CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


martes, diciembre 20, 2011

URDANGARÍN, ESPERANZA Y SCROOGE









Vaya regalo que le ha endonado, el Urdan, el bombón real, al Borbón. Se ve que el guapo echaba de menos su antiguo oficio, el de pegar pelotazos, y como no tenía pelotas (a mano), pues va y coge euros, ¿quién se iba a dar cuenta, la ignorante plebe? Scrooge, que de espectros y conversiones sabe un rato, se ha puesto en contacto con la Casa Real, y les ha cedido su fantasma de las navidades futuras, que ha acompañado a sus majestades, al Museo de Cera en las navidades de 2020. El Palacio Doliente se ha convertido en un valle de lágrimas al comprobar que ese año venidero, no queda un solo muñecote con sangre azul. Dicen que Juan Carlos ha hecho suya la frase de Mauricio Colmeneros, el del bar Reinol de Aída, y no deja de repetir por los pasillos alfombrados: “¿…pero esto que eeeeessss?, ante lo que Scrooge se encoge de hombros y sigue viviendo del cuento, como otros. Menos mal que siempre nos queda la Esperanza. Ésta ha empezado por Madrid, dónde ha derramado su generosidad en forma de tiempo. Veinticuatro horas de trabajo, libertad de horario comercial. Para que después digan que, ellos, no miran por los pequeños y medianos empresarios. ¿No decíais que no teníais trabajo…? Pues ahí tenéis, a competir con el Corte Inglés y Carrefour. Hay que currar, coño. ¿Qué los pequeños empresarios no tenéis relevo para hacer 3 turnos de ocho horas? Desde luego por quejarse que no quede.
“AMIGOS MÍOS, NO SOMOS LO QUE PARECEMOS. Nuestra apariencia no es más que el traje que vestimos, un traje cuidadosamente tejido que nos protege a nosotros, de tu curiosidad, y a vosotros, de nuestra negligencia.“, les dijeron la Espe y el Urdan al loco de Khalil Gibran.
Mientras tanto, Scrooge le daba calderilla a la Merkel para que nos trajera un enorme pavo subvencionado, pero Sarkozy, sobre las alzas disimuladas de sus zapatos, susurraba a la alemana deshormonada : “He dejado a mis Champs Elysées sin bombillas de navidad por el gggreajuste, ni se te ocuggga dagle a éste an centime plus”
Feliz Navidad, por decir algo.

domingo, noviembre 13, 2011

SIGUIENDO A LA MANADA

Refugiándonos en la definición de manada como el conjunto de animales de la misma especie, generalmente salvaje, que están juntos, o se desplazan juntos, entre tú y yo, ¿a que también sigues a la manada? No lo niegues, si sólo es un instinto natural de pervivencia, no hay porqué avergonzarse de lo que forma parte de la naturaleza. Hay que sobrevivir, y para ello, nada como mimetizarnos con el grupo, unir nuestra voz a las mayorías, vestir los últimos vaqueros que lleva Brad Pitt, y cuando llega Navidad, ver Mujercitas e inundarnos la cara de besos que saben a gambas, tabaco, y al Rioja que al cuñado le ha sobrado de la cesta que le regalan en el trabajo. Seguimos a la manada, porque es más fácil vivir sin disentir, sin alzar la voz, sin dar un guantazo en la mesa, o sin sacar los pies del tiesto. Eso es para esa gente rara, indignados, hippys, gente con zarcillos en las ideas. La manada se mueve por impulsos: allí hay agua, allí hay amor, allí hay votos, allí voy. Y, como de lo que se trata es de hospedarse en los días, de sostenerse, de habitar algún deseo, de tirar, ¿para qué decir lo que verdaderamente pensamos, o sentimos?, mejor callar y tirar palante, como sea. Es más liviano permanecer con la manada, es más llevadero decir sí wana. La realidad, es una maratón para la que no siempre estamos preparados. Por esto, refugiarse en la manada, es un recurso para intentar llegar vivos a la muerte. Lo peor es cuando, sin saberlo, la manada pasa a ser rebaño, cuando, los balidos ocupan el mismo aire, que hace nada ocupaban los rugidos, que aunque, de manada, al menos tenían empaque.

- Mira que te dije que pidieras anís de los Hermanos, que esto es garrafón, y mira las cosas que dices.

- Bueno, vámonos a votar antes de que se me pase.

jueves, noviembre 03, 2011

MI PINZA MORADA

Mi pinza morada:

