CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


sábado, agosto 18, 2018

El hilo rojo

Cuenta una leyenda que cada uno de nosotros estamos unidos a otra persona para toda la vida por un hilo rojo. Luego, el ir y venir de nuestras particulares historias, hará que ese hilo se encoja unas veces y en otras ocasiones les obligará a estirarse, pero, por muchos quiebros que nos hagan los días, nunca se romperá ese hilo.
Hay varias versiones sobre el origen de esta sugestiva historia.
Una dice que se debe al descubrimiento de que la arteria ulnar enlaza al dedo meñique con el corazón, lo que simbolizaba la conexión de sentimientos.
Otra fábula habla de que un anciano que habita en la luna, revuelve entre las almas cada noche, y cose las elegidas con un hilo rojo para que nunca se separen.
Pero puede, que la historia más hermosa sea la que nos habla de una bruja que podía ver el hilo rojo, y a la que el emperador de Japón le pidió  que encontrara el final del hilo que él mismo tenía atado en su meñique para encontrar al otro extremo a la que sería su mujer.
La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo.
Esta búsqueda los llevo hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: “Aquí termina tu hilo”, pero al escuchar esto, el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja. Empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña hija en los brazos y la hizo caer haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.


Unos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor fuera que desposara a la hija de un general muy poderoso. El emperador aceptó esta decisión y comenzaron todos los preparativos para esperar a quien sería después la elegida como esposa del gran emperador. Llegó el día de la boda, pero sobre todo había llegado el momento de ver por primera vez la cara de su esposa.
Ella entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente su rostro. Al levantarle el velo vio por primera vez que este hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente. Era la cicatriz que él mismo había provocado al rechazar su propio destino años antes. Un destino que la bruja lo había puesto frente suyo y que decidió descreer.
Manolo  Martínez

miércoles, agosto 15, 2018

La intuición


Es una corazonada, una sospecha. Supones que está ahí porque, aunque no lo contemples, la memoria juega a tu favor. La mente ha grabado sin parar imágenes y experiencias y, cuando la certeza se intenta escabullir disfrazándose, los recuerdos, como si de chuletas de colegiales se tratasen, te echan una mano. La adivinación es un acto de valor en el que te juegas tu palabra a cara a cruz, no así la intuición, fiel como un perro,  pues se limita a revivirte lo que tu conocimiento ya penetró. Ni descifras, ni interpretas, ni especulas, símplemente el vestigio te conduce al monumento. Esta estela de presentimientos te lleva a decir: "esto me huele a..." o, puestos a afrancesarnos, diremos que la intuición no es más que un "déjà vu".

