CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, julio 29, 2018

BAR GOYA, EL MÁS ANTIGUO DE CARMONA

                                                            
                                                                                                                                                                                           
Sinuhé, el egipcio, decía: “La sed del hombre permanece inalterable, pase lo que pase, y aunque se tambalee el poderío de los reyes y los dioses se caigan de sus tronos, las tabernas no estarían más vacías que antes, porque el hombre bebe en su alegría y bebe en su tristeza…”

Desde Mesopotamia, dónde se documentan las primeras tabernas de la historia, y en las que se hacía y vendía principalmente cerveza (Kas en sumerio), hasta la actualidad, donde ya llamamos a la cerveza, cervecita, y al kas le echamos naranja o limón y se lo ofrecemos a los barbilampiños, hemos visto pasar un puñado de lunas, a pesar de lo cual, siguen conservando las tabernas su primigenia razón de ser: consuelo para cuerpo y almas.
Escorado en un rincón de la Plaza de San Fernando, este bar le da una mano a la calle Prim, y abraza, con la otra, a la plaza de arriba del pueblo. Un edificio del siglo XVI, con fachada mudéjar acicalada con azulejos, viste a esta añeja taberna. Alberto, su dueño, la regenta con agrado y profesionalidad, santo y seña de la casa. Este joven propietario ha heredado de Isabel, su madre el saber estar, y una fluida conversación, que te hace sentirte cómodo a su lado, circunstancia ésta, que acaba siendo la mejor tarjeta de visita para acudir a esta taberna, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el encanto de su rancia procedencia.
Nos revela, Alberto, que fue, su abuelo, Antonio, el primero de su familia que regentó este bar, y además quién le bautizó con su nombre actual, Bar Goya, allá por 1.942, con lo que, justo este año, va a celebrar su 70 aniversario, para lo que espera realizar una serie de actos que adornen tan importante cantidad de años al servicio de Carmona.
Al morir su abuelo, se hizo cargo su mujer, Dolores,y más tarde, su padre, Luis García, quién, por último, le cedió los trastos de matar a Alberto.
Al parecer, el origen del nombre de este coqueto restaurante-bar, se debe a que en aquella época, los bares eran despachos de vino, y éste en concreto, estaba lleno de botas de “La Goya”. Alberto nos sigue descorchando el pasado de su negocio, y nos desvela, que, antes de que su familia se hiciera cargo del mismo, dicho local ya tenía sus puertas abiertas en 1.925, con lo que, salvo que alguien demuestre lo contrario, la convierte en la taberna más antigua de Carmona.
Cambiando de tercio, y atendiendo a la procedencia de su nutrida clientela, Alberto nos informa de que, aproximadamente, el 80% es local, y el 20% restante lo completan los turistas, que acuden a dicho local en número importante, dada la estratégica situación del establecimiento.

ISABEL, EL ALMA Y LA SONRISA DE LA COCINA

Y cuando hablamos de la cocina del bar Goya, no hay más remedio que acercarnos a su alma, Isabel, una señora guapa, amena conversadora, de eterna sonrisa, y tan agradable al trato, que consigue, que el estar a su lado, simplemente charlando, sea otro de los muchos placeres que se esconden en esta taberna. Dice que está retirada de la cocina, pero luego, a renglón seguido, reconoce que necesita darse su vueltecita diaria, para meterse entre las cacerolas y sartenes, su reino, donde, con la sabiduría que los años le han dado, y sobre todo, la ilusión y el amor con que adereza cada receta, se ha convertido en todo un referente, para cualquiera que desee tener un nombre tras los fogones. Confiesa que nadie la enseñó. Cuenta que, su suegra, le pasó algunas recetas, pero, que luego, fue una autodidacta enamorada de su trabajo, y que a fuerza de experimentar, de horas y de años, consiguió llegar a ser la excelente cocinera, y bandera de este restaurante-bar. Isabel está llena de vida, de dulzura y del arte de vestir carnes y pescados con la medida exacta del puñadito y de la pizca. Tiene un amplio muestrario que ofrecernos, y que marcan la pauta de esta cocina, desde unas inigualables lentejas, hasta las espinacas con garbanzos, pasando por el inmejorable bacalao con tomate, o los exquisitos guisantes, calamares fritos, albóndigas o cualquiera de sus afortunadas elecciones de chacinas y quesos de renombre.

