voz empieza a templarse,...¡ufff..., qué alivio¡ El silencio recompone mi ánimo. De un salto, lo que es la edad, abandono la sala de estar y me voy al patio. Allí, junto a la ventana de Mariquita, descubro otro desconchón y vuelvo a la carga, hasta que  una mano traicionera me da con sus cinco dedos en mi cabecita, mientras me grita:

                          - ¿Qué...?, luego vendrá tu madre a arreglarlo, ¿no? 

...pero, para entonces, ya es tan magno el desconchado que huyo por él.

 ¿Qué es esto, dónde estoy? 

Alguien me mete la lengua en la boca...¡qué asco!

- A ver...espera, pero si es coño, mi primer amor.

Perdonen lectores, puse mal los signos de puntuación, y omití los suspensivos. Empiezo de nuevo:

- Pero si es....¡coño!, mi primer amor. 

Bueno... voy a seguir desconchando, quiero volver a mis calcetines blancos.

martes, agosto 21, 2018

Manifiesto contra la violencia en Carmona


El 21 de agosto de 2018 Carmona entera cerró sus negocios y más de 5000 personas se manifestaron silenciosamente. 


sábado, agosto 18, 2018

El hilo rojo

Cuenta una leyenda que cada uno de nosotros estamos unidos a otra persona para toda la vida por un hilo rojo. Luego, el ir y venir de nuestras particulares historias, hará que ese hilo se encoja unas veces y en otras ocasiones les obligará a estirarse, pero, por muchos quiebros que nos hagan los días, nunca se romperá ese hilo.
Hay varias versiones sobre el origen de esta sugestiva historia.
Una dice que se debe al descubrimiento de que la arteria ulnar enlaza al dedo meñique con el corazón, lo que simbolizaba la conexión de sentimientos.
Otra fábula habla de que un anciano que habita en la luna, revuelve entre las almas cada noche, y cose las elegidas con un hilo rojo para que nunca se separen.
Pero puede, que la historia más hermosa sea la que nos habla de una bruja que podía ver el hilo rojo, y a la que el emperador de Japón le pidió  que encontrara el final del hilo que él mismo tenía atado en su meñique para encontrar al otro extremo a la que sería su mujer.
La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo.
Esta búsqueda los llevo hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: “Aquí termina tu hilo”, pero al escuchar esto, el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja. Empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña hija en los brazos y la hizo caer haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.


Unos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor fuera que desposara a la hija de un general muy poderoso. El emperador aceptó esta decisión y comenzaron todos los preparativos para esperar a quien sería después la elegida como esposa del gran emperador. Llegó el día de la boda, pero sobre todo había llegado el momento de ver por primera vez la cara de su esposa.
Ella entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente su rostro. Al levantarle el velo vio por primera vez que este hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente. Era la cicatriz que él mismo había provocado al rechazar su propio destino años antes. Un destino que la bruja lo había puesto frente suyo y que decidió descreer.
Manolo  Martínez

miércoles, agosto 15, 2018

La intuición


Es una corazonada, una sospecha. Supones que está ahí porque, aunque no lo contemples, la memoria juega a tu favor. La mente ha grabado sin parar imágenes y experiencias y, cuando la certeza se intenta escabullir disfrazándose, los recuerdos, como si de chuletas de colegiales se tratasen, te echan una mano. La adivinación es un acto de valor en el que te juegas tu palabra a cara a cruz, no así la intuición, fiel como un perro,  pues se limita a revivirte lo que tu conocimiento ya penetró. Ni descifras, ni interpretas, ni especulas, símplemente el vestigio te conduce al monumento. Esta estela de presentimientos te lleva a decir: "esto me huele a..." o, puestos a afrancesarnos, diremos que la intuición no es más que un "déjà vu".

