CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


martes, julio 16, 2019

CATETEANDO EN EL PAÍS VASCO ( 2 )

ZARAUTZ  Y  GUETARIA


Una de las señas de identidad de un buen cateto, y yo lo soy, es la novelería, el esnobismo, la búsqueda de una foto con el famoso del lugar, el glamour de chanclas y calcetines. ¿Qué buscaba yo en Zarautz?
¿Bañarme en la playa más extensa del Pais Vasco? - Frío
¿Ver a los surfistas montando las olas del Cantábrico? - No.
¿Disfrutar de la vista del Ratón de Guetaria? ¡Que no… ostia!


Mi único deseo era ver a Arguiñano y echarme una “afotito” con el cocinero chistoso.
Karlos Arguiñano tiene allí, en un antiguo palacete con un enclave privilegiado en la misma orilla del Cantábrico, su restaurante. Yo, imbécil de mí, pregunté por el mediático chef. La respuesta se la imaginan ustedes.


¡Ah!, que “mese” olvidaba, como hay más gente como yo, en búsqueda del Arguiñano, el tío (Arguiñano) ha puesto una estatua suya a la entrada del Restaurante, para que todos los paletos nos podamos echar la foto y que el mundo se entere de que nosotros estuvimos allí. Coño, que de coraje no me eché la foto.


Eso sí, entré a comer. Otra “catetá”, ya sólo me faltaba el pañuelo en la cabeza  anudado en los cuatro picos. Eso sí, comimos de tapas, y a precios normalitos, como lo que comimos, normalito, nada del otro mundo. En Mingalario se come cien veces mejor y todavía no ha puesto Antonio una estatura del Sergio en la puerta.


¿Lo mejor? Un paseo asfaltado que une Zarautz y Guetaria pegado a la costa. Es un lujo que a diario disfrutan las dos ciudades, para andar, correr, pasear en bicicleta, o símplemente visitarse.



Tras comer sin Arguiñano nos acercamos a Guetaria. Dos nombres propios son el señuelo turístico de esta pequeña pero preciosa población, Juan Sebastian Elkano (nacido en Guetaria y que dicen fue el primer marino español en dar la vuelta al mundo)...


y Balenciaga (hijo también de una costurera y un pescador guetarianos y un icono del mundo de la alta costura. Se ve que coser redes no daba tanto parné. Tiene en su ciudad natal un impresionante museo que no vimos)  



Sin embargo a pesar de la belleza innegable de sus playas, de sus pueblos, y de su gastronomía casera, la de cualquier taberna de cualquier lugar, hay algo que a mí me engancha más que todo lo relatado, entre otras cosas  porque nos permite disfrutar lo dicho, su climatología. Estar a las cuatro de la tarde en julio o agosto callejeando y descubriendo rincones es algo tan de agradecer como dormir tapado. Nos queda Guernika, Getxo y "Bilbado". Agur
 Manolo Martínez

lunes, julio 15, 2019

Crónicas de un cateto en el País Vasco ( I )



Los que fuimos niños en los años setenta nunca imaginábamos que cuando tuviésemos la edad que tenían nuestros padres entonces, el pájaro de hierro nos llevaría a la otra punta de España en  el tiempo que necesitas para aparcar en el centro de Sevilla. Por aquellos años los veranos se llamaban Chipiona, Matalascañas, y la mayoría de las veces, alberca, sandía, filetes empanados y flotador de cámara de rueda de tractor. 

Hoy las compañías aéreas de bajo coste nos han aburguesado y convertido en viajeros del mundo. Por el precio de dos cervezas con tapa te plantas en el fin del mundo, y eso es una revolución impagable.


En fin, que a las nueve de la mañana estábamos en Sevilla pesando las maletas con Pepe, y a las diez y cuarto estábamos en Bilbao pidiéndole un café a Patxi. Imposible pensar en vasco en tan poco tiempo, y eso que a mí, como buen cateto, se me pega el acento rápido. Aunque me quité la boina al subir al avión, dejé demasiadas pistas en mi look, como el gigantesco tamaño del jugador de polo que cabalgaba sobre mi camisa, mis zapatitos de ante azul, o mis gafas de sol Ray-ban puestas durante todo el trayecto dentro del avión. “Pa comerme” como diría mi madre.


