CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


martes, septiembre 11, 2018

"UNA FOTO Y 69 PALABRAS" en la terraza KARMA



Fernando Baeza y Manolo Martínez volvemos a buscar por unos días nuestro "Karma". Hacía ya dos años desde nuestra última "okupación" de esta impresionante terraza de Carmona.

Nos lo pedía el cuerpo. Necesitábamos reencontrarnos con este espacio siempre repleto de buenas vibraciones. Puede que tan buen karma lo propicie ese "cachito" de cielo que tiene por techo, o el buen gusto con que está decorado el local, o puede que lo que nos engatuse a todos sea la profesionalidad y el muchísimo agrado de sus gestores, Yoli y Hugo. Lo que es incuestionable es que todo el mundo que pisa la terraza más bonita de Carmona está en absoluta "KARMA".

Esta es nuestra 3ª exposición de "UNA FOTO Y 69 PALABRAS", y en ella, Fernando y yo abandonamos por unas semanas el mundo virtual de nuestra web para darle formato físico a nuestra particular visión de lo cotidiano.

Colgamos una veintena de fotos a cada una de las cuales se abrazan 69 palabras, para que tú vengas a verlas, opinarlas, fotografíarlas, y compartirlas.

La inauguración será el día
20 de septiembre a las 20,30 horas
Te esperamos en KARMA

sábado, septiembre 08, 2018

LOS DIAS COMO CONEJOS


















Nuestras vidas , como conejos / nos llevan en ventolera
El criador , con grande enojo , / cuando en la vida nos mete ,
y nos suelta , para no quitarnos ojo ,
nos manda con billete de ida y vuelta “ ( Luis Garcia Montero)


No sé quién ni como, pero me han robado tiempo. Hace 40 años  perseguía ocupaciones que llenaran mis horas. Hoy estoy a la caza y captura de cualquier minuto que atienda mis obligaciones. No sé si fue una decisión política, un fenómeno atmosférico o una causalidad coyuntural, pero los días empezaron a menguar de forma inesperada, sin avisar. Hace 3 decenas de años, cualquier día de verano dormíamos hasta media mañana, desayunábamos con toda la parsimonia que daba el saber que tenías todo el tiempo del mundo para saborear un Cola-Cao, salíamos a la calle, donde no había quién nos quitase dos o tres partidos de fútbol seguidos con sus prórrogas de desempate incluidas. Luego almuerzo para reponer fuerzas,fuerzas con las que joder la siesta a nuestros padres: brincando, cual cabra montesa de sillón en sillón, o voceando las muertes de indios multicolores a manos del Séptimo de Caballería en plástico, o girando el botón del volumen del Telefunken de pantalla abombada hasta el número cinco.
A la hora del té, desembocaba en nuestros estómagos aquella bendita merienda en forma de media viena untada de una inmaculada nocilla blanca, y la otra media, con colmo, de su antogonista, la nocilla negra. Ambas convivían juntas, que no revueltas, en aquellos vasos de cristal que luego engrosaban la vajilla de diario.
Con un bigote de chocolate nos recreábamos con las aventuras de los Hermanos Malasombra y los Chipiritiflaúticos , (les hablo del Pleistoceno, claro).
Sobre las siete de la tarde volvíamos al estadio empedrado, reconvertido ahora por necesidades del divertimento en coso taurino donde dábamos dos naturales y el de pecho a un seiscientos negro bragao Luego una hora de bolas, otra de lima, para rematar la noche persiguiendo al género femenino en forma de vecina .

Hoy me levanto, desayuno (si me da tiempo) y trabajo, laboro y brego antes de irme a dormir. Y ahora que lo pienso, creo que he dado con el culpable, con el ladrón de bicicletas, con el autor del urto temporal. De nuevo atina el poeta granadino cuando confiesa:

“Nuestras vidas, son los sobres que nos dan por trabajar, que es el morir "


Manolo  Martínez




martes, septiembre 04, 2018

Luz, agua, teléfono...


El tío del telediario me pone de mala leche cada vez que, mientras me como mi huevo frito con papas, dice que los índices "nosequé" han dejado bien claro que la crisis está a punto de acabar. Yo suelto un huevo, de los de mi plato, y cojo la factura del teléfono, suelto otro huevo, también de las gallináceas, y cojo la factura del agua, suelto mi amor propio y cojo la factura de la luz. Entonces, con Endesa en la mano, exploto, agarro los huevos, ahora los míos, y digo ¡ay¡, mientras miro a los ojos al tío del telediario.

En la silla de enfrente, mi hijo me obliga: - Papá acábate los huevos

...y yo, que ya no recordaba cuáles eran los que tenía entre mis cinco dedos, aprieto sin piedad, mientras observo como sonríe el tío del telediario al ver mi descomposición. 

Moraleja: no veas el telediario y cómete los huevos.
Manolo Martínez

sábado, septiembre 01, 2018

No confundir filosofar con fisiologar


                 

Este baño está en el fin del mundo, en un hotel de Finisterre, una vista sin par para filosofar.

Y a pesar de ser cosas tan distintas, pueden acabar matrimoniándose ambas, en los asentamientos diarios, bajo la luz ténue del cuarto de baño.
Puede que la denominación del trance sea injusta y nos confunda. Lo escatológico de sus fonemas nos hace olvidar las bondades de su ejecución. No existe un acto menos egoísta, y más desprendido que el que nos ocupa. Si se pudiese derogar ese bautismo torcido, y buscarle un seudónimo fiel a su natural designio, no habría reparos en hacerle partícipe de cualquier conversación, sin que el rubor fuese el efecto secundario adherido al pronunciamiento de su nombre. Ni que fuera Lord Voldemort. En la soledad del baño, con los pantalones esposando los tobillos, y con la postura del Pensador de Rodin, divagamos sobre el texto a elegir en la biblioteca del baño. Geles, champús, desodorantes, colonias, aceites, hidratantes, exfoliantes…la elección se corresponderá con la urgencia, y viabilidad, que ese día precise el proceso. En las resoluciones rápidas, los textos de las colonias son los mejores. Escuetos, de fácil comprensión (agua de colonia, punto). Si por el contrario, el fallo se dilata, los geles suelen vestirse con etiquetas más abundantes en sus consideraciones, haciéndonos más amena la espera :”Déjese seducir por nuevas sensaciones en la ducha, este gel está enriquecido con extracto de miel y leche hidratante, ingredientes utilizados desde la antigüedad, con extractos de esto y de aquello y lo de más allá. Dermatológicamente testado”. A continuación se repite el texto íntegro en 4 idiomas, con lo que de camino que…nos hacemos políglotas.
Y, en cuando finiquitamos el conflicto con el final de nuestro tubo digestivo, con un postrero aprieto, mientras adherimos nuestros muslos desnudos, a la fría blancura de nuestro íntimo solio, nos inundan las palabras de Marguerite Youcenar en su Memorias de Adriano, cuando aseveraba que no somos más, que una amalgama mal compuesta, de fluidos y podredumbre. Y mientras el cinturón nos regala un agujero más, nos relajamos con el rumor del agua albañal abajo. Con qué poco somos felices.


