CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


jueves, julio 19, 2018

RABO de TORO


El restaurante Toribio de Madrid, tiene la exclusiva desde hace años para quedarse con todos los rabos (de toros), que se lidien en las Ventas por San Isidro. Es imposible, conseguir mesa en Toribio, para comerte un rabo (... que mal suena). ¿Quién es el Arguiñano que me explica a mí, a qué sabe el rabo, perdón, la rabadilla, de un toro lidiado y atravesado por un metro de acero? ¿Y en qué se diferencia éste,  de la cola de un cornúpeta  palmado de muerte “natural” “en el matadero? Ah..., ya...que no se trata de los apéndices (que son iguales, claro) sino de quienes lo consuman. Hay quién va y dice: “Acabo de degustar una carne de rabo exquisita  “, y hay, quienes necesitan diseccionar el enunciado, y precisan: “Vengo de almorzarme el apéndice  del tercer toro de la segunda corrida del año 2.008 en las Ventas de San Isidro“. La denominación de origen debiera ser en estos casos para el consumidor y no para el producto, y dejar claro “este restaurante se reserva  el derecho de admisión a clientes tontitos que disfruten pagando chochás“ 
Chesterton, narra con flema inglesa, cómo la  exclusividad  per se, es patrimonio de los cretinos, de los botarates. En uno de sus relatos, nos habla del Club de los 12 pescadores y de su cena anual en el Hotel Vernon .El Club de los 12 pescadores vestían con chaqué verde, por diferenciarse del resto de los mortales .Había una mesa en dicho hotel que sólo se utilizaba una vez al año, para esa cena. Había un camarero para cada comensal, y así una larga lista de excentricidades,  cuyo fin, sólo era distinguirse del resto. ¿Han sufrido ustedes la exclusividad de algún Hotel Vernon trocado en asociación, hermandad, club deportivo, caseta de feria, etece, etece..., en los que aspirar a forma parte de ellos, o simplemente acercarte a participar de  sus actividades, se convierte en un  vía crucis casi masón, de reglas medievales, cuotas de admisión desproporcionadas o númerus clausus? Pues haberlos, haylos. 
Manolo  Martínez

martes, julio 17, 2018

Al fin del mundo en una hora



Hemos llegado al fin del mundo en poco más de una hora. Ryanair lo ha hecho posible por cincuenta y tantos euros, (...y pensar la de sacrificios y zapatos que había que romper para llegar hasta aquí hace sólo unas docenas de años). Eso sí, aún no hemos visto ni un solo monstruo marino de 7 cabezas, ni ningún ser extraordinario de esos a los que aludían las crónicas de los peregrinos que llegaban a este Finis Terrae (en A Coruña) hace ya un buen puñado de años. Lo más cercano a aquellos temidos seres ha sido el dueño de un bar de fritangas cercano al Faro de Hércules que nos despachó, con más malaje que alegría, una ración de C.A.N.I.  (Carne Animal No Identificada), a la que anunciaba en la pizarra del susodicho bar como croquetas caseras. ¡Ostia, que uno se venga al fin del mundo a comer C.A.N.I...¡Menos mal que ha sido la la única experiencia gastronómica paranormal que hemos sufrido, luego, "La Taberna do Bispo", "Petiscos do Cardeal", y sobre todo, la carne, el pescado y la huerta del hermoso Mercado de Abastos de Santiago, nos demostraron lo bien que se come en Galicia.


En uno de los paseos por la Rúa do Franco, siempre repleta de peregrinos, nos llamó la atención una serie de acuarelas de vivos colores que tenían como tema principal la Catedral de Santiago, pero sumergida bajo el mar y rodeada de pulpos, estrellas de mar, ostras..., una delicia. Cuando entablamos conversación con su autor, Román, un pintor con aspecto de teutón,  nos acabamos enterando de que había vivido en nuestra ciudad un tiempo, en la Urbanización de las Monjas, y conocía Carmona mejor que nosotros. Pues va ser verdad aquello de que el mundo es un pañuelo, (de Carmona a Carmona, pasando por la Plaza del Obradoiro). Puede que vuelva a Carmona en septiembre, le esperamos con los brazos abiertos.


Viajar no sólo es desplazarse, ir y venir, moverse...es también parar, esperar, sentarse a mirar lo que hay debajo del cielo...


...incluso  lo que hay en el mismo cielo, como cuando subes a las cubiertas, al "tejao", a lo más alto de la Catedral de Santiago. Las vistas desde aquí arriba no pueden adjetivarse, hay que subir a respirarlas.


El último día del veraneo uno se queda siempre con la impresión de que necesita volver, de que se han quedado muchas cosas por ver, mucha gente con la que hablar, muchos vinos y comidas por probar... pero siempre vienes con la certeza de que no hay manera mejor de cargar pilas que cambiar de aires.
Volvemos a casa con la barriga llena y la cabeza vacía (de problemas, de tontos y de sus tonterías)


... y el mar del norte, ajeno a todo, reivindicando siempre su espacio


sábado, julio 14, 2018

Vacaciones y famosos


Huyendo del calor me he escapado a San Sebastian, Donosti "pa" los amigos.
Entre el buen dormir (se necesita el abrigo de una manta, o mantita), y el buen comer que, sobre todo en la calle 31 de Agosto te ofrecen los innumerables bares de pintxos, el resto de la jornada te pide pasear. En una de esas caminatas, justo en la desembocadura del Urumea, he visto a Loquillo pasear su incipiente barriguita cervecera, pegado al siempre enfadado Cantábrico. No he podido remediarlo:

- “¡Loquillo..., eres el mejor!

le he espetado, y él, casi sin mirarme, me ha respondido:

  - “Gracias”

...pero no con esta voz mía menuda, sino con la suya, rotunda: GRA-CIASSSSSS

La ostia, "quécachotío", y "quépeazo" de voz, le he dicho a mi hijo Ángel, que no ha dejado de de medirlo con su mirada. Les juro que en mi vida he escuchado una sola canción de Loquillo, pero me pierde un famoso de cerca.

Lo mismo le  dije a Santana, el mítico tenista, al salir de una caseta de la Feria de Sevilla, hace ya un buen puñado de años, y eso que jamás he visto un partido de tenis más allá de los dos primeros juegos. Tampoco escapó a mis lisonjas el expresidente de la Junta, Rodríguez de la Borbolla, cuando esperaba el paso de la Hermandad de San Blas en Carmona-“Uno del partido”, le solté para estrecharle le mano, cuando jamás he estado afiliado a ningún partido. Otro día, al salir de una atracción de Isla Mágica, me encontré a Antonio Burgos, colaborador del ABC, al que saludé, y mentí, al comentarle que esperaba ansioso sus artículos en el citado periódico. Por Dios, jamás fuí seguidor suyo, Dios me libre, pero es superior a mí, me pierde el  aura de las celebridades, mira que soy endeble, infundado y frívolo, pero no puedo, que no puedo remediarlo. Carmen, ¿dónde andas?, que necesito ver gente con glamour.
Manolo Martínez


jueves, julio 12, 2018

UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE VACACIONES


Así corren las vacaciones, como este caballo de carreras. Con lo que tardan en llegar y luego son vista y no vista. Por eso este año he inventado un método para ganarle yo la carrera y no quedarme como siempre a dos velas. Es muy fácil, y se me ocurrió mientras ayudaba a mi hijo con los deberes en la conversión de medidas.