 Manolo Martínez

sábado, agosto 11, 2018

LA CALAÍTA

De entre los goces, no lujuriosos, que nos ofrece cualquier rincón de cualquier día, está ese momento, absolútamente jubiloso, de dar una calaíta, a escondidas, en los primeros días de ayuno fumador.  Esto de quitarse del tabaco es un tormento de tal calibre, que deberían investigar la abnegación, el sentido del sacrificio y el virtuosismo, de los candidatos a ex fumadores. Esta renuncia, involuntaria, urdida por esas hordas de consejeros adictos a jodernos la vida, requiere tal entereza, que sólo un puñado, de odiosos elegidos, alcanzan la cima del propósito. El encanto de lo prohibido, la fascinación por lo vedado, el hechizo de una calaíta, aunque sea de un cigarro ajeno, embruja el preciso instante en que, tus labios, quebrantan aquella solemne promesa de no volver a echar humo, intención, que a punto estás de conseguir, justo en ese absurdo segundo en que, tu voluntad, sucumbe a la chupada, a la succión y a la bocanada. Aspiras y sorbes, con tal intensidad, el despreciado vapor, que casi masticas el humo. Entonces, cegado por el miedo a perderlo, vas, y te lo tragas, cual fumador mamón, dejando escapar, apenas, un hilillo delator, que se derrama por la nariz. Ya está. Ocurrió. Tú no querías, pero ha sucedido. Y ahora empieza el calvario de las disculpas hacia ti mismo, de la caza y captura de los verdaderos culpables, esos que se comprometieron contigo a dejar de fumar, y, seguro, que sin decírtelo, se han rendido antes que tú. Lo sabes porque están contentos, no están abatidos. Esbozan una media  sonrisa delatora de su traición, y porque, seguro, totalmente seguro, que esos fariseos que te arrastraron a aquella fatal decisión de dejar el tabaco, son más débiles que tú, seguro, seguro. Bueno, el tabaco no ha podido ser. Esta tarde empezamos las clases de inglés, y en marzo nos apuntamos al gimnasio, y para mayo, cuando pase la feria, total son cuatro días, volvemos a dejar el tabaco, pero solos, no necesitamos a nadie. Antes de este verano, estaremos sin fumar, hablando un inglés de Oxford, y con la barriga llena de tabletas de chocolate, del Lidl, y por dentro de la susodicha, que digo yo, que eso es lo que hacen Ronaldo y compañía, tragarse las tabletas enteras, y luego apretar el abdomen, como cuando te da un retortijón, para que se les señalen las onzas sobre la piel de nuestra peluda barriga, ¿no?


Manolo  Martínez

jueves, agosto 09, 2018

EL CANNOLO

El "cannolo" es un dulce típico de Italia. El escuchador oyó su receta en "La taberna del zurdo", en Oviedo,  a un siciliano que compartía barra y birra con él.

-“È il dolce per el male degli amori“ (el dulce para el mal de amores) 


El "cannolo" simboliza el amor entre un hombre y una mujer en forma de abrazo. En este azucarado estrujón, la oblea que forma el tubo (cannolo) representa al hombre, y el relleno, al que "abraza" y rodea el tubo, finge ser la mujer. La elaboración de la oblea es simple, como el hombre. Empieza con un huevo (recordemos que es el varón), luego treinta gramos de mantequilla blanda, cincuenta de azúcar, tres cucharadas de vino blanco (que le ayude a ser locuaz para la conquista), harina, sal y aceite. Punto y pelota, no hay más. El relleno es el alma del cannolo,  y su preparación no es tan fácil. No es que sea difícil, es como es, como la mujer. Su confección comienza, obviamente, con higos, confitados, (o cincuenta gramos de piña), y sigue con medio kilo de ricota, que es un queso obtenido en un segundo procesamiento (¿no podía ser del primero, para no darle tantas vueltas a las cosas?), luego cincuenta gramos de cerezas, extracto de vainilla (que hace de feromona, para que el apego sea sólido), dos cucharadas de agua de azahar...(¿agua de azahar?, sí agua de azahar), una tableta de chocolate, cien gramos de azúcar…¿por qué no es tan simple y sencillo el relleno como lo es la oblea o masa? ¿Ocurre lo mismo entre el varón y la hembra? Seguimos con el relleno: veinticinco gramos de cáscara de naranja (fruta que contiene en su color la alegría, y en su sabor la vida misma), y  ahora veinticinco gramos de cáscara de limón (el amargor, el picor, el contrapunto ácido, donde dije digo digo Diego…)

Ya tenemos todos los ingredientes. Ahora batiremos la mantequilla con el azúcar hasta lograr una crema a punto de pomada. Agregaremos el huevo batido y luego el vino blanco, la esencia de vainilla y la pizca de sal. A continuación la harina, mezclando luego los ingredientes hasta darle forma a la masa. Lo volcamos en la mesa (aquí un recordatorio a la famosa escena de “El cartero siempre llama dos veces") y amasamos, manualmente claro, hasta conseguir una masa lisa y suave. Ahora hay que dejarla descansar (a la masa, claro) dos horas en un lugar frío.

