CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


martes, septiembre 11, 2018

"UNA FOTO Y 69 PALABRAS" en la terraza KARMA



Fernando Baeza y Manolo Martínez volvemos a buscar por unos días nuestro "Karma". Hacía ya dos años desde nuestra última "okupación" de esta impresionante terraza de Carmona.

Nos lo pedía el cuerpo. Necesitábamos reencontrarnos con este espacio siempre repleto de buenas vibraciones. Puede que tan buen karma lo propicie ese "cachito" de cielo que tiene por techo, o el buen gusto con que está decorado el local, o puede que lo que nos engatuse a todos sea la profesionalidad y el muchísimo agrado de sus gestores, Yoli y Hugo. Lo que es incuestionable es que todo el mundo que pisa la terraza más bonita de Carmona está en absoluta "KARMA".

Esta es nuestra 3ª exposición de "UNA FOTO Y 69 PALABRAS", y en ella, Fernando y yo abandonamos por unas semanas el mundo virtual de nuestra web para darle formato físico a nuestra particular visión de lo cotidiano.

Colgamos una veintena de fotos a cada una de las cuales se abrazan 69 palabras, para que tú vengas a verlas, opinarlas, fotografíarlas, y compartirlas.

La inauguración será el día
20 de septiembre a las 20,30 horas
Te esperamos en KARMA

sábado, septiembre 08, 2018

LOS DIAS COMO CONEJOS


















Nuestras vidas , como conejos / nos llevan en ventolera
El criador , con grande enojo , / cuando en la vida nos mete ,
y nos suelta , para no quitarnos ojo ,
nos manda con billete de ida y vuelta “ ( Luis Garcia Montero)


No sé quién ni como, pero me han robado tiempo. Hace 40 años  perseguía ocupaciones que llenaran mis horas. Hoy estoy a la caza y captura de cualquier minuto que atienda mis obligaciones. No sé si fue una decisión política, un fenómeno atmosférico o una causalidad coyuntural, pero los días empezaron a menguar de forma inesperada, sin avisar. Hace 3 decenas de años, cualquier día de verano dormíamos hasta media mañana, desayunábamos con toda la parsimonia que daba el saber que tenías todo el tiempo del mundo para saborear un Cola-Cao, salíamos a la calle, donde no había quién nos quitase dos o tres partidos de fútbol seguidos con sus prórrogas de desempate incluidas. Luego almuerzo para reponer fuerzas,fuerzas con las que joder la siesta a nuestros padres: brincando, cual cabra montesa de sillón en sillón, o voceando las muertes de indios multicolores a manos del Séptimo de Caballería en plástico, o girando el botón del volumen del Telefunken de pantalla abombada hasta el número cinco.
A la hora del té, desembocaba en nuestros estómagos aquella bendita merienda en forma de media viena untada de una inmaculada nocilla blanca, y la otra media, con colmo, de su antogonista, la nocilla negra. Ambas convivían juntas, que no revueltas, en aquellos vasos de cristal que luego engrosaban la vajilla de diario.
Con un bigote de chocolate nos recreábamos con las aventuras de los Hermanos Malasombra y los Chipiritiflaúticos , (les hablo del Pleistoceno, claro).
Sobre las siete de la tarde volvíamos al estadio empedrado, reconvertido ahora por necesidades del divertimento en coso taurino donde dábamos dos naturales y el de pecho a un seiscientos negro bragao Luego una hora de bolas, otra de lima, para rematar la noche persiguiendo al género femenino en forma de vecina .

Hoy me levanto, desayuno (si me da tiempo) y trabajo, laboro y brego antes de irme a dormir. Y ahora que lo pienso, creo que he dado con el culpable, con el ladrón de bicicletas, con el autor del urto temporal. De nuevo atina el poeta granadino cuando confiesa:

“Nuestras vidas, son los sobres que nos dan por trabajar, que es el morir "


Manolo  Martínez




martes, septiembre 04, 2018

Luz, agua, teléfono...