                                                                      por Manolo Martínez

martes, agosto 28, 2018

VUELVEN LAS TERTULIAS de "COMER, BEBER Y HABLAR"


El final del verano nos "vomita" de nuevo a la realidad. Los pequeños vuelven al colegio, los medianos a la Universidad, y los grandes (los viejos vamos) volvemos al trabajo. Pero desde hace un par de años, en Carmona, y en septiembre, tras las fiestas patronales,  no solo tornamos a las faenas, sino que también retomamos LAS TERTULIAS, y eso nos da un respiro en mitad de ese desierto que se extiende de lunes a viernes. 
Esta  tercera temporada hablaremos, entre otras muchas cosas, de pintura y creatividad, de migrantes , de cooperativas y defensa del usuario, de cocina, ...y de cualquier tema que vosotros propongáis. Estoy abierto a cualquier sugerencia. Bienvenidos a las tertulias. Nos vemos en el Molino de la Romera.
Manolo  Martínez

domingo, agosto 26, 2018

SIN TI

Apenas llevo unas horas sin ti y ya te echo de menos. Noto tu falta, no me hallo, no sé moverme sin tu cercanía. Es tanto el tiempo que pasamos juntos que ya eres parte de mí. Me dicen los amigos que sufro el "Síndrome de Estocolmo", que me has creado una dependencia casi enfermiza. Aún así intento reflexionar, pararme a pensar... preguntarme si realmente me convienes. No te digo lo que yo mismo me contesto porque no quiero  herirte. ¿Que me pasa entonces? Ni contigo ni sin ti...
Y ahora que lo rumio, tampoco eres para tanto. Lejos de darme paz me produces desasosiego. Tu presencia no provoca en mi la obtención necesaria de serotonina para estar a gusto, al contrario, eres la principal causa de mi sobreproducción de adrenalina. Y es que nunca callas, no conoces el significado de ese bien espiritual que es el silencio. Hablas a todas horas, hablas por los codos, y si alguna vez te callas es para incitarme a que yo hable. Es una locura. Me urge tomar una decisión ya. Ahora. Si acaso voy a esperar una tarde más, sólo una más. Por aquello del amor propio, por saber que si quiero puedo ser autosuficiente, por el ego, por refrendar que soy capaz de vivir sin ti, una hora, una mañana, una noche, un día entero, una semana...no, no es verdad, no puedo más. A las tres sale el autobús. En poco más de treinta minutos te tengo en mis manos...,bueno...si quiero que te pongan la pantalla protectora tendré que esperar algo más. No me importa. Te necesito. Cojo la tarjeta, el DNI, y ya estoy en Media Markt que es donde siempre me esperas.
Me he quedado sin móvil, Dios, no sé cuánto más podré aguantar. Sin ti, móvil, no sé vivir. Me voy corriendo que pierdo el bus. 
Manolo  Martínez

viernes, agosto 24, 2018

DESCONCHONES


Desde mi cama queda demasiado lejos mi infancia, tanto, que a veces la echo mucho de menos. Entonces recurro a un viejo truco que me acerca a ella, meter el dedo en los desconchones. Localizo uno y empiezo a rozar mi índice, despacio, sin prisas, saboreando como se va agrandando aquella hendidura sólo con la presión de mi dedo. Me canso y cambio de falange, introduzco el tercero, el corazón, y ahí perforo sin piedad. Es casi orgásmico, no hay mayor placer que percibir como se dilata el agujero. Es enorme a estas alturas, tanto que ya puedo asomarme a él, lo hago y compruebo que está todo igual. Mi padre, sentado en su sillón, tira números sobre el negocio, mi madre vive cosida a la cocina, mi hermana llora desconsolada por irse a la calle, y en el parque, con un par de cacerolas, una machacadera de madera y mucha paz encima, mi hermano. Ajeno a todo hago los deberes delante del televisor Fercu, del que sale una vocecilla insignificante. Giro el botón del volumen a la derecha (sic), y la voz pequeña, como su dueño, aumenta mientras nos vende su manta zamorana: “...españoles…el contubernio judeo-masónico y las fuerzas comunistas quieren acabar con España…” Me asusta aquel puñado de palabras desconocidas y misteriosas para mí, y vuelvo a rotar el pezón del volumen, ahora lo hago con sentido común, hacia la izquierda, y la voz empieza a templarse,...¡ufff..., qué alivio¡ El silencio recompone mi ánimo. De un salto, lo que es la edad, abandono la sala de estar y me voy al patio. Allí, junto a la ventana de Mariquita, descubro otro desconchón y vuelvo a la carga, hasta que  una mano traicionera me da con sus cinco dedos en mi cabecita, mientras me grita:

                          - ¿Qué...?, luego vendrá tu madre a arreglarlo, ¿no? 

...pero, para entonces, ya es tan magno el desconchado que huyo por él.

 ¿Qué es esto, dónde estoy? 

Alguien me mete la lengua en la boca...¡qué asco!

- A ver...espera, pero si es coño, mi primer amor.

Perdonen lectores, puse mal los signos de puntuación, y omití los suspensivos. Empiezo de nuevo:

- Pero si es....¡coño!, mi primer amor. 