Estiramos la masa, la cortamos en tiras y la pincelamos con el huevo batido por las puntas para pegarlas hasta construir el tubo pequeño (cannolo). Llegados aquí los mandaremos a freír...¿espárragos?, no..., los cannoli, coño.
Manolo  Martínez

sábado, agosto 04, 2018

LOS PALOS DEL SOMBRAJO Y ROMA



Se te caen los palos del sombrajo cuando lees que a Mourinho, el entrenador de fútbol portugués, exige que se le laven los trajes con agua de un río escocés. El dislate lo recoge una de esas revistas que te ofrecen las compañías aéreas. Lo hacen para que pienses en cualquier cosa menos en que estás a unos diez kilómetros de que tu meada toque tierra. Vamos..., como de aquí al Viso, pero p”arriba".
Se te caen los palos del sombrajo cuando compruebas como, paradójicamente, la ignorancia nos convierte en políglotas. Ante el torpedeo del recepcionista del hotel, del camarero, o del dependiente de la tienda de souvenirs, uno se defiende, y saca sus armas: plis, mersí,, arrivederci, yesterday, domani, garsón, non capito…escupimos, sin solución de continuidad y sin coherencia, vocablos aprendidos en los anuncios. En una pizzería escuché: _ ¿Birra, signore?
...y el signore, contestó:

- Mmmmm…oui…, non…, dúe arrivederci, plís

Colosal, tres en uno. En vez de cerveza, el hombre quería dos adiós, pero ,además, utilizó tres idiomas para cuatro palabras.


Pero cuando de verdad, se me cayeron todos los palos del sombrajo a la vez, si es que quedaba todavía alguno, fue cuando visité ese imperio de la fe que es El Vaticano. Imposible obviar su anatomía interior, su esqueleto de oro, plata, mármol y madera. Ilusorio no tirar números y ser políticamente correcto, difícil no contabilizar el Baldaquino de bronce macizo, la Pietá de Miguel Angel, el abrazo columnado de Bernini , o la espectacular Cúpula de Miguel Angel, Fontana y Della Porta. Por todo esto, me apunto al carro de Martín Lutero, en su Tesis número 56 cuando escribe:

 “Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios”.

 Insostenible la comunión entre el discurso eclesiástico y aquel patrimonio, sea cual sea su génesis, y sea cual sea su valor artístico. Hay cosas que se caen por sí solas, como los palos del sombrajo.


Menos mal, que tanta belleza no acaba en San Pietro sino que te sigue robando miradas, por cualquiera de las piazzas y vías romanas bajo el incesante cotilleo de las omnipresentes fuentes.


Todo esto lo provocó un viaje mochilero con mi hijo

FELIZ  CUMPLEAÑOS, PABLO

Manolo  Martínez

miércoles, agosto 01, 2018

UN GATO CON CALÓ


  "Una foto y 69 palabras"


Lo intento. Juro que lo intento, pero no puedo. La caló es mu mala. Que mala es la caló Ofú...que caló...que no me pueo mové...ay....miau...me cago en los perros. Tirao todo el día. Del suelo al suelo, y del suelo al sofá...sudo sudando...me deshidrato y me deshigato...¿cuanto me quedan para las 69 palabras?, que no llego...ay que malo estoy...será la tensión...Me quedan ocho palabras...ay...que caló...ya cinco...uy...la rima...no por dios... 

"UNA FOTO Y 69 PALABRAS" es un proyecto común de Fernando Baeza y de Manolo Martínez que en breve celebrará su tercer cumpleaños. Tres años compartiendo sus aficiones, la fotografía de Fernando y la escritura de Manolo, con las que ambos intentan hacer un original maridaje entre imágenes y textos. 