¡Que frío hace aquí arriba! Desde la azotea veo toda la bahía pero mientras oteo hacia el sur, el viento
del norte me hiela el cogote y me anuncia que, corto pero con brío, Febrero está llegando. Si fuera capaz de
creer en San Valentín, si olvidara, por unos momentos, su reclamo comercial, quizás te escribiría una carta. Se estaba tan a gusto en la habitación del ordenador que pensé en olvidarme que, hacia rato, la vieja lavadora había dejado de zumbar, quejicosa, tras centrifugar a duras penas una ristra infinita de pequeños calcetines de colores, un ejército húmedo de braguitas y minislips pulcros, derrotados por la acción del detergente. Y tuve que elegir una vez más entre la literatura o el barreño.
Desde que comenzamos a vivir juntos y empecé a subir a la azotea por comandita amorosa no escrita –
yo lavo, tiendo y recojo; tú planchas y ordenas- , me entretengo en personalizar los colores de las pinzas: tú
siempre has sido el morado y yo, el rojo. Luego vinieron Ramón y Estrella que fueron verde y azul,
respectivamente, y esta especie de sinestesia familiar mía se hizo mucho más rica y complicada. No recuerdo
cómo ni cuándo empecé con este juego pero me gusta imaginar el diálogo que mantienen al surgir de dos en
dos, azarosas, de la vieja bolsa de tela. Me agrada que la primera vez salgamos juntos, en pareja: es para mí
señal inequívoca de que ese día caminaremos a compás y , cuando salen seguidas sólo rojas o moradas, me
paro a temerme rencillas venideras. ¡Te sorprendería el ajetreo de coco que me traigo mientras tiendo la
ropa!Cuando los más peques se expresan amor en la guardería o en la arena del parque, comparten sus
mocos que luego, cuando tengan edad y MP3, se convertirán en lágrimas al oír las canciones de Alejandro
Sanz – lo que en nuestra adolescencia eran versos de Bécquer o Neruda , que horror - y anuncian la furiosa
pasión de la juventud, tan reciente la tuya, tan lejana la mía…
Cercano yo al medio siglo, con diez febreros amarrado a tu cintura y dos ramitas verdes chupándonos
la savia , la paz y el cariño, descubro que mi amor se ha convertido en la dulce rutina de cruzar fronteras
contigo, explorar de tu mano, tan novata como la mía, territorios que nunca imaginé visitar: continentes tan
importantes como tu cuerpo sí, pero también patrias tan cercanas como la cocina y la lista de la compra,
parajes necesarios como las tutorías o el pediatra; enfrentarnos en el camino con piojos, lágrimas y bacterias, y pasear a Rizos por el pinar y subir cada día a la azotea a escribir en el viento la crónica inquieta o satisfecha del presente, del trabajo y la vida compartidos, a adivinar ansioso el futuro en el desfile de las pinzas de plástico.Y hoy me emociono,¿sabes?, porque en el fondo de la bolsa sorprendo dos de ellas escondidas, acolleradas, morada y roja, mordiéndose las bocas en amoroso pellizco. ¿Las pusiste tú así? ¿Te conté, alguna vez, detalles de mi juego loco? No, seguro que no . Fue el azar, incierto pero nunca casual, o quizás quedaron así como rastro de algún juego párvulo, de algún asalto infantil y clandestino a la bolsa. Sea como fuere, me susurra el viento, mi amigo rey de los terrados, que las deje así, amantes furiosas, aunque mis calcetines blancos se queden huérfanos de cuerda y sol: ¡ qué presagio mejor , qué confortable retaguardia encontraré que supere a su furioso abrazo en el fondo mi talega de los augurios!
Te quiero en el viento que, al fin, me escolta y me expulsa de la azotea acarreando el barreño, renovada su carga con las sábanas secas que cambiamos el fin de semana, mientras azuzo a Rizos – ella, la última en llegar, es , en mi juego, la única pinza de madera que habita la bolsa - para que baje los escalones con el baile lento de sus patitas peludas; te quiero en el olor a suavizante, en los versos, las canciones y en la cantinela cansina de las tablas, en el repaso cotidiano de las lecciones de “Cono” o de “Mates”. Amarte- aún estoy, estamos, aprendiendo - es compartir los besos y la vida, el detergente, la cuenta corriente y los abrazos, los amaneceres en el mar y las madrugadas insomnes contra la fiebre y los vómitos, las banderas mil veces quebradas y otras tantas remendadas de nuestras utopías- las pequeñas, las gigantes - y la cabalgata semanal de la ropa blanca en el terrado. Debía haberte escrito todo esto en una carta pero Rizos ya raba a mi alrededor pidiendo aire libre y la ropa tarda más en secar al sol de Febrero y lo que tocaba de verdad, de verdad, era tender la ropa. Te quiero.

La pinza roja

( Juan Rincón Ares)

sábado, octubre 22, 2011

ME GUSTA OÍR A LAS ESTRELLAS

Decía Exupery, por boca del Principito, que sonaban, las estrellas, como quinientos millones de cascabeles.
¿Dudan ustedes de que las estrellas hablan? Hablan por los codos, como cualquier fémina que se precie.
Sus destellos, sus apagayenciende, su tartamudez lumínica, su morse azul brillante, no deja de comunicarse con nuestras entendederas. No hay más que sentarse en cualquier noche, mirarlas, y oírlas. Si tiñes tu paciencia de azul,  te permitirá, cada noche, escúchar sus consejos. Pero no intentes tú decirles nada, están demasiado lejos y no te escucharían. Sólo escúchalas, y déjalas que te hablen....¿ves?, funciona, pero insisto, tú no les hables.

domingo, octubre 16, 2011

Buenos días

Quito la radio para respirar silencio, y pongo café sólo por olerlo.
Hoy me da igual la crisis, de todas formas, si me preocupara nada cambiaría. Pero no me da igual, saber que en cuánto salga a la calle una bocanada de aire fresco me abrazará, y me hará sentirme bien. Buenos días, día.

martes, octubre 04, 2011

DESDE MI VENTANA

Desde mi ventana lo veo todo. Descubro mochilas con piernas, que peregrinan cada mañana a los colegios, en busca de un futuro incierto. Oteo nubes, que hacen de paraguas, y nos protegen de los primeros chaparrones de sol. Veo bombonas de butano, que escudriñan por los portales, buscando el cambalache (me llevo la vacía y te dejo la llena), ojalá fuera la vida una de estas bombonas que se reponen cuando se agotan, cada sábado a media mañana. Veo cartas que saltan desde la moto al estómago de los buzones. Desde mi ventana observo la hierbabuena, que acuna su aroma, hasta que, de noche, suelta amarras y navega por el blanco mar de un buen plato de puchero. Aunque es pequeña, mi ventana, me lo muestra todo. Me enseña docena y media de carros de la compra colmados de azúcar, sonrisas, pan, media docena de abrazos frescos, verdura y cuarto y mitá de besos. No me canso de mirar por mi ventana, veo tantas cosas….me tropiezo, entre sus barrotes, reflexiones, cavilaciones que se desbocan como un potro de dos años, y que no atienden a las riendas de la voluntad, ni al castigo del serretón, aunque le partan de un golpe el alma. Desde mi ventana veo marcharse este maldito verano, que me dejó mi casa llena de frío. Iba a cerrarla, ahora que llega el invierno, pero mi padre me enseñó, con su vida, que las ventanas, como los corazones, siempre deben quedarse abiertas, para que pueda entrar todo el que así lo desee, desde la Gloria del rocío matutino, hasta el Angel de la guarda.

