CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, agosto 29, 2021

EL ENFADO

Todo necesita su tiempo. Un enfado no iba a ser la excepción. Pero, claro, lo primero es detectar que esa persona está mosqueada, porque hay gente que lo disimula, y es complicado adivinar su fastidio. Un indicio claro de que hay disgusto en la persona que tienes en frente, es verla hacer pucheros la víspera de la lágrima. Si observas ese síntoma, el tiempo que dura el enfado es perfectamente calculable si sigues al pie de la letra estos consejos: 

En una olla con agua caliente echa patatas y garbanzos. Añades ternera, tocino y hueso añejo. Ahora a desespumar, antes de que la grasa se coagule, tu colesterol te ponga a darle vueltas a la ronda norte como si fueras un pony de feria. 

Una vez quitada la espuma, cierras la olla y pones la pesa. Lo dejas  una hora, et voilá, se acabó el puchero, y con el fin del puchero el fin del enfado. Queda claro, un enfado, si tiene puchero, no debe durar más de 60 minutos, a más tardar una hora, pero si el enfado no lleva puchero, no debe vivir más tiempo del que se necesita para dar un beso. 

 El paciente amador de arriba no se entera, salta a la vista que ha visto pocos pucheros. 

Manolo Martínez

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domingo, agosto 22, 2021

LAS COSTILLITAS DEL RESBALÓN

Si hubiera una clasificación de las tapas más demandadas de Carmona, las costillitas del Resbalón estarían en el pódium seguro. Manolo, su dueño, ha hecho una exquisitez de lo simple, y eso es un arte. 

El padrenuestro del buen tapeo es la materia prima. “De la tierra, el cielo o el mar, a la cazuela”, más que un dicho es el fundamento de la cocina. Luego, la madre de los condimentos, la sal, y la buena compaña, Sancho, para compartir las buenas viandas.

Aunque en el Resbalón, si no tienes compaña, puedes salirte a la terraza y enfilar tu mirada hacia la Fuente de los Leones y su larga bata de cola, la Alameda.

Allí, mientras saboreas las costillitas, enfriándolas con una Cruzcampo, puedes contemplar el paseo de tierra por el que paseaban nuestros padres cuando eran novios, y si cierras los ojos, y abres la memoria, puede que escuches alguna de las coplas que Manolo Escobar cantaba en el cine de verano, y que aún flotan en el aire de la Alameda.


 En el Resbalón tienes costillitas, amén de veinte buenas tapas más, y buenos caldos, y si tienes un día de suerte, sales de allí con un trato hecho. Al volver la esquina tienes un banco, antes de que se arrepienta el del trato. 

 Manolo Martínez

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lunes, agosto 16, 2021

OCURRIÓ EN LA NECRÓPOLIS DE CARMONA


 "Así en la tierra como en el cielo" es un paseo por las estrellas desde la Necrópolis de Carmona y a través del cual, Diego, nuestro cicerone, nos hizo estirar las piernas entre las tumbas romanas y alargar la vista hasta las estrellas que salpicaban el cielo de agosto. Acabó encogiéndonos el corazón al recordarnos que estamos hechos del mismo material que las estrellas: carbono, hidrógeno, oxígeno..., por lo que al igual que procedíamos de ellas, a ellas volveríamos al morir. 

Es justo felicitar a la Necrópolis de Carmona, y a Pepe, su director, por esta maravillosa iniciativa. 

Durante más de dos horas, que supieron a poco, Diego fue tejiendo con su verbo largo y sus amenas maneras, una historia repleta de mitos y personajes reales, como los descubridores e impulsores de la Necrópolis (Jorge Bónsor, Manuel Fernández López y el Calabazo) una soberbia trama que nos mantuvo atentos a los treinta asistentes. 