 De Bilbao a San Sebastian en coche tardamos exactamente lo mismo que de Sevilla a Bilbao en avión, nada raro teniendo en cuenta que en las nubes no hay, de momento, ni peajes ni semáforos. Ya en San Sebastian dos visitas obligadas por encima de las demás. Un paseo por la playa de la Concha, “afotito” junto a la baranda blanca, y otro paseo, éste culinario, por la Calle 31 de Agosto, para dejarte ver en el Gandarias, el más concurrido espacio para comer de Donostia, con unos pintxos espectaculares pero a precios normales. El café y el postre hay que tomárselo en el restaurante “La viña”, donde se dice que la tarta de queso es la mejor de España, queda claro que no han probado la de mi mujer. 




Y para echar para abajo pintxos y tarta de queso, subimos al Monte Urgull para ver el Cementerio de los Ingleses y el impresionante Jesús del Sagrado Corazón, amén de la mejor vista de San Sebastian y su playa de la Concha. No le faltan a esa hermosa ciudad rincones para quedarse allí el resto de tu vida: el bullicio del Boulervard, el silencio del Buen Pastor o la oferta cultural del Kursaal, todo esto regado con la premiada cerveza donostiarra Keler.



A menos de media hora de Donostia está Hondarribia, separada de Francia por la desembocadura del río Bidasoa. A dos calles de esta desembocadura está la calle San Pedro conformada por un puñado de preciosas casas de pescadores pintadas de mil colores, y locales de las tan habituales peñas gastronómicas vascas. A lo largo de esta calle me tomé varias cañas de cerveza, y justo en la última, cuando ya la lengua no me cabía en la boca,  me dio por preguntar porque cuando pedía una caña, me servían un vaso que hacía casi medio litro de zumo de cebada, lejos de la pequeña caña a la que estamos acostumbrados por aquí abajo. Me contestaron que la caña andaluza se bautizó en aquellas tierras como un zurito. ¡La ostia Patxi ¡,  ¿y ahora me lo dices, que ya no sé dónde hallome? 

   
   Con esa media moña me fuí a la preciosa Plaza del Obispo, una de las más antiguas de Hondarribia. Nos sentamos justo en el centro de la plaza, dándole la espalda a la estatua del obispo, cuyo nombre no recuerdo. Cambié al vino, no me cabía más cerveza, y en el segundo buchito creí morirme. Primero pensé que el alcohol me había jugado una mala pasada, luego comprobé que la realidad fue la que ví. Un avión pasó tan cerca de la plaza que hubiese podido montarme en él sin despeinarme. Al caballito que llevaba bordado en mi camisa lo reventé contra la tela con mi corazón que se quería salir.
 A escasos metros de allí está el aeropuerto de Hondarribia. ¡Ostia! Compruébenlo si van, verán que no exagero. Quedome claro que la Plaza del Obispo debe su nombre a la necesidad de estar bendecido si pones allí las posaderas, por si un piloto decide tomar cualquier día una copa sin bajar el avión en  aquel fermoso lugar. 
Manolo  Martínez

domingo, junio 23, 2019

CINCO CENTÍMETROS POR SEGUNDO

  Cinco centímetros por segundo es la velocidad a la que caen los pétalos de las flores de los cerezos. Tal es la obsesión por computarlo todo que hasta las más azarosas pautas de la madre naturaleza, son encorsetadas por los maestros del control, los nipones. Sería saludable que calibrásemos todo de una forma más humana, y menos matemática, más romántica y menos digital. Buscar nuestras propias mediciones, demostrando que no necesitamos ningún tic-tac para comprender: que los besos imborrables son aquellos que duran una mirada. Que un paseo ocupa el mismo tiempo que las veinte caladas que necesita un cigarro para dejar de existir. Que los enfados no deben invadir ni un segundo de los silencios que suceden a las disputas. Que ni el paro debiera ser el único okupa de nuestros días, ni el trabajo, un ratero que nos hurte la compañía de la gente que queremos. Que las mejores conversaciones son las que duran el mismo tiempo que una botella de buen vino compartida. Que los sueños son alas si viven lo justo,  pero si malviven demasiadas  lunas, acaban siendo ancla. Que inclinar la cabeza dure el tiempo necesario para firmar la paz, pero hay que erguirla de inmediato, para recuperar la vertical dignidad. Que cocinemos la vida a golpe de puñaditos, pizcas, y mihitas, y no de gramos, centímetros o segundos. Que las lágrimas sirvan para deshacer los suspiros, sin que nunca superen el largo de las sonrisas. Que una mentira no respire más allá de los labios que la emiten. Que la vida no sea una sucesión de cumpleaños, ni siquiera de consecuciones: ya tengo el coche, ya tengo la casa, ya tengo el fondo de inversión, ya tengo el segundo coche…así hasta,¿y para qué quiero ahora todo esto?
 Manolo Martínez

domingo, junio 16, 2019

A MI NO ME IMPORTÓ


“…primero se llevaron a los negros, pero a mí no me importó, porque yo no lo era,  en seguida se llevaron a los judíos, pero a mí no me importó, porque yo tampoco lo era, después detuvieron a los curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó, luego apresaron a unos comunistas, pero como yo no soy comunista, tampoco me importó. Ahora me llevan  a mí, pero ya es tarde.”

