CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, mayo 30, 2021

¿QUÉ ESCONDE EN EL BOLSILLO?


 Un acontecimiento y tres pensamientos: 

Este lo he críao yo y es mío. 

—Esta noche te abrazas al ramo de flores, como hago yo ahora. 

—Es la única vez que dos mujeres se pelean por mí. 

Tres bocas, seis manos, un ramo de flores y ni una sonrisa, si acaso media, la de la sufrida novia. Pero nada de eso es importante, sólo nos intriga lo que la señora de la sonrisa al revés esconde en el bolsillo. ¿Un arma o su alma? Con cualquiera de las dos va "apañá" la del vestido blanco. 

Manolo Martínez

domingo, mayo 16, 2021

REBUJITO CON APIRETAL


Una vez al año, en primavera, se reúne el Sanedrín. Madres y abuelas, en “porcojonescracia”, deciden los hábitos que deberán lucir, durante la Feria, esos inocentes de dos o tres mayos. En menos de cinco minutos ya hay “fumatta blanca”. 

No hubo problemas con la oposición del padre y del abuelo. Eran dos contra dos. Mayoría absoluta, clarísima. 

Cuarenta centímetros de niño de traje corto, y una diminuta niña de faralaes. Es como si le diésemos vida a los muñequitos que adornaban el televisor de la abuela, casi dos hologramas. En ese microondas que llaman caseta, el sudor baña la cara de una criaturita que acoge en su cuerpo menudo más volantes que el “Virgen Macarena”. 

El amor de madre le hace vocearle al patriarca: 

—Pepe, con el rebujito, pide otra media de Apiretal. Algo la refrescará. 

Cualquier cosa menos quitarle el traje de flamenca. Con lo graciosa que va. 


En el otro extremo de la caseta, un angelito de dos años, “tira” como puede de un par de botos de Valverde del Camino, de kilo y medio cada uno (eso también son malos tratos).

Mientras, de las tres raciones pedidas, tan sólo una llega a la falda de la abuela. El resto han sido engullidas por ese ente intangible que devora y no paga, y que habita en todas las casetas. 

Unas boquitas naranjas escupen pompitas de jabón. Son las dos gambas supervivientes al naufragio del mistol de unos platos recién lavados…, con lo a gusto que se come en casa. 

Menos mal que la manzanilla, ese líquido amniótico que nos envuelve durante cuatro días y cinco noches, hace que nos riamos de tanto despropósito. 

Y el lunes, mientras el sol se muere un día más, el estómago, fiel a las leyes kármicas, nos devuelve con intereses incluidos, los malos tratos recibidos. Fatiguitas de muerte, mareos y malestar general. 

Manolo Martínez

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sábado, mayo 15, 2021

LA FELICIDAD PESA UN KILO BIEN DESPACHAO


Un sabio taoista decía: “El error de los hombres es intentar alegrar su corazón por medio de las cosas; cuando lo que debemos hacer es alegrar las cosas con nuestro corazón”

Muchos piensan que para ser feliz hay que tener un Ferrari en la puerta de casa, un despacho con los mismos metros cuadrados que cualquier vivienda de protección oficial, y media docena de Armanis colgados en el ropero.

Que no... que la felicidad es pararte en medio de tu trabajo y marcarte unas sevillanas con tu mujer y hacerle la vida agradable a la gente con la que tratas a diario. Sonreír, bromear, terciar… eso es la vida ¿o no?

Manuel y Mar son ricos por su forma de enfrentarse a los días y a los clientes con una sonrisa puesta y el buen rollo por bandera. Ese patrimonio no se hereda, se tiene o no se tiene.

La felicidad pesa 1 kilo bien despachao, que es lo que pesa nuestro cerebro. Y de ese kilo largo depende nuestra actitud ante las zancadillas que nos pone la vida. Es el que nos hace elegir entre ser feliz con lo que tenemos o infeliz con lo que no tenemos.

Cuando Jorge Luís Borges se enteró de que pronto moriría, escribió: "Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más amaneceres, subiría más montañas y nadaría más ríos..."

Queda claro que Borges no conocía a Manuel Guijo ni a Mar, porque de haberles tratado hubiera incluído en su escrito "...y me haría cliente de Manolo y Mar, no sólo por su buena mercancía, sino por su alegría detrás del mostrador "
Manolo Martínez


miércoles, mayo 12, 2021

EL MEJOR PESCAÍTO DE MI VIDA


Este miércoles pasado me encajé en la Caseta Municipal, como hago todos los años el día del pescaíto, antes de ir la Peña "El Búcaro" para abrir la Feria. Desde lejos ví que había ambiente porque la cola para entrar llegaba a la Caseta del Baloncesto. 

