Hablemos con la cabeza, ¿para qué queremos la cartera llena sin salud?
CARPE DIEM
Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.
sábado, marzo 28, 2020
domingo, marzo 22, 2020
MÚSICA en VINO", tertulia "Comer, beber y hablar" de Manolo Martínez en EL Molino de la Romera
El Restaurante “Molino de la Romera” y la Tertulia “Comer, beber y
hablar” organizaron el pasado 5 de marzo una original Cata de Vino maridada con
música y viandas bajo el seductor título de “Música en Vino”.
El
evento consistió en la degustación de cinco vinos presentados por Rosa Gavira, (una
de las artífices de esta original velada), que maridaban con cinco platos
elaborados para la ocasión por Luís Gavira, (el otro propietario de este
hermoso espacio gastronómico). Ambos, vinos y viandas, fueron disfrutados por
los más de cuarenta tertulianos, envueltos en las cautivadoras letras y música
en directo del cantautor carmonense Antonio Jesús Mira. Con cada vino, un plato,
y para que ambos bailaran en nuestro paladar, una canción en directo. Éste fue
el espectacular menú.
El primer maridaje lo compusieron un vino amontillado, un Palomino Fina Jerez de Viña AB. Para este vino Luís nos preparó una “Ensaladilla de Ostras ahumadas con crujiente de algas”. Todo esto acompañado por la letra y música de la canción “Otros tiempos” del cantautor invitado.
Ya metidos en faena, nos
pusimos de grana y oro con el tercer vino, un Tintilla de Rota, de la Sierra
Norte de Sevilla, acompañado por un
“Huevo de corral poché sobre cremoso de foie, boletus y trufa”. Aquí escuchamos
la hermosa canción “Vivir un beso”
El cuarto vino, un Garnacha
de Calatayud (Las Rocas), se degustó junto con el “Tataki de ternera sobre
tartar de aguacates asados”, y ambos envueltos en las notas de “Soñé ser para
ti”.
El quinto y último vino, un
fabuloso Pedro Ximénez. Néctar. De Jérez. Con él regamos el postre, un “Brownie
de chocolate blanco, Helado de Nueces y Teja algarroba.
Antonio Jesús puso el broche a la cata con
su canción “En la orilla del mar”.
EL
BRINDIS de MARIELA
Sin brindis
no hay cena que se precie.
Hoy y más que nunca quiero brindar por una de
mis palabras favoritas. Palabra humilde, cortita, de envase pequeño que -sin
embargo, entraña el mayor valor.
Sin ella, no hay larga vida, aunque la vida se
te pase lenta y pesada sin ella.
Sin ella, no hay nada que valga la pena, de
ningún tipo, no hay manera, pues ella es la madre de todos los disfrutes. Brindemos por la Salud!! Salud para todo y para
todos!
Salud para poder aportar nuestro granito de arena
en este mundo, cada cual con sus talentos y a su manera. Salud para ser libres,
para crear, para amar, para despilfarrar alegría y contagiarla.
Salud para bebernos la vida de
un trago, o comérnosla a bocados. Justo lo que vamos hacer en este momento
propiciado por nuestro gran anfitrión y amigo Manolo. Larga vida y salud,
Manolo, para que sigas contaminándonos de tus atractivos proyectos!!
Que en esta cena podamos deleitarnos
saludablemente. Y besos para todos, amigos, aunque ahora se recomienden
solamente los saludos cordiales... Pero como dice mi Baco particular, Joaquín
Sabina:
Qué difícil es salir ilesos, de esta magia en la que nos hayamos presos. Salud!!
Desde aquí invito a todos a participar en DOMINGOS
CON ARTE, una singular y creativa iniciativa de Mariela.
Justo ahora hace 4 marzos que la Tertulia “Comer,
beber y hablar” nació en este mismo salón. Desde entonces, en todas ellas,
hemos bautizado a algún tertuliano nuevo. Y ha sido esa continua afluencia de
savia nueva, la que ha permitido que esta tertulia siga viva después de más de
treinta noches reuniéndonos para comer, beber y hablar. Pero lo más gratificante es cuando los nuevos
tertulianos son hijos, familiares o amigos de los que aquí nos reunimos, porque
de alguna manera estamos convirtiendo esta tertulia en una gran familia. A esta
se incorporaron Antonio Castro y Fátima Alarcón,
familia de dos amigos y tertulianos.