RECETA DEL HÍGADO CON TOMATE de ISABEL
Ingredientes:
- 1 kilo de hígado de cerdo fileteado -
-1 cebolla gordita
- Orégano -
- aceite de oliva
- Vinagre -
- Una cucharada de pimentón dulce
- Una lata de tomate triturado
 - 2 o 3 hojas de laurel
- Una cucharadita de pimienta molida
Preparación:
Se pone aceite a calentar en una cazuela. Cuando esté en su punto, añadir una cebolla, y sofreír hasta que esté dorada. Añadir una cucharada de pimentón dulce, y antes de que se queme, agregar el tomate triturado (frito o crudo). A continuación pondremos el hígado y rehogaremos, incorporando ahora, una cucharadita de orégano y una de vinagre, una pizca de pimienta molida y dos o tres hojas de laurel.
Rehogar y cubrir de agua. Retocar de sal y dejar hervir, hasta que espese, y el hígado esté tierno.

El año que TRAVOLTA vino a LA ALAMEDA de CARMONA


El tiempo es el sastre de nuestros pensamientos. Es tirano y embustero. Hoy nos dice que somos y mañana que no somos. Jose Luis Blanco, en su premiada RELECTURA, lo define con brevedad, contundencia y hermosura: “… y luego , un día, el porvenir vino como un disparo”. No se puede decir más con menos.
Y los recuerdos, esa lluvia sutil de imágenes y vivencias pasadas que te empapan el alma hasta inundarla de ayer. En la antesala de mi nostalgia , La Alameda de hace 40 años, esa niña bonita que se estira perezosa como un bostezo, desde la Fuente de los Leones hasta su tímida mirada a la Vega. A su cuerpo amarillo le ciñen el talle infinitas pestañas verde, y escondidos en las piedras de sus bancos, besos y abrazos, un millón de síes y otro tanto de noes.

Verano de 1979, hace cuarenta años:

"Jhon Travolta y Olivia Newton-Jhon acaban de llegar a Carmona. Estarán entre nosotros 4 noches. Ambos se alojarán en la pantalla del  cine de  verano Rialto, al final de la Alameda.
Sobre la tierra recién regada cuatro pares de piernas se acompasan, dejando a su paso un reguero de cáscaras de pipas que nos marcaban el camino de vuelta.
¡Luz roja¡ Se acaban las pipas, la gasolina del paseo. ¿Dónde las manos metemos? Una intercambia moneda y helado en el centro geográfico de mi Alameda, el puesto de helados de Los Valencianos. Otra rebusca alguna pipa escaqueada entre el mechero, las monedas y las pelusas de la lavadora.

- Allí están. ¿Vas tú o voy yo? (La pregunta era un simple adorno, siempre iba Juan, el caradura oficial. Y siempre el mismo y austero argumento):

- ¿Tenéis fuego?

- No, ninguna fumamos.


Al wano. Deshechas en un segundo mil y una consideraciones previas al encuentro. Tres risitas cobardes de amigos insolidarios.

- ¿Qué te han dicho Juan ? (Más risitas)

- Bueno, ¿qué hacemos? ¿Vamos al cine de verano, a ver “Grease“  por tercera vez, o nos tomamos la última en Gamero?

Gamero, alpha y omega del paseo. Punto de encuentro. Antonio recita por enésima vez la lista de los reyes godos en tapas:


- Pez de espada, carrillá, hígado a la plancha, huevos a la bechamel, calamares … 

Tras una profunda meditación , el esperado consenso culinario :

- Cuatro pez de espadas , Antonio , con sus respectivas espumosas.

- … y mañana, Juan, apaga el cigarro antes de pedirles fuego a las muchachas.

(Con las risas pulverizamos pez de espada y Cruzcampo a la vez ) .

“… que veinte años no es nada “, dice la canción, ¿quien sería el talento que la escribió ?


