Toda la vida de Dios un bicho del campo, la chicharra, nos ha “cantao” la caló que vajacé.
Que no venga ahora interné cargándose el pegote prediciéndonos los grados que vamos a sufrir el 30 de agosto a las cinco de la tarde. ¡mucha caló!, mira que los cojones. Andaqué…
Y es que no hay nada más exacto que el deseo carnal, porque, cuando la chicharra canta hasta reventá, pasando ya de los treinta grados, lo que realmente hace es atraer a las hembras y marcar territorio, lo mismo que hacían Alfredo Landa, Manolo Escobar o Pajares y Esteso, llamar la atención, decir “chiquilla aquí estoy yo”, “Tómame o déjame” como cantaba Mocedades.
A esos cantes, con los que estos animalitos nos anuncian que nos vamos a achicharrar, los científicos, en su empeño por bautizar a las cosas del mundo con nombres raros, les llaman estridulación.
Así que si quieren “callar” al más sobrado del tercio cuando saca su iPhone de última generación para detallaros los grados exactos que tendremos en Nochebuena, díganles sin rubor alguno:
— Según las últimas estridulaciones de mi chicharra un grado menos de
lo que dice tu telefonito...
...y santas pascuas.
Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"
https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

No hay comentarios:
Publicar un comentario