El guitarrista Robert Fripp dijo que "La música era el vino que llenaba la
copa del silencio". Queda claro que oír y beber son acciones parecidas.
Alguien comentó que al beber, el vino aborda nuestro
paladar para envolverlo, al mismo tiempo que nuestra mente recibe señales de
aromas, sabores y texturas que buscan ser descifrados, o símplemente
disfrutados. Y luego el silencio...o la música.
A finales de 2013 Luis y Rosa
Gavira deciden coger las riendas de este Molino de la Romera y consiguen darle
un nuevo aire a este espacio. Redecoran los salones y se cambia la carta
adaptándola a las nuevas corrientes culinarias. Se comienza a elaborar a baja
temperatura, se apuesta por la calidad del producto, se fomenta la buena
presentación de los platos y se implementa un servicio en sala a la altura de
la cocina que se pretende. Rosa lleva su maestría a la sala junto con su mano
derecha Jesús y el buen hacer de José Mª .En el
otro lado Luis, junto a Geno y Antonio y el resto del equipo de cocina dan
forma a las ideas culinarias que forman el acervo gastronómico de la carta de
Molino de la Romera. En estos siete años han conseguido entrar en la guía Michelín,
les han distinguido con la Q de Calidad y con el sello de Calidad Rural, primer
y segundo premio en la ruta de las tapas.
A todo esto hoy le vamos a sumar música. La de Antonio Jesús Mira. Este cantautor escribe desde su edad escolar,
y aunque su profesión es la de ingeniero técnico, siempre la compatibilizado
con su gran pasión, la música. Con veinte años se
inicia en la guitarra siendo en sus principios autodidacta, pero ha recibido
clases de buenos maestros, desde ese momento letras y música se unen para
empezar su andadura como compositor de canciones. Actualmente es miembro de la
sociedad General de Autores teniendo registradas casi un centenar de canciones.
El año pasado sacó un disco al mercado: “Fototaxia Positiva”, aunque es su
primer trabajo de estudio su andadura musical es amplia en distintos proyectos
musicales que van desde miembro de varias corales de música polifónica, grupos
de Rock y grupo de versiones, incluso dirigiendo una coral de jóvenes
Gracias, una vez más, a la generosidad gráfica
de Ramón Rodríguez, de EL GRIFO INFORMACIÓN.
Manolo Martínez Organizador de la Tertulia “Comer,
beber y hablar"
8º día de confinamiento. Ahora es mi cabeza la que anda y corre
Ahora me da tiempo a pensar lo poquita cosa que somos,
pero de verdad, ya no es una frase hecha de las que tecleas en Google y te
salen doscientas mil citas. Hoy es que miro por la ventana y no entiendo nada.
Por ejemplo, nunca fue triste que toda la familia estuviera en su casa, ahora
lo es. Antes, una calle vacía de gente era relajante, en estos momentos es inquietante.
Hace no mucho dábamos un aplauso para publicar nuestra alegría, ahora, cuando aplaudimos todos los días a las ocho de la
tarde, resuena en nuestro ánimo como un miércoles de ceniza. Ir a comprar el
pan es como ir a la UCI, necesitas mascarilla y guantes, y mirar de reojo a tu
alrededor para que nadie invada tu metro de seguridad, y cuando llegas a casa te lavas las manos con la
misma frecuencia que si tuvieras un TOC. Ahora es cuando le estamos viendo las
orejas al lobo.
Y reculo de nuevo, y me envuelvo en otra frase
de toda la vida como si fuera la bandera de mi ánimo en estos jodidos días, y
recorro mi casa con la frasecita amarrada a mi boca y repitiéndola de manera
cansina, como hacía mi padre cuando la suspiraba más que decirla, aquella tan
manoseada de “y luego queremos sacarnos los ojos unos a los otros, seremos tontos”.
