CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, julio 21, 2024

EL PRECIO DEL AGUA

El agua está cara, carísima. A la vista está: el pájaro bebiendo de los charquitos que deja el aspersor porque ya no puede pagarse Lanjarón, Solán de Cabras ni Fontvella. 

El agua está cara, carísima, pero no lo suficiente al parecer, porque todavía dejamos el grifo abierto mientras nos cepillamos los dientes, o dejamos que corra el agua en la cocina mientras hacemos otra faena, o nos duchamos durante tres cuartos de hora mientras escuchamos música (sobre todo nuestros hijos). 

El agua está barata, baratísima, si tenemos en cuenta que no acabamos de asumir que el agua no es nuestra porque la paguemos, sino un bien público que escasea a pasos agigantados. 

El agua está barata, baratísima, todavía, porque aunque los pájaros beban en los charcos,  los pajarracos hacen pozos sin licencia, o se conectan a las aguas subterráneas protegidas para utilizarla a su antojo sin pago ni miramiento alguno. 

No le he pedido permiso a José Antonio Molina, el autor de esta fotografía, para utilizarla, porque estoy seguro de que él tampoco le pidió la venia al pájaro para dejarse fotografiar.

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

viernes, julio 19, 2024

Mi madre, el cordero y el demonio con chupa

 

Es la única imagen que conservo de los tres juntos: mi madre, el borrego y el demonio con chupa. 

Yo no es que fuera malo, es que no era bueno. Nunca más volvimos a reunirnos los tres, pobre cordero.

Seguro que está en un mundo mejor, junto a los pavos con los que mi madre hacía la sopa amarilla cada nochebuena. 

Aquel día silbaba el viento, como ahora, cuando dejo aposta una rajita de la ventana sin cerrar, para que chifle el aire que recorre la calle, como aquel que despeinaba a mi madre. 

Uno pierde más tiempo imaginando que haciendo. 

Será la edad, que te echa en cara que tienes más cosas pasadas que por pasar. 

Circunstancia ésta que duele, pero también sana, porque aprendes que siempre hay que templarse, como hacíamos los demonios cuando nos metian la chupa.

 Manolo Martínez

          

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-630331003941651/?ref=bookmarks

domingo, julio 14, 2024

MI SOMBRA SIN MÍ

El otro día me vengo a enterá que mi sombra se había ido a Cádiz sin mi. 

Como yo le dije: “Chiquilla, ¿dónde has visto tú eso? ¿Conoces alguna sombra que se haya emancipado de su cuerpo?” 

— Pues ya hay una... campeón —me contestó, echándome cojones. 

No sé si fue cobardía o lucidez, o dos palás de cada una, el caso es que me callé. 

Días después mi mujer me puso al corriente al decirme que se había tropezado con mi sombra cuando casi la pisa en la playa. 

Dicen que los viejos contamos las mismas cosas muchas veces, lo cual no es un delito, pero sí jartible. Pero es que hay cosas que hay que contarlas muchas veces porque uno mismo no se las cree. 

Por ejemplo, ¿les he contado a ustedes que mi sombra se mueve por el mundo sin mí? Precísamente el otro día se fue con mi mujer a Cádiz y es que, por muchas veces que lo cuento, no acabo de creérmelo. 

Mi sombra por un lado y yo por otro. No tiene creeera. Igual a alguno de ustedes les ha pasado algo así. ¿Saben ustedes si tiene cura? 

Hablando de males, no sé si les he dicho lo que me pasó el otro día. 

Resulta que, cuando mi mujer fué a Cádiz, vió a mi sombra en la playa, como yo le dije a mi mujer: 

¿Qué me estás contando, chiquilla? ¿Para qué iba a ir mi sombra a Cádiz estando yo aquí? 

— Para comer tortillita de camarones en el Manteca, adobo en la plaza de abastos, un vinito por la Columela, pasear por la Caleta, saludar al Canijo de Carmona… en fin, hace cositas, que dices que tú no la llevas a ningún lao. 

                                                                         Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, julio 13, 2024

EL KIKI

 

La faena del Kiki era la de acarrear arena. Para ese ministerio contaba con una flota de cinco o seis burros ataviados con sus serones. 