(A José Martínez Castro, un hombre bueno.)

domingo, septiembre 25, 2011

LA CASA DE LOS CARACOLES




Bajo un cielo, a menudo lloroso, un pueblo de piedra sobrevive. Pespunteado a este pueblo, un parque verde sobrevuela mis pensamientos, y justo, entre el parque y el pueblo, al final de un cigarro apagado vive un hombre, y al final de este hombre unas manos que hablan sobre una hoja de papel. Papel que está acostado sobre una mesa de granito, que se apoya sobre un lindo jardín, jardín que se despereza justo debajo de una pared de hortensias blancas. Este vergel  está cosido a una casa de piedra, que se resbala de un techo de pizarra. Todos, el techo de pizarra, la casa, el muro de hortensias, el jardín, la mesa, el papel, el cigarro y el hombre, se estiran, y existen, bajo las nubes asturianas. En este oasis del parque del Revolgo, un topo revoltoso, y una legión de caracoles, regentan las tardes de dos niños que viven bajo dos leales cabelleras rubias, y que corretean por un camino resbaladizo, por el que decrece el día, beneficiando la izada de la luna cantábrica. La umbría reparte frescor y silencio, silencio que pende del esbozo de la sonrisa más larga de la familia, sonrisa que hace pan en una tahona regalada. Y todos, el pan, la tahona, la sonrisa, el silencio, el frescor,  las dos caballeras rubias, el cigarro, ya encendido, y el hombre, comparten luna.

( A Sergio Crespo, buen conocedor de las bondades norteñas )

domingo, septiembre 11, 2011

HAY MILES DE CARMONAS

(Foto de María de Gracia Carrera)











Para los egipcios, el cielo era un plano sólido que se apoyaba por medio de cuatro puntales sobre otras tantas montañas. Para los hindúes, la Tierra se sostenía sobre los lomos de cuatro elefantes enormes, situados sobre el dorso de una tortuga.
¿Y Carmona? ¿Qué, o quién, aguanta o sustenta, a esta ciudad?
Si aparcamos su historia, y su patrimonio histórico artístico (aparcamos del verbo aparcar, que no aludo al olvido, desagradecido término); y si la desnudamos (del verbo quitarle los manoseados y chauvinistas adjetivos, que durante siglos la han disfrazado), puede que nos encontremos una Carmona distinta a la que vendemos en los congresos, en los panfletos, y en otros espejos de feria, que, tantas veces, distorsionan el verdadero rostro, la esencia, y el alma de lo ofertado.
Carmona, se posa desigual, sobre sus arrugas pétreas y milenarias. Y es, en estos pliegues, sedimentados y erosionados siglo tras siglo, donde subyacen los auténticos pilares de la ciudad, sus contradicciones. Carmona es arrogante y estirada, como una mocita requerida, y áspera, como una desamada. Carmona es voluble y caprichosa, como una donna antojadiza, que, no pocas veces, elige las propuestas foráneas, desestimando la de sus propios hijos.
La topografía del pensamiento y sentir de los carmonenses es compleja. Puede que no sea más que la adaptación a la geografía en la que se desenvuelve: la estrechez de sus calles, las cuestas, las bajadas, la llanura de la vega y la encrestada orografía de su casco antiguo, hace que el vecino esté en una continua contradicción física, que propicia que, el carmonense, se adapte al medio para sobrevivir, y piense, y actúe, según le convenga, atendiendo al relieve de las circunstancias.
Carmona, por más que lo anhele, no sólo es su Alcázar y su Puerta de Sevilla, ni la Puerta de Córdoba, ni sus museos, ni sus casas palacios, ni sus conventos e iglesias, ni siquiera esos cacareados cinco mil años de historia, que se echa a las espaldas como un mercachifle, para exhibirlos por conferencias, mítines y congresos. Todo eso no es más que una porción de la urbe, pero no sigamos identificando el todo por la parte.
No, Carmona no es un perenne recuerdo, ni una insana nostalgia, ni una llovizna de murria. Carmona son casi treinta mil corazones pensantes, que cada día, se levantan con una sonrisa, con un problema que resolver, o con un proyecto por escalar.

Muchos de estos carmonenses no tienen tiempo de extasiarse ante una puesta de sol desde el Parador, porque son demasiadas las lunas que testifican sus desvelos, por no tener un puesto de trabajo. A esta Carmona no le quitan el sueño los fenicios, los romanos ni la Tumba del Elefante.
Necesitan, primero, poder pagar su hipoteca, el recibo de la luz y el del agua. Luego, ya vendrán los embelesamientos, las contemplaciones y los poemas con versos de piedras.
Aún así, y a pesar de las obvias prioridades, Carmona ondea su altanería, y elige vestir de domingo, aunque sea lunes. Nos puede el empaque.

Desde Santiago a San Francisco y desde la Plaza de San Fernando a la Alameda, el modus vivendi se va permutando con el pavimentado. Así, los carmonenses, van acomodando su pisada, a la piedra o al asfalto, al adoquín o al albero, sin perder de vista, en ningún momento, que, todos miramos el auténtico, y suave, suelo de nuestro pueblo, su cielo. Ese, en el que las campanas comparten rumores, alrededor de una mesa camilla con forma de nube. Ese al que, los creyentes, elevan sus súplicas cada novena.
Ese cielo, que, cuando ríe sol, milagrea la Vega y torna semillas en el sustento de nuestras vidas.
No hay una Carmona, hay tantas como almas, y tantas como días.

Cada vez que la luna enciende su sonrisa allá arriba, la memoria empieza su paseo, aquí abajo. En las azoteas, en los balcones y bajo las sábanas, Carmona hace balance de la jornada. Los más pequeños repasan sus logros, las regañinas y los proyectos por cumplir. Nosotros, los que nos autodenominamos adultos, contabilizamos la vida de forma más aburrida: números, desencuentros, envidias…tonterías. También hay quién propone, que la mejor liberalización posible, sería liberar una hora nuestra para ofrecérsela a nuestro pueblo a cambio de nada.
Carmona, como toda alma que respire, no es lo que quiere, sino lo que puede, o quizás, lo que la dejamos ser.

