CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, agosto 09, 2026

LA ZANAHORIA


Las noches de verano nos requetepeinábamos con agua y peine hasta dejar la raya dibujada en nuestra cabeza. 

La primera cerveza caía en cualquier peña, bética o sevillista, porque en ellas nos cundía más el poco dinero que manejábamos entonces. 

Luego ahuecábamos las manos y encendíamos un ducado, tras frotar la cerilla con la caja. Chupetón del diez y a echar humo como el Carmonilla. 

Psss…Psss…allí vienen ya —nos avisaba siempre Pepillo, que era el más…eso  

Lo único que nos quedaba para rematar bien la noche era bailar medioquè el rocanrol delante de aquellas niñas, sin hacernos un nudo con los pies como la última vez. 

Que fácil era vivir entonces. Pero llegó el destino, como un disparo, que diría  Blanco Garza, y nos puso la zanahoria delante del hocico. 

Por el camino las piedras de todos los caminos: el acné, los logaritmos, las nóminas, la incertidumbre del vivir, hasta que por fin entiendes, casi siempre tarde, que la madre del cordero es ser, no tener, y, sin embargo, te has dejado las tiras del pellejo intentando tener y olvidándote el ser. 

¿Y la zanahoria? Ya no vemos la zanahoria. Volvemos a ser libres. 

Manolo Martínez

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sábado, agosto 08, 2026

DESVARIANDO CON LAS CALORES

Los niños, cuando están cansados, se retiran el flequillo sudado de su frente, y sólo con ese gesto descansan. Los mayores, como ya no tenemos flequillo, cargamos las pilas andando, como si tuviéramos una dinamo en los pies que nos alumbra el camino cuando estamos desnortaos. 

 

Y mientras andamos desandamos, hasta nuestros primeros recuerdos de cómo obteníamos lo que queríamos: 

¿La chupa? La conseguíamos llorando. 

¿Los cigarros? Se lo comprábamos a Tomatera, de uno en uno, en el puestecillo que tenía más pabajo del Resbalón. 

¿Los primeros besos? De la que se dejaba, que casi nunca era la que nos gustaba. 

En fín…¡qué calor más grande!


Manolo Martínez

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sábado, agosto 01, 2026

HE VUELTO


Ha vuelto. Y se nota. Viene llena de ideas y de rizos, como siempre, y debajo de ambos, su carta de presentación: su espléndida y perenne sonrisa. 

Ha vuelto para regalarnos uno de los mejores espacios de Carmona a la hora de compartir un ratito, entendiendo por ratito esos cachitos de tiempo que hacen que la vida sea mejor (por eso ha renombrado al hermoso rincón como “Vida Moments”, antiguo Karma). 


Ha vuelto para abrirnos los días de par en par con unos espléndidos desayunos, de hecho ha bautizado a uno de ellos como “HE VUELTO” (Pan de pueblo, jamón ibérico y huevos revueltos con queso), es decir, con cosas de verdad, auténticas, como es Yoli. 

Ha vuelto Yoli, y le íbamos a decir “bienvenida”, pero la verdá es que todos pensamos que lo certero es decir “bien hallados”. 

Buen camino Yoli, te acompañaremos en él para “comer, beber y hablar” en ese hermoso espacio.

                                                                      Manolo MartíneZ

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domingo, julio 26, 2026

LOS PECES DE LA ALAMEDA

 

Me gusta cerrar los ojos y ver aquellos peces rojos que nadaban en el pilón de la casa junto al cine, en la Alameda. 

Era verano, y los padres nos llevaban al cine Rialto, un cine sin techo y sembrado de sillas de hierro. 

Por aquella enorme pared blanqueada, la pantalla, se paseaban, como salamanquesas, Manolo Escobar, Gracita Morales y Antonio Garisa. Luego, llenos de pipas y de risas, volvíamos a casa, pero antes, la paraíta. 

Nos soltábamos de la mano de mamá y corríamos para agarrarnos a la reja que separaba, y separa, el pilón de los peces rojos que salían a comerse las bolitas del pan sobrante del bocadillo que le tirábamos al estanque. 


Pero, apenas nos daba tiempo, porque nuestras madres-vigías, nos perseguían y amenazaban: 

—¡Ven acá pacá, Manolito! ¡Como te coja tevá cagá! 

…y mientras tus pies andaban hacia delante, juntos a los de mamá, que te remolcaba del brazo, tu cabeza giraba hacía atrás como la de la niña del exorcista, buscando ver, por última vez, el último pez. 

Cuando mis hijos eran chicos me empeñaba en mostrarles aquel pilón en el que flotaban mis recuerdos como las pelotitas de pan que, ahora, se tragaban los años con su desdentada boca. 



