CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


martes, abril 24, 2012

jueves, abril 05, 2012

LOS APAGAVELAS

Lo peor de cumplir años es que, si sigues cumpliéndolos, acabarás muriéndote. Esta genial perogrullada me la recetó Groucho Marx, una noche que se metió en mi cama, en forma de libro, este talentoso humorista. Desde aquel hallazgo, me juré a mi mismo, hacer todo lo posible para dejar de cumplir años. Me convertí en un estudioso de los cumpleaños, con el fin de evitar, en la medida de lo posible, todos aquellos hechos, y actuaciones, que contribuyeran a la formación de este peligroso acontecimiento. Entendí, que si yo eliminaba todas las circunstancias que edificaban ese fatídico día, acabaría desterrando ese suma y sigue imparable. Advertí que todos los aniversarios tenían un denominador común, que hacía de frontera, entre la edad actual del cumplidor de años, y la edad celebrada, unas velitas, unas jodidas velitas. Al parecer el maleficio se consumaba, sembrando un puñado de candelillas, sobre un suelo de bizcocho y nata, preferíblemente. Velas que, el celebrante, debía apagar de un solo soplido, mientras realizaba un deseo. El conjuro se hacía efectivo, cuando, los invitados al akelarre, envolvían el advenimiento con un satánico cántico, que pululaba por los oídos de todos: “…y qué cum-plas muchos máaaaasss…”. Y ocurría. Luego, estaba claro, si yo hacía desaparecer el caldo de cultivo (la tarta, las velas, los invitados cantores, el soplido, el deseo, y por último, si yo me resistía, y no me convertía en un apagavelas más, ¿quién iba a saber que yo había cumplido otro año más?, y si nadie sabe algo, ese algo no existe, funciona así. Sabemos que existe la paella porque escuchamos a otros exclamar:- Estaba deliciosa la paella, o a otros: - Estaba un poquito pasado el arroz.
De la misma manera que soportamos los mil comentarios anexos a cada apagavelas:
- Pues para los años que cumple se conserva muy bien , ó
- Está hecha un trapito la pobre, aparenta el doble de los que tiene…

Concluyendo, si no hay conocimiento de la edad, no hay comentario, y si no hay comentario, no habrá contabilización de años. La sonrisa, la indiferencia, el descalabro, el miedo, la melancolía, todo ese arco-iris emocional que surge en cada aniversario, dejará de molestarnos, dejaremos de cumplir años y de tener que dar explicaciones. Les confesaré un secreto, acabo de cumplir los treinta y nueve, pero, como nadie se ha enterado, no los he cumplido, el año que viene volveré a cumplir los mismos. Es fácil, prueben, yo llevo unos pocos haciendo esto, y dicen que me conservo muy bien, pues claro, si ya no los cumplo.

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