Pedazo de vacaciones las que me voy a pegar este año. Yo cogía normalmente 15 días de veraneo, aunque ha habido veces que he llegado a coger hasta dos semanas seguidas, incluso hace unos siete años disfruté de medio mes del tirón, y hace tres disfruté de 360 horas continuas de holganza, pero este año he decidido tirar la casa por la ventana y me he pedido por primera vez en mi vida UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE OCIO ININTERRUMPIDO. ¿Que no te lo crees?, tu problema es.
Me da hasta vértigo. ¿Cuántos paseos voy a poder dar en más de un millón de segundos?Qué maravilloso es ese dogma que dice "Que todo depende del color del cristal del color con que se mire", y yo añadiría :"...y del número de conversiones que hagas" Por ejemplo a los que nos vuelve loco compartir cervezas con los amigos vamos a pasar de esa tristeza de tomarnos 2 o 3 cervezas a compartir con los colegas 50 o 75 centilitros, porque aunque es lo mismo no es igual ¿verdad?
De igual manera pasaremos de leer con prisas uno o dos libros durante el estío vacacional a regocijarnos leyendo casi 700 páginas, o mejor aún, casi medio millón de palabras....¡genial!
Atrás quedará eso de ver un par de películas en el cine, nos atiborraremos con cientos de miles de fotogramas...¡ufff...dios...cómo cambia la historia! Luego entonces también pasaré de ver 10 partidos de fútbol del mundial a ver 900 minutos a 44 piernas disputarse un balón...esto me está empezando a agobiar...y es como si ya no pudiera pararlo. Ahora ya no me comeré un plato de papas fritas con su huevo sino que cada vez que lo haga estaré engulliendo una yema, con su clara, sus proteínas, su colesterol, y 30 o 40...¡qué empacho!, ya me estoy hartando de vacaciones, y todavía me quedan cientos de miles de segundos...qué ganas de que llegue el trabajo, porque ahí volveré a hacer la conversión y trabajaré sólo 40 horas  a la semana o mejor aún , sólo cinco días, y si me apuras, trabajaré 2/3 de cada mes. ¿Comprenden? Esto es un chollo, patrás y palante, según nos convenga. Multiplicamos o dividimos, añadimos ceros o corremos la coma...y toda nuestra existencia cambia...quién no se consuela...
Manolo Martínez

domingo, julio 08, 2018

POLVORONES A 40º



Ahora que ya nos visita el caló y la caló (ahora que los esnobs le ponen a todo los dos artículos), empezamos a sondear remedios caseros para los 40º.
Uno de los más originales se lo escuché en una entrevista al gastrónomo, barbudo y "bon vivant" que era el sevillano Garmendia. Decía el ocurrente periodista que llegadas las horas de máximo sofoco, rebuscaba en la caja de polvorones los sobrantes de Navidad (los primeros exiliados de la mesa, los de naranja y limón), cogía uno, los espachurraba con la mano para que la catadura fuera mejor, y acto seguido se comía uno, dos y hasta tres. Con los 40º y el engullimiento de los mantecados, su rollizo cuerpo le pedía de manera urgente agua. Entonces esperaba un eterno instante aguantando aquella sed imposible, pasado el cual abría el frigorífico y llenaba un gran vaso de agua fría. Y justo ahí ocurría el mágico momento. Mientras se deslizaba el agua fresquita por su gaznate, vivía eso que algunos llevan toda su vida buscando sin encontrarlo, la felicidad. El no va más. El yin y el yang. La imprescindible lucha de opuestos. El menos es más. Sabiduría de andar por casa. 

Gracias Garmendia, con qué poco, y qué rápido, has definido y sentido la felicidad. Lo probaremos de aquí a septiembre, que no nos va a faltar caló, ni polvorones.

Manolo Martínez

martes, julio 03, 2018

La pelambrera de Trump


Dicen los chinos que nuestros pensamientos son los que mandan. Los psicólogos opinan que nuestras actuaciones obedecen a nuestras reflexiones, y nuestras abuelas sentencian que todo está en el "tejao". Yo creo que existe la posibilidad de que los orientales no tengan toda la razón, incluso admito que los psicólogos puedan errar en sus juicios, pero las abuelas no, las abuelas nunca se equivocan, lo que ellas dicen va a misa.


Dicho esto, y a la vista de la pelambrera que Donald tiene en el "tejao", no ha lugar otro diagnóstico para Trump. Está loco el probe. Es imposible que bajo esas greñas puedan gestarse ideas sanas. Esa mata de pelo no la arregla ni "El peine del viento" de Chillida. Él mismo no quiere verse en esta foto, y va y cierra los ojos, lo que no hace más que certificar el dictamen: huye de la realidad.
Hubo otras cabezas enmarañadas y famosas: el sempiterno encrespado de Einstein o las revueltas madejas de Beethoven, pero ambos supieron reconducir creatívamente sus mechones y tupés imposibles. Pero este mal nacido, lejos de reinsertar su pelaje, lo deja a la incertidumbre de sus "avenates".
No sabemos si Llongueras, o algún otro insigne "arreglapelambres" querría hacerle un corte de pelo una noche de luna llena para mejorar ese pelaje.
Aunque muchos de sus votantes piensan que, como a Sansón, si le tocamos los rizos, perdería toda su fuerza. Mientras tanto, y mientras llegan las nuevas elecciones, que Eolo, el dios del viento, le siga por todos los rincones y sople fuerte, más fuerte, más fuerte...a ver si despeinado se siente un mortal más.
Manolo Martínez

sábado, junio 30, 2018

¿Quién mordió la manzana de Apple?


El día de Nochebuena de 2013, su Graciosa Majestad, Isa segunda de Inglaterra, tuvo el gesto de exculpar al científico y matemático Alan Turing. ¿El delito de Turing? Era homosexual. La monarquía inglesa necesitó 60 años para limpiar el nombre del profesor universitario e insigne investigador, que fue uno de los padres de las primeras computadoras.
¡Qué grande son las monarquías que condenan y condonan en un plis-plas!
Alan Turing fue una mente privilegiada que además de elaborar complicadas teorías matemáticas y de contribuir a engendrar el mundo de los ordenadores, descifró códigos nazis durante la segunda guerra mundial, contribuyendo con dicho trabajo al acortamiento de la contienda, o traducido, ayudó a que se salvaran muchas vidas durante aquella locura.
Pero todos estos logros no fueron tenidos en cuenta por la puritana sociedad inglesa que lo arrestó en 1952 por cometer ese imperdonable delito de tener una tendencia sexual distinta a la que marcaban los cánones de buena conducta, era homosexual. Humillaron a este genio que tuvo que elegir entre la castración y las inyecciones de estrógenos. Indujeron a Turing a una depresión que le hizo darle un mordisco a una manzana envenenada con cianuro. Aún hoy hay quién defiende que fue un asesinato y no un suicidio. De cualquier manera, aquel bocado a la manzana, puso fin a una de esas vidas que han mejorado la humanidad, y esa humanidad, paradójicamente, le aniquila. Chapeau...
Steve Jobs, cofundador de Apple y conocedor de esta cínica historia, quiso homenajear a Alan Turing eligiendo una manzana mordida como símbolo del gigante informático Apple, hermoso guiño a la memoria del genio Turing.