Si tuviera que elegir dos momentos, serían estos: 

Primero, el paseo desde la Tumba del Elefante a la Tumba de Servilia, alumbrados por unos farolillos que cada uno portábamos y que, vistos desde la distancia, nos daban el aspecto de la Hermandad de las Ánimas Benditas recorriendo la noche entre aquellos caminos de piedras y con algún mochuelo silvando de cuando en cuando. 

Y el otro instante sería justo el final del recorrido, cuando todos apagamos esos farolillos, quedándonos a oscuras en el centro de la Tumba de Servilia. Cerca de las doce de la noche, Diego unió con su puntero láser la Tumba de Servilia y nuestros ojos a la estrella polar primero, para luego y llevándonos a otras estrellas que, aunque separadas por años luz, nuestro cicerone las recorría a golpe de muñeca con su láser. 



Pero, de todo lo que allí se dijo, hubo algo que me dejó cogitabundo. 

Fue, cuando al señalar una estrella, explicó que la luz que emitía había tardado casi dos mil años en llegar hasta ese mismo momento en que la observábamos. 

O dicho de otra forma, que lo que estábamos viendo pertenecía al pasado, justo al tiempo en que la necrópolis ejercía su actividad enterradora, allá por los siglos I y II después de Cristo. 

Era como si hubiésemos viajado en el tiempo. Resultaba inquietante aceptar que percibíamos aquella estrella tal y como era hacía veinte siglos, cuando en aquellos mismos caminos que ahora pisábamos, andaban también los romanos enterrando a sus romanos, y posiblemente, si creíamos en la Teoría de la Relatividad, estaban entre nosotros en ese preciso momento, aunque no lo pudiésemos ver.

En resumidas cuentas, una maravillosa experiencia la vivida en nuestra Necrópolis de Carmona.

Manolo Martínez

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domingo, agosto 15, 2021

¿CON QUÉ MOJO?

Que dice el doctó que pan no. Que si el colesterol, que si patatín que si patatán…, totá que yo le contesté al doctor que vale, que sin pan, que no sólo de pan vive el hombre. 

Pero, antes de irme por dónde había venido, le pedí, ¿opciones se dice?, pues eso, que me dijera ¿con qué mojo? ¿con qué me como los huevos fritos?, y ¿dónde pongo la mantequilla o el aceite de la tostá del  desayuno? y ¿con qué pringo la pringá?, y ¿qué le echo a la sopa de picatostes del puchero?, y ¿la nocilla, la nutella y el paté dónde van si no es en pan?, o ¿con qué mojo los tomates fritos? , ¿y la salsa del pollo al ajillo? 

Que sí, que vale, que sin pan prevenimos. Pero doctó, escúcheme usté, por favor se lo pido.

Salga usté por dos segundos de su juramento hipocrático y de hombre a hombre contésteme, sin sopa de picatostes, sin pollos al ajillo, sin nutella, sin pringá, sin huevos fritos, sin tostá con aceite... ¿se puede vivir?, ¿a que no? Me niego, yo no soy un astronauta para alimentarme con pastillitas. Vaya. 

 La cosa está clara, o usted se ha equivocado de paciente, o yo de médico. 

Contraindicaciones de este  texto: No deben leerlo los médicos. 

Efectos secundarios de este texto: Si usted se toma este artículo al pie de la letra las lleva clara con su médico. 

Fecha de caducidad de este estúpido texto: A la basura en cuánto lo hayas leído. 

Manolo Martínez


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SILVIA ÁLVAREZ

Desde los tiempos de maricastaña, en las tiendas de barrio, se les hacía un hueco preferente, sobre los mostradores de madera, a los mejores productos. Pero el precinto que les diferenciaba del resto, era la boca del tendero pegada a la oreja de la clienta chivándole: 

—Loly, de estos entran pocos en el kilo. 

...dejándole claro que no se llevara cualquier cosa, que allí tenía algo bueno. 

