Acomodarse al terreno, esperar la lluvia, resistir los
rayos del sol, afrontar la dificultad, y, por encima de todo, hacer de la
incertidumbre tu compañera de viaje, nunca tu enemiga.
Todo eso
me lo enseñó el autor de esta fotografía, con su actitud ante cualquier
circunstancia, cuando apenas tenía una docena de veranos.
Hoy, que te triplico la edad, intento tunearme copiando tus mayores tesoros:
la escucha atenta cuando te
hablan y la templanza como formato de vida.
… y te pido un último favor: cuenta siempre conmigo.
Fotografía de Ángel Martínez
Texto de Manolo Martinez

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