( A mi padre )

domingo, agosto 28, 2011

UN ARCO IRIS EN LA COCINA

Desde que los austrolopitecus golpeaban la carne cruda para aplastarla, y poder así, masticarla mejor, hasta sentarnos en el Bulli, restaurante del considerado  mejor cocinero del mundo, han pasado casi dos millones de años, (tiempo estimado para poder  abandonar la lista de espera de la que alardea Ferrá Adriá). Entre  ambas situaciones, una interminable retahíla de inventos culinarios. Desde la machacadera hasta la termomix, o desde  la receta del potaje, a la del flan de salmón con salsa de Oporto, todo, contribuye a conformar ese universo, en el que los aromas te abrazan y los sabores te besan. Alimentar el cuerpo es una tarea manejable,  pero nutrir los sentidos c´est autre chause, es conseguir hacer que, en tu cocina, nazca un arco- iris, en la sartén, o en la olla, con los siete olores del sofrito. Cocinar, cocinar bien, es una virtud, un talento, un don, un patrimonio, generoso y transferible. Aderezar, condimentar, es ponerle lencería fina a las viandas, a la pasta, o a una simple colifllor, es una destreza que, el amor a los fogones, engendra. Comer bien pasa a ser un placer, cuando el deleite se mide en una pizca, un chorreoncito, o dos cucharadas soperas. Guisar es un viejo oficio al que las hamburguesas, y las pizzas, han puesto contra el paredón.  Pero asar, hervir, tostar, freír, dorar, cocer, estofar o adobar, no sólo sirven para seducir al paladar, sino que son un inmejorable puente para establecer relaciones sociales. No hay negocio que se precie, ni consenso, familiar o estatal, que no se rubrique delante de un tentador plato. Se erige, pues, la cocina, (tanto si eres el cocinero como si eres el consumidor) en uno de los grandes placeres que nos ofrece la vida, favorecido además por su accesibilidad para todo el mundo. 

El periódico local CARMONA INFORMACIÓN nos ofrece en cada número, una sección de recetas titulado DE MIL SABORES, a cargo de María de Gracia Carrera, una enamorada de este arte que, con toda seguridad, te alegrará los sentidos con su arco iris culinario. Doy fé de ello.

sábado, agosto 06, 2011

FELIZ CUMPLEAÑOS

Llevaba tiempo esperando,
sentado en nuestro beso,
mirándonos.

Cuando le llamamos,
una fría noche de noviembre,
dudó nueve lunas,
hasta que el calor de agosto
le convenció para entrar en casa.

Un hilo de arena imparable
es el alfayate
que desnudó su llanto de violín,
para vestirle de tambor la voz.

Su ánimo imberbe
es una duna que cambia de dormitorio
cada noche,
dejando sus rubias ideas
a la intemperie.

Trenzados con sus tormentas
sin agua,
dos relámpagos le delatan:
el limón de su intención
y un guiño perdido
a su ángel de la guarda.

viernes, julio 08, 2011

UNA HORA PARA MI PUEBLO

Ahora que todo el pescado está ya vendido, ahora que las aguas vuelven a bajar, ahora que los ánimos se templan, ahora es la hora, creo, de hacer algo diferente. ¿Y si nos organizásemos y diésemos ejemplo?.
¿Que tal dar una hora, a la semana, para nuestro pueblo? Únicamente sesenta minutos cada siete días, menos de lo  que dura un partido de fútbol, para aportar algo a nuestra hermosa ciudad.
Desinteresadamente, por el simple placer de hacer algo bien hecho. Por dar ejemplo a nuestros hijos, por empezar a inyectarles ese bien, tan escaso hoy, que es aportar algo a la sociedad sin pedir, ni esperar nada a cambio. Una hora es poca cosa, pero si sumamos una hora tuya, otra hora suya, otra hora mía...acabaremos regalándole a nuestro pueblo, y por tanto, a nosotros mismos una infinto abanico de posibilidades, que ahora ni imaginamos. Por favor, no lean, ni vean, nada político tras estas palabras. Sólo el intento de un carmonense de romper esa fama que tenemos de apáticos, y de abrir la puerta a la imaginación, el único patrimonio que realmente nos pertenece las 24 horas de cada día. 
´Tan sólo es una idea que he querido compartir, espero alguna sugerencia, venga de dónde venga.
Aunque sólo haya servido para ponernos a pensar, ¿ y qué puedo yo hacer por Carmona ?, aunque sólo haya servido para plantearnos ¿cuántas horas perdemos tirados en el sofá el fin de semana ?, aunque sólo sirviera para que media docenas de utópicos, o locos, nos conociéramos delante de una cerveza, y charlásemos sobre posibles actuaciones al servicio de nuestro pueblo, aunque sólo sirviera para que tu hijo, y el mío, se conociesen un domingo mientras donaban una hora a su pueblo. Por que lo hermoso sería, que consiguiésemos aglutinar a todas las edades en este utópico intento de hacer cosas que pisoteen la rutina, y que nos haga algo más generosos. Por favor, amigos blogueros, pasadlo. Gracias.

domingo, julio 03, 2011

AROWANAS

 
 
 
 
 
 
 
 
   
 
Los peces arowanas llevan a sus hijos dentro de la boca en sus desplazamientos. Esta inédita sobreprotección, es el escudo para defenderlos de los peligros exteriores. Lo que nuestros hijos nos dicen sin decírnoslo, es lo mismo que nosotros le decíamos a nuestros padres sin decírselo, y era algo así: “ Yo no quiero que nadie me lleve en la boca, ni en brazos, ni siquiera que todos los días me echen un sermón, ni que me recuerden, que las cosas no son como yo las veo ahora. No tienen porque martillearme, antes de acostarme, con que el futuro está a la vuelta de la esquina, ni con las cifras del paro. Que si no estudio, ni leo, ni ayudo en casa, no me haré alguien de provecho. Lo sé, sé que es así, pero dejarme descubrir la vida por mí mismo, y equivocarme, y caerme, y mancharme, y tener la habitación desordenada, aunque sólo sea un día a la semana. Y es injusto, como injusto es que identifiquen un zarcillo en la oreja, o un peinado determinado, con una conducta agresiva o marginal.