Manolo Martínez



jueves, junio 28, 2018

La libertad era otra cosa









Perdimos la libertad cuando nos bajamos del columpio. Nunca volvió a ser igual.Allí arriba éramos soberanos, sin súbditos, pero con reino. El empujón nos poblaba de libertad el pensamiento, mientras las risas nerviosas se agarraban a unas cadenas que, lejos de amarrarnos, eran las alas de nuestro pasear.

Manolo Martínez

martes, junio 26, 2018

La gran belleza del CARPE DIEM


Si escuchas esta pieza musical de La Gran Belleza
mientras lees esto, no te sabrá igual, prueba.


En la película "El Club de los poetas muertos", el profesor que encarna Robin Williams invita a sus alumnos a que hagan que sus vidas sean extraordinarias. La escena es inolvidable. Los colegiales se ponen delante de la vitrina que guarda la imagen de los antiguos estudiantes de aquella academia, y acercan la oreja a la vetusta fotografía mientras el mentor de literatura susurra en sus oídos:

- ...Caaar-pe...Diii-eemmm..., ...caaar-peee...diiii-emmmmm....

Muchos  basan su existencia en un ficticio mañana: mañana dejo de fumar, mañana comienzo la dieta, mañana estudio o mañana cambio mi intención de voto. El hoy, y el aquí-ahora, se nos escurre de las manos como una lagartija, y mientras tú haces piruetas para sujetar esa escurridiza metáfora, los días siguen desfilando con disciplina militar, uno detrás de otro. Los mañanas de ayer son los ayer de hoy, el vértigo.
Buda pensaba que una de las claves de la felicidad consistía en vivir en presente, sin que el ayer ejerciera de ancla, ni el mañana de ansia.
Los abuelos añoran volver y los hijos sueñan con llegar, con lo que tenemos un pasado que ha colgado el cartel de "No hay billetes" y un futuro con otro aviso incómodo, "Reservado el derecho de admisión". Y entre ambos carteles, la lagartija que sigue corriendo por encima de las aguas.
                       
John Lennon dijo que la vida es aquello que nos ocurre cada día, mientras nosotros nos empeñamos en diseñar otra historia distinta.

Y sin embargo, y a pesar de Robin Williams, de Buda, de John Lennon y de la lagartija, nos tiramos a la yugular del primero que nos quita el aparcamiento, o del que nos adelanta al coger el ascensor, o peor aún, no perdonamos a quienes no piensan igual que nosotros, y esto si que es vivir sumergido, hundido en el "Deperdi Diem" ("Pierde el momento").

Carpe Diem no es pulsar el emoticono "Me gusta" a cada instante de nuestra existencia. Carpe Diem es pulsar intro en "Aceptoloquemeocurreaquíyahora", aunque quien resumió todo este galimatías de mejor manera fué Bob Dylan: "Aquel que no se preocupa por vivir, se ocupa de morir". 
Maravilloso Dylan, seguro que hubiese sido un gran domador de lagartijas.
Manolo Martínez

viernes, junio 22, 2018

BIOGRAFIA DE UNA GAMBA



La gamba Mary estudió en los mejores colegios, de esos que la vestían con faldita de cuadros y calcetines hasta la rodilla. Con sus ojillos negros, sin rímel, y siempre sonriente, era la Lolita de las gambas. Iba para comérsela. Pese a su coquetería, nunca descuidó su educación. Su gambografía estaba repleta de menciones honoríficas y sobresalientes cum laurel, pero, del que se sentía más orgullosa, era de su máster en relajación y control de la respiración. Lo había recibido en una academia privada, como no, de la desembocadura en Doñana, frente a Casa Bigote. Allí la adiestraron en el arte de enrojecer, o palidecer, a su voluntad, a través del dominio de sus inspiraciones y espiraciones. Así adquirió las llaves de su destino, ya que podría mostrarse sonrosada y fresca, y, por lo tanto, apetitosa, o de ese color azulverdoso que echa para atrás hasta al más hambriento. Toda su vida se preparó para el momento de su muerte, como los toros, por eso, había puesto tanto empeño en, al menos, poder elegir a su verdugo. Cuando cumplió la mayoría de edad, con apenas dos añitos, supo que había llegado el momento, y, erguida, mirando de frente a su sino, se sacó un billete de Los Amarillos, y se trasladó, desde su Sanlúcar natal, hasta una caseta de la Feria de Sevilla. De cuando en cuando, asomaba sus ojos saltones a la orilla del plato y escudriñaba el horizonte.
¡Uy ¡, aquel tiene cara de hijoputa, me pondré pálida, controlando mi respiración, para que no me escoja (pensaba para sus adentros). Le había echado el ojo a un chavalillo pantalicorto, que la había izado por los bigotes, varias veces. Nada mejor que morir alimentando a las nuevas generaciones, pensó. Pero el chavalito en cuestión, había diseñado otro futuro inmediato para Mary. La transportó, sujetándola por un solo bigote, hasta el plato de arroz de su hermano pequeño, para chincharle, ya que también odiaba el marisco. Éste, antes de que su madre le condenara a comerse aquella gamba, la enterró en arroz, ocultándola de cualquier mirada, condonándole, así, la vida.
Hoy, dos años después, Mary , con casi cuatro años, se ha prejubilado, dice que no le quedan fuerzas para llegar a los sesenta y siete que pretenden los políticos con pensión vitalicia. A cambio del trato de favor viaja por toda Andalucía, dando conferencias, gratis, sobre "Mente y Gambas". El resto del tiempo se lo dedica a los nietos, ya saben, llevarlos, traerlos, la jubilación de los abuelos

Manolo Martínez

jueves, junio 21, 2018

Las cuatro y diez y el petricor


Por fin llegó el petricor, que así es como se llama ese aroma inconfundible a tierra mojada. Parecía que ya no volverían las hermosísimas tormentas de verano pero, como nada es para siempre, aquí están de nuevo, para acallar a los faltos de fé. Según la mitología griega este olor tan característico que el agua esparce en el aire tras una época sin lluvias, es la esencia que corre por las venas de los dioses, claro, por eso huele tan bien. A ver si Aloha, o Carrefour, consiguen dioses para embotellar su desangrado, y si no, comercializar la sustancia química que, según los científicos es la verdadera causante del perfume en cuestión, la geosmina. Bienvenida seas, vengas de dónde vengas, porque ha sido un placer reencontrarte.

martes, junio 19, 2018

INTERNET NACIO EN NUESTRAS ACERAS



Internet ha existido siempre, puede que su formato fuese distinto, pero su función básica: recolectar, almacenar y difundir información, eso lo hacían ya nuestras abuelas cuando cabalgaban por la noches de verano en sus sillas de enea, que nacían en todas las aceras de nuestros pueblos. No utilizaban teclados, ni ratones, para acceder a la información y navegar por ella. Su labia, y su cháchara, eran los dispositivos, inalámbricos, que le facilitaban el acceso, a cualquier noticia o chisme. Todo lo que respiraba, y pasase, a menos de diez metros de sus solios de enea, debía hacer una paradita, para, “descargarle” las novedades, a las guardianas de las aceras, quienes propiciaban, aquellos encuentros informativos, y confidenciales, con éste santo y seña:

- Buenas noches, fulanito, ¿cómo estás? Oye, ¿y tu padre?, hace tiempo que no lo veo, anda que no hemos jugado nada tu padre y yo…

Captada la presa, se procedía a la extracción de todos los pormenores posibles.
Que si cuántos años tenía, en qué trabajaba, que si se casó, que si tenía niños, que dónde iba ahora…copiar y pegar, copiar y pegar, en su insaciable disco duro. Una vez exprimido el sujeto en cuestión, se le dejaba ir.