Entre porte y porte el kiki paraba a repostar en la primera tasca que veía. Mientras duraba el llenado, sus jumentos le aguardaban, estoicos, en la misma puerta de la gasolinera, hasta que, al cabo de dos o tres horas, salía el kiki cargado, bien  cargado. 

Entonces empezaba un monólogo con los ojos casi cerrados, un palillo empadronado entre sus escasos dientes, una vara atravesada en la presilla de su pantalón, la gorra hacia atrás y la moña hacia delante. 

De esta guisa daba órdenes ininteligibles, enfilándose con su caballería hacia la bardilla que, aún hoy existe, frente a la iglesia de San Francisco.

El Kiki se obstinaba, una y otra vez, en que los borricos cruzaran la bardilla, como si fuesen una camada de perritos pekineses amaestrados. Era sistemático, primero les proponía, con la voz, y luego les convencía, con la vara.

Estoy seguro de que Pablo Neruda conoció al Kiki antes de componer aquel verso que decía “…y te lo tragaste todo, como la lejanía”.

Eran otros tiempos, otras faenas extremadamente duras, y otras maneras de entender el mundo. 
 
        

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, julio 06, 2024

LA BARRIGA DE LA PLAZA


Le han abierto la barriga a la plaza del pueblo, y han dejado sus tripas al aire, como si fuera una ballena abierta en canal que se ha tragado todo cuánto habíamos dejado de ver. 

Allí estaban los gritos de los niños cantando goles, y los besos que todos le dimos a la Pepi, cuando todavía creíamos que cada uno de nosotros habíamos sido el primero en besarla. 

Entre los escombros, las promesas que nos hicimos a nosotros mismos cuando teníamos quince años en el carnet y un cigarro en la boca. 

La farola se ha quedado de centinela, guardiana de las conversaciones redondas que nunca acababan, precisamente porque eran redondas: voy a hacer…, cuando sea mayor…, seguro que me dirá que sí…, te querré siempre…, y yo a ti… 

La plaza se está dando una larga ducha para vestirse de domingo en septiembre, cuando las campanas de Santa María nos tiren besos de los que suenan, como los que nos daban las abuelas antes de irnos al colegio. 

Esa puesta a punto, ese vestirse de limpio, esa apertura en canal ha sido una decisión tan acertada como necesaria.

Hay veces que hay que cambiarlo todo, para que todo siga igual.

            Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651                                                                 

sábado, junio 29, 2024

GRADUARSE EN SER BUENA PERSONA


Si la acumulación de conocimientos no ha ido acompañada de crecimiento personal es como si talásemos los árboles del bosque para abrir un museo de árboles, y luego cobrásemos por entrar a verlos.


Acaba de graduarse mi hijo Ángel, y de todas las enseñanzas que ha recibido a lo largo de estos años, hoy, el día de su Graduación, nos ha regalado, a su madre y a mí, la mayor de todas esas ilustraciones: COMPARTIR. 


Ha compartido con nosotros su amistad con aquellos compañeros con los que mejor ha sintonizado: María, Manuel y Marta, del Viso del Alcor, Constantina y Paterna del Campo.

Nos ha obsequiado una noche de vinos, viandas y conversación con sus compañeros de Integración Social, y con sus padres y hermanos: Rosario, José Manuel, Javier…


Que gran lección nos han dado estos recién graduados, integrándonos, a los que, hasta esa cena, éramos un puñado de desconocidos, convirtiéndonos, en sólo unas horas, en un grupo de personas que se han estrechado la mano y se han contado sus cosas, ¿hay mayor diploma?   

Mil gracias, María, tuya fue la iniciativa, y gracias a Manuel, Marta y Ángel, por apoyar tan sabia decisión. 

Para ti,  Manuel Partido Matachana,

buena persona primero, e Integrador Social después.

            

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

PO AHORA ME LLEVO EL BALÓN

Cuántas veces nos teníamos que “comer con papas” las leyes que el dueño del balón se inventaba antes de cada partido. 