Que la vida no es tan catastrófica como la pintan en los telediarios. Que también hay cosas buenas. Y ser joven es una de esas cosas. Porque ser joven no es ninguna enfermedad, que, a veces, lo pienso, de tanto escuchar que los jóvenes de hoy somos irresponsables, maleducados, caprichosos, rebeldes y ociosos.

También es importante que me enseñes a bajar las escaleras, tanto, o más, que a subirlas. Enséñame también a que las cosas cambian, a aceptarlo, a que hay grises, y colores, a relativizar mis problemas, y, a no hundirme antes del desembarco.
Enséñame a vivir, no sólo a calcular, y enséñame a querer, no sólo a conseguir cosas. Enséñame a levantarme y abrazar al nuevo día, tanto si amanece gris, como si nace soleado; no me enseñes a cogerle por el cuello y estar enfadado con la rutina las próximas 24 horas, y si me enfado, que sólo me dure el tiempo que dura el enfado.Y cuando pienses en mí, y te comas la cabeza, acuérdate de lo que dijo Roberto Chafar: “ Debemos ver a los jóvenes, no como botellas vacías que hay que llenar, sino como velas que hay que encender”.

domingo, junio 26, 2011

PARA VER CON LOS HIJOS (...Y CON LOS POLÍTICOS)

Mi buen amigo, Carlos Guisado, me ha envíado una joya para la reflexión, gracias Carlos.
Por favor, antes de discutir con tus hijos, sobre el móvil de última generación, sobre los zapatos de deportes de 100 euros, sobre el aumento de su paga semanal, o, mejor aún, justo antes de recoger la cocina con sus platos medio llenos y los zumos y refrescos casi enteros, invítale a ver juntos esta película que sólo dura 6 minutos, y ha sido la  ganadora de un festival de cine alemán.
Tampoco estaría mal que la viesen todas las noches de su vida, aquellos que utilizan sus cargos públicos para despilfarrar el que no es su dinero, o para robar, o recalificar ilícitamente, o enriquecerse a costa de nuestros votos. Va por todos ellos.
PINCHA  AQUÍ: http://cultureunplugged.com/play/1081/Chicken-a-la-Carte

sábado, junio 25, 2011

GUISO DE PAPAS

INGREDIENTES:

- 4 papas medianas                             - pimienta negra molida
-1/4 de ternera en pedacitos              -sal
-una cebolla                                        -1 pastilla de avecren
-1 pimiento rojo                                  -colorante
-4 dientes de ajo                                 -aceite
-1 zanahoria

Para todo esto utilizaremos una olla exprés pequeña y una espumadera.

PREPARACIÓN

Lo primero, lávate las manos, so guarro.

1- Pelar papas, lavarlas, trocearlas medianas, y dejarlas echadas en agua.
2- Trocear cebolla, ajo y pimiento (todo pequeño, para disimularlo)
3-Corta la zanahoria en tiras (para poder sacarla entera, la zanahoria)
4-Poner olla exprés con aceite para sofrito
5-Echo, cuando aceite esté caliente, cebolla y pimiento (que no se hagan mucho)
6-Echar ajos, que no se hagan mucho (ya que luego seguirán sofriéndose con la carne)
7-Echar carne y zanahoria (mover hasta que se haga carne. Retirar por si salpica)
8-Añadir agua a la olla (echar sal y colorante - para cambiar el color claro está), y echar un chorreón de vino blanco
9-Cerrar olla. Cuando empieze a hervir, (dejar 40 minutos) .


¿ ...Y DE QUÉ QUIEREN USTEDES QUE HABLE, DE LA VIDA?.
 PUES HABRA QUE COMER PARA VIVIR
?

domingo, junio 19, 2011

LA IMPUNTUALIDAD ES UNA MUJER

Aún a riesgo de ser acusado de machista, permítanme que me adentre en la psicología femenina y hurgue en una de sus más manoseados tópicos. La mujer, por naturaleza es impuntual. El género de la palabra, a mi humilde entender, no es casual, sino causal. Así como el mar admite un cambio de sexo, sin que el oleaje se detenga por ello, por que da igual nombrar al mar o a la mar, aquí no ocurre igual.
Los hombres hemos sufrido a lo largo de bodas, comuniones, bautizos, citas médicas, entierros…en fin el devenir diario, la afamada impuntualidad de nuestras mujeres. Si la boda era a las cinco, a las cinco menos diez se meten en el cuarto de baño a arreglarse, o a buscar la ropa que se van a poner. Si el bautizado nos tenía convidado a las once de la mañana, no se martiricen ustedes, porque antes de las once menos cuarto no os preguntará que a qué hora era el evento. Si tienen ustedes una cita médica a las doce de la mañana, muy difícil veo que antes de las doce y cuarto estéis reunidos delante de la consulta. Pero claro, somos nosotros los impuntuales, los que necesitamos estar a nuestra hora en los lugares convenidos, siendo nuestra hora cinco o diez minutos antes de la cita. Si el cumpleaños es a las cinco, queremos estar a las cinco menos cuarto, si el entierro, o nocumpleaños, es a las seis, nos esforzamos inútilmente en estar a las menos cinco. Queda evidenciado que vuestro reloj biológico no está cronometrado a la par del nuestro. No se trata de que seáis impuntuales, sino de que “vuestra hora” difiere de “nuestra hora”. Vuestra hora es a la hora en que acabéis de probaros los diez modelitos aspirantes a ser escogidos por vos, probaros los quince pares de zapatos y bolsos que se avengan a los colores y texturas de vuestras vestimentas, y entonces, cuando todo esté consumado, digáis desvergonzadas: ¿ a qué esperas, no ves que llegamos tarde?
Dicen las malas lenguas que el genial Eric Clapton le dio tiempo de componer su hermosa canción Wonderful tonight, mientras esperaba a que su mujer se terminara de arreglar para una cena. Imitémosle, y escribamos, compongamos, o estudiemos mientras las consortes se perifollan. Algunos somos capaces de sacar la carrera de Medicina en estas dilatadas, vastas, e interminables esperas. Habrá que pensárselo.