Manolo  Martínez


viernes, julio 27, 2018

LA HUERFANA


Desde el costado oeste de Carmona, se otea, sobre un lienzo de cielo, cinco rezos de piedra, que se erigen sobre el escarpe que vigila la Vega. San Pedro, San Bartolomé, Santa María, San Felipe y Santiago conviven, en la mirada del paseante desocupado, con la huérfana. Sin un vestido de ladrillos o adobes que disimulen sus costillas de hierro, emborrona la fiesta visual esta huérfana de campana, que habiendo arribado la última, se ha ubicado la primera en la línea de torres que escoltan la ciudad. Si el quinteto de torres fueran las chimeneas de un Titanic contemplativo, la huérfana metálica, sería el iceberg contra el que se estrellaría toda la magia visual que nos ofrece el mejor perfil de nuestra ciudad. Descarnada, fea y, aún así, arrogante, la torre huérfana campea victoriosa en la atalaya carmonense. Su media docena de orejas esféricas la convierten en una monstruosa cotilla, que lleva y trae conversaciones ajenas. Detrás, las cinco hermanas, charlan entre ellas a golpe de campana, y urden, sobre la posibilidad de darle un empujoncito a su hermanastra de acero, picacho abajo, sin querer... Pero la burocracia de su religión, no acaba de concederle la cédula que le permite ese rempujón al vacío, dejando así, maniatada sus intenciones. Que digo yo, que mientras llega el consentimiento, y como solución temporal para quitarnos de en medio a ese mamotreto, ¿por qué no lo disfrazamos? Ahora que se confeccionan unas copias sorprendentes de cualquier retablo, pintura o monumento, mientras se restaura el original, aprovechemos el invento. Mi mujer siempre dice que no hay mal que por bien no venga...pues vamos a pedirnos un faldón que reproduzca la Cúpula de Brunelleschi y vestimos con él a nuestra antena huérfana ,¿ se imaginan ustedes esta fastuosa cripta coronando el picacho? Y dado que Telefónica es LIBRE de hacer lo que le viene en gana, que tal si enfundamos a su fea hija de hierro, en una réplica de la Estatua de la Libertad como centinela irónica de nuestro paisaje? ¿ Y cómo luciría la antenita vestida como la Torre de Pisa.?, ahora me caigo, ahora no me caigo sobre la Vega.
Lo que queramos señores, eso sí, teniendo en cuenta, que elijamos el terno que elijamos, hay que abrirle unos agujeros para que la antena de los cojones pueda sacar sus orejas metálicas. No me negarán que no va a quedar el picacho, cuánto menos, interesante, con su Estatua de la Libertad antenada, o su Torre de Pisa con orejas.... Pues nada, decidido, convocamos un referéndum y votamos los trapos con que vamos a disfrazar a la torrecita de telefonía. Los gastos del sastre correrán, lógicamente, a cargo de Telefónica, la madre de la criatura. Estoy seguro de que no habrá un reclamo turístico más curioso en los Alcores . Y a hacer caja la Delegación de Turismo.
Postdata : Que a ningún político se le ocurra robarme la patente.

( Gracias a Artes Gráficas J.L. URRUTIA)

Manolo  Martínez

domingo, julio 22, 2018

Camino de Santiago





































Quise celebrar el día del apóstol Santiago y eché a andar temprano, a la hora de los panaderos, justo cuando el sol estaba acabando de desayunarse a la luna. Me atavié como mandan los cánones: mi sombrero-pamela "palsol", mi calabaza-cantimplora "palasé", mi palo-bastón "pandamejó", mi concha de vieira "panosequé"... en fin, que no me faltaba un perejil.
No ví frondosidad, pero no me faltó donde aliviar el cansancio del caminante, con buenas viandas y mejores caldos. Tanto que, llegado el momento yo ya no era el peregrino preguntón, ahora era el resto de caminantes los que me inquirían a mi, seguramente preocupados por mi andar desvencijado del camino, del sol y de los néctares:

-¿Pero dónde vas buen hombre?

Y yo, sinceramente, estaba perdido. ¿Seguro que ya transité por Ponferrada, Cacabelos y Villafranca del Bierzo, o es que la devoción me acortó el camino? Se ve que los brebajes de esta tierras fueron traicioneros conmigo, y que algún conjuro malévolo o akelarre conspirador urdieron mi descalabro.

- Yo iba de peregrino, y me cogiste de la mano...