Bueno... voy a seguir desconchando, quiero volver a mis calcetines blancos.

martes, agosto 21, 2018

Manifiesto contra la violencia en Carmona


El 21 de agosto de 2018 Carmona entera cerró sus negocios y más de 5000 personas se manifestaron silenciosamente. 


sábado, agosto 18, 2018

El hilo rojo

Cuenta una leyenda que cada uno de nosotros estamos unidos a otra persona para toda la vida por un hilo rojo. Luego, el ir y venir de nuestras particulares historias, hará que ese hilo se encoja unas veces y en otras ocasiones les obligará a estirarse, pero, por muchos quiebros que nos hagan los días, nunca se romperá ese hilo.
Hay varias versiones sobre el origen de esta sugestiva historia.
Una dice que se debe al descubrimiento de que la arteria ulnar enlaza al dedo meñique con el corazón, lo que simbolizaba la conexión de sentimientos.
Otra fábula habla de que un anciano que habita en la luna, revuelve entre las almas cada noche, y cose las elegidas con un hilo rojo para que nunca se separen.
Pero puede, que la historia más hermosa sea la que nos habla de una bruja que podía ver el hilo rojo, y a la que el emperador de Japón le pidió  que encontrara el final del hilo que él mismo tenía atado en su meñique para encontrar al otro extremo a la que sería su mujer.
La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo.
Esta búsqueda los llevo hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: “Aquí termina tu hilo”, pero al escuchar esto, el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja. Empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña hija en los brazos y la hizo caer haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.


Unos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor fuera que desposara a la hija de un general muy poderoso. El emperador aceptó esta decisión y comenzaron todos los preparativos para esperar a quien sería después la elegida como esposa del gran emperador. Llegó el día de la boda, pero sobre todo había llegado el momento de ver por primera vez la cara de su esposa.
Ella entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente su rostro. Al levantarle el velo vio por primera vez que este hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente. Era la cicatriz que él mismo había provocado al rechazar su propio destino años antes. Un destino que la bruja lo había puesto frente suyo y que decidió descreer.
Manolo  Martínez

miércoles, agosto 15, 2018

La intuición


Es una corazonada, una sospecha. Supones que está ahí porque, aunque no lo contemples, la memoria juega a tu favor. La mente ha grabado sin parar imágenes y experiencias y, cuando la certeza se intenta escabullir disfrazándose, los recuerdos, como si de chuletas de colegiales se tratasen, te echan una mano. La adivinación es un acto de valor en el que te juegas tu palabra a cara a cruz, no así la intuición, fiel como un perro,  pues se limita a revivirte lo que tu conocimiento ya penetró. Ni descifras, ni interpretas, ni especulas, símplemente el vestigio te conduce al monumento. Esta estela de presentimientos te lleva a decir: "esto me huele a..." o, puestos a afrancesarnos, diremos que la intuición no es más que un "déjà vu".

 Manolo Martínez

sábado, agosto 11, 2018

LA CALAÍTA

De entre los goces, no lujuriosos, que nos ofrece cualquier rincón de cualquier día, está ese momento, absolútamente jubiloso, de dar una calaíta, a escondidas, en los primeros días de ayuno fumador.  Esto de quitarse del tabaco es un tormento de tal calibre, que deberían investigar la abnegación, el sentido del sacrificio y el virtuosismo, de los candidatos a ex fumadores. Esta renuncia, involuntaria, urdida por esas hordas de consejeros adictos a jodernos la vida, requiere tal entereza, que sólo un puñado, de odiosos elegidos, alcanzan la cima del propósito. El encanto de lo prohibido, la fascinación por lo vedado, el hechizo de una calaíta, aunque sea de un cigarro ajeno, embruja el preciso instante en que, tus labios, quebrantan aquella solemne promesa de no volver a echar humo, intención, que a punto estás de conseguir, justo en ese absurdo segundo en que, tu voluntad, sucumbe a la chupada, a la succión y a la bocanada. Aspiras y sorbes, con tal intensidad, el despreciado vapor, que casi masticas el humo. Entonces, cegado por el miedo a perderlo, vas, y te lo tragas, cual fumador mamón, dejando escapar, apenas, un hilillo delator, que se derrama por la nariz. Ya está. Ocurrió. Tú no querías, pero ha sucedido. Y ahora empieza el calvario de las disculpas hacia ti mismo, de la caza y captura de los verdaderos culpables, esos que se comprometieron contigo a dejar de fumar, y, seguro, que sin decírtelo, se han rendido antes que tú. Lo sabes porque están contentos, no están abatidos. Esbozan una media  sonrisa delatora de su traición, y porque, seguro, totalmente seguro, que esos fariseos que te arrastraron a aquella fatal decisión de dejar el tabaco, son más débiles que tú, seguro, seguro. Bueno, el tabaco no ha podido ser. Esta tarde empezamos las clases de inglés, y en marzo nos apuntamos al gimnasio, y para mayo, cuando pase la feria, total son cuatro días, volvemos a dejar el tabaco, pero solos, no necesitamos a nadie. Antes de este verano, estaremos sin fumar, hablando un inglés de Oxford, y con la barriga llena de tabletas de chocolate, del Lidl, y por dentro de la susodicha, que digo yo, que eso es lo que hacen Ronaldo y compañía, tragarse las tabletas enteras, y luego apretar el abdomen, como cuando te da un retortijón, para que se les señalen las onzas sobre la piel de nuestra peluda barriga, ¿no?


Manolo  Martínez

jueves, agosto 09, 2018

EL CANNOLO

El "cannolo" es un dulce típico de Italia. El escuchador oyó su receta en "La taberna del zurdo", en Oviedo,  a un siciliano que compartía barra y birra con él.