- Ea…pues vaya usted con Dios…hasta otro ratito. Buenas noches.

           A partir de ahí, cualquier internauta (vecino, amigo, conocido o desconocido), daba la contraseña de acceso : - Buenas noches, ¿cómo estamos?, y tenían acceso inmediato a todos los informes, mensajes, y datos recopilados. Como aún no existía el cd, nuestras abuelas utilizaban su propio formato, el rumor, muy barato por cierto, porque se podían regrabar cuántas veces se quisiera, y volvía a estrenarse. En cuánto a las herramientas de tratamiento de textos, las tenían todas. Si querían darle importancia a la comunicación que iban a dar, en vez de negrillas, ó subrayado, bajaban la voz hasta el susurro, e introducían el mensaje, con la misma coletilla siempre:

- Mira, no se lo vayas a decir a nadie, por lo que más quieras, te lo digo a ti porque eres tú… no te has enterado de que…

           Normalmente, la mayoría de las veces, la noticia era una barriga (que es como se le llamaba a los embarazos fuera del matrimonio). Entonces, el usuario, ó interlocutor, en vez de pulsar INTRO, para confirmar, exclamaba un: -¡No me digas….anda ya, mujé…¡
          Terminado el proceso, la consulta telemática y eneática, se procedía a la desconexión. Nada de darle cien veces a escape, para abandonar la sesión, símplemente las abuelas se levantaban de su silla, y la arrastraban hasta la cocina, confirmando que estaban fuera de uso con un :
         
 - Me voy pá dentro, que estoy baldá de las piernas.
Manolo  Martínez

Paciencia

"La paciencia es un árbol de raíces amargas, pero sus frutos son muy dulces" 

viernes, junio 15, 2018

EN EL CIELO


¿Han  reparado  ustedes  en  la conversión que  sufrimos  al  viajar  en avión? Es  fulminante. Como  la de San  Pablo al ser  derribado del  caballo. Son  los  segundos  previos al  despegue los  que  desencadenan ese  miedo  paralizante. Toda  nuestra  vida pasa ante nosotros en un momento fugaz. Justo antes del vuelo, una  azafata angelical nos instruye soplando por un  salvavidas,  por  si acaso …y  uno  se pregunta mientras sonríe a la  azafata, ¿y por qué  tanta  cautela, y de  dónde  saca  uno  el aire  para  soplar si aquello se viniera  o viniese abajo?
Se  produce una  ósmosis entre  la aceleración de nuestro  motor  vital y la del  avión. Comienza  una carrera  infernal por  la pista. Ya no  hay  vuelta  atrás, "Alea Iacta Es"
Nuestra lengua empuja el corazón  hacia dentro y es, en esos escasos  segundos  del  despegue, cuando buscamos con disimulo la  mano del compañer@. La  asimos, la apretamos, y le  musitamos un te quiero que ni es te quiero ni ná, es TERROR, que somatizamos en un "apretón" del tubo digestivo del que culpamos al Cola-Cao, ¿qué Cola-Cao?, pero si aún no habías desayunado. Es  entonces  cuando reparamos en que deberíamos haberle ayudado a recoger  la mesa la noche anterior, o que no tendríamos que habernos mosqueado con el compañero de trabajo. Todo son  arrepentimientos, golpes  de pecho y un  “mea  culpa “  interminable.
       
-    ¿Qué  es  eso?  ¡Algo  falla!

Un  ruido  extraño bajo nuestros pies  nos   dispara la  adrenalina.

        - ¡Ufff..., era  el  tren  de aterrizaje, que se había  recogido!             ¡Qué  tontería!

Las   azafatas  van  y  vienen sonriendo más que el presentador de Salud al día. ¿Pero de qué se ríen las muy estúpidas?, si no estamos jugando la vida. Al poco, la  voz  del  piloto nos  anuncia que estamos a no sé cuántos miles  de pies  de altura.
                 A esa distancia no somos nadie. Se nos quitan todas las chulerías. Es  como cuando estamos boquiabiertos en el sillón  del dentista, o como cuando le “ofrecemos” una nalga al ATS, presto a estoquearla. Tanto  estrés, tanta lucha, tanta soberbia, para que en unos minutos, un niñato uniformado con el carné de piloto nos deje “con el culo al aire“.
A 8.0000 metros facemos  propósito de enmienda: 

- Juro por lo más sagrado que voy a cambiar, que no seré tan fijoputa, que donaré sangre, que recogeré la cocina, que pondré el resto de mi vida el rollo de papel higiénico cuando se acabe, juro...lo juro todo...


Quizás  sea  por la cercanía del  Todopoderoso  entre  las nubes, o quizás por  el miedo a que ese sea nuestro postrero viaje. Da igual el quizás, lo único que queremos es acabar.

Las  compañías aéreas y la Iglesia debieran firmar un convenio:


Tras la confesión dominical nada de tres padrenuestros y un avemaría, que regalen en las misas billetes de avión a cualquier lugar de nuestra geografía.
A miles de metros sobre nuestras camas y tabernas, “el pájaro de hierro” recauda más  arrepentimientos y buenos propósitos que todos los  curas  del mundo juntos. Feliz vuelo.
Manolo Martínez