Aquí puedes vernos:   https://www.facebook.com/unafotoy69palabras/

domingo, julio 29, 2018

BAR GOYA, EL MÁS ANTIGUO DE CARMONA

                                                            
                                                                                                                                                                                           
Sinuhé, el egipcio, decía: “La sed del hombre permanece inalterable, pase lo que pase, y aunque se tambalee el poderío de los reyes y los dioses se caigan de sus tronos, las tabernas no estarían más vacías que antes, porque el hombre bebe en su alegría y bebe en su tristeza…”

Desde Mesopotamia, dónde se documentan las primeras tabernas de la historia, y en las que se hacía y vendía principalmente cerveza (Kas en sumerio), hasta la actualidad, donde ya llamamos a la cerveza, cervecita, y al kas le echamos naranja o limón y se lo ofrecemos a los barbilampiños, hemos visto pasar un puñado de lunas, a pesar de lo cual, siguen conservando las tabernas su primigenia razón de ser: consuelo para cuerpo y almas.
Escorado en un rincón de la Plaza de San Fernando, este bar le da una mano a la calle Prim, y abraza, con la otra, a la plaza de arriba del pueblo. Un edificio del siglo XVI, con fachada mudéjar acicalada con azulejos, viste a esta añeja taberna. Alberto, su dueño, la regenta con agrado y profesionalidad, santo y seña de la casa. Este joven propietario ha heredado de Isabel, su madre el saber estar, y una fluida conversación, que te hace sentirte cómodo a su lado, circunstancia ésta, que acaba siendo la mejor tarjeta de visita para acudir a esta taberna, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el encanto de su rancia procedencia.
Nos revela, Alberto, que fue, su abuelo, Antonio, el primero de su familia que regentó este bar, y además quién le bautizó con su nombre actual, Bar Goya, allá por 1.942, con lo que, justo este año, va a celebrar su 70 aniversario, para lo que espera realizar una serie de actos que adornen tan importante cantidad de años al servicio de Carmona.
Al morir su abuelo, se hizo cargo su mujer, Dolores,y más tarde, su padre, Luis García, quién, por último, le cedió los trastos de matar a Alberto.
Al parecer, el origen del nombre de este coqueto restaurante-bar, se debe a que en aquella época, los bares eran despachos de vino, y éste en concreto, estaba lleno de botas de “La Goya”. Alberto nos sigue descorchando el pasado de su negocio, y nos desvela, que, antes de que su familia se hiciera cargo del mismo, dicho local ya tenía sus puertas abiertas en 1.925, con lo que, salvo que alguien demuestre lo contrario, la convierte en la taberna más antigua de Carmona.
Cambiando de tercio, y atendiendo a la procedencia de su nutrida clientela, Alberto nos informa de que, aproximadamente, el 80% es local, y el 20% restante lo completan los turistas, que acuden a dicho local en número importante, dada la estratégica situación del establecimiento.

ISABEL, EL ALMA Y LA SONRISA DE LA COCINA

Y cuando hablamos de la cocina del bar Goya, no hay más remedio que acercarnos a su alma, Isabel, una señora guapa, amena conversadora, de eterna sonrisa, y tan agradable al trato, que consigue, que el estar a su lado, simplemente charlando, sea otro de los muchos placeres que se esconden en esta taberna. Dice que está retirada de la cocina, pero luego, a renglón seguido, reconoce que necesita darse su vueltecita diaria, para meterse entre las cacerolas y sartenes, su reino, donde, con la sabiduría que los años le han dado, y sobre todo, la ilusión y el amor con que adereza cada receta, se ha convertido en todo un referente, para cualquiera que desee tener un nombre tras los fogones. Confiesa que nadie la enseñó. Cuenta que, su suegra, le pasó algunas recetas, pero, que luego, fue una autodidacta enamorada de su trabajo, y que a fuerza de experimentar, de horas y de años, consiguió llegar a ser la excelente cocinera, y bandera de este restaurante-bar. Isabel está llena de vida, de dulzura y del arte de vestir carnes y pescados con la medida exacta del puñadito y de la pizca. Tiene un amplio muestrario que ofrecernos, y que marcan la pauta de esta cocina, desde unas inigualables lentejas, hasta las espinacas con garbanzos, pasando por el inmejorable bacalao con tomate, o los exquisitos guisantes, calamares fritos, albóndigas o cualquiera de sus afortunadas elecciones de chacinas y quesos de renombre.