¡Ah no, que esa era María del Monte!
¿...del monte, el monte..? Ya está..., aquello sería el Monte do Gozo. Estaba al final de un repecho, y al fondo se oteaba un campanario. Eureka yo iba buscando Santiago. El calor fizo que pasara el hechizo y recordara mi encomienda.

-Hermano, ¿son aquellas fermosas campanas las del Apóstol Matamoros, y esta altiplanicie redonda El Monte do Gozo?

- Pero, ¿qué estás hablando vecino...?, esto es la Plaza de San Fernando, y aquellas campanas las de Santa María. Los kikilis  quedan justo detrás.

Tiré números sorprendido: Peña Bética, Peña Sevillista, El Ruedo, Bodega Fernández, Carreño, El Tota, La Viuda, El Resbalón, La Cueva, La Antiqua, Casa Paco, el Goya, Mingalario, Pastrana y Curro Montoya, ¡pero si había más Posadas que Camino!

(Es como si la magia del Camino me hubiese hecho dar vueltas sobre IRATXE, donde se encuentra la única fuente del mundo que vierte agua y vino al mismo tiempo).

                                            


Al llegar al barrio de Santiago, los kikilis le dicen por estos lares, me dispuse a cumplir con la última tradición, la de darle tres cabezadas a una piedra, pero sólo tuve fuerzas para dar una muy grande al caer sobre las piedras pelonas, frente a Santiago, y ya no me levanté. Llegado hé, pensé.
Manolo Martínez








                                                                              

viernes, julio 20, 2018

LA PLAYA DE CARMONA


Tiene Carmona una playa redonda y sin arena. Unas  sombrillas gigantes y verdes, la custodian gratis y perennes.Tumbonas de hierro perforado, se alquilan por el módico precio de unos minutos de paciente espera. Un litoral circular nos oferta en sus pequeñas calas, una visión lúdica de la vida. Sobre las barras y veladores, desfilan seductores gambas, calamares y caracoles. Todos debídamente uniformados con manzanilla, rioja o una cerveza, rubia y fría como la Merkel. El  termómetro  cacique afloja un milímetro las riendas, y haciéndole un guiño a Eolo, alivia un sudor caudaloso .Al final  de una parábola, un iglú de asfalto nos conmina a visitar su interior. Sabores a fresa, limón y vainilla, toman cuerpo en las manos artesanas de unos valencianos de Carmona.
Siguiendo una trayectoria curva, llegamos a la última orilla de nuestro peculiar litoral. En ella conviven, anclados, los dos buques insignias de nuestras vidas: la salud y la fortuna. Cada uno en un extremo, separados por ese remedio intermedio, que son las sucursales de Baco. Con la tarde, baja el sol y sube una “marea humana”, que inunda ésta, nuestra playa de Carmona. Un faro sonoro, que no luminoso, guía a los navegantes de la noche, a golpe de campana.


 En apenas  una hora, balones y bicicletas, llenan la redonda playa, y hacen de astados rodantes, que cornean una y mil veces, a veinte torerillos valientes, de goma y sin sangre. Un cielo generoso,  aúna a todas las  almas. Y la misma Luna que mira esta noche de verano un jeque  árabe desde su yate de eslora infinita en el puerto de Marbella, es la que yo veo sentado en la terraza del Goya, “jartito” de boquerones.
 Claro que el jeque no tendrá que levantarse mañana a las 7, por lo demás…
 Cruzamos, sin corazas ni precauciones, unas murallas, antaño infranqueables. La  puerta de casa nos pide la contraseña. Nosotros, al tercer intento, se la damos en forma de llave.
Una  almohada  paciente escucha nuestras quejas reencarnadas en bostezos y ronquidos. Son las 2 de la mañana cuando Morfeo nos convence. Sobre las 6 a.m., motos, coches y gallos insomnes, bombardean nuestros oídos y nos expropian el sueño. Por decreto, como debe ser. 