  Con estas palabras escritas por Martin Niemoller en su libro “Del submarino al púlpito”, el autor se pregunta si estos versos hubiesen tomado voz en su púlpito y otros púlpitos, ¿habrían cambiado muchas cosas del holocausto nazi, época en la que se gestó el mismo? Al parecer sólo nos moviliza cuando el asunto nos toca de lleno a nosotros. Yo escuchaba decir a un conocido mío aquellos de primero yo, después yo, y luego yo Independientemente de lo triste que pueda parecer esa aseveración, lo que realmente le pone a uno la piel de gallina, es pensar que nuestros hijos se están contagiando a niveles peligrosos de esa didáctica estúpida del egoísmo. Funciona en cuánto que nos quitamos de encima un montón de problemas. Ni tenemos que ayudarle a cambiar la rueda al vecino, ni pasar el mal rato donando sangre, ni siquiera dar un tetrabrik de leche a quienes a menudo llaman a nuestras puertas pidiendo algo para comer. Ni hablar por supuesto de interesarnos por la situación laboral, económica de un amigo o conocido que sabemos que
lleva más de un año parado, no vaya a ser que nos pida algo. Qué se las avíe, que yo con lo mío tengo bastante. Pero mañana me puede tocar a mí, o lo que es mucho peor, a un hijo mío. ¿Que diré yo cuando le den con la puerta de la indiferencia en la cara?, o ¿qué sentirá él cuando vea que a nadie le importa su situación, porque, entre otras cosas, nunca vio a su padre movilizarse por nada que no fuera para su propio beneficio? …por ello insisto, “primero se llevaron a los negros, pero a mí no me importó porque yo no lo era, enseguida se llevaron a los judíos, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era…” 
                                                                                                                                     Manolo Martínez

domingo, junio 09, 2019

COTURNOS


"Los hombres se han hecho los amos del mundo. Los hombres han domesticado animales. Los hombres han penetrado en la jungla, e incluso han observado la luna y los planetas, pero todavía hay un lugar en el mundo, donde ningún hombre ha puesto jamás el pie, y dónde ni siquiera se le ha permitido mirar" (E. Lubitsch).

 Ese inescrutable territorio, es el pensamiento de las mujeres. Puede que nos de alguna pista, no más sobre sus discernimientos, una de sus más reconocidas obsesiones, los zapatos, y en concreto, un modelo de calzado que hace años se puso de moda entre las féminas, los coturnos. Nacieron los coturnos en la antigua Roma, y  era un calzado formado por unas suela de corcho y sujetos por cintas de cuero, siendo los actores que representaban las tragedias griegas, sus principales usuarios. La función de estos coturnos eran proporcionarles una falsa altura a aquellos comediantes que interpretaban a personajes nobles, para que su estatura descomunal impresionara al público. Algo así como las famosas, y disimuladas, alzas de Sarkozy. Hoy las zapaterías se inundan con estos coturnos, con infinidad de correajes que nacen en los dedos del pie, y ascienden por el tobillo trabándose, y trepando como una buganvilla de cuero, que se enreda en cada centímetro de pierna depilada que escala, para acampar dos suspiros antes de llegar a la montaña del jadeo. Esa sinuosa forma de vestir los pies es bastante ilustrativa acerca de la forma de proceder el cerebro femenino que, por mucho que se empeñen otras formas de pensar, difiere del discurrir masculino. No es mejor ni peor, sólo diferente. Los hombres luchamos, peleamos, bregamos, nos enfrentamos a cada contrariedad de la vida como si fuera un león al que hay que vencer ante de que nos devore. Las mujeres cogen el mismo problema que a nosotros nos mortifica y, como las tiras de estas sandalias romanas, se deslizan, sortean, burlan, y se sujetan al inconveniente abrazándolo, mediando, terciando, aquietando el aprieto. Como las reatas de los coturnos, no eligen el camino más corto, pero seguro que es el más rentable, y sino que se lo pregunten a Mary Paz.
Manolo Martínez 

domingo, junio 02, 2019

Torrente Ballester y Fátima Martín en Carmona , en la Tertulia "Comer, beber y hablar"





