-“È il dolce per el male degli amori“ (el dulce para el mal de amores) 


El "cannolo" simboliza el amor entre un hombre y una mujer en forma de abrazo. En este azucarado estrujón, la oblea que forma el tubo (cannolo) representa al hombre, y el relleno, al que "abraza" y rodea el tubo, finge ser la mujer. La elaboración de la oblea es simple, como el hombre. Empieza con un huevo (recordemos que es el varón), luego treinta gramos de mantequilla blanda, cincuenta de azúcar, tres cucharadas de vino blanco (que le ayude a ser locuaz para la conquista), harina, sal y aceite. Punto y pelota, no hay más. El relleno es el alma del cannolo,  y su preparación no es tan fácil. No es que sea difícil, es como es, como la mujer. Su confección comienza, obviamente, con higos, confitados, (o cincuenta gramos de piña), y sigue con medio kilo de ricota, que es un queso obtenido en un segundo procesamiento (¿no podía ser del primero, para no darle tantas vueltas a las cosas?), luego cincuenta gramos de cerezas, extracto de vainilla (que hace de feromona, para que el apego sea sólido), dos cucharadas de agua de azahar...(¿agua de azahar?, sí agua de azahar), una tableta de chocolate, cien gramos de azúcar…¿por qué no es tan simple y sencillo el relleno como lo es la oblea o masa? ¿Ocurre lo mismo entre el varón y la hembra? Seguimos con el relleno: veinticinco gramos de cáscara de naranja (fruta que contiene en su color la alegría, y en su sabor la vida misma), y  ahora veinticinco gramos de cáscara de limón (el amargor, el picor, el contrapunto ácido, donde dije digo digo Diego…)

Ya tenemos todos los ingredientes. Ahora batiremos la mantequilla con el azúcar hasta lograr una crema a punto de pomada. Agregaremos el huevo batido y luego el vino blanco, la esencia de vainilla y la pizca de sal. A continuación la harina, mezclando luego los ingredientes hasta darle forma a la masa. Lo volcamos en la mesa (aquí un recordatorio a la famosa escena de “El cartero siempre llama dos veces") y amasamos, manualmente claro, hasta conseguir una masa lisa y suave. Ahora hay que dejarla descansar (a la masa, claro) dos horas en un lugar frío.

Estiramos la masa, la cortamos en tiras y la pincelamos con el huevo batido por las puntas para pegarlas hasta construir el tubo pequeño (cannolo). Llegados aquí los mandaremos a freír...¿espárragos?, no..., los cannoli, coño.
Manolo  Martínez

sábado, agosto 04, 2018

LOS PALOS DEL SOMBRAJO Y ROMA



Se te caen los palos del sombrajo cuando lees que a Mourinho, el entrenador de fútbol portugués, exige que se le laven los trajes con agua de un río escocés. El dislate lo recoge una de esas revistas que te ofrecen las compañías aéreas. Lo hacen para que pienses en cualquier cosa menos en que estás a unos diez kilómetros de que tu meada toque tierra. Vamos..., como de aquí al Viso, pero p”arriba".
Se te caen los palos del sombrajo cuando compruebas como, paradójicamente, la ignorancia nos convierte en políglotas. Ante el torpedeo del recepcionista del hotel, del camarero, o del dependiente de la tienda de souvenirs, uno se defiende, y saca sus armas: plis, mersí,, arrivederci, yesterday, domani, garsón, non capito…escupimos, sin solución de continuidad y sin coherencia, vocablos aprendidos en los anuncios. En una pizzería escuché: _ ¿Birra, signore?
...y el signore, contestó:

- Mmmmm…oui…, non…, dúe arrivederci, plís

Colosal, tres en uno. En vez de cerveza, el hombre quería dos adiós, pero ,además, utilizó tres idiomas para cuatro palabras.


Pero cuando de verdad, se me cayeron todos los palos del sombrajo a la vez, si es que quedaba todavía alguno, fue cuando visité ese imperio de la fe que es El Vaticano. Imposible obviar su anatomía interior, su esqueleto de oro, plata, mármol y madera. Ilusorio no tirar números y ser políticamente correcto, difícil no contabilizar el Baldaquino de bronce macizo, la Pietá de Miguel Angel, el abrazo columnado de Bernini , o la espectacular Cúpula de Miguel Angel, Fontana y Della Porta. Por todo esto, me apunto al carro de Martín Lutero, en su Tesis número 56 cuando escribe:

 “Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios”.

 Insostenible la comunión entre el discurso eclesiástico y aquel patrimonio, sea cual sea su génesis, y sea cual sea su valor artístico. Hay cosas que se caen por sí solas, como los palos del sombrajo.


Menos mal, que tanta belleza no acaba en San Pietro sino que te sigue robando miradas, por cualquiera de las piazzas y vías romanas bajo el incesante cotilleo de las omnipresentes fuentes.


Todo esto lo provocó un viaje mochilero con mi hijo

FELIZ  CUMPLEAÑOS, PABLO

Manolo  Martínez

miércoles, agosto 01, 2018

UN GATO CON CALÓ


  "Una foto y 69 palabras"


Lo intento. Juro que lo intento, pero no puedo. La caló es mu mala. Que mala es la caló Ofú...que caló...que no me pueo mové...ay....miau...me cago en los perros. Tirao todo el día. Del suelo al suelo, y del suelo al sofá...sudo sudando...me deshidrato y me deshigato...¿cuanto me quedan para las 69 palabras?, que no llego...ay que malo estoy...será la tensión...Me quedan ocho palabras...ay...que caló...ya cinco...uy...la rima...no por dios... 

"UNA FOTO Y 69 PALABRAS" es un proyecto común de Fernando Baeza y de Manolo Martínez que en breve celebrará su tercer cumpleaños. Tres años compartiendo sus aficiones, la fotografía de Fernando y la escritura de Manolo, con las que ambos intentan hacer un original maridaje entre imágenes y textos. 

Aquí puedes vernos:   https://www.facebook.com/unafotoy69palabras/

domingo, julio 29, 2018

BAR GOYA, EL MÁS ANTIGUO DE CARMONA

                                                            
                                                                                                                                                                                           
Sinuhé, el egipcio, decía: “La sed del hombre permanece inalterable, pase lo que pase, y aunque se tambalee el poderío de los reyes y los dioses se caigan de sus tronos, las tabernas no estarían más vacías que antes, porque el hombre bebe en su alegría y bebe en su tristeza…”