El tío del telediario me pone de mala leche cada vez que, mientras me como mi huevo frito con papas, dice que los índices "nosequé" han dejado bien claro que la crisis está a punto de acabar. Yo suelto un huevo, de los de mi plato, y cojo la factura del teléfono, suelto otro huevo, también de las gallináceas, y cojo la factura del agua, suelto mi amor propio y cojo la factura de la luz. Entonces, con Endesa en la mano, exploto, agarro los huevos, ahora los míos, y digo ¡ay¡, mientras miro a los ojos al tío del telediario.

En la silla de enfrente, mi hijo me obliga: - Papá acábate los huevos

...y yo, que ya no recordaba cuáles eran los que tenía entre mis cinco dedos, aprieto sin piedad, mientras observo como sonríe el tío del telediario al ver mi descomposición. 

Moraleja: no veas el telediario y cómete los huevos.
Manolo Martínez

sábado, septiembre 01, 2018

No confundir filosofar con fisiologar


                 

Este baño está en el fin del mundo, en un hotel de Finisterre, una vista sin par para filosofar.

Y a pesar de ser cosas tan distintas, pueden acabar matrimoniándose ambas, en los asentamientos diarios, bajo la luz ténue del cuarto de baño.
Puede que la denominación del trance sea injusta y nos confunda. Lo escatológico de sus fonemas nos hace olvidar las bondades de su ejecución. No existe un acto menos egoísta, y más desprendido que el que nos ocupa. Si se pudiese derogar ese bautismo torcido, y buscarle un seudónimo fiel a su natural designio, no habría reparos en hacerle partícipe de cualquier conversación, sin que el rubor fuese el efecto secundario adherido al pronunciamiento de su nombre. Ni que fuera Lord Voldemort. En la soledad del baño, con los pantalones esposando los tobillos, y con la postura del Pensador de Rodin, divagamos sobre el texto a elegir en la biblioteca del baño. Geles, champús, desodorantes, colonias, aceites, hidratantes, exfoliantes…la elección se corresponderá con la urgencia, y viabilidad, que ese día precise el proceso. En las resoluciones rápidas, los textos de las colonias son los mejores. Escuetos, de fácil comprensión (agua de colonia, punto). Si por el contrario, el fallo se dilata, los geles suelen vestirse con etiquetas más abundantes en sus consideraciones, haciéndonos más amena la espera :”Déjese seducir por nuevas sensaciones en la ducha, este gel está enriquecido con extracto de miel y leche hidratante, ingredientes utilizados desde la antigüedad, con extractos de esto y de aquello y lo de más allá. Dermatológicamente testado”. A continuación se repite el texto íntegro en 4 idiomas, con lo que de camino que…nos hacemos políglotas.
Y, en cuando finiquitamos el conflicto con el final de nuestro tubo digestivo, con un postrero aprieto, mientras adherimos nuestros muslos desnudos, a la fría blancura de nuestro íntimo solio, nos inundan las palabras de Marguerite Youcenar en su Memorias de Adriano, cuando aseveraba que no somos más, que una amalgama mal compuesta, de fluidos y podredumbre. Y mientras el cinturón nos regala un agujero más, nos relajamos con el rumor del agua albañal abajo. Con qué poco somos felices.


                                                                      por Manolo Martínez

martes, agosto 28, 2018

VUELVEN LAS TERTULIAS de "COMER, BEBER Y HABLAR"


El final del verano nos "vomita" de nuevo a la realidad. Los pequeños vuelven al colegio, los medianos a la Universidad, y los grandes (los viejos vamos) volvemos al trabajo. Pero desde hace un par de años, en Carmona, y en septiembre, tras las fiestas patronales,  no solo tornamos a las faenas, sino que también retomamos LAS TERTULIAS, y eso nos da un respiro en mitad de ese desierto que se extiende de lunes a viernes. 
Esta  tercera temporada hablaremos, entre otras muchas cosas, de pintura y creatividad, de migrantes , de cooperativas y defensa del usuario, de cocina, ...y de cualquier tema que vosotros propongáis. Estoy abierto a cualquier sugerencia. Bienvenidos a las tertulias. Nos vemos en el Molino de la Romera.
Manolo  Martínez