El miércoles 5 de junio la periodista y escritora canaria Fátima Martín Rodríguez presentó en nuestra tertulia "Comer, beber y hablar" su novela ganadora del último premio de narrativa "Torrente Ballester"

 Tal evento tuvo lugar en un escenario acorde con el prestigio de la invitada, el Hotel Alcázar de la Reina. Manuel Sánchez de Lamadrid, director del mismo, fue un inmejorable anfitrión y un activo imprescindible para este hotel, que nos colmó de atenciones, facilitando a esta tertulia el trabajo desde el primer momento. Gracias Manuel en nombre de todos los tertulianos.

La escritora fue presentada por la Directora de la Biblioteca de Carmona Mary-Ángeles Piñero, que una vez más hizo gala del profundo conocimiento, tanto del libro como de la autora, que en esta ocasión se presentaban en Carmona. Mary-Ángeles es una profesional vocacional que ama el mundo de las letras y hace una labor impagable en su incansable fomento de la lectura.

No podemos olvidarnos del profesor de la Facultad de Psicología de Sevilla, Juan Francisco Rodríguez Testal, que de nuevo nos ha traído a la tertulia a un nombre de primera fila. Anteriormente había invitado al doctor Manuel Vázquez Marrufo, y en esta ocasión a Fátima Martín. Gracias Juan Francisco.

Una vez más, Ramón Rodríguez (El Grifo Información) nos acompañó en la tertulia, regalándonos a todos su arte hecho fotografía.

La tertulia fue una lección magistral de Historia y Literatura de Fátima Martín Rodríguez, que con su dulce acento isleño embelesó a los más de treinta tertulianos que allí nos reunimos. Fátima nos paseó, de la mano de su verbo fácil y su decir suave, por las entrañas del proceso creativo de su novela "El Ángulo de la Bruma" que ha recibido no sólo el reconocimiento del Premio Torrente Ballester de prestigio internacional, sino un alud de elogios por la excepcional narrativa de esta periodista, que ha conseguido encandilar al mismo tiempo a lectores y crítica especializada. Hizo la escritora un recorrido en pleno siglo de las luces por las expediciones que surcaron aquellos años para medir el Teide, para buscar el meridiano cero, en definitiva para ir dibujando un mapa todavía con muchos huecos, que contribuirían a abrir la mente de quienes todavía porfiaban sobre la redondez de la tierra. Una lectura gozosa, por su profuso conocimiento de la historia, por una vasta documentación, por una labor investigadora inconmensurable, y por una riqueza expresiva inusual. Gracias Fátima, has sembrado en esta tertulia, y por supuesto en Carmona, una semilla de amor a las letras. Nos has regalado con tu buen quehacer literario, curiosidad, el mejor de los bienes para cualquier proyecto. Bienvenida a esta tertulia, y vuelve a ella, por favor, cada vez que vuelvas a Carmona.
  Un deseo: que tu segunda novela, cuánto menos tenga el mismo éxito que "El ángulo de la Bruma", sin duda una más que recomendable lectura para este verano. 
Manolo  Martínez

HAY CASI TREINTA MIL CARMONAS

                                               
                                                 (Foto de María de Gracia Carrera)


Para los egipcios el cielo era un plano sólido que se apoyaba por medio de cuatro puntales sobre otras tantas montañas. Para los hindúes la Tierra se sostenía sobre los lomos de cuatro elefantes enormes situados sobre el dorso de una tortuga.