Si querías jugar al fútbol tenías que acatar  las normas de aquel capullo que nos amenazaba siempre con el mismo argumento: 

“Po ahora me llevo el balón”. 

Era eso, o acabar el partido pegándole patás a una botella de lejía vacía. 

Hijo de la gran. Nos tenía siempre cogido por los huevos el mu vaina. 

Andaque no hay “dueños de balones” esparcidos por el mundo, chantajeando, metiendo el miedo en el cuerpo para que aceptemos sus reglas.

Menos mal que, los que ya tenemos unos años, o hace tiempo que nos compramos nuestro propio “balón”, o ya se nos fueron las ganas de seguir “jugando”.

El caso es que, por fin, somos libres. 

             Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

domingo, junio 23, 2024

EL LUGAR DONDE ESTÁ TODO

Yo tenía una casa a los pies de la iglesia de San Francisco, y en aquella casa, y en aquella iglesia, corrí más que viví, toda mi niñez. 

Todas las tardes jugábamos al fútbol en la calle, y marcábamos goles mientras pasaban los coches rozándonos la taleguilla, y cuando castigaban al que traía el balón, jugábamos a las bolas, en la calle también, que entonces era de tierra como los caminos del campo. 

Más de un día, en los que no había bolas ni balón, ni compañeros con los que jugar a “túlallevas”, me subía a la bardilla que había frente a la iglesia atravesándola de punta a punta con los brazos abiertos y los ojos cerrados. 

Antes de que el sol se desperezara antes de dormirse detrás del campanario, le iba a mi madre por los mandaos a “Pastillita”, “la Papocha”, Pepita la del Arco o Pepita la de Marchena. Luego volvía a la calle, a los pies de la iglesia vieja de San Francisco, dónde buscábamos tesoros (monedas, insectos, trozos de lo que fuera) que se escondían entre las ruinas de la primera iglesia. 

Yo tenía, y tengo, una casa a los pies de las dos iglesias de  San Francisco, pero ya no es lo mismo. Ya no hago mandaos porque ya no están aquellas tiendas dónde nos apuntaban las ditas en papel de estraza. 

Pero he encontrado un lugar dónde todo sigue en pie: las tiendas, los tenderos, la casera blanca con su capucha de papel y la niña a la que decía mi primo que me arrimara porque tenía mucho parné, y yo le decía que no la quería, pero él me insistía: “Manolillo, que el amor se gasta igual que se gasta el dinero”.                                            

                                                                       Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, junio 22, 2024

¿A qué he venido yo aquí?


¿Cuántas veces te has levantado del sofá en busca de algo y al llegar a la habitación te preguntas para qué ibas allí? 

Y es que, esa pregunta, es una trampa que nos salta como un resorte a lo largo de nuestras vidas: 

¿A qué he venido yo a la cocina, a mis creencias, a mis convicciones, a mi profesión, o al mundo?

¿A qué he venido yo aquí?, se pregunta el de las orejas de soplillo que mira al infinito buscando la respuesta. Y esa duda no resuelta es la prueba irrefutable de que descendemos de él. 

Hoy, millones de años después, andamos totalmente erguidos, nos casamos por la iglesia y hemos inventado el puchero para las resacas de feria, pero no hemos borrado de nuestra cara esa mirada perdida porque nos martillea a diario la misma cuestión. 

Menos mal que recordamos lo que fuimos a buscar en cuánto regresamos a nuestra zona de confort, al sofá. 

Entonces nos sentamos de nuevo en nuestras vidas, y allí, con las orejas de soplillos atentas, sentimos  el frío que nos recorrió el ánimo al no conocer la respuesta, el objeto o el sentido de nuestra ubicación. 

Mejor quedarnos en el sofá que ir a la habitación de al lado para no saber qué hacemos allí.

                                                    Manolo Martínez

domingo, junio 16, 2024

ANTES, TODO ESTO ERA CAMPO

¿Quién no ha oído decir a sus mayores aquello de: “Antes, todo esto era campo”. 

Dicen, que la luz de la luna tarde un segundo en llegar a nosotros, y la del sol ocho minutos. 