Desde Mesopotamia, dónde se documentan las primeras tabernas de la historia, y en las que se hacía y vendía principalmente cerveza (Kas en sumerio), hasta la actualidad, donde ya llamamos a la cerveza, cervecita, y al kas le echamos naranja o limón y se lo ofrecemos a los barbilampiños, hemos visto pasar un puñado de lunas, a pesar de lo cual, siguen conservando las tabernas su primigenia razón de ser: consuelo para cuerpo y almas.
Escorado en un rincón de la Plaza de San Fernando, este bar le da una mano a la calle Prim, y abraza, con la otra, a la plaza de arriba del pueblo. Un edificio del siglo XVI, con fachada mudéjar acicalada con azulejos, viste a esta añeja taberna. Alberto, su dueño, la regenta con agrado y profesionalidad, santo y seña de la casa. Este joven propietario ha heredado de Isabel, su madre el saber estar, y una fluida conversación, que te hace sentirte cómodo a su lado, circunstancia ésta, que acaba siendo la mejor tarjeta de visita para acudir a esta taberna, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el encanto de su rancia procedencia.
Nos revela, Alberto, que fue, su abuelo, Antonio, el primero de su familia que regentó este bar, y además quién le bautizó con su nombre actual, Bar Goya, allá por 1.942, con lo que, justo este año, va a celebrar su 70 aniversario, para lo que espera realizar una serie de actos que adornen tan importante cantidad de años al servicio de Carmona.
Al morir su abuelo, se hizo cargo su mujer, Dolores,y más tarde, su padre, Luis García, quién, por último, le cedió los trastos de matar a Alberto.
Al parecer, el origen del nombre de este coqueto restaurante-bar, se debe a que en aquella época, los bares eran despachos de vino, y éste en concreto, estaba lleno de botas de “La Goya”. Alberto nos sigue descorchando el pasado de su negocio, y nos desvela, que, antes de que su familia se hiciera cargo del mismo, dicho local ya tenía sus puertas abiertas en 1.925, con lo que, salvo que alguien demuestre lo contrario, la convierte en la taberna más antigua de Carmona.
Cambiando de tercio, y atendiendo a la procedencia de su nutrida clientela, Alberto nos informa de que, aproximadamente, el 80% es local, y el 20% restante lo completan los turistas, que acuden a dicho local en número importante, dada la estratégica situación del establecimiento.

ISABEL, EL ALMA Y LA SONRISA DE LA COCINA

Y cuando hablamos de la cocina del bar Goya, no hay más remedio que acercarnos a su alma, Isabel, una señora guapa, amena conversadora, de eterna sonrisa, y tan agradable al trato, que consigue, que el estar a su lado, simplemente charlando, sea otro de los muchos placeres que se esconden en esta taberna. Dice que está retirada de la cocina, pero luego, a renglón seguido, reconoce que necesita darse su vueltecita diaria, para meterse entre las cacerolas y sartenes, su reino, donde, con la sabiduría que los años le han dado, y sobre todo, la ilusión y el amor con que adereza cada receta, se ha convertido en todo un referente, para cualquiera que desee tener un nombre tras los fogones. Confiesa que nadie la enseñó. Cuenta que, su suegra, le pasó algunas recetas, pero, que luego, fue una autodidacta enamorada de su trabajo, y que a fuerza de experimentar, de horas y de años, consiguió llegar a ser la excelente cocinera, y bandera de este restaurante-bar. Isabel está llena de vida, de dulzura y del arte de vestir carnes y pescados con la medida exacta del puñadito y de la pizca. Tiene un amplio muestrario que ofrecernos, y que marcan la pauta de esta cocina, desde unas inigualables lentejas, hasta las espinacas con garbanzos, pasando por el inmejorable bacalao con tomate, o los exquisitos guisantes, calamares fritos, albóndigas o cualquiera de sus afortunadas elecciones de chacinas y quesos de renombre.

RECETA DEL HÍGADO CON TOMATE de ISABEL
Ingredientes:
- 1 kilo de hígado de cerdo fileteado -
-1 cebolla gordita
- Orégano -
- aceite de oliva
- Vinagre -
- Una cucharada de pimentón dulce
- Una lata de tomate triturado
 - 2 o 3 hojas de laurel
- Una cucharadita de pimienta molida
Preparación:
Se pone aceite a calentar en una cazuela. Cuando esté en su punto, añadir una cebolla, y sofreír hasta que esté dorada. Añadir una cucharada de pimentón dulce, y antes de que se queme, agregar el tomate triturado (frito o crudo). A continuación pondremos el hígado y rehogaremos, incorporando ahora, una cucharadita de orégano y una de vinagre, una pizca de pimienta molida y dos o tres hojas de laurel.
Rehogar y cubrir de agua. Retocar de sal y dejar hervir, hasta que espese, y el hígado esté tierno.

El año que TRAVOLTA vino a LA ALAMEDA de CARMONA


El tiempo es el sastre de nuestros pensamientos. Es tirano y embustero. Hoy nos dice que somos y mañana que no somos. Jose Luis Blanco, en su premiada RELECTURA, lo define con brevedad, contundencia y hermosura: “… y luego , un día, el porvenir vino como un disparo”. No se puede decir más con menos.
Y los recuerdos, esa lluvia sutil de imágenes y vivencias pasadas que te empapan el alma hasta inundarla de ayer. En la antesala de mi nostalgia , La Alameda de hace 40 años, esa niña bonita que se estira perezosa como un bostezo, desde la Fuente de los Leones hasta su tímida mirada a la Vega. A su cuerpo amarillo le ciñen el talle infinitas pestañas verde, y escondidos en las piedras de sus bancos, besos y abrazos, un millón de síes y otro tanto de noes.

Verano de 1979, hace cuarenta años:

"Jhon Travolta y Olivia Newton-Jhon acaban de llegar a Carmona. Estarán entre nosotros 4 noches. Ambos se alojarán en la pantalla del  cine de  verano Rialto, al final de la Alameda.
Sobre la tierra recién regada cuatro pares de piernas se acompasan, dejando a su paso un reguero de cáscaras de pipas que nos marcaban el camino de vuelta.
¡Luz roja¡ Se acaban las pipas, la gasolina del paseo. ¿Dónde las manos metemos? Una intercambia moneda y helado en el centro geográfico de mi Alameda, el puesto de helados de Los Valencianos. Otra rebusca alguna pipa escaqueada entre el mechero, las monedas y las pelusas de la lavadora.

- Allí están. ¿Vas tú o voy yo? (La pregunta era un simple adorno, siempre iba Juan, el caradura oficial. Y siempre el mismo y austero argumento):

- ¿Tenéis fuego?

- No, ninguna fumamos.


Al wano. Deshechas en un segundo mil y una consideraciones previas al encuentro. Tres risitas cobardes de amigos insolidarios.

- ¿Qué te han dicho Juan ? (Más risitas)

- Bueno, ¿qué hacemos? ¿Vamos al cine de verano, a ver “Grease“  por tercera vez, o nos tomamos la última en Gamero?