¿Y Carmona? ¿Qué, o quién, aguanta o sustenta, a esta ciudad?
Si aparcamos su historia y su patrimonio histórico artístico (aparcamos del verbo aparcar, que no aludo al olvido, desagradecido término); y si la desnudamos (del verbo quitarle los manoseados y chauvinistas adjetivos, que durante siglos la han disfrazado), puede que nos encontremos una Carmona distinta a la que vendemos en los panfletos, y en otros espejos de feria, que tantas veces distorsionan el verdadero rostro, la esencia, y el alma de lo ofertado.
Carmona se posa desigual sobre sus arrugas pétreas y milenarias, y es en estos pliegues, sedimentados y erosionados siglo tras siglo, donde subyacen los auténticos pilares de la ciudad, sus contradicciones. Carmona es arrogante y estirada, como una mocita requerida, y áspera, como una desamada. Carmona es voluble y caprichosa, como una donna antojadiza que, no pocas veces, elige las propuestas foráneas, desestimando la de sus propios hijos.
La topografía del pensamiento y sentir de los carmonenses es compleja. Puede que no sea más que la adaptación a la geografía en la que se desenvuelve: la estrechez de sus calles, las cuestas, las bajadas, la llanura de la vega y la encrestada orografía de su casco antiguo, hace que el vecino esté en una continua contradicción física, que propicia que el carmonense se adapte al medio para sobrevivir, y piense y actúe según le convenga, atendiendo al relieve de las circunstancias.
Carmona, por más que lo anhele, no sólo es su Alcázar y su Puerta de Sevilla, ni la Puerta de Córdoba, ni sus museos, ni sus casas palacios, ni sus conventos e iglesias, ni siquiera esos cacareados cinco mil años de historia que todos nos echamos a las espaldas como mercachifles de segunda división para exhibirlos por doquier. Todo eso no es más que una porción de la urbe, pero no sigamos identificando el todo por la parte. No, Carmona no es un perenne recuerdo, ni una insana nostalgia, ni una llovizna de murria. Carmona son casi treinta mil corazones pensantes que cada día se levantan con una sonrisa, con un problema que resolver, o con un proyecto por escalar.

Muchos de estos carmonenses no tienen tiempo de extasiarse ante una puesta de sol desde el Parador, porque son demasiadas las lunas que testifican sus desvelos, por no tener un puesto de trabajo. A esta Carmona no le quitan el sueño los fenicios, los romanos ni la Tumba del Elefante.
Necesitan, primero, poder pagar su hipoteca, el recibo de la luz y el del agua. Luego, ya vendrán los embelesamientos, las contemplaciones y los poemas con versos de piedras.
Aún así, y a pesar de las obvias prioridades, Carmona ondea su altanería, y elige vestir de domingo, aunque sea lunes. Nos puede el empaque. Nos gusta el postureo más que las papas con chocos, el quiero y no puedo de toda la vida.

Desde Santiago a San Francisco y desde la Plaza de San Fernando a la Alameda, el modus vivendi se va permutando con el pavimentado. Así, los carmonenses van acomodando su pisada a la piedra o al asfalto, al adoquín o al albero, sin perder de vista en ningún momento que, todos miramos el auténtico, y suave, suelo de nuestro pueblo, su cielo. Ese, en el que las campanas comparten rumores, alrededor de una mesa camilla con forma de nube. Ese al que, los creyentes, elevan sus súplicas cada novena. Ese cielo que, cuando ríe sol, milagrea la Vega y torna semillas en el sustento de nuestras vidas. No hay una Carmona. Hay tantas como almas, y tantas como días.

Cada vez que la luna enciende su sonrisa allá arriba, la memoria empieza su paseo aquí abajo. En las azoteas, en los balcones y bajo las sábanas, Carmona hace balance de la jornada. Los más pequeños repasan sus logros, las regañinas y los proyectos por cumplir. Nosotros, los que nos vanagloriamos de ser adultos, contabilizamos la vida de forma más aburrida: números, desencuentros, envidias…tonterías. También hay quién propone, que la mejor liberalización posible, sería liberar una hora nuestra para ofrecérsela a nuestro pueblo a cambio de nada, parafraseando al pichabrava pero idolatrado Kennedy, la pregunta no es ¿qué puede hacer Carmona por ti, sino qué puedes hacer tú por Carmona?
( A mi padre )
Manolo Martínez

domingo, mayo 12, 2019

"Comer, beber y hablar" dice hasta luego.


Han sido en total 3 años, 25 tertulias por las que han pasado 50 ponentes  más de 700 personas.
Me alegra comprobar que  no ha habido ni una sola tertulia en la que no hayamos bautizado a cuatro o cinco tertulianos nuevos. Ha sido una experiencia tan inesperada como gratificante.
En estas veinticuatro tertulias he hecho amigos, ¿hay un beneficio mayor para cualquier  proyecto?
Hacer amigos y aprender un poco de todo.