 Manolo Martínez

sábado, agosto 11, 2018

LA CALAÍTA

De entre los goces, no lujuriosos, que nos ofrece cualquier rincón de cualquier día, está ese momento, absolútamente jubiloso, de dar una calaíta, a escondidas, en los primeros días de ayuno fumador.  Esto de quitarse del tabaco es un tormento de tal calibre, que deberían investigar la abnegación, el sentido del sacrificio y el virtuosismo, de los candidatos a ex fumadores. Esta renuncia, involuntaria, urdida por esas hordas de consejeros adictos a jodernos la vida, requiere tal entereza, que sólo un puñado, de odiosos elegidos, alcanzan la cima del propósito. El encanto de lo prohibido, la fascinación por lo vedado, el hechizo de una calaíta, aunque sea de un cigarro ajeno, embruja el preciso instante en que, tus labios, quebrantan aquella solemne promesa de no volver a echar humo, intención, que a punto estás de conseguir, justo en ese absurdo segundo en que, tu voluntad, sucumbe a la chupada, a la succión y a la bocanada. Aspiras y sorbes, con tal intensidad, el despreciado vapor, que casi masticas el humo. Entonces, cegado por el miedo a perderlo, vas, y te lo tragas, cual fumador mamón, dejando escapar, apenas, un hilillo delator, que se derrama por la nariz. Ya está. Ocurrió. Tú no querías, pero ha sucedido. Y ahora empieza el calvario de las disculpas hacia ti mismo, de la caza y captura de los verdaderos culpables, esos que se comprometieron contigo a dejar de fumar, y, seguro, que sin decírtelo, se han rendido antes que tú. Lo sabes porque están contentos, no están abatidos. Esbozan una media  sonrisa delatora de su traición, y porque, seguro, totalmente seguro, que esos fariseos que te arrastraron a aquella fatal decisión de dejar el tabaco, son más débiles que tú, seguro, seguro. Bueno, el tabaco no ha podido ser. Esta tarde empezamos las clases de inglés, y en marzo nos apuntamos al gimnasio, y para mayo, cuando pase la feria, total son cuatro días, volvemos a dejar el tabaco, pero solos, no necesitamos a nadie. Antes de este verano, estaremos sin fumar, hablando un inglés de Oxford, y con la barriga llena de tabletas de chocolate, del Lidl, y por dentro de la susodicha, que digo yo, que eso es lo que hacen Ronaldo y compañía, tragarse las tabletas enteras, y luego apretar el abdomen, como cuando te da un retortijón, para que se les señalen las onzas sobre la piel de nuestra peluda barriga, ¿no?


Manolo  Martínez

jueves, agosto 09, 2018

EL CANNOLO

El "cannolo" es un dulce típico de Italia. El escuchador oyó su receta en "La taberna del zurdo", en Oviedo,  a un siciliano que compartía barra y birra con él.

-“È il dolce per el male degli amori“ (el dulce para el mal de amores) 


El "cannolo" simboliza el amor entre un hombre y una mujer en forma de abrazo. En este azucarado estrujón, la oblea que forma el tubo (cannolo) representa al hombre, y el relleno, al que "abraza" y rodea el tubo, finge ser la mujer. La elaboración de la oblea es simple, como el hombre. Empieza con un huevo (recordemos que es el varón), luego treinta gramos de mantequilla blanda, cincuenta de azúcar, tres cucharadas de vino blanco (que le ayude a ser locuaz para la conquista), harina, sal y aceite. Punto y pelota, no hay más. El relleno es el alma del cannolo,  y su preparación no es tan fácil. No es que sea difícil, es como es, como la mujer. Su confección comienza, obviamente, con higos, confitados, (o cincuenta gramos de piña), y sigue con medio kilo de ricota, que es un queso obtenido en un segundo procesamiento (¿no podía ser del primero, para no darle tantas vueltas a las cosas?), luego cincuenta gramos de cerezas, extracto de vainilla (que hace de feromona, para que el apego sea sólido), dos cucharadas de agua de azahar...(¿agua de azahar?, sí agua de azahar), una tableta de chocolate, cien gramos de azúcar…¿por qué no es tan simple y sencillo el relleno como lo es la oblea o masa? ¿Ocurre lo mismo entre el varón y la hembra? Seguimos con el relleno: veinticinco gramos de cáscara de naranja (fruta que contiene en su color la alegría, y en su sabor la vida misma), y  ahora veinticinco gramos de cáscara de limón (el amargor, el picor, el contrapunto ácido, donde dije digo digo Diego…)

Ya tenemos todos los ingredientes. Ahora batiremos la mantequilla con el azúcar hasta lograr una crema a punto de pomada. Agregaremos el huevo batido y luego el vino blanco, la esencia de vainilla y la pizca de sal. A continuación la harina, mezclando luego los ingredientes hasta darle forma a la masa. Lo volcamos en la mesa (aquí un recordatorio a la famosa escena de “El cartero siempre llama dos veces") y amasamos, manualmente claro, hasta conseguir una masa lisa y suave. Ahora hay que dejarla descansar (a la masa, claro) dos horas en un lugar frío.