Por tanto, y visto lo visto, queda claro que la impuntualidad no es femenina, sino masculina., que no es que ellas lleguen tardes, sino que nosotros llegamos temprano.

sábado, junio 11, 2011

A los políticos que gobiernan lo que que queda de piel de toro:"Lo que hacéis habla tan fuerte, que no deja oír lo que decís".

LA QUIETUD, (de BELMONTE a PAQUIRRÍN)

Juan Belmonte sentó las reglas del toreo moderno, con las tres claves de la lidia: parar, templar y mandar, pasando del “te quitas tú o te quita el toro” al “no te quitas tú, ni te quita el toro, si sabes torear”. Aquella quietud torera llegó a la cúspide con Manolete cuando atornillaba sus zapatillas al albero. Desde entonces, una vasta nómina de matadores, han ido haciendo de la inmovilidad, uno de los principales filones para hacer dinero rápido. Desde Antonio Ordoñez a José Tomás, pasando por Diego Puerta, El Viti, Paco Ojeda o Espartaco, todos han hecho el don Tancredo, para comprarse el Mercedes y el Cortijo, santo y seña de la profesión. Todos menos uno, que se compró el coche con nombre de mujer y las tierras, corriendo delante de los cornúpetas, Curro, el de Camas, el Faraón. Bueno, volviendo a los valientes, Paquirrín, el de la isla, el superviviente, el cachorro de la dueña de la receta del Pollo a la Pantoja, algo sobre la quietud torera se le pegó al oído, como forma de hacer dinero. Y vaya si lo ha cumplido con éxito. El tío está inactivo desde que nació. Sereno, estático, tranquilo como un practicante de Zen. Su inacción, y su sosiego, le han proporcionado pingües beneficios. La audiencia lo aclama como un tipo campechano, simpático...¿y quién no estaría sonriente cuando ha hecho del ocio una de las profesiones más rentables en esta época de crisis? El ha convertido el problema de los españoles, el paro, en una brillante carrera. Torpe desde luego no es. Al fin y al cabo ha seguido al pie de la letra la norma torera, hay que quedarse quieto, niño, y quieto se ha quedao. Que más da que en vez de pararse delante de un Mihura de 600 kilos, se ha haya parao delante de una hamburguesa. ¿Qué diferencia hay entre la Maestranza y el McDonalds? Di que sí Francisco Rivera, ahí quieto, parao, dejando que las papas fritas y la Cruzcampo te rocen la taleguilla, con dos cojones, y deja que digan, que la envidia es mu mala, que se lo digan si no a tu madre, que iba para alcaldesa y las malas lenguas le arrebataron el sillón. Si le preguntáramos a Belmonte, cómo ha podido Paquirrín llegar a dónde está ahora, todo un mito mediático, seguro que nos respondería, con su tartamudez, y con las mismas palabras, que cuando le preguntaron cómo había llegado un banderillero suyo a Gobernador Civil de la provincia de Huelva:

- Po…po…po como va a sé ?. De…de…degenerando.

domingo, junio 05, 2011

COSAS DE NIÑOS

Cuando yo tenía siete u ocho años tuve el privilegio de escuchar a los mejores cantaores de flamenco. Valderrama, Marchena, Vallejo, La Niña de la Puebla,  Caracol,  etc. Todos actuaron en la carnicería de mi padre, circunstancia que me tenía mosqueado, ya que mi padre, no era ningún señorito adinerado, que pudiese pagar las millonarias minutas de aquellas figuras, aparte de que tampoco entendía, cómo se rebajaban tanto, y pasaban, de actuar en los mejores teatros de España y del mundo mundial, a cantar en una carnicería de barrio. Había una serie de pormenores que no me cuadraban. Por ejemplo, nunca ví colas en la carnicería para verles, cuando yo estaba harto de observar en  el NODO, las interminables filas que Antonio Mairena, o La Niña de los Peines, convocaban ante cualquier actuación suya. Otra cosa que mi entendimiento no alcanzaba, era como había días, muchos días, en los que cantaban casi todos los nombrados a la vez. Pero ¿cómo podía mi padre arreglar las agendas de tanto número uno y hacerles coincidir a todos, seis días  a la semana? Al que más contratos hizo, fue a Pepe, el niño de Marchena. Pepe hizo tantos bises en la carnicería de “Los cuatro muleros”, que yo veía, en sueños, .” aldelamulatorda, mamita mía, quesmimario, quesmimarío…” En fin, de todo lo aquí dicho, lo que más me aturdía, era el no poder ver, nunca, a ninguno de los cantaores. Como lo oyen, yo les escuchaba perfectamente, pero, por más que recorría las distintas estancias de la carnicería, jamás pude verles la cara. Yo esperaba escondido, tras una mesa, a que mi padre despachara, para buscar a los flamencos. Sabía que Marchena y Valderrama eran chiquitillos, por eso, yo miraba entre los solomillos y las costillas, que colgaban de los ganchos en la cámara frigorífica, o rebuscaba entre los paquetes de menestras congeladas, pero nada, no hubo forma. Pasados los años, mi padre me descubrió el  secreto y recóndito tablao. Era rectangular, negro, con un cuerno, metálico y retráctil, y muchos botones. Se llamaba radiocassete. Desde aquel descubrimiento, absolútamente mágico, le debo a mi padre, el poder contratar, yo, a diario, y pese a mi nómina, a Serrat, a  Fito y a Sabina. A veces me pongo exquisito, y meto en mi cuarto de baño a Puccini, o a Bach. En mi cocina, Rosario le canta a diario a mi mujer, mientras ésta, urde estupendas recetas, y a Drexler, Jorge, le siento en mi coche, y  le dejo que me alegre la vida, mientras miro pasar a los transeúntes.  Es un gustazo, esto de contratar a los mejores, sin tener que pagarles.