jueves, junio 14, 2018

A MANUELA

Aunque Manuela nunca fue al colegio, porque sus padres no la llevaron,  ella siempre se las apañó para salir adelante. Sumisa donde las haya, jamás rechista ni sale de su casa. Introvertida, hasta rozar lo patológico, no sabe lo que es hablar con un desconocido. Manuela nunca ha pisado una taberna, ni una discoteca, ni siquiera ha ido a votar. Como dirían los machistas, es una hembra de las de antes, una joya. Su carácter reservado, casi huidizo, la hace pasear  en silencio en compañía de doña soledad. Juntas persiguen los últimos rayos de sol  de la tarde. De cuando en cuando, suspenden la  excursión y observan a su alrededor. Supongo que meditan sobre lo observado, y reemprenden su camino.  Es dócil y dulce, no habla por no molestar. Trabajar no ha trabajado nunca. Ella dice que como para comer tiene...y comer, come muy poco. Demasiado poco. Estoy pensando en llevarla al psicólogo. Hay temporadas en la que pasa días enteros sin probar bocado, ¿tendrá anorexia?. El perfil lo da: insegura, dependiente, cohibida...Nunca le he conocido varón a su lado. Su rostro delata su aburrimiento. Ni fuma, ni bebe ...ni siquiera ve la tele. Al menos asiste a clases de Taichi, o eso creo, cuando la veo  andar con esa parsimonia casi de protocolo. Seguro que le hará bien salir de su ostracismo. Aunque, dada su edad, tampoco espero grandes cambios. Ignoro lo que piensa, y eso me apena. Yo querría que se desahogara conmigo. Para eso están los amigos, pero ella masculla y rumia sus problemas. Y calla. Siempre calla. Que mal político sería... o qué bueno, según se mire. Mentir no nos iba a mentir, pongo mi mano en el fuego por ella. Dicen que la sabiduría se refleja más en lo que se silencia, que en lo que se expresa. De ser así, no  existe nadie más erudito que Manuela. Últimamente casi ni me mira. No sé si andará  enfadada porque no la invito al cine. Pero como yo le he dicho... “para lo que hay que ver, mejor nos quedamos en casa...” Su  rostro arrugado y  sus ojillos saltones investigan la vida cada día, sin prisas. Pero tiene tan bien adiestrados los músculos de su cara, que no encontramos ninguna traducción en sus facciones. No se la ve triste, ni alegre. La indiferencia maquilla los pliegues de su piel que denotan los muchos años vividos. Lo mismo le da que España gane al Baloncesto, que el Betis permanezca en segunda. Hay veces que me desespera ese estoicismo de andar por casa, pero me contengo y la dejo en paz, ya quedan pocas tortugas como mi Manuela.
Manolo Martínez

martes, junio 12, 2018

Transformistas sociales


El cambio de registro es una habilidad social imprescindible para relacionarnos con los demás. ¿Cómo le vas a hablar en los mismos términos al cliente y al proveedor, y como utilizas el mismo tono al policía y al ladrón? Yo soy yo y mis circunstancias, dijo un sabio, y la clavó, la sentencia digo. Pero la adaptación al contexto es una cosa, y la transfiguración es otra bien distinta. Pero existen esos transformistas. No son alienígenas, son seres con tal punto de cinismo que se engañan a sí mismo. Yo conocí a uno con tal capacidad de contar "enreos", que acababa creyéndoselos él mismo, pero olvidando que por mucho que digas la misma mentira una y otra vez, no la convierte en verdad. Dios nos libre de estos tóxicos que van contando mentiras y vistiéndolas de verdades.
 Al final los hechos desmontan esas mil caras, o no. 

sábado, junio 09, 2018

Las cosas han cambiado


Las cosas han cambiado y ya no hay vuelta atrás. Es así y punto, o punto y pelota, como dice mi mujer cuando pone el punto final a una disputa. Ahora cocina él mientras ella pasa repaso a "las tropas". 
Canjeamos posturas quedándonos en cueros ante los nuevos roles. Y no pasa nada, salvo que las miradas cambian de propietario, y las manos se inquietan ante la permuta de faenas. Tan seductor es rebañar como estirar para mirar. Dejar la puerta abierta a nuevas primeras veces es haber aprendido a vivir, buen provecho.


 Escrito por Manolo Martínez.

martes, junio 05, 2018

CINCO CENTÍMETROS POR SEGUNDO


Aunque parezca el título de una película porno, nada más lejos de la realidad. Cinco centímetros por segundo es la velocidad a la que caen los pétalos de las flores de los cerezos. Tal es la obsesión por computarlo todo que hasta las más azarosas pautas de la madre naturaleza, son encorsetadas por los maestros del control, los nipones. Sería saludable que calibrásemos todo de una forma más humana, y menos matemática, más romántica y menos digital. Buscar nuestras propias mediciones, demostrando que no necesitamos ningún tic-tac para comprender que los besos imborrables son aquellos que duran una mirada. 
Que un paseo ocupa el mismo tiempo que las veinte caladas que necesita un cigarro para dejar de existir.
Que los enfados no deben invadir ni un segundo de los silencios que suceden a las disputas.
Que ni el paro debiera ser el único okupa de nuestros días, ni el trabajo un ratero que nos hurte la compañía de la gente que queremos. 
Que las mejores conversaciones son las que duran el mismo tiempo que una botella de buen vino compartida. 
Que los sueños son alas si viven lo justo, pero si malviven demasiadas lunas, acaban siendo ancla. Que inclinar la cabeza dure el tiempo necesario para firmar la paz, pero hay que erguirla de inmediato, para recuperar la vertical dignidad. 
Que cocinemos la vida a golpe de puñaditos, pizcas, y mihitas, y no de gramos, centímetros o segundos.
Que las lágrimas sirvan para deshacer los suspiros, sin que nunca superen el largo de las sonrisas. Que una mentira no respire más allá de los labios que la emiten.
Que la vida no sea una sucesión de cumpleaños, ni siquiera de consecuciones: ya tengo el coche, ya tengo la casa, ya tengo el fondo de inversión, ya tengo el segundo coche…así hasta ya no tengo nada. Que la existencia no sea un recuento, sino un aquí estoy, respirando, contigo y con los míos.

domingo, junio 03, 2018

Bajitos y gritones

“ El español es un hombrecillo débil y violento, uno de esos cascarrabias chiquirritines, con los ojos saltones que asestan puñetazos heroicos a las mesas de los cafés y luego comienzan a dar gritos porque se han hecho daño, que agitan los brazos en el vacío, que patalean y que vociferan hasta que se ven sujetados por los brazos y en absoluta imposibilidad de moverse.

Esos hombres chiquitines e irritables que se pasan la vida gritando sin ton ni son, y moviendo los brazos en el vacío. Todos nuestro motines, todos nuestros pronunciamientos, todas nuestras algaradas son una cosa ridícula. Un pueblo serio y fuerte no arma esos escándalos inútiles, en los que se gasta la energía y se pierde la fuerza moral. “ ¡Vamos a hacer! ¡Vamos a acontecer!” ¿ Quién le hace caso al cascarrabias consuetudinario que vocifera, en una indignación continua, desde por la mañana hasta la noche?

Todo el mundo sabe que en el fondo es un pobre hombre y que su cólera es la cólera de la impotencia, de la falta de fuerza y de confianza en sí mismo para tomar una determinación y seguirla serénamente. “

( Esto lo escribió Julio Camba hace más de cien años. Los cereales y las natillas nos han regalado media docena de centímetros, y no a todos, pero díganme, ¿y en la esencia, hemos cambiado en la esencia?)