Gamero, alpha y omega del paseo. Punto de encuentro. Antonio recita por enésima vez la lista de los reyes godos en tapas:


- Pez de espada, carrillá, hígado a la plancha, huevos a la bechamel, calamares … 

Tras una profunda meditación , el esperado consenso culinario :

- Cuatro pez de espadas , Antonio , con sus respectivas espumosas.

- … y mañana, Juan, apaga el cigarro antes de pedirles fuego a las muchachas.

(Con las risas pulverizamos pez de espada y Cruzcampo a la vez ) .

“… que veinte años no es nada “, dice la canción, ¿quien sería el talento que la escribió ?


Manolo  Martínez


viernes, julio 27, 2018

LA HUERFANA


Desde el costado oeste de Carmona, se otea, sobre un lienzo de cielo, cinco rezos de piedra, que se erigen sobre el escarpe que vigila la Vega. San Pedro, San Bartolomé, Santa María, San Felipe y Santiago conviven, en la mirada del paseante desocupado, con la huérfana. Sin un vestido de ladrillos o adobes que disimulen sus costillas de hierro, emborrona la fiesta visual esta huérfana de campana, que habiendo arribado la última, se ha ubicado la primera en la línea de torres que escoltan la ciudad. Si el quinteto de torres fueran las chimeneas de un Titanic contemplativo, la huérfana metálica, sería el iceberg contra el que se estrellaría toda la magia visual que nos ofrece el mejor perfil de nuestra ciudad. Descarnada, fea y, aún así, arrogante, la torre huérfana campea victoriosa en la atalaya carmonense. Su media docena de orejas esféricas la convierten en una monstruosa cotilla, que lleva y trae conversaciones ajenas. Detrás, las cinco hermanas, charlan entre ellas a golpe de campana, y urden, sobre la posibilidad de darle un empujoncito a su hermanastra de acero, picacho abajo, sin querer... Pero la burocracia de su religión, no acaba de concederle la cédula que le permite ese rempujón al vacío, dejando así, maniatada sus intenciones. Que digo yo, que mientras llega el consentimiento, y como solución temporal para quitarnos de en medio a ese mamotreto, ¿por qué no lo disfrazamos? Ahora que se confeccionan unas copias sorprendentes de cualquier retablo, pintura o monumento, mientras se restaura el original, aprovechemos el invento. Mi mujer siempre dice que no hay mal que por bien no venga...pues vamos a pedirnos un faldón que reproduzca la Cúpula de Brunelleschi y vestimos con él a nuestra antena huérfana ,¿ se imaginan ustedes esta fastuosa cripta coronando el picacho? Y dado que Telefónica es LIBRE de hacer lo que le viene en gana, que tal si enfundamos a su fea hija de hierro, en una réplica de la Estatua de la Libertad como centinela irónica de nuestro paisaje? ¿ Y cómo luciría la antenita vestida como la Torre de Pisa.?, ahora me caigo, ahora no me caigo sobre la Vega.
Lo que queramos señores, eso sí, teniendo en cuenta, que elijamos el terno que elijamos, hay que abrirle unos agujeros para que la antena de los cojones pueda sacar sus orejas metálicas. No me negarán que no va a quedar el picacho, cuánto menos, interesante, con su Estatua de la Libertad antenada, o su Torre de Pisa con orejas.... Pues nada, decidido, convocamos un referéndum y votamos los trapos con que vamos a disfrazar a la torrecita de telefonía. Los gastos del sastre correrán, lógicamente, a cargo de Telefónica, la madre de la criatura. Estoy seguro de que no habrá un reclamo turístico más curioso en los Alcores . Y a hacer caja la Delegación de Turismo.
Postdata : Que a ningún político se le ocurra robarme la patente.

( Gracias a Artes Gráficas J.L. URRUTIA)

Manolo  Martínez

domingo, julio 22, 2018

Camino de Santiago





































Quise celebrar el día del apóstol Santiago y eché a andar temprano, a la hora de los panaderos, justo cuando el sol estaba acabando de desayunarse a la luna. Me atavié como mandan los cánones: mi sombrero-pamela "palsol", mi calabaza-cantimplora "palasé", mi palo-bastón "pandamejó", mi concha de vieira "panosequé"... en fin, que no me faltaba un perejil.
No ví frondosidad, pero no me faltó donde aliviar el cansancio del caminante, con buenas viandas y mejores caldos. Tanto que, llegado el momento yo ya no era el peregrino preguntón, ahora era el resto de caminantes los que me inquirían a mi, seguramente preocupados por mi andar desvencijado del camino, del sol y de los néctares:

-¿Pero dónde vas buen hombre?

Y yo, sinceramente, estaba perdido. ¿Seguro que ya transité por Ponferrada, Cacabelos y Villafranca del Bierzo, o es que la devoción me acortó el camino? Se ve que los brebajes de esta tierras fueron traicioneros conmigo, y que algún conjuro malévolo o akelarre conspirador urdieron mi descalabro.

- Yo iba de peregrino, y me cogiste de la mano...

¡Ah no, que esa era María del Monte!
¿...del monte, el monte..? Ya está..., aquello sería el Monte do Gozo. Estaba al final de un repecho, y al fondo se oteaba un campanario. Eureka yo iba buscando Santiago. El calor fizo que pasara el hechizo y recordara mi encomienda.

-Hermano, ¿son aquellas fermosas campanas las del Apóstol Matamoros, y esta altiplanicie redonda El Monte do Gozo?

- Pero, ¿qué estás hablando vecino...?, esto es la Plaza de San Fernando, y aquellas campanas las de Santa María. Los kikilis  quedan justo detrás.

Tiré números sorprendido: Peña Bética, Peña Sevillista, El Ruedo, Bodega Fernández, Carreño, El Tota, La Viuda, El Resbalón, La Cueva, La Antiqua, Casa Paco, el Goya, Mingalario, Pastrana y Curro Montoya, ¡pero si había más Posadas que Camino!

(Es como si la magia del Camino me hubiese hecho dar vueltas sobre IRATXE, donde se encuentra la única fuente del mundo que vierte agua y vino al mismo tiempo).