AQUÍ PUEDES VER UNA ENTREVISTA SOBRE LA TERTULIA, PINCHA ENLACE


Nos han ilustrado sobre creatividad, deporte, alimentación, humor, amor, inmigración, miedo, acupuntura, estrés, fotografía, economía social, psicología, cerebro, cocina y la última que será sobre flamenco y literatura.
Hemos tenido entre los ponentes, personas referentes en sus distintos ámbitos. Gente como el doctor Manuel Vázquez Marrufo, el psicólogo Juan Francisco Rodríguez Testal, Juan Ignacio Caballos, María de Gracia López, Mariela Bascón, Juanma Román, Fernando de la Maza, Ignacio Rodríguez Temiño, Antonio Rivero López, Rafa Morales ó Evelyne Ramelet.



En fin, que he conocido personas y entablado amistades que sin estas tertulias me las hubiese perdido. Os doy las gracias a todos, empezando por quienes me habéis acogido en vuestras casas, especialmente al Molino de la Romera que desde el primer día apoyó esta historia. Luego se unieron Lolita Fusión, Casa Palacio Carmona y el Parador.

Justo antes de empezar las tertulias yo estaba en otros propósitos que tuve que abandonar por circunstancias. Ahora quiero acabar aquellos proyectos que dejé aparcados, y es por eso por lo que le digo hasta luego a las tertulias, adiós nunca. 
Además es bueno parar, te da perspectiva y se airean las ideas. Dejo abierta la puerta a que puntualmente haya una tertulia a la que no pueda decir que no, por eso dejo el grupo de wassap activo.
Necesito agradecer su empatía hacia mi proyecto a mis amigos Fernando Baeza Sánchez y Antonio Rivero que han estado siempre  apoyando las tertulias. A Ramón Rodríguez de "El Grifo información", generoso siempre. A María de Gracia López y su marido Enrique, mis dos tertulianos más fieles. A Francisco Gallego y a Francisco Román de Stylo Roma, indispensables tertulianos y amigos, y como no puedo nombrar a los más de 700 que habéis pasado, doy un agradimiento general.

Igualmente quiero agradecer a quienes empezaron conmigo esto, mi hermana Mary, mi hermano Jose Antonio, mi cuñada Gracia Mary, que fue mi primera fotógrafa, y mi cuñado Jose Antonio.


A mi hijo Ángel que me diseñó los primeros carteles, y a mi hijo Pablo que, sin él saberlo, me inspiró más de un tema.
Y por último, a mi mujer, que se unió a mitad del camino y desde entonces ha estado en las tertulias haciendo de todo: desde colgar carteles por las calles, hasta enseñarme a hacer Albarditas de la Tata, unas maravillosas pastas, con las que obsequiábamos a los invitados que venían de fuera de Carmona.
  
Gracias a todos por arroparme durante tres años.

 Salud y tertulia
Manolo Martínez

domingo, mayo 05, 2019

Fátima Martín Rodríguez hablará de su novela "El ángulo de la bruma"en la Tertulia "Comer, beber y hablar"


La tertulia "Comer, beber y hablar" será honrada y distinguida con la participación en la misma de la periodista y escritora Fátima Martín Rodríguez.
Fátima es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, y ha ejercido como redactora y locutora de radio, así como coordinadora de comunicación y difusión a través de diversos Programas Europeos. Pero ha sido su pasión por la literatura la que la ha lanzado a la maravillosa aventura del mundo de las letras, convirtiéndola en una escritora exquisita con una prosa elegante y precisa, en palabras del escritor Jorge-Eduardo Benavides.
Fátima ha sido laureada con el último Premio Torrente Ballester de Narrativa, con su novela "El ángulo de la bruma", obra elegida entre más de 400 novelas pertenecientes a veinte países.

Este encuentro será dirigido por María de los Ángeles Piñero, directora de la Biblioteca de Carmona, y una gestora imprescindible en Carmona, por su necesaria labor de constante búsqueda de iniciativas que fomenten la lectura. Esta tertulia le agradece su siempre disponibilidad para participar en cualquier evento cultural para el que se la ha solicitado. Así se hace cultura.

Y para que el marco estuviera en consonancia con tan preciados invitados, el Hotel Alcázar de la Reina de Carmona (gracias a la excelente gestión de su director  Manuel Sánchez de Lamadrid), ha propiciado que el evento literario tenga lugar en tan espléndido espacio.

Y es precisamente esta última circunstancia (dado lo limitado de su aforo) la que obliga a esta tertulia a pedir que quiénes quieran asistir NECESITAN HACER UNA RESERVA previa al teléfono de Manolo Martínez 646.83.15.74
Salud y Tertulia

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