CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


viernes, julio 08, 2011

UNA HORA PARA MI PUEBLO

Ahora que todo el pescado está ya vendido, ahora que las aguas vuelven a bajar, ahora que los ánimos se templan, ahora es la hora, creo, de hacer algo diferente. ¿Y si nos organizásemos y diésemos ejemplo?.
¿Que tal dar una hora, a la semana, para nuestro pueblo? Únicamente sesenta minutos cada siete días, menos de lo  que dura un partido de fútbol, para aportar algo a nuestra hermosa ciudad.
Desinteresadamente, por el simple placer de hacer algo bien hecho. Por dar ejemplo a nuestros hijos, por empezar a inyectarles ese bien, tan escaso hoy, que es aportar algo a la sociedad sin pedir, ni esperar nada a cambio. Una hora es poca cosa, pero si sumamos una hora tuya, otra hora suya, otra hora mía...acabaremos regalándole a nuestro pueblo, y por tanto, a nosotros mismos una infinto abanico de posibilidades, que ahora ni imaginamos. Por favor, no lean, ni vean, nada político tras estas palabras. Sólo el intento de un carmonense de romper esa fama que tenemos de apáticos, y de abrir la puerta a la imaginación, el único patrimonio que realmente nos pertenece las 24 horas de cada día. 
´Tan sólo es una idea que he querido compartir, espero alguna sugerencia, venga de dónde venga.
Aunque sólo haya servido para ponernos a pensar, ¿ y qué puedo yo hacer por Carmona ?, aunque sólo haya servido para plantearnos ¿cuántas horas perdemos tirados en el sofá el fin de semana ?, aunque sólo sirviera para que media docenas de utópicos, o locos, nos conociéramos delante de una cerveza, y charlásemos sobre posibles actuaciones al servicio de nuestro pueblo, aunque sólo sirviera para que tu hijo, y el mío, se conociesen un domingo mientras donaban una hora a su pueblo. Por que lo hermoso sería, que consiguiésemos aglutinar a todas las edades en este utópico intento de hacer cosas que pisoteen la rutina, y que nos haga algo más generosos. Por favor, amigos blogueros, pasadlo. Gracias.

domingo, julio 03, 2011

AROWANAS

 
 
 
 
 
 
 
 
   
 
Los peces arowanas llevan a sus hijos dentro de la boca en sus desplazamientos. Esta inédita sobreprotección, es el escudo para defenderlos de los peligros exteriores. Lo que nuestros hijos nos dicen sin decírnoslo, es lo mismo que nosotros le decíamos a nuestros padres sin decírselo, y era algo así: “ Yo no quiero que nadie me lleve en la boca, ni en brazos, ni siquiera que todos los días me echen un sermón, ni que me recuerden, que las cosas no son como yo las veo ahora. No tienen porque martillearme, antes de acostarme, con que el futuro está a la vuelta de la esquina, ni con las cifras del paro. Que si no estudio, ni leo, ni ayudo en casa, no me haré alguien de provecho. Lo sé, sé que es así, pero dejarme descubrir la vida por mí mismo, y equivocarme, y caerme, y mancharme, y tener la habitación desordenada, aunque sólo sea un día a la semana. Y es injusto, como injusto es que identifiquen un zarcillo en la oreja, o un peinado determinado, con una conducta agresiva o marginal.

Que la vida no es tan catastrófica como la pintan en los telediarios. Que también hay cosas buenas. Y ser joven es una de esas cosas. Porque ser joven no es ninguna enfermedad, que, a veces, lo pienso, de tanto escuchar que los jóvenes de hoy somos irresponsables, maleducados, caprichosos, rebeldes y ociosos.

También es importante que me enseñes a bajar las escaleras, tanto, o más, que a subirlas. Enséñame también a que las cosas cambian, a aceptarlo, a que hay grises, y colores, a relativizar mis problemas, y, a no hundirme antes del desembarco.
Enséñame a vivir, no sólo a calcular, y enséñame a querer, no sólo a conseguir cosas. Enséñame a levantarme y abrazar al nuevo día, tanto si amanece gris, como si nace soleado; no me enseñes a cogerle por el cuello y estar enfadado con la rutina las próximas 24 horas, y si me enfado, que sólo me dure el tiempo que dura el enfado.Y cuando pienses en mí, y te comas la cabeza, acuérdate de lo que dijo Roberto Chafar: “ Debemos ver a los jóvenes, no como botellas vacías que hay que llenar, sino como velas que hay que encender”.

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