RECETA DEL HÍGADO CON TOMATE de ISABEL
Ingredientes:
- 1 kilo de hígado de cerdo fileteado -
-1 cebolla gordita
- Orégano -
- aceite de oliva
- Vinagre -
- Una cucharada de pimentón dulce
- Una lata de tomate triturado
 - 2 o 3 hojas de laurel
- Una cucharadita de pimienta molida
Preparación:
Se pone aceite a calentar en una cazuela. Cuando esté en su punto, añadir una cebolla, y sofreír hasta que esté dorada. Añadir una cucharada de pimentón dulce, y antes de que se queme, agregar el tomate triturado (frito o crudo). A continuación pondremos el hígado y rehogaremos, incorporando ahora, una cucharadita de orégano y una de vinagre, una pizca de pimienta molida y dos o tres hojas de laurel.
Rehogar y cubrir de agua. Retocar de sal y dejar hervir, hasta que espese, y el hígado esté tierno.

El año que TRAVOLTA vino a LA ALAMEDA de CARMONA


El tiempo es el sastre de nuestros pensamientos. Es tirano y embustero. Hoy nos dice que somos y mañana que no somos. Jose Luis Blanco, en su premiada RELECTURA, lo define con brevedad, contundencia y hermosura: “… y luego , un día, el porvenir vino como un disparo”. No se puede decir más con menos.
Y los recuerdos, esa lluvia sutil de imágenes y vivencias pasadas que te empapan el alma hasta inundarla de ayer. En la antesala de mi nostalgia , La Alameda de hace 40 años, esa niña bonita que se estira perezosa como un bostezo, desde la Fuente de los Leones hasta su tímida mirada a la Vega. A su cuerpo amarillo le ciñen el talle infinitas pestañas verde, y escondidos en las piedras de sus bancos, besos y abrazos, un millón de síes y otro tanto de noes.

Verano de 1979, hace cuarenta años:

"Jhon Travolta y Olivia Newton-Jhon acaban de llegar a Carmona. Estarán entre nosotros 4 noches. Ambos se alojarán en la pantalla del  cine de  verano Rialto, al final de la Alameda.
Sobre la tierra recién regada cuatro pares de piernas se acompasan, dejando a su paso un reguero de cáscaras de pipas que nos marcaban el camino de vuelta.
¡Luz roja¡ Se acaban las pipas, la gasolina del paseo. ¿Dónde las manos metemos? Una intercambia moneda y helado en el centro geográfico de mi Alameda, el puesto de helados de Los Valencianos. Otra rebusca alguna pipa escaqueada entre el mechero, las monedas y las pelusas de la lavadora.

- Allí están. ¿Vas tú o voy yo? (La pregunta era un simple adorno, siempre iba Juan, el caradura oficial. Y siempre el mismo y austero argumento):

- ¿Tenéis fuego?

- No, ninguna fumamos.


Al wano. Deshechas en un segundo mil y una consideraciones previas al encuentro. Tres risitas cobardes de amigos insolidarios.

- ¿Qué te han dicho Juan ? (Más risitas)

- Bueno, ¿qué hacemos? ¿Vamos al cine de verano, a ver “Grease“  por tercera vez, o nos tomamos la última en Gamero?

Gamero, alpha y omega del paseo. Punto de encuentro. Antonio recita por enésima vez la lista de los reyes godos en tapas:


- Pez de espada, carrillá, hígado a la plancha, huevos a la bechamel, calamares … 

Tras una profunda meditación , el esperado consenso culinario :

- Cuatro pez de espadas , Antonio , con sus respectivas espumosas.

- … y mañana, Juan, apaga el cigarro antes de pedirles fuego a las muchachas.

(Con las risas pulverizamos pez de espada y Cruzcampo a la vez ) .

“… que veinte años no es nada “, dice la canción, ¿quien sería el talento que la escribió ?


Manolo  Martínez


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