Sin embargo, mis herederos, lejos de hacerles una fiesta a los descendientes de aquellos peces que escuchaban cantar a Manolo Escobar, arrugaban su frente para decirme que querían irse. Normal, si hasta los peces les hemos metido en sus cuartos, dentro de lujosos acuarios. Tan malo es lo mucho como lo poco, me decía mi padre.    

Manolo Martínez

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sábado, julio 11, 2026

EL PUNTO DE VISTA

Hace nada nos dimos cuenta mi mujer y yo que teníamos exactamente la misma edad que tenían nuestros padres cuando nos casamos y nos preguntamos ¿qué hacían nuestros padres con la edad que nosotros tenemos ahora?

Pues hablaban. Hablaban muchísimo. Hablaban sobre las cosas simples que visten los días: el precio de la fruta, el tiempo que hará, si el geranio que les regaló la vecina agarró o se secó… o si sacarían ya la ropa de verano para guardar la de invierno. 

Un calco de lo que ahora hacemos nosotros. 

Otra cosa que hacían nuestros padres es quedarse dormidos viendo la tele. En concreto, mi padre, antes de dormirse siempre le decía a mi madre: 

Mary, quita a esos tíos pegando voces y pon a los bichos. 

Los tíos pegando voces eran los debates sobre cualquier tema y los bichos eran los documentales sobre animales de la 2. Y claro, ver al oso andando por la montaña era mejor que una tila.

Como ha cambiado el cuento, aún siendo la misma película, los mismos actores y la misma historia: padres, hijos y el paso de los años. 

Mi madre, cuando tenía la edad que yo tengo ahora, se vistió de madrina para llevarme al altar, y yo, con la edad que tenía mi madre cuando me llevó al altar, como no me vista de lagarterana… 

Ahora cambiamos el PUNTO DE VISTA. Ahora los guionistas son los hijos. Luego la historia depende más del que te la cuente, que la historia en sí misma.


Manolo Martínez

domingo, julio 05, 2026

ANTES, TODO ESTO ERA CAMPO

¿Quién no ha oído decir a sus mayores aquello de: “Antes, todo esto era campo”. 

Dicen, que la luz de la luna tarde un segundo en llegar a nosotros, y la del sol ocho minutos. 

Y ahí está la trampa, porque, según esto, el presente no existe, ya que, cuando nosotros estamos percibiendo una imagen, esa escena ya ha pasado. 

En fin, puede que ahí esté el meollo, el motivo por el que nuestros abuelos sigan viendo campo dónde ahora hay cualquier otra cosa menos campo. 

Y puede, sólo puede que algo parecido nos pase con los amarres afectivos a otras personas a las que, aunque ya no están en nuestras vidas, seguimos viendo y escuchando en otr@s andobas. 

“Antes, todo esto era campo” es casi un “déjà vu”, o mejor aún, la imperiosa necesidad de vocear que las cosas no siempre fueron así. 

“Es que...antes, todo esto era campo”

Sí, abuelo, sí…, pero ya no. ¿Qué hacemos?

            Manolo Martínez

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sábado, julio 04, 2026

¡ VIVAN LOS NOVIOS !

Delante de dos cervezas, y con dos cigarros paseando de la boca a la mano, empezamos hace diez años, Pablo, el de Lolita Fusión, y yo, una conversación, que aún hoy no hemos acabado.

Le conocí en un momento difícil de mi vida, y aquel chaval, que podría ser mi hijo por su edad, me escuchó, y abrió de par en par el capote de su sonrisa, hasta templarme. 

Hoy se casa aquel muchacho, hoy se casa un hombre bueno. Alguien que habla de su familia como si no hubiera nada más en el mundo. Alguien que se viste, para sudar delante de los fogones, con su chaqueta de chef y su risa fácil, ambas blancas, como sus intenciones, como su corazón salesiano. 

Alguien que trabaja, da oportunidades, y bromea con los suyos, mientras se asoma feliz por la ventanilla que da a la barra para saludar a cuántos nos acercamos a su maravilloso restaurante. 

Te deseamos Pablo, te deseo, que los vientos del matrimonio te sean  propicios, que, con la misma maestría con la que meneas pimientos y tomates en tus sartenes, remuevas abrazos y quereres con la que hoy empiezas la que será, sin duda, tu mejor receta, en la que deberás brasear, pochar, saltear, blanquear, reducir, hornear, y finalmente emplatar con todo el amor con el que te enseñaron tu abuela Natividad y tu madre Cari. 

Y el único consejo que puede darte un viejo: cuidaros, cuidaros, cuidaros. 

¡ VIVAN LOS NOVIOS !

            Manolo Martínez

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