sábado, mayo 21, 2011

DEL BETIS, MANQUE GANE

No hay que ser aficionado al fútbol para ser bético, en absoluto. El beticismo es una corriente filosófica, una forma de vida, una sabia manera de interpretar, de traducir a emociones cualquier circunstancia. Manque pierda, es su dogma, y su mantra. Es todo un posicionamiento estoico y valiente, legítimo y conveniente. El bético siempre le pone el cristal verdiblanco, para cribar las adversidades, que los dioses de los infortunios, y las tribulaciones y desamparos, de sus últimos mandatarios, le envían en forma de sequía de goles, fichajes malogrados o lesiones. Ha habido temporadas, que sólo les ha faltado alguna remozada versión de las siete plagas de Egipto, en forma de lluvias de ranas, o donmanueles, sobre el Villamarín. Pero el bético resiste. Se agarra a su himno, a su bandera, a su sentimiento, y sobrevive siempre. Por todo esto yo me bauticé bético hace años, porque aunque no tenga ni idea de su situación en la liga, ni de sus últimas adquisiciones, yo me siento a gusto al lado de un verdiblanco cuando hace, esa gimnasia mental tan sana, que es reírse de sí mismo. Soy bético por genética (mi hermano del alma, es bético), por solidaridad, (mis mejores amigos son béticos), por simpatía, me caen bien tó los béticos. Soy bético porque la vida es verdiblanca, y lo mismo estamos en primera que en segunda, igual nos golea, que nosotros le metemos algún golillo que otro, eso sí, los nuestros, por muy insignificantes que sean, los festejamos como el primer beso. Desde Gordillo, que nos enseñó a no tirar la toalla, y a correr por la banda de la vida, con pundonor y dignidad, hasta el flaco Cardeñosa, que nos descubrió, que se pueden escribir versos con un balón en los pies. Desde Esnaola, hasta Salva, er Betis lleva más de un siglo, alegrándonos muchos domingos antes del partido, y atormentándonos, muchos lunes, después del encuentro, pero llevándonos al cielo, de martes a sábado, mientras soñamos, sentarnos en ese oasis de la Palmera, y darle patadas a esa alma redonda de cuero, que se empeña en esquivar un destino en forma de portería. Muchos han llorado de alegría el ascenso a primera, del que nunca ha dejado de ser el primero, er Beti.

(A Juan Magaña Guerra, bético güeno, y romano. Me debes una Peroni)

sábado, mayo 07, 2011

LA GLORIA SE LIMPIA CON MISTOL














Mientras esperaba una consulta en el Hospital San Lázaro, y dado, que por aquellos lares, no existe centro comercial alguno, que acoja los tiempos muertos de los pacientes pacientes, decidí visitar, pues aún no lo conocía, el cementerio de San Fernando de Sevilla. Nada más entrar, a la izquierda, me topé, en mi inusual paseo, con la tumba de Joselito El Gallo. Sobre una de las lápidas que delimitan el cortejo fúnebre, una limpiadora, con su uniforme azul cielo, tenía sus dos manos ocupadas. Con la derecha asía una fregona, que mojaba en un cubo con agua y mistol, para restregar las lápidas de las glorias toreras. Con la otra sujetaba un móvil de última generación, por el que le chillaba a su madre, sobre la lápida de mármol, que cubría la tumba de Joselito, la lista de la compra:

: -…que no mamá, que t”e dicho que el papel higiénico es más barato en el Lidl. En el Día, me compras las lentejas, la espuma de afeitar de Pepe, y las compresas. No…el Nescafé y los garbanzos lo dejas pal sábado, que libra muá y voy al Carrefú. Scucha, la cartilla, que te la selle la niña de la caja, que esa, si no se lo dise, se jase la tonta, parece que va a heredá, la malahe, er colomato…

Toda esta compra vía móvil, ocurría mientras la fregona, chorreando mistol, se paseaba por los pies de los portadores del cadáver de Joselito: María la mujer de Curro, el de la Jeroma, Eduardo Miura, Ignacio Sánchez Mejías, y unos cuántos de gitanillos creados por el imaginero Mariano Benlliure, se afanaban, en vano, en despegar sus pies de bronce fundido, ante la avalancha de mistol y compras, con que, la funcionaria, regaba la gloria de los vecinos de la necrópolis sevillana, desde Belmonte a Espartero, pasando por Paquirri o Manolo González.

…y pensé yo, con los centenares de bravos toros que habrán lidiado y pasado por la espada aquella media docena de maestros, y que ninguno pudiera salir de allí un momento, para quitarle a esa mujer la fregona, la garrafa de mistol y el móvil, con los que estaba profanando, su gloria y su silencio.

¿ ….y to esto, pa que al final me rieguen con mistol? Me voy pa la feria.

martes, marzo 22, 2011

PONER UN TENDEDERO

                                                                         Desde la construcción de las pirámides hasta la conquista del espacio, muchas son las gestas que el hombre ha consumado en su vasta historia, pero ninguna congrega, a partes iguales, conocimiento, técnica, estética y amor, como el noble, y glorioso acto, de poner bien un tendedero. Desde la búsqueda del momento meteorológico que propicie la intención secadora, hasta la homogénea disposición de las prendas, atendiendo a su color y composición, pasando por la apropiada elección del espacio exacto, por donde sellar cada vestimenta al alambre, tender la ropa se convierte en un canto a la vida. Hacemos el paseíllo, por el patio o azotea, con la cesta preñada de ropa mojada. Nos paramos, alzamos la vista al cielo, y, tras aplicarle, a los elementos que visualizamos, y sentimos: viento, nubes y sol, toda la información recogida en los dos últimos telediarios, en décimas de segundo, tomamos la decisión irreversible: hoy tiendo, seguro que no llueve. Sin solución de continuidad, posamos el barreño sobre el suelo y nos llenamos las manos, la boca, y los bolsillos, de alfileres, o pinzas de la ropa, y comenzamos unos sincronizados ahorameagacho-ahoramelevanto, en cada uno de los cuales, elegimos prenda, la alzamos a la cuerda, la estiramos y la amordazamos. La norma prescribe que la ropa interior siempre va en la misma tanda, y dentro de ese petit comité, calzoncillos y bragas, se emparejan en el tendedero, se miran, se hacen un guiño, y sonríen; anoche compartieron juerga, tras unos días de huelga. Qué sinvergüenzas. Los calcetines, como las mujeres al baño, nunca van solos, y suelen compartir la mordedura de plástico. Las camisas, colgadas con los cuellos hacia abajo, vomitan el agua con sabor a suavizante, bebida de más. Y seguimos, desenrollando, desdoblando, y tendiendo, a la par que canturreamos la última de Drexler, y miramos, de reojo, la mínima porción que nos va quedando de cuerda plastificada, para distribuir la docena y media de prendas que aún viven en la cesta. Abandonamos la dulzura versada de Drexler, por el heavy metal en forma de tacos: la madre que me parió, la ostia…, ¿y ahora, cómo cuelgo yo todo esto en ese cachito? En un segundo perdemos los papeles, la compostura, y los alfileres se derraman de nuestra boca escupiendo palabrotas. Los jerseys abrazan a los paños de cocina, y las pinzas ya no buscan las costuras, muerden por el medio, caiga donde caiga. El pijama se sube encima de las sábanas, a golpe de misionero, y con la mala leche le plantamos el alfiler en los hue…con lo bonito que estaba quedando, y lo que hace metro y medio menos de cable.