A menudo ocurre igual con algunas personas. Son esas que alojamos en los mostradores  más luminosos de nuestra estima. Esas que no compiten por estar ahí, simplemente están por su empatía con el mundo que les rodea. Ocupan ese espacio de nuestro aprecio porque nos ofrecen ese sanador "dime" que todos necesitamos en algún momento. 

Silvia Álvarez Merino es una de ellas y los carmonenses hemos tenido suerte de que el trabajo de su padre la trajera a nuestra ciudad.

Silvia es psicóloga y actualmente trabaja en asesoría individual y talleres grupales en la asociación ACTIVA 6. 

Es una mujer directa, rápida en sus respuestas y convencida. Es alguien que lleva años ayudando a las carmonenses desde su profesión y desde su solidaria manera de entender el mundo. Siempre abierta a cualquier causa justa que la reclame e implicada en otras, a fuerza de quitarse muchas horas de su tiempo libre. 

Silvia es una profesional imprescindible en los tiempos que nos ha tocado vivir, por eso, cuando le pido tres pautas que nos sirvan a todos para mantener el equilibrio en nuestras vidas, no tarda en recetárnoslas: 

- Hacer cosas que nos gusten.

- Tener la capacidad de expresarnos.

- Centrarnos en algo que no seamos solamente nosotros

Aprovecha para recordarnos que el miedo es un enemigo a vencer que a menudo está detrás de muchas zozobras del ánimo, y al que hay que combatir en todos los estratos de la sociedad y de las relaciones humanas. Hay que recuperar la capacidad de expresarnos sin miedo a ninguna represalia.

Silvia conecta rápido con las personas porque empatía y simpatía van en su ADN.

Ganarse la vida ayudando a las personas es todo un privilegio, aunque también es verdad que tener la capacidad de elegir las palabras adecuadas para utilizarlas como la mejor mediación para los males del alma, no está al alcance de cualquiera. 

En los tiempos más duros de la pandemia, durante el confinamiento, aconsejó a los ciudadanos a través de Televisión Carmona, de diversas Tertulias, incluso algún coloquio mediante wassap, porque lo importante era transmitir tranquilidad a los ciudadanos, cometido que conseguía con sus consejos para mantenernos física y mentalmente activos. 

Quién la conoce sabe que no estoy halagándola en vano. Es una buena persona que nos recuerda, con su quehacer diario, que la solidaridad debe ser algo inherente al ser humano. Es desprendida y generosa. Una rara avis en los tiempos que corren que pone a las personas por encima de los intereses. 

Le gusta el flamenco, el jazz, la música clásica, el blues, es decir, la que hunde sus raíces en lo auténtico, en la verdad.

 A menudo recurre a una canción de Silvio Rodríguez que necesita escuchar de cuando en cuando y que se titula “Te doy una canción”.

 Esta es la canción: https://youtu.be/5gqo5Mlfdsc  

Manolo Martínez


domingo, agosto 08, 2021

CAMBIAR EL ANILLO DE MANO

 

Algunos puretas aún practicamos esa liturgia de cambiar el anillo de mano, y es que empieza a ser necesario. Los años no pasan en balde y nos obligan a ello. Es un viejo truco, pero funciona. 

Cada vez que no queremos que se nos olvide algo procedemos con el cambalache. Al principio nos cambiamos el anillo de dedo, luego, cuando pierde efectividad la mudanza, lo cambiamos de mano, siempre es para acordarnos de algo que no queremos que se nos olvide. 

Pero hay veces, cada vez más, como buen pureta, que no recuerdas para qué te cambiaste el anillo de dedo, o de mano. Entonces uno piensa que no sería tan importante la cosa que había que recordar si se nos fue de la cabeza.

Seguramente sería algo como sacar la basura, comprar agua antes de volver a casa, o recoger al perro de la peluquería… esto último siempre se me olvida, básicamente porque no tengo perro.