Y ahí está la trampa, porque, según esto, el presente no existe, ya que, cuando nosotros estamos percibiendo una imagen, esa escena ya ha pasado. 

En fin, puede que ahí esté el meollo, el motivo por el que nuestros abuelos sigan viendo campo dónde ahora hay cualquier otra cosa menos campo. 

Y puede, sólo puede que algo parecido nos pase con los amarres afectivos a otras personas a las que, aunque ya no están en nuestras vidas, seguimos viendo y escuchando en otr@s andobas. 

“Antes, todo esto era campo” es casi un “déjà vu”, o mejor aún, la imperiosa necesidad de vocear que las cosas no siempre fueron así. 

“Es que...antes, todo esto era campo”

Sí, abuelo, sí…, pero ya no. ¿Qué hacemos?

            Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

sábado, junio 15, 2024

LA TOSTÁ

 Cada vez que voy a Sevilla desayuno, desde hace años, en el mismo bar, que, no sé por qué, me pone siempre las sobras, la peor tostá de todas si miro las otras a un lado y al otro de la barra. 

Un medio bollo sin bollo, porque es la corteza del bollo sin resto alguno de migajón.

Tales hechuras tiene aquel jirón panaero que, cuando le echo el aceite no se empaparrucha el pan, porque no hay pan, por lo que no mastico la tostá, sino que me la bebo. Tengo que tomarme el aceite a buchitos, como si, en vez de una tostá, tuviera en mis manos un búcaro. 

Durante años he disculpado a mi maltratador tostil y hostil: “Anda… será la que le queda al hombre”, “anda… será que, como no le protesto, me la pone a mí”, “anda... no la va a tirar con el hambre que hay en el mundo”, “anda… habrá tenido un mal día y la paga conmigo”. 

Anda, anda, anda ... y, como suele ocurrir en todos los oficios, tonto el último.

Así que viendo que el tabernero no enmendaba su relación tortil conmigo, tuve que tomar medidas, y me dije, Manolo, dónde las dan las toman. 

Desde ese día, cada vez que me pone gato por liebre, es decir corteza por tostá, le sonrío a “mi” camarero, espero a que me de la espalda y lleno de aceite aquella cuchara de pan para bebérmela una y otra vez, como si fuera el Cola-Cao. 

Con lo que, todo el pan que te llevas ahorrado conmigo, me lo he cobrado con creces, porque con cada tostá me bebo medio litro de aceite. 

El próximo día les contaré lo que me pasa en otro bar de Sevilla que me cobra lo que le da la gana porque nunca cuadra la cuenta de lo que me tomo con lo que me pide. 

QUERIDOS MÍOS: EDUCADO NO ES SINÓNIMO DE TONTO,

ES ANTÓNIMO DE GILIPOLLAS. 

Y vaya por delante, que NO ES LO HABITUAL EN LA HOSTELERÍA, dónde tengo buenos amigos y mejores profesionales, pero haberlos haylos, por lo tanto no puede molestarse nadie, a menos que también practique estas malas artes.

            Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, junio 08, 2024

NO TE LEVANTES DE LA MESA HASTA QUE EL PLATO ESTÉ VACÍO

Hay que ver la de lágrimas que hemos derramado delante de un plato de garbanzos, más que por la novia que nos dejó.

¡Como se te ocurra levantarte sin acabar el plato, te vacagá!

Si llegamos a saber la de “garbanzos” que la vida nos iba a poner por delante, se nos hubiesen hecho las tragaeras más grandes.

Eso sí, podemos echar mano de los recursos de mamá, y machacarlos y triturarlos (los garbanzos digo),  cuando son el único menú del día, para que nos “entren” mejor (me refiero a las circunstancias, esos garbanzos negros con los que todos nos tropezamos en el día a día).

El plan b es levantarse de la mesa, aún a sabiendas de la ostia que te puedes encontrar.

No hay otra: o comes garbanzos el resto de tus días, o te levantas de tantas mesas como sean necesarias

      Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

domingo, junio 02, 2024

CUÉNTAME CARMONA (Capítulo 1)


El pasado jueves celebramos en Mingalario la tertulia número 50 de “Comer, Beber y Hablar”. 