Manolo Martínez

viernes, junio 01, 2018

Con el pan no se juega

Magia es, según el diccionario, un conjunto de conocimientos y prácticas con los que se pretende conseguir cosas extraordinarias con la ayuda de seres o fuerzas sobrenaturales. Pues esa era la definición hasta hoy, día de nuestro señor en que ya la Real Academia ha actualizado el significado de Magia, que ahora es, el conjunto de recibos que un español medio es capaz de pagar con su sueldo (el recibo de la luz, el del agua, la hipoteca, el del coche...y así hasta el infinito). Aquellos seres extraordinarios (políticos) o fuerzas sobrenaturales (empresas eléctricas, de telefonía, de gestión del agua...) que gestionan de forma tiránica nuestras vidas han acabado haciendo lo que tanto oímos decir a nuestros padres: "Con el pan de mis hijos no se juega", a lo que yo añado, hijos de puta.
Manolo Martínez

martes, mayo 29, 2018

El beso

Besar. Yo beso, tú besas, nos besamos. Quizás sea el invento más grande de la humanidad, el beso. Su poder es tan extraordinario que, si no lo das, el deseo de que ocurra, extiende su gobierno desde nuestro espíritu hasta nuestra razón, y cuando esto ocurre, su dictadura es inevitable. Es ahí, en el "nodarlo", justo el momento en que el beso deja de ser el simple roce de dos hocicos, para alcanzar el estatus de advenimiento de lo supremo. El "nobeso" es la víspera del beso, es justo el día antes de reyes, el deseo, la mentira vestida de verdad.
Manolo Martínez

viernes, mayo 25, 2018

EL SUPOSITORIO



















Después de cuarenta años de abreycierras anales e infernales, va y me dice una ATS que los supositorios se ponen al revés, con la puntita mirando al suelo y no al cielo, con el fin de ser absorbido y no proyectado. ¿ A ver quién me restituye a mi los daño moro-anales y quién indemniza mis diez mil ¡ ay...!.
Pues anda que no llevamos supositorios mal metidos los de mi generación , tantos como cosas hechas al revés. Vayan de muestra unos cuantos botones ( o supositorios ) . ¿ A quién de ustedes no le hincharon de Tío Quinito por hacerle ascos a la comida , claro , por aquellos años no se habían inventado todavía las transaminasas , pues alcohol para los infantes ...( Otro supositorio al revés...) . Hace poco recibí el correo de un conocido mío , sobre un artículo de Forges, en el que se especificaba que un padre de 1.979 cobraba 38.000 pesetas , y una vivienda del mismo año rondaba las 500.000 pesetas . Hoy el sueldo se ha incrementado un 750 % , pero es que el menú ha ascendido un 1650 % y las viviendas – agárrense – casi un 3000 % .
Las familias de mi infancia no tenían que hacer imposibles cuentas para adquirir una casa . La familia Monster, los Picapiedras ..., hasta los Ingalls consiguieron su Casa de la Pradera.
Hoy los bancos nos bajan los pantalones , nos ponen sobre sus rodillas y nos meten 50 años de intereses con la puntita del sueldecito para adentro, y la ancha y resbaladiza de las millonarias viviendas, para empujar. Empujan, presionan y nos aprietan las dos nalgas, cerrándolas, como hacían nuestras madres para que nos expulsáramos el supositorio – en este caso, para que no depongamos ni una letra –
Pues como sigan sin darle la vuelta al supositorio , equilibrando sueldos y coste de vivienda , no tardará en llegar el fatídico momento , en que al liberarnos las ancas las manazas de los bancos, les vamos a llenar la cara de impagados diarreicos . Así que ustedes verán ...¿ seguimos poniendo los supositorios al revés ?

Pues relájate, relájate... y ahí llevas otro proyectil resbaladizo: (los precios de las cervecitas con tapas ), y otro supositorio (las comuniones convertidas en bodas), y otro más (el mal hábito de querer vivir como Dios, a pesar de que los sueldos no sean celestiales)

lunes, mayo 21, 2018

EL BALCÓN EMBUSTERO



Tenía las piernas tan largas como la risa de un niño. Todas las tardes, a la hora de la merienda, se contoneaba delante de su balcón, dejando que, su minifalda, ardiera en su frente. Gumersindo la aguarda sentado, junto a la mesa camilla, escondido tras la organza del visillo. Una rebanada de pan, untada de nocilla, le añadía años, al trazarle un bigote de chocolate en cada mordisco. Cada tarde se repetía un ritual. Justo cuando el cuello de Gumer, trasladaba su cabeza hasta la frontera del cristal del balcón, aparecía su madre, por detrás, y, de un guantazo, hacía que su frente chocara contra el vidrio, mientras le inquiría :
- ¿ Qué miras?
- Nada, mamá, nada ( la aliviaba, Gumer, tras su mentira)
Treinta años hicieron falta para que, aquella visión de infinitas piernas, subiera las escaleras de Gumersindo, se quitara la minúscula minifalda y…, se pusiera la bata de guatiné, tres docenas de rulos encima de la cabeza, y por las tardes, se pusiera detrás de él y le atizara en la nuca, aplastándole el cigarro contra el cristal del balcón, mientras le espetaba :
- ¿ Qué miras ?.
- La vida, mi amor, la vida…
Aquel balcón le había mentido. Quién, ahora, tenía tras su espalda, no tenía nada que ver con aquella que se lucía allá abajo, en la calle del deseo. Puso una reclamación en la oficina del consumidor, le escribió su caso al defensor del pueblo, y otra a Juan Carlos Rey. Juan Carlos era un amigo suyo de la infancia que regentaba un frutería, pero que hacía las veces de psicólogo, todos los sábados, tras media docena de cervezas. Ninguno de las tres instituciones le dieron una solución satisfactoria, por eso, Gumer, cada tarde se asoma a su balcón, buscando a aquella muchacha que tenía las piernas tan largas como la risa de un niño.

domingo, mayo 20, 2018

PONER UN TENDEDERO

                                                                         Desde la construcción de las pirámides hasta la conquista del espacio, muchas son las gestas que el hombre ha consumado en su vasta historia, pero ninguna congrega, a partes iguales, conocimiento, técnica, estética y amor, como el noble, y glorioso acto, de poner bien un tendedero. Desde la búsqueda del momento meteorológico que propicie la intención secadora, hasta la homogénea disposición de las prendas, atendiendo a su color y composición, pasando por la apropiada elección del espacio exacto, por donde sellar cada vestimenta al alambre, tender la ropa se convierte en un canto a la vida. Hacemos el paseíllo, por el patio o azotea, con la cesta preñada de ropa mojada. Nos paramos, alzamos la vista al cielo, y, tras aplicarle, a los elementos que visualizamos, y sentimos: viento, nubes y sol, toda la información recogida en los dos últimos telediarios, en décimas de segundo, tomamos la decisión irreversible: hoy tiendo, seguro que no llueve. Sin solución de continuidad, posamos el barreño sobre el suelo y nos llenamos las manos, la boca, y los bolsillos, de alfileres, o pinzas de la ropa, y comenzamos unos sincronizados ahorameagacho-ahoramelevanto, en cada uno de los cuales, elegimos prenda, la alzamos a la cuerda, la estiramos y la amordazamos. La norma prescribe que la ropa interior siempre va en la misma tanda, y dentro de ese petit comité, calzoncillos y bragas, se emparejan en el tendedero, se miran, se hacen un guiño, y sonríen; anoche compartieron juerga, tras unos días de huelga. Qué sinvergüenzas. Los calcetines, como las mujeres al baño, nunca van solos, y suelen compartir la mordedura de plástico. Las camisas, colgadas con los cuellos hacia abajo, vomitan el agua con sabor a suavizante, bebida de más. Y seguimos, desenrollando, desdoblando, y tendiendo, a la par que canturreamos la última de Drexler, y miramos, de reojo, la mínima porción que nos va quedando de cuerda plastificada, para distribuir la docena y media de prendas que aún viven en la cesta. Abandonamos la dulzura versada de Drexler, por el heavy metal en forma de tacos: la madre que me parió, la ostia…, ¿y ahora, cómo cuelgo yo todo esto en ese cachito? En un segundo perdemos los papeles, la compostura, y los alfileres se derraman de nuestra boca escupiendo palabrotas. Los jerseys abrazan a los paños de cocina, y las pinzas ya no buscan las costuras, muerden por el medio, caiga donde caiga. El pijama se sube encima de las sábanas, a golpe de misionero, y con la mala leche le plantamos el alfiler en los hue…con lo bonito que estaba quedando, y lo que hace metro y medio menos de cable.