domingo, agosto 26, 2018

SIN TI

Apenas llevo unas horas sin ti y ya te echo de menos. Noto tu falta, no me hallo, no sé moverme sin tu cercanía. Es tanto el tiempo que pasamos juntos que ya eres parte de mí. Me dicen los amigos que sufro el "Síndrome de Estocolmo", que me has creado una dependencia casi enfermiza. Aún así intento reflexionar, pararme a pensar... preguntarme si realmente me convienes. No te digo lo que yo mismo me contesto porque no quiero  herirte. ¿Que me pasa entonces? Ni contigo ni sin ti...
Y ahora que lo rumio, tampoco eres para tanto. Lejos de darme paz me produces desasosiego. Tu presencia no provoca en mi la obtención necesaria de serotonina para estar a gusto, al contrario, eres la principal causa de mi sobreproducción de adrenalina. Y es que nunca callas, no conoces el significado de ese bien espiritual que es el silencio. Hablas a todas horas, hablas por los codos, y si alguna vez te callas es para incitarme a que yo hable. Es una locura. Me urge tomar una decisión ya. Ahora. Si acaso voy a esperar una tarde más, sólo una más. Por aquello del amor propio, por saber que si quiero puedo ser autosuficiente, por el ego, por refrendar que soy capaz de vivir sin ti, una hora, una mañana, una noche, un día entero, una semana...no, no es verdad, no puedo más. A las tres sale el autobús. En poco más de treinta minutos te tengo en mis manos...,bueno...si quiero que te pongan la pantalla protectora tendré que esperar algo más. No me importa. Te necesito. Cojo la tarjeta, el DNI, y ya estoy en Media Markt que es donde siempre me esperas.
Me he quedado sin móvil, Dios, no sé cuánto más podré aguantar. Sin ti, móvil, no sé vivir. Me voy corriendo que pierdo el bus. 
Manolo  Martínez

viernes, agosto 24, 2018

DESCONCHONES


Desde mi cama queda demasiado lejos mi infancia, tanto, que a veces la echo mucho de menos. Entonces recurro a un viejo truco que me acerca a ella, meter el dedo en los desconchones. Localizo uno y empiezo a rozar mi índice, despacio, sin prisas, saboreando como se va agrandando aquella hendidura sólo con la presión de mi dedo. Me canso y cambio de falange, introduzco el tercero, el corazón, y ahí perforo sin piedad. Es casi orgásmico, no hay mayor placer que percibir como se dilata el agujero. Es enorme a estas alturas, tanto que ya puedo asomarme a él, lo hago y compruebo que está todo igual. Mi padre, sentado en su sillón, tira números sobre el negocio, mi madre vive cosida a la cocina, mi hermana llora desconsolada por irse a la calle, y en el parque, con un par de cacerolas, una machacadera de madera y mucha paz encima, mi hermano. Ajeno a todo hago los deberes delante del televisor Fercu, del que sale una vocecilla insignificante. Giro el botón del volumen a la derecha (sic), y la voz pequeña, como su dueño, aumenta mientras nos vende su manta zamorana: “...españoles…el contubernio judeo-masónico y las fuerzas comunistas quieren acabar con España…” Me asusta aquel puñado de palabras desconocidas y misteriosas para mí, y vuelvo a rotar el pezón del volumen, ahora lo hago con sentido común, hacia la izquierda, y la voz empieza a templarse,...¡ufff..., qué alivio¡ El silencio recompone mi ánimo. De un salto, lo que es la edad, abandono la sala de estar y me voy al patio. Allí, junto a la ventana de Mariquita, descubro otro desconchón y vuelvo a la carga, hasta que  una mano traicionera me da con sus cinco dedos en mi cabecita, mientras me grita:

                          - ¿Qué...?, luego vendrá tu madre a arreglarlo, ¿no? 

...pero, para entonces, ya es tan magno el desconchado que huyo por él.

 ¿Qué es esto, dónde estoy? 

Alguien me mete la lengua en la boca...¡qué asco!

- A ver...espera, pero si es coño, mi primer amor.

Perdonen lectores, puse mal los signos de puntuación, y omití los suspensivos. Empiezo de nuevo:

- Pero si es....¡coño!, mi primer amor. 

Bueno... voy a seguir desconchando, quiero volver a mis calcetines blancos.

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