Manolo  Martínez


Redonda*...(referido a la rotonda, claro, pues la plaza, como bien me han corregido es cuadrada)

jueves, julio 19, 2018

RABO de TORO


El restaurante Toribio de Madrid, tiene la exclusiva desde hace años para quedarse con todos los rabos (de toros), que se lidien en las Ventas por San Isidro. Es imposible, conseguir mesa en Toribio, para comerte un rabo (... que mal suena). ¿Quién es el Arguiñano que me explica a mí, a qué sabe el rabo, perdón, la rabadilla, de un toro lidiado y atravesado por un metro de acero? ¿Y en qué se diferencia éste,  de la cola de un cornúpeta  palmado de muerte “natural” “en el matadero? Ah..., ya...que no se trata de los apéndices (que son iguales, claro) sino de quienes lo consuman. Hay quién va y dice: “Acabo de degustar una carne de rabo exquisita  “, y hay, quienes necesitan diseccionar el enunciado, y precisan: “Vengo de almorzarme el apéndice del tercer toro de la segunda corrida del año 2.008 en las Ventas de San Isidro“. La denominación de origen debiera ser en estos casos para el consumidor y no para el producto, y dejar claro “este restaurante se reserva  el derecho de admisión a clientes tontitos que disfruten pagando chochás“ 
Chesterton, narra con flema inglesa, cómo la  exclusividad  per se, es patrimonio de los cretinos, de los botarates. En uno de sus relatos, nos habla del Club de los 12 pescadores y de su cena anual en el Hotel Vernon .El Club de los 12 pescadores vestían con chaqué verde, por diferenciarse del resto de los mortales .Había una mesa en dicho hotel que sólo se utilizaba una vez al año, para esa cena. Había un camarero para cada comensal, y así una larga lista de excentricidades,  cuyo fin, sólo era distinguirse del resto. ¿Han sufrido ustedes la exclusividad de algún Hotel Vernon trocado en asociación, hermandad, club deportivo, caseta de feria, etece, etece..., en los que aspirar a forma parte de ellos, o simplemente acercarte a participar de  sus actividades, se convierte en un  vía crucis casi masón, de reglas medievales, cuotas de admisión desproporcionadas o númerus clausus? Pues haberlos, haylos. 
Manolo  Martínez

martes, julio 17, 2018

Al fin del mundo en una hora



Hemos llegado al fin del mundo en poco más de una hora. Ryanair lo ha hecho posible por cincuenta y tantos euros, (...y pensar la de sacrificios y zapatos que había que romper para llegar hasta aquí hace sólo unas docenas de años). Eso sí, aún no hemos visto ni un solo monstruo marino de 7 cabezas, ni ningún ser extraordinario de esos a los que aludían las crónicas de los peregrinos que llegaban a este Finis Terrae (en A Coruña) hace ya un buen puñado de años. Lo más cercano a aquellos temidos seres ha sido el dueño de un bar de fritangas cercano al Faro de Hércules que nos despachó, con más malaje que alegría, una ración de C.A.N.I.  (Carne Animal No Identificada), a la que anunciaba en la pizarra del susodicho bar como croquetas caseras. ¡Ostia, que uno se venga al fin del mundo a comer C.A.N.I...¡Menos mal que ha sido la la única experiencia gastronómica paranormal que hemos sufrido, luego, "La Taberna do Bispo", "Petiscos do Cardeal", y sobre todo, la carne, el pescado y la huerta del hermoso Mercado de Abastos de Santiago, nos demostraron lo bien que se come en Galicia.


En uno de los paseos por la Rúa do Franco, siempre repleta de peregrinos, nos llamó la atención una serie de acuarelas de vivos colores que tenían como tema principal la Catedral de Santiago, pero sumergida bajo el mar y rodeada de pulpos, estrellas de mar, ostras..., una delicia. Cuando entablamos conversación con su autor, Román, un pintor con aspecto de teutón,  nos acabamos enterando de que había vivido en nuestra ciudad un tiempo, en la Urbanización de las Monjas, y conocía Carmona mejor que nosotros. Pues va ser verdad aquello de que el mundo es un pañuelo, (de Carmona a Carmona, pasando por la Plaza del Obradoiro). Puede que vuelva a Carmona en septiembre, le esperamos con los brazos abiertos.


Viajar no sólo es desplazarse, ir y venir, moverse...es también parar, esperar, sentarse a mirar lo que hay debajo del cielo...


...incluso  lo que hay en el mismo cielo, como cuando subes a las cubiertas, al "tejao", a lo más alto de la Catedral de Santiago. Las vistas desde aquí arriba no pueden adjetivarse, hay que subir a respirarlas.


