CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, marzo 23, 2008

LLUEVE

Llueve. Las primeras gotas taconean sobre los cristales y suenan como una risa nerviosa que nos anuncia lo que se avecina. Luego, el chaparrón, lava a mano las organzas azules que arropan al amanecer. Con malas artes, la lluvia ha vuelto a conseguir una papeleta de sitio el Miércoles Santo. El chubasco, maleducado, va escupiendo charcos por las calles, para que los niños puedan mancillar el inmaculado traje de su padre, y mientras las túnicas nazarenas van registrando en sus dobladillos la pluviometría del Jueves, un chiquillo se asoma a otro charco en Dolores Quintanilla, y se empeña en sacar de su fondo una luna llena allí caída, cogiendo el agua a puñados, hasta que su madre, sonriente, le levanta la carita y le señala en el cielo el satélite azul, para que compruebe que la verdadera, aún sigue allí arriba colgada. Y tras el agua viene el frío para abrir caminos a un silencio que serpentea por las Hermanas de la Cruz, mientras la polémica coge un cirio y, como un nazareno más, hace todo el recorrido penitente la noche del Viernes Santo. Y todo esto ya lo habíamos vivido en un “déjà vu” hace unos días, entre otras cosas, porque la naturaleza ya no logra sorprendernos con lluvias inesperadas. Ahora una bruja llamada internet, ha propiciado que la gente haya dejado de mirar al cielo para hacer escrutinios. Hoy, uno se sienta delante de esa bola de cristal plana y sin necesidad de cubrirse la cabeza con un pañuelo de zíngara perfilado con cien medallitas, procede al conjuro que te abrirá las puertas del futuro pluviométrico más inmediato. Tecleando 37,28 y – 5,38, estamos introduciendo en la caldera humeante de los designios celestes, el ojo de sapo miope y la quinta pata de una araña virgen, a continuación, pulsamos intro y ahí está, Mariano Medina forever, con su carita de amo del calabozo y su puntero de pizarra, nos dice al oído con una gráfica de columnas de colorverdepradoasturiasdondepastanlasmejoresvacas, que nos avisan, y sugieren, que entre las 18 horas y las 21 horas, quitemos las ropa del tendedero y saquemos las gitanillas al patio, que pongamos el barreño para proveernos de agua sin cal para la plancha, y que quitemos al canario de la terraza si queremos que siga siendo canario y no una bolita de pin-pon muda y emplumada. Lo que nadie desmiente es que nunca llueve a gusto de todos, y es por esto que, el agua que maldice el nazareno es la misma que también gestiona el ánimo del agricultor, sólo que a éste le va cosiendo media sonrisa (la otra media se la hilvanan las subvenciones, otra lluvia arbitraria y antojadiza)
(martinezmanolo63@hotmail.com)

3 comentarios:

David dijo...

Es cierto. Hay que sacarle algo "bueno" a lo "malo". De todos modos, se puede visitar la capilla para hacerle unos rezos. Pero el agua no cae sola...
Un saludo.

García Serrano dijo...

Ole, ole y ole. Qué forma tan sumamente bella de describir una semana santa lluviosa y gélida.

laportademanolomartinez dijo...

Soy más pragmático, David,demasiado rezo te aisla del problema, me gusta coger la azada y quitar la mala hierba por mismo antes que remitirme a dios-Dios,como dice Serrano,para que me ayude a quitarla.
En cuanto a ti Serrano,gracias,besos y abrazos...sigo pensando que eres demasiado generoso en tus apreciaciones,pero a nadie le amarga un dulce.Ojalá algún día pueda dártelas personalmente.

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