CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, marzo 25, 2012

BAR GOYA, EL MÁS ANTIGUO DE CARMONA

                                                                                                                                                                                                                                                                                               













Fotografías y texto: fotografías:

María de Gracia Carrera
Manolo Martínez

BAR GOYA, EL MÁS ANTIGUO DE CARMONA
Sinuhé, el egipcio, decía: “La sed del hombre permanece inalterable, pase lo que pase, y aunque se tambalee el poderío de los reyes y los dioses se caigan de sus tronos, las tabernas no estarían más vacías que antes, porque el hombre bebe en su alegría y bebe en su tristeza…”
Desde Mesopotamia, dónde se documentan las primeras tabernas de la historia, y en las que se hacía y vendía principalmente cerveza (Kas en sumerio), hasta la actualidad, donde ya llamamos a la cerveza, cervecita, y al kas le echamos naranja o limón y se lo ofrecemos a los barbilampiños, hemos visto pasar un puñado de lunas, a pesar de lo cual, siguen conservando las tabernas su primigenia razón de ser: consuelo para cuerpo y almas.
Escorado en un rincón de la Plaza de San Fernando, este bar le da una mano a la calle Prim, y abraza, con la otra, a la plaza de arriba del pueblo. Un edificio del siglo XVI, con fachada mudéjar acicalada con azulejos, viste a esta añeja taberna. Alberto, su dueño, la regenta con agrado y profesionalidad, santo y seña de la casa. Este joven propietario ha heredado de Isabel, su madre el saber estar, y una fluida conversación, que te hace sentirte cómodo a su lado, circunstancia ésta, que acaba siendo la mejor tarjeta de visita para acudir a esta taberna, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el encanto de su rancia procedencia.
Nos revela, Alberto, que fue, su abuelo, Antonio, el primero de su familia que regentó este bar, y además quién le bautizó con su nombre actual, Bar Goya, allá por 1.942, con lo que, justo este año, va a celebrar su 70 aniversario, para lo que espera realizar una serie de actos que adornen tan importante cantidad de años al servicio de Carmona.
Al morir su abuelo, se hizo cargo su mujer, Dolores,y más tarde, su padre, Luis García, quién, por último, le cedió los trastos de matar a Alberto.
Al parecer, el origen del nombre de este coqueto restaurante-bar, se debe a que en aquella época, los bares eran despachos de vino, y éste en concreto, estaba lleno de botas de “La Goya”. Alberto nos sigue descorchando el pasado de su negocio, y nos desvela, que, antes de que su familia se hiciera cargo del mismo, dicho local ya tenía sus puertas abiertas en 1.925, con lo que, salvo que alguien demuestre lo contrario, la convierte en la taberna más antigua de Carmona.
Cambiando de tercio, y atendiendo a la procedencia de su nutrida clientela, Alberto nos informa de que, aproximadamente, el 80% es local, y el 20% restante lo completan los turistas, que acuden a dicho local en número importante, dada la estratégica situación del establecimiento.
ISABEL, EL ALMA Y LA SONRISA DE LA COCINA
Y cuando hablamos de la cocina del bar Goya, no hay más remedio que acercarnos a su alma, Isabel, una señora guapa, amena conversadora, de eterna sonrisa, y tan agradable al trato, que consigue, que el estar a su lado, simplemente charlando, sea otro de los muchos placeres que se esconden en esta taberna. Dice que está retirada de la cocina, pero luego, a renglón seguido, reconoce que necesita darse su vueltecita diaria, para meterse entre las cacerolas y sartenes, su reino, donde, con la sabiduría que los años le han dado, y sobre todo, la ilusión y el amor con que adereza cada receta, se ha convertido en todo un referente, para cualquiera que desee tener un nombre tras los fogones. Confiesa que nadie la enseñó. Cuenta que, su suegra, le pasó algunas recetas, pero, que luego, fue una autodidacta enamorada de su trabajo, y que a fuerza de experimentar, de horas y de años, consiguió llegar a ser la excelente cocinera, y bandera de este restaurante-bar. Isabel está llena de vida, de dulzura y del arte de vestir carnes y pescados con la medida exacta del puñadito y de la pizca. Tiene un amplio muestrario que ofrecernos, y que marcan la pauta de esta cocina, desde unas inigualables lentejas, hasta las espinacas con garbanzos, pasando por el inmejorable bacalao con tomate, o los exquisitos guisantes, calamares fritos, albóndigas o cualquiera de sus afortunadas elecciones de chacinas y quesos de renombre.
RECETA DEL HÍGADO CON TOMATE de ISABEL
Ingredientes:
- 1 kilo de hígado de cerdo fileteado -
-1 cebolla gordita
- Orégano -
- aceite de oliva
- Vinagre -
- Una cucharada de pimentón dulce
- Una lata de tomate triturado
 - 2 o 3 hojas de laurel
- Una cucharadita de pimienta molida
Preparación:
Se pone aceite a calentar en una cazuela. Cuando esté en su punto, añadir una cebolla, y sofreír hasta que esté dorada. Añadir una cucharada de pimentón dulce, y antes de que se queme, agregar el tomate triturado (frito o crudo). A continuación pondremos el hígado y rehogaremos, incorporando ahora, una cucharadita de orégano y una de vinagre, una pizca de pimienta molida y dos o tres hojas de laurel.
Rehogar y cubrir de agua. Retocar de sal y dejar hervir, hasta que espese, y el hígado esté tierno.

lunes, marzo 19, 2012

...DE CERDOS, LUISES XI, ARISTÓTELES Y CABEZONES










Cuentan las crónicas de los sangres azules, que Luis XI, aburrido de buscar distracciones para su corte, se sacó de la manga un exclusivo recital: una piara de cerdos cantores. Para que dicho prodigio ocurriese, Luisito, tras sesudas meditaciones, averiguó que, dichos animalitos, como toquisqui, se quejaban si se les molestaba. Y con este juicioso descubrimiento, se puso manos a la obra, componiendo una patética sinfonía, elaborada a base de gruñidos de los cerdos al ser pinchados. La intensidad de la punción, establecía la escala de notas que componían tan singular concierto (para que luego digan esos cuatro locos republicanos, que las monarquías no tienen razones para existir…).
Pues, como a aquellos desgraciados concertistas marranos, nos ha tratado la nueva reforma laboral, dándonos aguijonazos aquí y allá, para divertimento de las arcas empresariales. No han cesado de punzarnos, hasta que nos han abocado al único recital posible tras la humillación, que es la Huelga General, que tal y como pintan los nuevos tiempos, puede que sea la última, (otro derecho adquirido, con lo pies en una posible ignominiosa desaparición), otra razón para no faltar a ella.
Pensaba Aristóteles que el tamaño de la cabeza determinaba la cantidad de sueños.
Llegados a este punto, no nos queda más remedio, que fiarnos de los clásicos, y antes de introducir nuestro voto en las urnas, coger el metro de la modista y medirles las testas a los posibles candidatos, y no entregarnos a sus palabras palabras, sino a a dimensión de sus cráneos, únicas cajas negras, que atesoran sus verdaderos propósitos.
Decidido, cabezones, o cabezonas, al poder. Yo ya tengo mi candidato, pero la cinta se me ha quedado corta, joder, qué cabeza.

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