El último día del veraneo uno se queda siempre con la impresión de que necesita volver, de que se han quedado muchas cosas por ver, mucha gente con la que hablar, muchos vinos y comidas por probar... pero siempre vienes con la certeza de que no hay manera mejor de cargar pilas que cambiar de aires.
Volvemos a casa con la barriga llena y la cabeza vacía (de problemas, de tontos y de sus tonterías)


... y el mar del norte, ajeno a todo, reivindicando siempre su espacio


sábado, julio 14, 2018

Vacaciones y famosos


Huyendo del calor me he escapado a San Sebastian, Donosti "pa" los amigos.
Entre el buen dormir (se necesita el abrigo de una manta, o mantita), y el buen comer que, sobre todo en la calle 31 de Agosto te ofrecen los innumerables bares de pintxos, el resto de la jornada te pide pasear. En una de esas caminatas, justo en la desembocadura del Urumea, he visto a Loquillo pasear su incipiente barriguita cervecera, pegado al siempre enfadado Cantábrico. No he podido remediarlo:

- “¡Loquillo..., eres el mejor!

le he espetado, y él, casi sin mirarme, me ha respondido:

  - “Gracias”

...pero no con esta voz mía menuda, sino con la suya, rotunda: GRA-CIASSSSSS

La ostia, "quécachotío", y "quépeazo" de voz, le he dicho a mi hijo Ángel, que no ha dejado de de medirlo con su mirada. Les juro que en mi vida he escuchado una sola canción de Loquillo, pero me pierde un famoso de cerca.

Lo mismo le  dije a Santana, el mítico tenista, al salir de una caseta de la Feria de Sevilla, hace ya un buen puñado de años, y eso que jamás he visto un partido de tenis más allá de los dos primeros juegos. Tampoco escapó a mis lisonjas el expresidente de la Junta, Rodríguez de la Borbolla, cuando esperaba el paso de la Hermandad de San Blas en Carmona-“Uno del partido”, le solté para estrecharle le mano, cuando jamás he estado afiliado a ningún partido. Otro día, al salir de una atracción de Isla Mágica, me encontré a Antonio Burgos, colaborador del ABC, al que saludé, y mentí, al comentarle que esperaba ansioso sus artículos en el citado periódico. Por Dios, jamás fuí seguidor suyo, Dios me libre, pero es superior a mí, me pierde el  aura de las celebridades, mira que soy endeble, infundado y frívolo, pero no puedo, que no puedo remediarlo. Carmen, ¿dónde andas?, que necesito ver gente con glamour.
Manolo Martínez


jueves, julio 12, 2018

UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE VACACIONES


Así corren las vacaciones, como este caballo de carreras. Con lo que tardan en llegar y luego son vista y no vista. Por eso este año he inventado un método para ganarle yo la carrera y no quedarme como siempre a dos velas. Es muy fácil, y se me ocurrió mientras ayudaba a mi hijo con los deberes en la conversión de medidas.

Pedazo de vacaciones las que me voy a pegar este año. Yo cogía normalmente 15 días de veraneo, aunque ha habido veces que he llegado a coger hasta dos semanas seguidas, incluso hace unos siete años disfruté de medio mes del tirón, y hace tres disfruté de 360 horas continuas de holganza, pero este año he decidido tirar la casa por la ventana y me he pedido por primera vez en mi vida UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE OCIO ININTERRUMPIDO. ¿Que no te lo crees?, tu problema es.
Me da hasta vértigo. ¿Cuántos paseos voy a poder dar en más de un millón de segundos?Qué maravilloso es ese dogma que dice "Que todo depende del color del cristal del color con que se mire", y yo añadiría :"...y del número de conversiones que hagas" Por ejemplo a los que nos vuelve loco compartir cervezas con los amigos vamos a pasar de esa tristeza de tomarnos 2 o 3 cervezas a compartir con los colegas 50 o 75 centilitros, porque aunque es lo mismo no es igual ¿verdad?
De igual manera pasaremos de leer con prisas uno o dos libros durante el estío vacacional a regocijarnos leyendo casi 700 páginas, o mejor aún, casi medio millón de palabras....¡genial!
Atrás quedará eso de ver un par de películas en el cine, nos atiborraremos con cientos de miles de fotogramas...¡ufff...dios...cómo cambia la historia! Luego entonces también pasaré de ver 10 partidos de fútbol del mundial a ver 900 minutos a 44 piernas disputarse un balón...esto me está empezando a agobiar...y es como si ya no pudiera pararlo. Ahora ya no me comeré un plato de papas fritas con su huevo sino que cada vez que lo haga estaré engulliendo una yema, con su clara, sus proteínas, su colesterol, y 30 o 40...¡qué empacho!, ya me estoy hartando de vacaciones, y todavía me quedan cientos de miles de segundos...qué ganas de que llegue el trabajo, porque ahí volveré a hacer la conversión y trabajaré sólo 40 horas  a la semana o mejor aún , sólo cinco días, y si me apuras, trabajaré 2/3 de cada mes. ¿Comprenden? Esto es un chollo, patrás y palante, según nos convenga. Multiplicamos o dividimos, añadimos ceros o corremos la coma...y toda nuestra existencia cambia...quién no se consuela...
Manolo Martínez