Menos mal que he dado con algo mejor que cambiarme el anillo de dedo, y es dejar una nota, con lo que no debo olvidar, en un lugar al que a diario acudo antes de acostarme, el congelador del frigorífico. 

Allí hay algo que necesito para dormirme, un helado. Me hace sentir tan bien que salivo como el perro de Paulov cuando se acerca el momento. No hay una sola noche que no abra ese cajón en el que parece haberse empadronado el invierno. 

Desde hace unos días me jode leer esa nota recordatoria que dejo encima del Maxibon. Sé que la puse yo, por eso me da más coraje todavía. La nota pone: 

PROHIBIDO COMER HELADOS, TIENES EL COLESTEROL  ALTO. 

Todos los días hago cachitos la nota, aunque luego siempre la vuelvo a escribir, eso sí, después de comerme el helado. 

Después de muchos rebechines conmigo mismo, he decidido dejar de escribir esas notitas y he vuelto a cambiarme el anillo de dedo, así no me acuerdo que me cambié el anillo para acordarme que no debo comerme el helado.

¡Ah...!, como no me acuerdo... 

Manolo Martínez

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ENTRAN POCOS EN EL KILO, FERNANDO BAEZA


Hacer la compra en aquellos años en los que se pesaba el género en una balanza con un plato de lata en un lado y un puñado de pesas de distintos tamaños en el otro, era toda una lección de vida.

El peso enfrentaba nuestras necesidades a nuestras posibilidades. Esa tira y afloja entre el tendero y la clientela, era una enseñanza imprescindible para llegar al final del día sin apuntar más ditas de las asumibles.

—Pepi, de estos entran pocos en el kilo.

Le soplaba al oído el tendero, señalándole así a Pepi la mejor mercadería, que, a menudo, coincidía con la más cara, con lo que Pepi tenía primero que echar cuentas. 

Lo mismo ocurre con esas personas que van dejando su impronta en las relaciones con con los demás, que entran pocas en el kilo, no por caras, sino por claras, por su calidad humana, como Fernando Baeza.

 Dicen que los indios Lakotas no perdían el tiempo dictándole normas a sus hijos porque sabían que la mejor norma era su propio comportamiento. Lo que haces tiene siempre más valor que lo que dices, por tanto no me digas que no fume si tú fumas.

 Fernando Baeza es un claro ejemplo de esta manera de entender la educación.

Desde que le conozco, su discurso y su conducta han ido de la mano y, aunque esto parezca una obviedad,  no es lo corriente en los tiempos que corren.

Fernando, como buen corredor de fondo que fue, ha perseverado toda su vida en cuántas actividades emprendió.

Ha sido un profesor ejemplar que inculcó a sus alumnos el amor al deporte, hasta el punto de hacer de éste una filosofía de vida. No hay día que no le veamos con su bicicleta y su casco callejear por Carmona para ir a dar clases, para comprar el pan o para  entrenar con sus compañeros de tenis de mesa, el deporte con el que ha paseado el nombre de Carmona por toda Andalucía, consiguiendo hacer de este, en un principio minoritario deporte, una disciplina deportiva a la que muchos jóvenes carmonenses han optado gracias a la generosa entrega de este incansable hombre.

 Pero, Fernando es, por encima de todo, un tío legal, de los que, cómo se decía antes, se visten por los pies, de los que entran pocos en el kilo. Hasta su paso por la política fue discreto y con una retirada digna, con lo difícil que son ambas cosas en esos pantanosos terrenos, que él supo impregnar de honestidad y de trabajo, únicas premisas para ser respetado tengas el color que tengas. 

Fernando empezó a entrenar siendo un niño, y hoy, un señor en la plenitud de su vida, sigue haciéndolo con el mismo entusiasmo.

Es un buen tipo al que me honra haber conocido, y con el que me queda la espinita de, a pesar de haberle disputado más de un partido de tenis de mesa, nunca haberlo ganado. Está claro que es mejor.