Lo hicimos dando un paseo por la Carmona de antes a través de las historias de Carmona contada por algunos de sus protagonistas: Manolo Macedo, Julio Pastor, Pepe Ibáñez y Francisco Gallego, quienes durante dos horas nos trasladaron al Teatro Cerezo, la Feria, las tabernas y los médicos de aquella Carmona en blanco y negro. 

Elegimos para esa caminata por los recuerdos la taberna con más solera de Carmona, Mingalario, en la que su dueño, y mi amigo, ese gran profesional que es Antonio Martínez, nos deleitó con buenos vinos y mejores tapas, ambos servidos por el siempre agradable Fran, de espléndida caballera. 


Abrió la tertulia Julio Pastor que vino cargado de carteles, entradas, agendas escritas por su padre, Julito Pastor, en la que con el mimo de quien ama lo que hace, anotó las incidencias de toda una vida dedicada al cine. Julio nos contó con exquisito detalle de  pormenores y anécdotas aquellos años en los que el cine era la única evasión que tenía la sociedad. Fue maravilloso escuchar a hombre que después de dejar las aulas se ha subido al escenario para seguir construyendo historias, ahora desde su nueva ocupación, actor de teatro. Feliz de haberte conocido don Julio, gracias. 

Si Julio nos abrió el apetito para zambullirnos en el pasado, Manolo Macedo llenó el salón de Mingalario de risas con su prodigiosa memoria de rapsoda, sus chistes y su inagotable anecdotario. Desde su trabajo dando números para el médico como funcionario de la sanidad, hizo feliz a muchos carmonenses con su maravilloso sentido del humor, un artista de los pies a la cabeza. 



Luego le llegó el turno a Pepe Ibáñez, sin lugar a dudas, una de las personas más queridas de Carmona, por su afabilidad y sus maneras, siempre templadas y dialogantes, y su absoluta entrega a todo cuánto emprende, siempre sumando. Nos habló de la feria de antes, tan participativa, desde su labor como presidente de la Peña La Giraldilla. 


Como benjamín de aquel póker de tertulianos, Francisco Gallego, tertuliano veterano de “Comer, beber y hablar” nos deleitó con su verbo fácil hablándonos de aquellas tabernas de entonces: Gamero, Casa Chacón, El Mesón de la Reja, Pajarito, La Cuadra…

Nos habló de los tratos, los tratantes, de Los Giraldillos… Francisco es una maravilloso conversador, siempre con algún destello de humor que adorna su sabrosa conversación. Gracias amigo, muchos años compartiendo tertulia, y los que nos quedan. 


La grandeza de una tertulia está en la diversidad, porque lejos de enfrentarnos por los distintos, nos enriquecemos con la atenta escucha del otro. En Mingalario nos reunimos aquella noche médicos, trabajadores de la banca, profesores, funcionarios, estilistas del cabello, joyeros, jubilados, autónomos, sanitarios, comerciales, personas del mundo de la cultura, farmacéuticos... componiendo una tertulia con casi treinta personas, treinta puntos de vista, treinta cabezas llenas de recuerdos y vivencias.


Y por si fuera poco, don Antonio, el cura de San Pedro, que pasaba por allí, se unió en la última cuestión que planteamos en la tertulia ¿éramos más felices antes, aún teniendo menos cosas? 













No puedo acabar esta reseña sin agradecer al responsable de este precioso reportaje fotográfico, Enrique, tertuliano desde el minuto cero. Gracias de corazón.


Tertulia “Comer, beber y hablar”

Carmona, tercer día del  cuarto mes, del año dos mil veintidós

Manolo  Martínez

 

sábado, junio 01, 2024

TRES TORRES EN MEDIO DE LA CALLE

La otra mañana, mientras andábamos camino del trabajo, m’espabiló mi mujer :

—Mira niño… , aquella es la torre de San Felipe.

         
              

Yo, que recién levantado no soy persona, anduve unos metros antes de espulgar en el horizonte y localizar la torre. Para cuando la encontré entre mis legañas, la validé como  torre, pero no como la de San Felipe.