Y me siendo un rato. Estoy gastado de tanto
pensar. Cojo el libro con el que ando liado, saco el marcapáginas, (que es una
estampita-vacuna que me ha regalado Andrés Manuel López Obrador, Presidente de
Méjico, al que conocí hace unos días cuando entró en mi casa por la puerta del
telediario), y prosigo la lectura de “La invención de la soledad” de Paul
Auster, por dónde la había dejado, y en la que el autor se refería a su padre
así:
“Toda su vida soñó con ser millonario, con
ser el hombre más rico del mundo. En realidad no era dinero lo que quería, sino
lo que éste representaba: no sólo éxito a los ojos del mundo, sino una forma de
hacerse inalcanzable. Tener dinero significa algo más que poder comprar cosas,
significa que nada en el mundo puede afectarte. En ese caso el dinero es un
medio de protección, no de placer. No quería gastarlo, quería tenerlo, sólo
quería saber que estaba ahí. A veces su resistencia a gastar dinero era tan grande
que parecía una enfermedad”
Cierro el libro, no sin antes dejar la estampita-vacuna
avisándome de dónde dejé la lectura, y sigo con mis pensamientos (me voy a
volver loco en este confinamiento), y pienso en los padres de Paul Auster, ¿de
verdad se creen que el dinero les protege?
En
situaciones como las que vivimos admites, estaría bueno, que el dinero es
necesario, pero como tantas cosas en la vida, nunca jamás como ellos, los
padres de Paul, piensan. Entiendes, en tantos días enclaustrados, que las cosas
realmente precisas nunca son necesarias en exceso. A nadie le hace falta beber
más agua de la que su organismo demanda, ni comer por encima de lo que su
estómago admite, ni siquiera inspirar más aire del que sus pulmones pueden
procesar. Hasta amar en demasía perjudica seriamente la salud. El agua, las
viandas, el aire y el amor son vitales, pero en la dosis que nos receta el
universo. Igual ocurre con el jodido dinero, acaba perdiendo su verdadero valor
cuando uno considera que nunca es suficiente el que tiene. Ahí ya empieza la
adicción, que como todas las dependencias, causan siempre más dolor que placer,
y a la larga te mueres, si no tu cuerpo, siempre fallece tu alma. Y ya me dirán
ustedes ¿qué coño eres sin alma? Como mucho puede que seas lo que decía Miguel
Hernández, aquello de “en un trozo de carne cabe un hombre”
(Mi
mujer me regala el oído tras leer este artículo: - Hijo, eres la alegría de la
casa)
Manolo Martínez
domingo, marzo 15, 2020
REFLEXIONANDO desde CASA, por mor del CORONAVIRUS
Releyendo esta mañana “El amor en tiempos
del cólera” me volví a encontrar con esta reflexión que me pareció apropiada
para esta extraña circunstancia del confinamiento en casa que nos ha tocado
vivir, y que dice así:
"Hizo un recorrido largo y minucioso, sin
rumbo pensado, con demoras que no tenían otro motivo que el deleite sin prisa
en el espíritu de las cosas".
Dos consideraciones se disputan mi atención.
Una, cómo el paso del tiempo te hace ver todo de distinta manera, de ahí el
valor de las relecturas. Las mismas palabras, pero la interpretación cambia, se
enriquece con las experiencias que has dejado por el camino.
El segundo balance sobre las palabras de
García Márquez es que nos podrían servir para interpretar este momento de
alarma de una hermosa manera, como por ejemplo, que ahora parece sobrarnos el
tiempo que hasta el viernes 13 nos faltaba. Curioso.
Ahora que precisamente nos quitan por
decreto, (y por supuesto para prevenir una mayor pandemia), lo a menudo
supérfluo (cines, bares, la calle… consumismo innecesario), ahora que nos
obligan a estar en el hogar que hasta hace dos días echábamos de menos. El
mismo hogar del que nos quejábamos no podíamos disfrutar, el que tantas veces
reivindicamos no poder compartir con nuestros hijos, con nuestras parejas y
familias, pues ahora, en menos de cuarenta y ocho horas, nos viene grande. Un
fin de semana en casa, un fin de semana señores, y parece que nos ahogamos, que
nos falta el aire. ¿Dónde quedó el deseo de disfrutar de los nuestros, el
anhelo de tener tiempo para leer los quince libros sin abrir que tenemos
apilados al lado del televisor, el bricolage pendiente, las macetas sin
espurgar, cajones desordenados como el ánimo, y las fotos de familia
desperdigadas por el trastero porque no teníamos tiempo ni para meterlas en el
plastiquillo fino de un álbum que las resguarde del polvo y el olvido? ¿Dónde
quedaron tantos “pendientes de hacer”?