Habrá pescaíto gratis, pensé, pero el caso es que no vi a ningún abuelo con el ticket en la mano. Que raro…sólo había gente de mi quinta. Todos iban arremangaos, pero curiosamente de un solo brazo, cosa que no me extrañó porque los de mi quinta hacemos cosas muy raras cuando empezamos a envejecer intentando aparentar menos años. 

Pero, conforme me acercaba a la caseta, me escamó que no oliera a ese maravilloso aroma a pescaíto frito que se derrama de los peroles inundando las calles de la feria. Olía raro, como a desinfectante… me imaginé que no habrían cambiado todavía el aceite. 

Por no molestar, me puse al final de la cola sin preguntar, y me arremangué un solo brazo, para no desentonar con los que tenía delante.

Hete aquí que cuando llegué a la barra no había barra, sólo unas cuántas mujeres vestidas con un traje de flamenca mu raro, blanco y sin volantes, muy soso la verdad. A la primera que me tropecé le disparé: 

—Señorita, por favor…, ¿me pone una de calamares y media de mero frito? 

La flamenca blanca, muy amable, dicho sea de paso, me miró raro y luego me contestó: 

—Lo siento, sólo nos queda algo de Moderna y unas cuántas Pfizer. 

—¿Boquerones tampoco? —insistí yo. 

—Ah… mire usté… alguno queda, pero tiene que ser en vena…—no me gustó el tono en que me los ofreció, como de cachondeo, pero siendo boquerones… 

—Venga…póngamelos. 

Entonces cogió una jeringuilla y me hincó en el hombro la media ración de bichitos atontaos mientras me cantaba: 

—Mírala cara a cara que es la primera…

—Gracias señorita —le dije— ha sido el mejor pescaíto de mi vida. 

(…y gracias a todas esas flamencas sin volantes, que nos habéis regalado un ticket para volver el año que viene, y de verdad de las buenas, ¡no se puede ir más guapa a la feria!)

domingo, mayo 09, 2021

El tío Tiempohabrá, se murió de viejo y nunca hizo ná.

Hoy ha muerto el poeta José Manuel Caballero Bonald a los 94 años. En una de sus últimas entrevistas  le preguntaban por su próximo libro, a lo que él contestaba que se le había acabado el tiempo. Pero antes de esa "adivinación", el escritor jerezano había estudiado Naútica y Filosofía y Letras. Había escrito novela, ensayo y poesía, y había sido premiado con el Premio Miguel de Cervantes, amén de vivir y mil cosas más que no caben aquí.

No me digan que no les ha pasado alguna vez. ¡Noooo…! , lo de morirse no, me refiero a lo de “tiempohabrá”.  Bonald hizo toda su ida lo que amó, y fue consciente de que "hasta aquí llegué", pero ¿cuántas veces nos escondemos del tiempo como si éste no tuviera fin? 

Háganme un favor, dejen ustedes un momento la cerveza en la mesa, y levanten la mano quién no haya dicho nunca aquello de “mañana estudio”, “el lunes empiezo la dieta”, “el 1 de enero dejo el tabaco”, “tiempo habrá de pintar el patio”, “tiempo habrá de quitarle las malas hierbas a la azotea”. 

Pasan los años como los galgos detrás de las liebres, y los días como las liebres, no te digo más. 

Manolo Martínez


LO QUE COSTABA LA FERIA DE CARMONA EN 1979


Los que hoy peinamos canas, fuimos a la Feria de 1979 en pantalones cortos. 

Nuestros padres nos hablaban aquella feria en pesetas, y nuestras madres nos reñían si no estábamos a las tres en punto en la caseta, para abrir la fiambrera repleta de filetes empanaos, porque los sueldos no permitían estar cuatro días seguidos pelando gambas (hoy tampoco lo permiten, pero somos más señoritos que nuestros padres, y las pelamos). 

Curiosamente comprobaremos que, como ocurre hoy, se necesitaba un dineral para pagar la luz. Pero, claro, no ibas a entrar en las casetas como entramos en las casas, gritándole a los niños:  —Chiquillo, apaga la luz.

 RELACIÓN de GASTOS de la FERIA DE CARMONA del AÑO 1979


 Sevillana de Electricidad……………………..107.082  pesetas

Iluminación Merino, exorno………………….135.000      “

José Noble Carrasco, Orquesta………………...80.000      “

Director Banda de Música……………………..35.000       “

Antonio García Pérez, montaje caseta………….30.000     “

Antonio Marín Expósito, farolillos……………..11.250     “

Publicidad Fama, anuncios ABC……………….11.100     “

Francisco Moya, Conjunto Sevillana…………...15.000      “

Hnos. García Magaña, pintura rótulos…………..5.500      “

Facturas Magallanes, albero…………………….13.100     “

Gastos de riego………………………………..…4.500      “

Subvención prueba ciclista………………………5.000     “

Gastos de cobranza a ambulantes………………..4.000     “

Nómina de trabajos………………………….….18.000      “

Factura de F. Cintado, trofeos……………………5.500    “

Exorno de casetas………………………………..6.000     “

Invitación ancianos de Caridad………………….5.000     “

Festival Voz de Carmona………………………..5.000   pesetas.