— Anda que estás tú buena…, eso es San Pedro, cariño  —le espeté.

Ella, mirándome con el rabillo del ojo, calló, y pensó: “... pues será la de San Pedro”, y es que, al cabo de los años, uno escucha, lo que piensan nuestras mujeres, mejor que lo que dicen, sólo con mirarlas a la cara.                                  

En fin, que después de andar tres bostezos, y no satisfechos ninguno de los dos, con aquellos pareceres, volvimos a empinar la mirada, descubriendo, que la que allí avizábamos, era la torre de Santa María.

No, no era encantamiento ni brujería, ni siquiera podíamos culpar a que el vino que regó la cena la noche anterior fuera más de la cuenta.

Era más simple: había tres torres a la vista en medio de aquella calle, o para ser más exactos, que dependiendo del lugar de la calle en que nos encontrásemos, veíamos una distinta.

Todas las vidas tienen calles, momentos que nos levantan como torres dándonos distintas perspectivas de nosotros mismos, sólo necesitamos seguir andando hasta toparnos, en cualquier recodo de esa calle/vida, con una nueva ventura.

Nunca dejemos de andar, ni volvamos la vista buscando torres que se quedaron atrás, nos perderíamos todas las que no quedan por delante.

  Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

domingo, mayo 26, 2024

Tertulia con el cardiólogo Manuel Almendro en el Hotel Alcázar de la Reina


El pasado jueves 23 de mayo tuvo lugar, en el Hotel Alcázar de la Reina, la tertulia número 62 de “Comer, beber y hablar”. 

El cardiólogo Manuel Almendro Delia nos deleitó con una clase magistral sobre la historia de la cardiología, cosiendo con habilidad historia y medicina, y propiciando que se hicieran cortas las casi dos horas de su discurso, que tuvo lugar entre buenos vinos y mejores tapas que el restaurante Tabanco nos sirvió durante la tertulia. 

Manuel Almendro Delia es Licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla.

Recibió el premio fin de carrera por tener las máximas calificaciones y matrículas de honor. Recibió el grado de Doctorado con la más alta calificación “Cum Laude”, por el Estudio en Carmona sobre “Factores de riesgo Cardiovascular en la infancia y en la adolescencia”. 

Gracias a una carta de recomendación de sus jefes, pudo acudir a hacer una estancia en la prestigiosa Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, dónde además tuvo la suerte de conocer, y luego seguir en contacto, con las figuras más prestigiosas de la cardiología mundial. Fruto de esto, hoy tenemos en Sevilla la posibilidad de realizar ensayos clínicos internacionales en el Área Cardiovascular. 

Actualmente, el doctor Manuel Almendro, coordina, porque no le gusta decir que es el Jefe, la Unidad de Agudos Cardiovascular y la Unidad de Investigación del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. 

Esta tertulia pudo hacerse gracias a la directora del Hotel, Ángela, una mujer que, sin ser de Carmona, ha convertido su hotel en un escaparate de la ciudad: reinventándose continuamente y dando espacio a actividades lúdicas y culturales que enriquecen la vida de Carmona. 

Gracias a Soraya y a Antonio, del Alcázar de la Reina, por su exquisito trato.

Gracias igualmente a Kiko Hidalgo, director de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, y amigo de muchos años, por  su colaboración. 


Gracias a 
Javier Almendro por hacerse cargo de la parte técnica..., 


... y gracias, una vez más a quiénes se han bautizado como tertulianos, asistiendo por primera vez: Manolo, Magdalena, Andrés, Antonia, Eduardo, Esther, Clara, Gertrudis y Carmen Cabeza, que se desplazó desde Sevilla para estar en la reunión, y y a quién me alegró especialmente tener allí, amén de por el aprecio que me une a su padre, por lo interesada que siempre se ha mostrado por las tertulias. 

No hay una sola tertulia, de las sesenta y dos celebradas, a la que no se hayan incorporado tertulianos nuevos, lo que deja claro que los carmonenses tienen ganas de “Comer, beber y hablar”. 



Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

quizas te interese

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...