domingo, febrero 13, 2011

JOSE MARÍA ALCALÁ, UN PREGON SIN ADITIVOS



Jose María Alcalá ha dado hoy un hermoso pregón de carnaval. Hermoso, en cuánto que se libera de filigranas, recovecos literarios, y artificios varios, y se muestra tal como es. Es hermosa la naturalidad con la que ha pregonado-dicho sus vivencias, es hermoso el desgranado limpio que ha hecho de sus compañeros de chirigotas. Ha sido Jose María tan pulcro, que ni siquiera se ha subido al fácil recurso de la nostalgia. No ha adjetivizado, ni ha hecho aspavientos,ni versos, ni ha engolado la voz, ni siquiera ha molestado a nadie. Es muy difícil lo que hoy ha bordado Jose María en el Cerezo. Ha sido sincero, sencillo, natural y, sólo se ha emocionado desde su corazón cuando ha hablado de su madre. Enhorabuena, Jose María, yo no soy carnavalero, pero las cosas  bien hechas, sin oropeles ni fanfarrias, con gracia, desparpajo y alegría, me han llegado al corazón. No soy adicto a los pregones, pero los próximos debieran beber del tuyo, si lo que queremos es no repetir, buscar la lágrima fácil, mendigar el aplauso, tú lo has clavao, macho.
No ha sido un pregón clonado el tuyo, ha sido un soplo de aire fresco, que nos ha devuelto a la sustancia de todo, la sencillez.
(Me debes una cerveza, con tapa.)

sábado, febrero 12, 2011

HA NACIDO UNA ESTRELLA

En Carmona ha nacido una estrella. Y lo mejor de todo es que no tiene "aires" de estrella. Es cordial, afable, ameno, cercano, culto, amigo, buena gente, cocinillas. Si acaso, por sacarle algo, es que no es estrella, es estrello, porque tiene bigote.Es un rey, sin corona, ni solio, pero un rey.

domingo, febrero 06, 2011

VIERNES 11, A LAS 21 HORAS ( TEATRO CEREZO)

Empieza el fin de semana cargándote las pilas.
No dejes de acudir al Teatro Cerezo, este viernes 11 de febrero a las 21 horas,
para pasar un magnífico rato con la obra YO NO ME QUEJO, PERO...,  que pondrá en escena el grupo de teatro LA MACANANO FALTES, TE ALEGRARÁS.
(Mucha mierda, Jesús.)

lunes, enero 17, 2011

Tomy, un belenista de altura


 













Tomy Alcalá me ha envíado, con retraso, todo sea dicho, estas fotos del Belén que ha confeccionado este año. Como el arte, del bueno, no tiene tiempos, quiero compartirlo en este blog. Enhorabuena por tu perfeccionismo y sensibilidad. No es una representación más, es un homenaje al buen gusto.

sábado, enero 01, 2011

LA CHIMENEA

La nochevieja ardió en mi salón, y hoy toca limpieza. La retirada de las cenizas se refugia en una pequeña escobilla y una paleta de hierro. Meto la paleta en el hogar de la chimenea y la saco colmada. La vuelco despacio, con sumo cuidado, en una bolsa de basura. Luego, repito la operación una y otra vez hasta dejar vacío el cenicero de hierro.
Cierro la bolsa con esmero, para no ensuciar el suelo, y emprendo la huída hacia el contenedor más cercano. Apenas llevo media bolsita de leña quemada. Pesa poco, tan poco que me extraña. Un pensamiento me asalta y me zamarrea. Eso que porto en la mano, ocupa y pesa lo mismo, que pesaré y ocuparé yo, después de muerto. Joder. Ahora aminoro la marcha para retrasar la llegada al contenedor. Quiero dejar hablar a mi imaginación. Y, ésta, ávida de expresarse, continúa: “en aquella bolsa cabrán, holgádamente, mis voces, mis risas, mis lágrimas, mi amor, mis deseos, todas mis horas de escritura, mis enfados, mis lecturas, los abrazos que me dieron y los que yo dí, los besos, las bofetadas de toda una vida, todo el frío de mis inviernos, y las miradas.
En aquel mínimo espacio se mezclarán mis paseos, mis escasos goles, un puñado de días en Roma, los bailes agarrados y el humo de multitud de cigarros. Y todo esto, todo, será gris, gris ceniza, sin que se pueda diferenciar, una tarde de verano de aquella zancadilla que me costó el recreo hace ya mil años. No hay quién distinga, entre aquellas cenizas, las caricias sensuales de las noches de amor, de los vómitos de ginebra de las noches de juerga. En aquella bolsa cabe una vida entera, Dios mío.
Cuando llego al contenedor, pongo el pie en el pedal que abre la boca del comedesperdicios, y alzo mi brazo para hundir, en aquella verde oscuridad, los restos de la Navidad, el miedo me frena, y no consigo abrir la mano para dejar libre a aquel polvillo. ¿Y si soy yo el que va allí, y no la leña quemada? Nadie nos distinguiría.

(Cuando mi mujer lee el borrador del presente artículo, sentencia: -Eres una sonaja, hijo mío)

A mis Serrano, Tintito y Galapagar, con mis mejores deseos para el 2011 y un consejo, CARPE DIEM, amigos, CARPE DIEM.

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