Por eso me encandilaron las palabras de
García Márquez: “….el deleíte sin prisa en el espíritu de las cosas”. Ahora tenemos la
oportunidad eso que los psicólogos llaman resiliencia, que no es más que el
arte de convertir lo malo en bueno, de sacar tajada de las situaciones
desagradables, que ponerle nosotros el color al cristal con el que miramos las
cosas. Regodearnos en las cosas que nos esperan en casa, pararnos a disfrutar
del espíritu de esas cosas, el mismo que antes obviábamos y pisoteábamos por
las jodidas prisas que decíamos, y no mentíamos, nos imponía la sociedad.
¡Ea¡
Pues ahora nos recuerda a diario (en el telediario) ese señor tan feo con el
chaleco lleno de pelotillas, que podría ser perfectamente el mismo coronavirus,
que tenemos que cuidarnos para ser solidarios, y quedarnos en casa.
Este año no tendremos Semana Santa, pero
este señor del chaleco atestado de pelotillas y desgreñado, ha hecho las veces
de capataz y nos ha dicho, como si fuéramos los costaleros de las prisas:
-
PARARSE AHÍ
Manolo Martínez
domingo, marzo 08, 2020
Un bizcocho borracho para la tarde del domingo (del Blog de Maria de Gracia Carrera "Con Mil Sabores")
Crear es uno de esos patrimonios intangibles que algunas personas tienen la suerte de poseer. María de Gracia Carrera es una de esas afortunadas que durante años construyó un blog de cocina Con Mil Sabores, cuyas recetas le propiciaron un sinfín de experiencias vitales que la enriquecieron como amante de la cocina, pero sobre todo como persona. Sus recetas fueron premiadas en numerosas ocasiones, quizás la más estimulante, fuera el fin de semana en el corazón de Marbella, en casa de la reconocida periodista gastrónomica y presentadora de Canal Cocina, Evelyne Ramelet. Hoy traemos esta maravillosa receta, ideal para una tarde de domingo, pero sobre todo para recordar que esos patrimonios intangibles, como el arte de cocinar y los blogs de cocina, permanecen, siempre están vivos, atentos a quién los quiera consultar
RECETA DEL BIZCOCHO BORRACHO de MaRíA de GrAcIa CARRERA
Ingredientes:
Para el bizcocho:
Un yogurt natural azucarado(yo utilizo yogurt griego)
Un vaso de yogurt de aceite de girasol.
Dos vasos de yogurt de azúcar.
Ralladura de limón(opcional, según tipo de bizcocho)
Tres vasos de yogurth de harina para bizcochos (lleva levadura incorporada).
4 huevos grandes (clase L).
Para el almíbar:
Canela en rama y molida (para la cobertura).
Una copa de coñac, grandecita.
Un vaso de agua y medio.
Un vaso de azúcar.
Azúcar molida (para la cobertura).
Preparación:
Batir los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina parecida al merengue, añadir el aceite y el yogurt y batir con suavidad para que no se bajen los huevos, poner la ralladura de limón(si la lleva, yo en el bizcocho que lleva canela en la superficie no la utilizo) y mezclar con la varilla con cuidado, añadir la harina poco a poco con un tamiz o un colador, espolvoreándola sobre la mezcla e incorporándola con mucho cariño con movimientos envolventes, preparar un molde untado con mantequilla y espolvoreado con harina(volcar la harina sobrante, la que no se adhiera al molde) .Verter el preparado. Poner en el horno con calor solo en la parte baja a 180 grados durante unos 35 ó 40 minutos, hasta que este bien cocido por dentro. Siempre hay que precalentar el horno.
Una vez frío, desmoldar y preparar un almíbar con un vaso y medio de agua, uno de azúcar, una rama de canela y una copita de coñac, llevar a ebullición y apartar, dejar enfriar un poco y echar con cuidado sobre el bizcocho, poco a poco con una cuchara, para que se impregne bien. Espolvorear varias veces con canela y azúcar molida por encima, una vez frío a disfrutar con los que más quieres.
¿Sabes qué vas a hacer mañana lunes...
y el martes, o el sábado que vienen invitados a casa?
Entra aquí y encuentra la solución:
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