Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.
El miércoles 18 de octubre en el Molino de la Romera, a las 20,30 horas, presentaré mi libro
"Dos cocodrilos y un destino".
Lógicamente la entrada es libre. Acércate, tienes poco que perder. Haces piernas, echas un paseo, ves el ambiente. Te asomas. Que te gusta... te quedas; que no gustar a ti, no pasa nada, otro paseo agradable de vuelta. Pero seguro que te quedas. Allí mismo estará a la venta el libro. ¿El precio? Menos que una cerveza con tapa. 6,99 euros. Será un acto breve y agradable, y habrá gente que conozcas seguro. Ven, te espero.
El pasado miércoles 20, en el Molino de la Romera empezó la nueva temporada de
"Comer, Beber y Hablar". https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651/
Estuvimos en una los espectaculares salones que este restaurante tiene con unas vistas impagables a la Vega. En este ocasión tuvimos una pedagógica e ilustrativa charla con profesores, psicólogos y abogados, que nos dieron pautas, consejos y sus profesionales puntos de vista sobre esa peculiar y, a veces, complicada relación de padres e hijos. Como siempre, nos faltó tiempo, nos quedamos con ganas de más, y esa es la mejor señal de que esta tertulia está viva. Gracias a todos los ponentes: Juan Andrés Valencia (psicólogo), Juan Luís Rodríguez (profesor), Juan José Benítez Prieto (abogado), Fernando Baeza (psicólogo y licenciado en Educación Física), Mari Ángeles Sabín (diplomada en Educación Física y monitora federada de aeróbic y pilates) y Silvia Álvarez (psicóloga). Y gracias siempre al profesional, y siempre agradable equipo de trabajo del Molino de la Romera, desde el impagable Jesús, al siempre cordial Juan Antonio Montes, sin olvidar al jefe, Luís Gavira.
Te espero en la próxima, el martes 3 de octubre, en el mismo sitio y a la misma hora (MOLINO DE LA ROMERA, 20,30 horas), esta vez para REÍRNOS. Hablaremos de la risa, y dirigirá ese agradable paseo coloquial, Jose Antonio Aguilar, junto a Antonio Blanco, entre otros tertulianos que con toda seguridad nos harán reír y pensar. No faltes. No necesitas reservas, necesitas IR, tu cabeza te agradecerá ese ratito de risas.
Siempre amé escribir, siempre.
Ahora que tengo un regusto especial cuando paseo por la calle de mi infancia,
me gusta pararme frente a la ventana donde nací. No hombre, en la ventana no
nací. No éramos ricos, pero teníamos casa. Me he expresado mal, quise decir en
la ventana que da al dormitorio en el que vine al mundo, porque yo pertenezco a
esa generación que nacía en sus casas. Un gustazo, a mi me encantó, pasé de la barriga de mi madre al sofá de mi casa, bueno a la cuna. Bueno, que
me voy por las ramas, lo que quería decir es que cada vez que paseo por mi
calle Atarazana, recuerdo las historias que me inventaba y luego pasaba al
cuaderno. Desde aquellos años 70
a hoy sigo teniendo en la escritura una aliada
incondicional para no perder esa condición sine
qua non para vivir, la ilusión.
Ya puedes tener un ejemplar de mi libro
Dos cocodrilos y un destino
Su precio es de 6, 99 euros
Llámame al 646
83 15 74,
o mándame un mail a: martínezmanolo63@hotmail.com.
Mi hijo Pablo va a cumplir
veintiún veranos, y dentro de unas semanas hará ya siete años que se encontró a este señor con bombín remando en
una pared de Roma. ¿Dónde habrá llegado ya? En septiembre de 2010 nos fuimos los dos a patearnos Roma de
mochileros. En una de los paseos, en la Piazza del Populo, nos dirigimos a la escalera situada
a la izquierda de la misma que es una de de las nueve entradas que tiene Villa
Borghese, el mejor parque de la ciudad eterna. Justo al principio de esa
escalera, en un desconchón, descubrió Pablo esta pequeñísimo dibujo que algún
artista ambulante había dejado allí, expuesto al olvido por su diminuto tamaño,
no medía más de 7 u 8
centímetros, y eso fue lo que me sorprendió, la
capacidad observadora de mi hijo. Estábamos en el centro del mundo, a escasos metros
del descomunal Obelisco Flaminio, y rodeados de grandiosas iglesias, fuentes y
un incesante ir y venir de turistas, pero él reparó en aquellos 7 centímetros de arte
en el desconchón de una pared a ras de suelo. Desde entonces lo guardo como recuerdo
de aquel inolvidable viaje. Y esa es la razón por lo que incluyo este dibujo en mi
libro "Dos cocodrilos y un destino", porque considero a este solitario señor huérfano de autor, un hermoso poema callejero, y porque siempre que le veo me lleva a golpe de remo, sin yo pedírselo, a aquel fin de semana en el que pudimos meter en la misma mochila: el Vaticano, el Coliseo, helados al lado de la Fontana di Trevi, la maravillosa Piazza Navona...y calles, muchas calles y fuentes.
¿Quieres ya un ejemplar de mi
libro?
Llámame al 646 83 15 74,
o mándame un mail a: martínezmanolo63@hotmail.com.
El verano del año pasado estaba
yo de obras. Construí un tragaluz en un muro cargado de años que me provocó
alguna que otra indigestión. Hoy, día de Santiago, un año justo después, he
acabado la faena. Ha quedado preciosa mi nueva ventana, tanto que cada día me
asomo a ella nada más levantarme porque solo me permite ver cosas hermosas.
Para celebrarlo me he regalado a
mi mismo muchas horas disfrutando de mi
pasión, escribir. Ya está acabada esta faena también.
Mi nuevo libro se llama "Dos cocodrilos y un destino".