                                            


Al llegar al barrio de Santiago, los kikilis le dicen por estos lares, me dispuse a cumplir con la última tradición, la de darle tres cabezadas a una piedra, pero sólo tuve fuerzas para dar una muy grande al caer sobre las piedras pelonas, frente a Santiago, y ya no me levanté. Llegado hé, pensé.
Manolo Martínez








                                                                              

viernes, julio 20, 2018

LA PLAYA DE CARMONA


Tiene Carmona una playa redonda y sin arena. Unas  sombrillas gigantes y verdes, la custodian gratis y perennes.Tumbonas de hierro perforado, se alquilan por el módico precio de unos minutos de paciente espera. Un litoral circular nos oferta en sus pequeñas calas, una visión lúdica de la vida. Sobre las barras y veladores, desfilan seductores gambas, calamares y caracoles. Todos debídamente uniformados con manzanilla, rioja o una cerveza, rubia y fría como la Merkel. El  termómetro  cacique afloja un milímetro las riendas, y haciéndole un guiño a Eolo, alivia un sudor caudaloso .Al final  de una parábola, un iglú de asfalto nos conmina a visitar su interior. Sabores a fresa, limón y vainilla, toman cuerpo en las manos artesanas de unos valencianos de Carmona.
Siguiendo una trayectoria curva, llegamos a la última orilla de nuestro peculiar litoral. En ella conviven, anclados, los dos buques insignias de nuestras vidas: la salud y la fortuna. Cada uno en un extremo, separados por ese remedio intermedio, que son las sucursales de Baco. Con la tarde, baja el sol y sube una “marea humana”, que inunda ésta, nuestra playa de Carmona. Un faro sonoro, que no luminoso, guía a los navegantes de la noche, a golpe de campana.


 En apenas  una hora, balones y bicicletas, llenan la redonda playa, y hacen de astados rodantes, que cornean una y mil veces, a veinte torerillos valientes, de goma y sin sangre. Un cielo generoso,  aúna a todas las  almas. Y la misma Luna que mira esta noche de verano un jeque  árabe desde su yate de eslora infinita en el puerto de Marbella, es la que yo veo sentado en la terraza del Goya, “jartito” de boquerones.
 Claro que el jeque no tendrá que levantarse mañana a las 7, por lo demás…
 Cruzamos, sin corazas ni precauciones, unas murallas, antaño infranqueables. La  puerta de casa nos pide la contraseña. Nosotros, al tercer intento, se la damos en forma de llave.
Una  almohada  paciente escucha nuestras quejas reencarnadas en bostezos y ronquidos. Son las 2 de la mañana cuando Morfeo nos convence. Sobre las 6 a.m., motos, coches y gallos insomnes, bombardean nuestros oídos y nos expropian el sueño. Por decreto, como debe ser. 

Manolo  Martínez


Redonda*...(referido a la rotonda, claro, pues la plaza, como bien me han corregido es cuadrada)

jueves, julio 19, 2018

RABO de TORO


El restaurante Toribio de Madrid, tiene la exclusiva desde hace años para quedarse con todos los rabos (de toros), que se lidien en las Ventas por San Isidro. Es imposible, conseguir mesa en Toribio, para comerte un rabo (... que mal suena). ¿Quién es el Arguiñano que me explica a mí, a qué sabe el rabo, perdón, la rabadilla, de un toro lidiado y atravesado por un metro de acero? ¿Y en qué se diferencia éste,  de la cola de un cornúpeta  palmado de muerte “natural” “en el matadero? Ah..., ya...que no se trata de los apéndices (que son iguales, claro) sino de quienes lo consuman. Hay quién va y dice: “Acabo de degustar una carne de rabo exquisita  “, y hay, quienes necesitan diseccionar el enunciado, y precisan: “Vengo de almorzarme el apéndice del tercer toro de la segunda corrida del año 2.008 en las Ventas de San Isidro“. La denominación de origen debiera ser en estos casos para el consumidor y no para el producto, y dejar claro “este restaurante se reserva  el derecho de admisión a clientes tontitos que disfruten pagando chochás“ 
Chesterton, narra con flema inglesa, cómo la  exclusividad  per se, es patrimonio de los cretinos, de los botarates. En uno de sus relatos, nos habla del Club de los 12 pescadores y de su cena anual en el Hotel Vernon .El Club de los 12 pescadores vestían con chaqué verde, por diferenciarse del resto de los mortales .Había una mesa en dicho hotel que sólo se utilizaba una vez al año, para esa cena. Había un camarero para cada comensal, y así una larga lista de excentricidades,  cuyo fin, sólo era distinguirse del resto. ¿Han sufrido ustedes la exclusividad de algún Hotel Vernon trocado en asociación, hermandad, club deportivo, caseta de feria, etece, etece..., en los que aspirar a forma parte de ellos, o simplemente acercarte a participar de  sus actividades, se convierte en un  vía crucis casi masón, de reglas medievales, cuotas de admisión desproporcionadas o númerus clausus? Pues haberlos, haylos. 
Manolo  Martínez

martes, julio 17, 2018

Al fin del mundo en una hora



Hemos llegado al fin del mundo en poco más de una hora. Ryanair lo ha hecho posible por cincuenta y tantos euros, (...y pensar la de sacrificios y zapatos que había que romper para llegar hasta aquí hace sólo unas docenas de años). Eso sí, aún no hemos visto ni un solo monstruo marino de 7 cabezas, ni ningún ser extraordinario de esos a los que aludían las crónicas de los peregrinos que llegaban a este Finis Terrae (en A Coruña) hace ya un buen puñado de años. Lo más cercano a aquellos temidos seres ha sido el dueño de un bar de fritangas cercano al Faro de Hércules que nos despachó, con más malaje que alegría, una ración de C.A.N.I.  (Carne Animal No Identificada), a la que anunciaba en la pizarra del susodicho bar como croquetas caseras. ¡Ostia, que uno se venga al fin del mundo a comer C.A.N.I...¡Menos mal que ha sido la la única experiencia gastronómica paranormal que hemos sufrido, luego, "La Taberna do Bispo", "Petiscos do Cardeal", y sobre todo, la carne, el pescado y la huerta del hermoso Mercado de Abastos de Santiago, nos demostraron lo bien que se come en Galicia.