domingo, mayo 13, 2018

LAS EDADES de la FERIA


 La feria, como el verano, como la risa, como cualquier paisaje anímico, va unida al mapa de las edades. Bendita seas tú, entre todas las ferias, la feria de los cinco años. Es la medalla de oro, la de los ojos asombrados, la "más mejó", la que no tiene más preocupaciones "queladeque" la fila de espera de los cacharritos sea cortita. Que es miércoles, cacharritos, que es jueves, cacharritos, que es viernes, cacharritos, que es...¿domingo?, ostia que esto se acaba papá, cacharritos-cacharritos-cacharritos...el último...papá...mamá...el último y  uno más. Qué maravilla.


Los años pasan hasta llegar a la cándida adolescencia, la que "BIBE" la feria como yo escribo "bibe", con la b grande, la b de  baile, la b de beber, la b del primer beso, la b de birlibirloque, la b de Betis "manquepierda".  Manquepierda la niña que les gustaba, manquepierda el dinero que les daba la abuela pa invitá, y hasta manquepierda la bergüenza en cuanto a los 17 años se tomaban un cubata después de media docena de cervezas. La feria era suya, o eso nos creíamos cuando conseguíamos reunir docena y media de años, el más grande capital que jamás volveremos a poseer, la divina juventud.

Y en un despiste, en un pis pas, llega la feria como adultos, la feria como padres. El mundo al revés. Ahora somos nosotros los que ponemos la hora, las fronteras, las pegas, los que olisqueamos como sabuesos si nuestros cachorros han bebido el alcohol que nosotros bebíamos, o fumado los cigarros que nosotros nos fumábamos. Ainssss...la puta y traidora perspectiva. Con la impotencia que nos daba cuando estábamos al otro lado del río, y ahora copiamos y pegamos. Que poca imaginación, que pobreza intelectoferial. Ojipláticos nos ponemos cuando nuestros hijos hacen las mismas cosas que nosotros facíamos.

Al fin y al cabo la noria, pero no la de la plaza arriba que ya cerró, sino la noria de la vida que, a Dios gracias, sigue abierta. Buena Feria.

jueves, mayo 10, 2018

La oveja negra de la ronda norte


La Ronda Norte se ha convertido en una familia. Por allí nos encontramos a padres, abuelos, hijos y nietos. Dependiendo de la hora te encuentras a unos  o a otros, y según a quienes te tropieces, los verás correr, pasear o andar a ritmo de legionario. Pero claro, como cualquier familia, también tiene su oveja negra, bueno, tratándose de una ronda, su raya negra. La encontré el otro día de casualidad, pero seguramente por una causalidad. Y es que yo siempre tuve una especial debilidad por las ovejas negras. Me caen bien, no sé por qué. Puede que sea un aprendido gesto salesiano de solidaridad, o quizás esa hipócrita simpatía hacia las causas perdidas de la que todos alardeamos en la barra de un bar. El caso es que me gusta la gente diferente, atípica, inconformista, que no se deja llevar por la corriente, por la inercia, que no vota símplemente porque les gusta como combinan los colores de su polo con los de una bandera determinada. Me gustan las ovejas negras porque piensan diferente, tienen personalidad, coño.  A las ovejas negras les da igual que la señalen con el dedo inquisidor por su rebeldía, o  por su despeinado peinado, o por llevar la camisa por fuera, pero, ¡hombres de la ronda norte, hombres de bien!, si lo que hay que llevar por dentro son las ideas, esas son las que tienen que tener buen pedigrí, y esas son las que deben estar bien peinadas, y esas son las que deben vestirnos, o mejor aún, desnudarnos delante de todos. Jodeeer..., y todo esto porque me encontré a la oveja negra, bueno perdón, la raya negra de la ronda norte.¿Sabes tú dónde está?. Búscala, busca tu oveja, o tu raya negra, perfumará tus ideas de sensatez. 
Cuando encuentres esta raya negra en la ronda norte, fotografíate con ella y mándamela a mi e-mail: martinezmanolo63@hotmail.com. 
Colgaré todas vuestras fotos en la web de la ronda norte, formaremos un numeroso rebaño de OvEjAsNeGrAs, las mejores.


miércoles, mayo 09, 2018

A LA FERIA CON KARMA
















Una vez al año , por Mayo , se reúne el Sanedrín. Madres y abuelas , en “porcojonescracia”,deciden los hábitos que deberán lucir durante la Feria , esos inocentes de dos a tres años .En apenas cinco minutos , ya hay “fumatta blanca”. No hubo problemas con la oposición del padre y del abuelo . Eran dos contra dos. Mayoría absoluta clara .
Cuarenta centímetros de niño de traje corto , y una diminuta niña de faralaes. Es como si le diésemos vida a los muñequitos que adornan el televisor de la abuela. En ese microondas que llaman caseta , el sudor baña la cara de una criaturita que acoge en su cuerpo menudo , más volantes que el “Virgen Macarena” . El amor de madre le hace vocearle al patriarca :

- Pepe , con la media de manzanilla , pide otra media de APIRETAL . Algo le refrescará…
( Todo menos quitarle el traje de flamenca. Con lo graciosa que va…)

En el otro extremo de la caseta , un angelito de dos años , “tira” como puede de un par de botos de Valverde del Camino , de kilo y medio cada uno ( eso también son malos tratos )
Mientras , de las tres raciones pedidas , tan sólo una llega a la falda de la abuela. El resto han sido engullidas por ese “ente intangible” que devora y no paga , y que habita en todas las casetas.
… unas boquitas naranjas escupen pompitas de jabón . Son las dos gambas supervivientes a un naufragio de Mistol , de unos patos recién ¿ lavados ?.
Con lo agusto que se come en casa…Menos mal que la manzanilla , ese líquido amniótico que nos envuelve durante cuatro días y cinco noches , hace que nos ríamos de tanto despropósito.
Los “trasgos” de la Feria nos llevan en volandas, de caseta en caseta , de cacharrito a cacharrito , de los algodones a los churros , y de los churros a casa .
Así pasamos del miércoles al jueves , y del jueves al viernes . Y al llegar a la jornada del sábado, una voz aguardientosa , cascada y rota , nos hace hablar como Diango , y rogar :