(Información sacada del Boletín del Ayuntamiento de Carmona del año 1980 que mi suegro, excelente guardador de recuerdos, conservaba)

                                                                                                        Manolo Martínez

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sábado, mayo 08, 2021

UN BESO DE RIÑONES


 ¿Por qué demonios a todos nos “pone” lo difícil? Si esa mujer, a la que besa el gilipollas suicidándose a medias, se la encuentra recostada en el quicio de la puerta de la planta baja, ni la mira. Pero ahí… a esa altura… y haciendo equilibrios… ahí el beso sabe a gloria, aunque sea sin lengua. 

Encima de los riñones tenemos una glándula que produce adrenalina, la cual nos hace sentir bien. Con ella respiramos mejor porque nos dilata los bronquios y nos proporciona dopamina, la hormona de la felicidad. 

Cuando estamos en peligro, o tenemos miedo, liberamos adrenalina para enfrentarnos al estrés que esas situaciones nos producen. Así que tú eliges: o te tiras por un puente amarrado por los tobillos, o te buscas una novia que viva en la cuarta planta y una bici como la de la foto, o te metes en el mp3 todas las canciones de Leticia Sabater. 

Bueno…, si quieres adrenalina a tutiplén, lo más fácil es poner en fila india encima de la mesa, las facturas de la luz, del agua y de los móviles de tus hijos, y al lado, al final de la fila, tu nómina. Réstale las tres primeras a la última. 

¿Qué? ¿Cómo se te ha quedao el cuerpo? ¿No querías adrenalina? Ah…, ¿que no te sientes bien?, pues será que no segregas bien encima de los riñones, vete al endocrino. 

Manolo Martínez


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viernes, mayo 07, 2021

PARA QUE LUEGO DIGAN QUE LAS MATEMÁTICAS NO SIRVEN "PA NÁ"


 ¿Cuántas veces hemos pensado durante las infinitas clases de matemáticas…, pero todo esto para qué sirve? ¿Para qué sirve un coseno, una integral, una derivada, pi... para qué coño sirve el número pi? ¿Y el mínimo común múltiplo? ¿Y una raíz cuadrada? 

En la panadería nunca nos pidieron nada de esto para darnos la viena, salvo el dinero, claro. Ni siquiera el carnicero, un tío listo dónde los haya, nos hizo despejar la X antes de vendernos las alitas y el contramuslo. ¿Nos sería más fácil entender el prospecto del paracetamol si supiésemos resolver un logaritmo neperiano? Que no. 

Demostrado queda, que las matemáticas, para lo único que sirven, es para suspenderlas, y quedarte sin vacaciones, y sin paga. Me cago en las matemáticas. 

Pero he aquí, que el otro día, un buen amigo de la adolescencia, me mostró el precioso dibujo que ilustra este texto, hecho con un boli bic durante la hora que duró la clase de matemáticas de hace tantitantos años. 

 Lo que mi amigo desconocía es que el profesor de matemáticas, no sólo conservaba aquella improvisada obra de arte, sino que la había enmarcado y lo tiene colgado en su casa. 

¿Quién fue el talento que dijo que las matemáticas no servían pa ná? 

 Manolo Martínez

 

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domingo, mayo 02, 2021

EL PUCHERO DE MI MADRE


 Antes, cuando abandonábamos el nido al casarnos, una de las primeras cosas que echábamos de menos era el puchero de nuestras madres. 

Aquellos pucheros eran otra cosa, había algo mágico en ellos. Tal era así que, entre arroces y fideos, había veces que llenábamos las cucharas de estrellas, que nuestras madres cogían del cielo para echárselas a puñaditos al caldo, uno por hermano y dos para el padre. 

Aquel caldo blanco le abría los brazos a todo, como las madres. Por él navegaba el migajón, que a pellizcos arrancaba mi padre del bollo sobrante, los picatostes que bailaban los días de fiesta abrazados al escaso jamón picado y al huevo duro…hasta la lluvia que, en forma de microscópicas bolitas blancas, chispeaban desde ese cielo de carne y dedos que son las manos de una madre.  


Y es que aquel puchero reunía todo cuánto significa el hogar: calor, cariño… y  el alivio que nos recomponía el cuerpo cuando veníamos de la feria jartito de manzanilla. Entonces, apretábamos los labios, nos poníamos lo más feo que sabíamos, y hacíamos un “puchero”, como el que hace el niño que vemos en la fotografía… tiempo le faltaba a tu madre para ponerte el bendito vaso de caldo firmado con dos hojas de hierbabuena.
 
A mi madre, a todas las madres

Manolo Martínez


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