domingo, julio 08, 2018

POLVORONES A 40º



Ahora que ya nos visita el caló y la caló (ahora que los esnobs le ponen a todo los dos artículos), empezamos a sondear remedios caseros para los 40º.
Uno de los más originales se lo escuché en una entrevista al gastrónomo, barbudo y "bon vivant" que era el sevillano Garmendia. Decía el ocurrente periodista que llegadas las horas de máximo sofoco, rebuscaba en la caja de polvorones los sobrantes de Navidad (los primeros exiliados de la mesa, los de naranja y limón), cogía uno, los espachurraba con la mano para que la catadura fuera mejor, y acto seguido se comía uno, dos y hasta tres. Con los 40º y el engullimiento de los mantecados, su rollizo cuerpo le pedía de manera urgente agua. Entonces esperaba un eterno instante aguantando aquella sed imposible, pasado el cual abría el frigorífico y llenaba un gran vaso de agua fría. Y justo ahí ocurría el mágico momento. Mientras se deslizaba el agua fresquita por su gaznate, vivía eso que algunos llevan toda su vida buscando sin encontrarlo, la felicidad. El no va más. El yin y el yang. La imprescindible lucha de opuestos. El menos es más. Sabiduría de andar por casa. 

Gracias Garmendia, con qué poco, y qué rápido, has definido y sentido la felicidad. Lo probaremos de aquí a septiembre, que no nos va a faltar caló, ni polvorones.

Manolo Martínez

martes, julio 03, 2018

La pelambrera de Trump


Dicen los chinos que nuestros pensamientos son los que mandan. Los psicólogos opinan que nuestras actuaciones obedecen a nuestras reflexiones, y nuestras abuelas sentencian que todo está en el "tejao". Yo creo que existe la posibilidad de que los orientales no tengan toda la razón, incluso admito que los psicólogos puedan errar en sus juicios, pero las abuelas no, las abuelas nunca se equivocan, lo que ellas dicen va a misa.


Dicho esto, y a la vista de la pelambrera que Donald tiene en el "tejao", no ha lugar otro diagnóstico para Trump. Está loco el probe. Es imposible que bajo esas greñas puedan gestarse ideas sanas. Esa mata de pelo no la arregla ni "El peine del viento" de Chillida. Él mismo no quiere verse en esta foto, y va y cierra los ojos, lo que no hace más que certificar el dictamen: huye de la realidad.
Hubo otras cabezas enmarañadas y famosas: el sempiterno encrespado de Einstein o las revueltas madejas de Beethoven, pero ambos supieron reconducir creatívamente sus mechones y tupés imposibles. Pero este mal nacido, lejos de reinsertar su pelaje, lo deja a la incertidumbre de sus "avenates".
No sabemos si Llongueras, o algún otro insigne "arreglapelambres" querría hacerle un corte de pelo una noche de luna llena para mejorar ese pelaje.
Aunque muchos de sus votantes piensan que, como a Sansón, si le tocamos los rizos, perdería toda su fuerza. Mientras tanto, y mientras llegan las nuevas elecciones, que Eolo, el dios del viento, le siga por todos los rincones y sople fuerte, más fuerte, más fuerte...a ver si despeinado se siente un mortal más.
Manolo Martínez

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