- Niño , échale a la Guita una “mihita de zevená “
La mañana dominical , el estómago , fiel a las leyes kármicas , nos devuelve , con intereses incluidos , los malos tratos recibidos. Fatiguitas matutinas,mareos y malestar general…vamos que si no fuese por esa pecatta minuta
de la imposibilidad biológica , diríase que estamos todos preñados hasta los eyes
Pero señores , la Feria es eso . Para cuidarnos ya están los balnearios o la Buchinger , como dice Carmen Sevilla .
Y el domingo , cuando el sol cierra los ojos , y no nos cabe más Feria en el cuerpo , y mientras la parienta habla , habla y habla en el mismo portal de la ex_Feria
, a nosotros se nos “enciende” la punta del dedo índice, y repetimos obsesívamente :
- Mi caaaaasa , mi caaaaasa , mi caaaaasa ….
(martinezmanolo63@hotmail.com)

viernes, mayo 04, 2018

El Titanic en una repisa


Colgar el Titanic en una repisa no es cualquier cosa, pero como muchos imposibles, también este es posible. A los niños se les da bien resolver utopías, es más, creo que es su oficio hasta que luego lo cambian por esa estupidez que les inculcamos los padres de aprender a ganar dinero. Colgar el Titanic de una repisa es decir "yo puedo hacer lo que me proponga, ¿te enteras?". Colgar el Titanic de una repisa es mucho más difícil que estudiar, obedecer, empatizar, quererse a uno mismo..., dónde va a parar...colgar el Titanic de una repisa sólo lo hacen los valientes, los rebeldes, la gente que de verdad cambiará el mundo. Pero es el amor el único que posee las gafas de la verdad, ahora lo entiendo. 
Sólo había que ponerse esas gafas.



Eto...eto...eto .se acabó..."COMER, BEBER Y HABLAR", hasta septiembre


El buen tiempo me ha invitado a finalizar esta segunda temporada de tertulias. Ahora las calles y terrazas son mejor reclamo para nuestros ratos libres. Quiero daros las gracias a todos los que habéis hecho posible las 11 tertulias que hemos celebrado en el Molino de la Romera. Gracias a los 25 ponentes que han dirigido los coloquios, y a los 250 tertulianos que habéis llenado las noches de opiniones y sugerencias. No ha habido ni una sola tertulia a la que no se haya incorporado algún o algunos nuevos tertulianos, señal de que están vivas nuestras reuniones. El aporte de savia nueva da variedad, novedad, distintos puntos de vista a todo lo que allí tratamos. Y eso es lo que he pretendido siempre, que todo el mundo tenga cabida, y voz. Volveremos en septiembre con un buen puñado de nuevos contenidos,  ponentes, y de seguro nuevos tertulianos.
Tanto la página de Facebook “Comer, beber y hablar”, como el grupo de wassap, estarán abiertos y activos todo el tiempo, para que podáis, podamos, entrar en ellos y preguntar o sugerir cambios en el formato, en el planteamiento, en las temáticas,  o cualquier cuestión mejorable relacionada con éstas vuestras tertulias. Gracias a todos, que tengáis un verano espectacular y que os toque la lotería. Un abrazo.

¡¡¡¡ HASTA  SEPTIEMBRE!!!!

viernes, marzo 16, 2018

(E) LECCIONES VITALES



A estas alturas de la vida uno empieza a tener claras algunas cosas: Una, que cada vez son menos las cosas que se tienen claras. Otra, que esas pocas cosas, están no claras, sino clarísimas.

Mi padre, como hombre bueno que siempre fue, me enseñó a perdonar. La vida, como vida que es, me adiestró en mandar a la mierda”. Yo, unas veces le hago caso a mi padre, y otras obedezco a la vida. Cuando acato la lección de mi padre la paz me inunda. Amig@, pero cuando me rindo a la escuela de la vida, siento un subidón que para qué les voy a contar.
Las dos opciones son válidas para sobrevivir. La cuestión es cuando proceder de una forma o actuar de la otra.

Mierda es el resultado del proceso digestivo, y se refiere a los deshechos fecales de un organismo vivo, normalmente expulsados del cuerpo por el ano.

Coño, más claro...ya sé con quienes transigir y hacerle caso a mi padre, y con quienes hacer "la digestión"...qué alivio.

jueves, marzo 15, 2018

Juan Ignacio Caballos sentó cátedra en "Comer, beber y hablar"


"Comer, beber y hablar" ha tenido la suerte de contar con la presencia de Juan Ignacio Caballos Gutiérrez, doctor en Medicina que dirige desde hace muchos dos centros de acupuntura de reconocido prestigio.                                       




A pesar de que una noche lluviosa y desapacible nos puso una zancadilla a los tertulianos, el poder de convocatoria de Juan Ignacio le ganó el pulso, reuniendo a un generoso número de personas alrededor de una mesa en el acogedor Molino de la Romera. Fueron muchas las caras nuevas que compartieron tertulia, lo que se convierte en el mejor termómetro para delatarnos que "Comer, beber y hablar" respira, está viva.

A lo largo de más de una hora, Juan Ignacio hizo un recorrido por el mundo de la Acupuntura, desde sus orígenes hasta la actual aceptación por el mundo Occidental primero, y el sistema sanitario después. Su amplio bagaje como médico-acupuntor le da autoridad  y sobrada credibilidad para sembrar su discurso de evidencias, de resultados, de pacientes que vuelven a confiar en él, tras más de treinta años al servicio de la Medicina.
Escuchar hablar a Juan Ignacio es un lujo, porque su oratoria es tan instructiva como amena. Anoche sembró la tertulia de sentido común, de testimonios que refrendaban la acupuntura como una opción más que válida para el tratamiento de múltiples dolencias: cefaleas, insomnio, depresión, obesidad, estrés, lumbalgias...

Además, Juan Ignacio tiene la habilidad de propiciar la tertulia. A pesar de su generoso verbo, te escucha, te invita a la reflexión, a la pregunta, a la conversación. Hubiera sido, tras su voz radiofónica un gran profesional de la comunicación.




Ayer bautizamos como tertulianos al doctor Juan Calvo y su esposa, Maria de Gracia Guisado, así como a Juan José Alarcón, Carlos, Isabel Ortiz, Vicente Muela, María de Gracia Carrera, María de los Ángeles, Mari Carmen...en fin, un buen puñado de nuevos tertulianos que enriquecieron nuestra charla.


La próxima tertulia será la número 14, y no ha habido ni una sola en la que no haya habido nuevas caras, personas que se han acercado por primera vez al Molino de la Romera para compartir nuestra tertulia. Es un dato a tener en cuenta, puesto que considero indispensable que actividades de este tipo se nutran de dos caudales fijos. Uno, una base mínima de personas fijas que repiten tertulia tras tertulia, y dos, la irreemplazable sabia nueva que entra con sugerencias novedosas, con opiniones distintas, con ganas de renovar los temas tratados y las perspectivas con que los afrontamos. Gracias a los unos y a los otros, y a Juan Ignacio Caballos, lo dicho, un honor para nuestra tertulia, a la que esperamos no tarde en volver.













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