En uno de los paseos por la Rúa do Franco, siempre repleta de peregrinos, nos llamó la atención una serie de acuarelas de vivos colores que tenían como tema principal la Catedral de Santiago, pero sumergida bajo el mar y rodeada de pulpos, estrellas de mar, ostras..., una delicia. Cuando entablamos conversación con su autor, Román, un pintor con aspecto de teutón,  nos acabamos enterando de que había vivido en nuestra ciudad un tiempo, en la Urbanización de las Monjas, y conocía Carmona mejor que nosotros. Pues va ser verdad aquello de que el mundo es un pañuelo, (de Carmona a Carmona, pasando por la Plaza del Obradoiro). Puede que vuelva a Carmona en septiembre, le esperamos con los brazos abiertos.


Viajar no sólo es desplazarse, ir y venir, moverse...es también parar, esperar, sentarse a mirar lo que hay debajo del cielo...


...incluso  lo que hay en el mismo cielo, como cuando subes a las cubiertas, al "tejao", a lo más alto de la Catedral de Santiago. Las vistas desde aquí arriba no pueden adjetivarse, hay que subir a respirarlas.


El último día del veraneo uno se queda siempre con la impresión de que necesita volver, de que se han quedado muchas cosas por ver, mucha gente con la que hablar, muchos vinos y comidas por probar... pero siempre vienes con la certeza de que no hay manera mejor de cargar pilas que cambiar de aires.
Volvemos a casa con la barriga llena y la cabeza vacía (de problemas, de tontos y de sus tonterías)


... y el mar del norte, ajeno a todo, reivindicando siempre su espacio


sábado, julio 14, 2018

Vacaciones y famosos


Huyendo del calor me he escapado a San Sebastian, Donosti "pa" los amigos.
Entre el buen dormir (se necesita el abrigo de una manta, o mantita), y el buen comer que, sobre todo en la calle 31 de Agosto te ofrecen los innumerables bares de pintxos, el resto de la jornada te pide pasear. En una de esas caminatas, justo en la desembocadura del Urumea, he visto a Loquillo pasear su incipiente barriguita cervecera, pegado al siempre enfadado Cantábrico. No he podido remediarlo:

- “¡Loquillo..., eres el mejor!

le he espetado, y él, casi sin mirarme, me ha respondido:

  - “Gracias”

...pero no con esta voz mía menuda, sino con la suya, rotunda: GRA-CIASSSSSS

La ostia, "quécachotío", y "quépeazo" de voz, le he dicho a mi hijo Ángel, que no ha dejado de de medirlo con su mirada. Les juro que en mi vida he escuchado una sola canción de Loquillo, pero me pierde un famoso de cerca.

Lo mismo le  dije a Santana, el mítico tenista, al salir de una caseta de la Feria de Sevilla, hace ya un buen puñado de años, y eso que jamás he visto un partido de tenis más allá de los dos primeros juegos. Tampoco escapó a mis lisonjas el expresidente de la Junta, Rodríguez de la Borbolla, cuando esperaba el paso de la Hermandad de San Blas en Carmona-“Uno del partido”, le solté para estrecharle le mano, cuando jamás he estado afiliado a ningún partido. Otro día, al salir de una atracción de Isla Mágica, me encontré a Antonio Burgos, colaborador del ABC, al que saludé, y mentí, al comentarle que esperaba ansioso sus artículos en el citado periódico. Por Dios, jamás fuí seguidor suyo, Dios me libre, pero es superior a mí, me pierde el  aura de las celebridades, mira que soy endeble, infundado y frívolo, pero no puedo, que no puedo remediarlo. Carmen, ¿dónde andas?, que necesito ver gente con glamour.
Manolo Martínez


jueves, julio 12, 2018

UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE VACACIONES


Así corren las vacaciones, como este caballo de carreras. Con lo que tardan en llegar y luego son vista y no vista. Por eso este año he inventado un método para ganarle yo la carrera y no quedarme como siempre a dos velas. Es muy fácil, y se me ocurrió mientras ayudaba a mi hijo con los deberes en la conversión de medidas.

Pedazo de vacaciones las que me voy a pegar este año. Yo cogía normalmente 15 días de veraneo, aunque ha habido veces que he llegado a coger hasta dos semanas seguidas, incluso hace unos siete años disfruté de medio mes del tirón, y hace tres disfruté de 360 horas continuas de holganza, pero este año he decidido tirar la casa por la ventana y me he pedido por primera vez en mi vida UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE OCIO ININTERRUMPIDO. ¿Que no te lo crees?, tu problema es.
Me da hasta vértigo. ¿Cuántos paseos voy a poder dar en más de un millón de segundos?Qué maravilloso es ese dogma que dice "Que todo depende del color del cristal del color con que se mire", y yo añadiría :"...y del número de conversiones que hagas" Por ejemplo a los que nos vuelve loco compartir cervezas con los amigos vamos a pasar de esa tristeza de tomarnos 2 o 3 cervezas a compartir con los colegas 50 o 75 centilitros, porque aunque es lo mismo no es igual ¿verdad?
De igual manera pasaremos de leer con prisas uno o dos libros durante el estío vacacional a regocijarnos leyendo casi 700 páginas, o mejor aún, casi medio millón de palabras....¡genial!
Atrás quedará eso de ver un par de películas en el cine, nos atiborraremos con cientos de miles de fotogramas...¡ufff...dios...cómo cambia la historia! Luego entonces también pasaré de ver 10 partidos de fútbol del mundial a ver 900 minutos a 44 piernas disputarse un balón...esto me está empezando a agobiar...y es como si ya no pudiera pararlo. Ahora ya no me comeré un plato de papas fritas con su huevo sino que cada vez que lo haga estaré engulliendo una yema, con su clara, sus proteínas, su colesterol, y 30 o 40...¡qué empacho!, ya me estoy hartando de vacaciones, y todavía me quedan cientos de miles de segundos...qué ganas de que llegue el trabajo, porque ahí volveré a hacer la conversión y trabajaré sólo 40 horas  a la semana o mejor aún , sólo cinco días, y si me apuras, trabajaré 2/3 de cada mes. ¿Comprenden? Esto es un chollo, patrás y palante, según nos convenga. Multiplicamos o dividimos, añadimos ceros o corremos la coma...y toda nuestra existencia cambia...quién no se consuela...
Manolo Martínez

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