Me encantaría compartirlo con quien quiera. Podéis pedírmelo a mi
correo electrónico:
Cuando te sobrepasa el trabajo, o las tareas domésticas, o todo un poco, no hay nada como gritar con Kiko: "¡Cállate, cállate, cállate...que me desesperaaasss!", y luego, sin solución de continuidad, escuchar la templada voz del maestro. Este señor es patrimonio de nuestro bienestar. Deberíamos subirle a los altares del buen karma, por la "carma" que nos da. Escucharle te aporta las misma serotonina que una caricia y una sonrisa.
Esta canción me la sugirió hace tiempo Paco Castejón, compañero de coro en la Peña El Búcaro. Perdona la tardanza, Paco, y por favor, no dejes de asesorarme musicalmente, es un privilegio tener acceso a tu memoria y archivo de vinilos.
Cuando era un niño esto era para mí música rara. ¿Jazz? No, música rara, de gente rara.
Cuando era un niño un guiso de papas era un castigo, o mejor dicho, un suplicio.
Cuando era un niño el silencio me asustaba. Quería bullicio, jaleo.
Cuando era un niño me gustaba el verano, el calor, vivir en la calle más que en la casa.
Cuando era un niño sentía más que pensaba.
Cuando era un niño era un niño.
Hoy, que no soy un niño, me emociono escuchando a Ella Fitzgerald, paladeo un guiso de papas como el mejor de los manjares, necesito tiempos de silencio, espero ansioso el acogedor invierno,
y pienso casi más que siento, esto último quizás sea lo peor de crecer, porque no hay nada más importante ni gratificante que sentir más y pensar menos.
El otro día entré en una peluquería de Low Cost en el barrio de Triana. Cuando dí los buenos días nadie me contestó, entre otras cosas porque allí no había nadie. Repetí el saludo alzando la voz, anunciando mi presencia, y entonces salió un señor lleno de rizos y vestido de negro. Les reproduzco el diálogo:
- Buenos días.
- Buenos días. Venía a pelarme
- Claro. Ahí tiene usted un asiento
Me senté delante de un espejo, mientras el señor se acercó y me puso la capa de corte, grande y negra, como la del conde Drácula. Luego, el mismo señor, se sentó detrás mía y abrió una revista que empezó a hojear. Yo le miraba a través del espejo a la espera de que apareciera alguien y me metiera mano. Me refiero a que me pelara,claro. Pasado unos minutos, y después de girar mis ojos como los de la niña del exorcista en busca del pelador o peladora, le espeté:
- Disculpe. ¿Quien me va a pelar?
- Usted
- Perdón...
- Que usted puede empezar a pelarse cuando quiera.
- No le entiendo
- Mire usted delante suya. ¿Ve usted unas tijeras sobre la mesita?
-Sí
- ¿Y un peine al lado?
- También
- Pues cuando usted quiera puede empezar pelarse. Esto es Low Cost. Le proporcionamos el local, el espejo, el instrumental (tijeras, peines, capas de peluquería, aire acondicionado...). ¿Cuál es el problema? No querrá que, por 3 euros por servicio, pague yo un profesional, con su nómina y su seguro...
Los pactos con el diablo existen. Ana Belén es la prueba. Japuta ¿Es el bótox, el bisturí, el amor incondicional de Víctor Manuel, o escuchar en los atardeceres "El abuelo fué piacoooooo". No lo sabemos, pero ahí está María del Pilar, incorrupta como una santa a la que venerar, con 66 años, o lo que es lo mismo, más de 24.000 lunas en sus dientes, que haberlos haylos. Desde que protagonizó Zampo y yo, no es que haya llovido, es que ha habido un cambio climático. Pero...¡qué bien canta!
Recuerdos con formato de vinilo: la Alameda de Curro Elías y Alfonso XIII, la discoteca de la Gloria de Juan y Pérez, las jarras de cervezas heladas de La Herradura, Grease, calcetines blancos, los primeros besillos con lengua, la Democracia, los veranos de los 70...la cándida adolescencia de la que habla Meryl Streep en Memorias de África...y vuelta a empezar, revivimos la adolescencia en la de nuestros hijos. Veranos sin Alameda, sin pena ni Gloria, sin calcetines, sin gente en las calles...no todo mejora con los años. Los adolescentes de hoy han ganado en aires acondicionados hasta en la sopa, pero se perdieron los bailes lentos. Cambiaron los arrumacos por los aquitepilloaquitemato, y su lenguaje es intro-intro-intro...
Dónde hoy está el BBV, estaba hace años el mejor bar del mundo, Gamero. Dónde hoy te sacan el hígado en forma de hipoteca, hace años te ofrecían el mejor hígado a la plancha de Carmona. Dónde hoy te sientas y te cogen por los...(para dejar la nómina troceada en letras para el coche, la casa, o los estudios de los niños), hace años te sentabas para comerte los que hoy te cogen, pero a la bechamel. Y debajo de aquel templo de buenos caldos y mejores viandas, había un apartado donde las parejas se "comían"...y luego, hacían lo mismo con las tapas. Yo tuve una novia que siempre ponía esta hermosa canción de Art Garfunkel en una sinfonola que allí vivía. Hoy la recuerdo con mucho cariño (a la sinfonola digo)
Feliz lunes desde Punta Umbría. ¿Qué hacéis ahí? La vida esta aquí. Playa, cruzcampo helada, coquinas, piscina, otra cruzcampo, un cigarrito, una de chocos fritos, piscina, un tinto de verano, otro cigarrito, piscina, siesta, playa, café helado, paseo, helado, piscina, ducha, cena, baile...sacabó el día.¡Qué estrés!
También podría leer, o ver la tele, o escuchar música, o correr...pero eso no son vacaciones ni ná.