Estiramos la masa, la cortamos en tiras y la pincelamos con el huevo batido por las puntas para pegarlas hasta construir el tubo pequeño (cannolo). Llegados aquí los mandaremos a freír...¿espárragos?, no..., los cannoli, coño.
Manolo  Martínez

sábado, agosto 04, 2018

LOS PALOS DEL SOMBRAJO Y ROMA



Se te caen los palos del sombrajo cuando lees que a Mourinho, el entrenador de fútbol portugués, exige que se le laven los trajes con agua de un río escocés. El dislate lo recoge una de esas revistas que te ofrecen las compañías aéreas. Lo hacen para que pienses en cualquier cosa menos en que estás a unos diez kilómetros de que tu meada toque tierra. Vamos..., como de aquí al Viso, pero p”arriba".
Se te caen los palos del sombrajo cuando compruebas como, paradójicamente, la ignorancia nos convierte en políglotas. Ante el torpedeo del recepcionista del hotel, del camarero, o del dependiente de la tienda de souvenirs, uno se defiende, y saca sus armas: plis, mersí,, arrivederci, yesterday, domani, garsón, non capito…escupimos, sin solución de continuidad y sin coherencia, vocablos aprendidos en los anuncios. En una pizzería escuché: _ ¿Birra, signore?
...y el signore, contestó:

- Mmmmm…oui…, non…, dúe arrivederci, plís

Colosal, tres en uno. En vez de cerveza, el hombre quería dos adiós, pero ,además, utilizó tres idiomas para cuatro palabras.


Pero cuando de verdad, se me cayeron todos los palos del sombrajo a la vez, si es que quedaba todavía alguno, fue cuando visité ese imperio de la fe que es El Vaticano. Imposible obviar su anatomía interior, su esqueleto de oro, plata, mármol y madera. Ilusorio no tirar números y ser políticamente correcto, difícil no contabilizar el Baldaquino de bronce macizo, la Pietá de Miguel Angel, el abrazo columnado de Bernini , o la espectacular Cúpula de Miguel Angel, Fontana y Della Porta. Por todo esto, me apunto al carro de Martín Lutero, en su Tesis número 56 cuando escribe:

 “Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios”.

 Insostenible la comunión entre el discurso eclesiástico y aquel patrimonio, sea cual sea su génesis, y sea cual sea su valor artístico. Hay cosas que se caen por sí solas, como los palos del sombrajo.


Menos mal, que tanta belleza no acaba en San Pietro sino que te sigue robando miradas, por cualquiera de las piazzas y vías romanas bajo el incesante cotilleo de las omnipresentes fuentes.


Todo esto lo provocó un viaje mochilero con mi hijo

FELIZ  CUMPLEAÑOS, PABLO

Manolo  Martínez

miércoles, agosto 01, 2018

UN GATO CON CALÓ


  "Una foto y 69 palabras"


Lo intento. Juro que lo intento, pero no puedo. La caló es mu mala. Que mala es la caló Ofú...que caló...que no me pueo mové...ay....miau...me cago en los perros. Tirao todo el día. Del suelo al suelo, y del suelo al sofá...sudo sudando...me deshidrato y me deshigato...¿cuanto me quedan para las 69 palabras?, que no llego...ay que malo estoy...será la tensión...Me quedan ocho palabras...ay...que caló...ya cinco...uy...la rima...no por dios... 

"UNA FOTO Y 69 PALABRAS" es un proyecto común de Fernando Baeza y de Manolo Martínez que en breve celebrará su tercer cumpleaños. Tres años compartiendo sus aficiones, la fotografía de Fernando y la escritura de Manolo, con las que ambos intentan hacer un original maridaje entre imágenes y textos. 

Aquí puedes vernos:   https://www.facebook.com/unafotoy69palabras/

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