Manolo Martínez

sábado, julio 31, 2021

ENTRAN POCOS EN EL KILO, MANOLO PEREA

 

Recuerdo la tarde de navidad que agarrado a la mano de mi madre nos asomamos los dos al escaparate de la tienda de Juanito Barrera, el cielo. Allí, dispuestos con exquisito gusto posaban los alfajores, mantecados y polvorones vistiendo sus mejores galas: celofanes rojos, amarillos y azules. Al lado de ellos, pero sin precio, una pirámide de dulces bajo la etiqueta de Yemas de Santa Teresa. Yo espachurré mi nariz en el cristal por verlos mejor y luego le dije a mi madre. 

—Esos mamá, compra esos  —le sugerí, señalando las Yemas de Santa Teresa. 

—No hijo, de esos entran pocos en el kilo. 

Me acuerdo de la escena cada vez que paso por la tienda y repaso en mi memoria el valor de la expresión “entran pocos en el kilo” cuando tengo la suerte de conocer a personas a las que se les puede aplicar la misma fórmula, como Manolo Perea. 

Tiene Manolo uno de los dones más grandes que nos pueda regalar la naturaleza, la capacidad de crear. 

Ver el mundo con otros ojos no está al alcance de cualquiera. La mayoría sólo vemos una silla donde hay una silla y el color amarillo es amarillo sin más. Él inventa formas y diseños a fuerza de combinar ideas y colores, telas y grafías, ilusiones y realidades. 

En su cabeza fluye con naturalidad la segunda realidad, el arte.

Puso el listón muy alto vistiendo de fantasía a las musas del carnaval y cada año, el día del Corpus, consigue crear uno de los altares más visitados de Carmona por su originalidad y buen gusto. Manolo enseño a bailar sevillanas a media Carmona, y luego, sin solución de continuidad, dibuja, diseña, boceta y viste de colgaduras los balcones de Carmona. 

Es amable, vitalista y alegre. Manolo es un tío especial que ha enriquecido la vida cultural de Carmona durante toda su vida. Manolo es diferente, es un artista. 

Manolo Martínez

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domingo, julio 25, 2021

José María Cabeza habló en "Comer, beber y hablar" de la candidatura de Carmona a Patrimonio de la Humanidad


El jueves 22 de julio celebramos la tertulia número 39 de "Comer, beber y hablar".

 Fue una tertulia extraordinaria por dos razones: 

Una, haber sido los primeros en reunir a quiénes van a intentar que Carmona sea Patrimonio de la Humanidad, es decir el Excmo. Ayuntamiento de Carmona (representado en la tertulia por el señor alcalde, Juan Ávila y el concejal de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo, Ramón Gavira) y el reconocido arquitecto José María Cabeza Méndez, a quien el gobierno de la ciudad ha puesto al frente de este ilusionante proyecto.

 La segunda razón fue el excepcional marco en el que la celebramos, La Hacienda L´Origen, antigua Hacienda los Alfares y un referente inevitable en el mundo de la restauración que, generosamente nos cedieron sus dueños, Gregorio Cabeza Rosario Rodríguez, a quién personalmente agradezco el comportamiento exquisito que ha tenido para con nuestra tertulia, ofreciéndonos un espacio único y agasajándonos con todo tipo de facilidades.

 

La Hacienda L’Origen  y su catering Alfardós cuenta con una amplia reputación en toda Andalucía en la organización de eventos, y ha sido el mejor espacio posible para que la disertación de nuestro laureado restaurador José María Cabeza Méndez diera el pistoletazo de salida de nuestra candidatura después de haber sido aprobada por unanimidad en el pleno del ayuntamiento de Carmona.


 


Abrió la tertulia el alcalde de Carmona, Juan Ávila, que hizo un recorrido sobre el camino andado y el que aún quedaba por andar para presentar esta candidatura.

 

Asimismo intervinieron Ramón Gavira como concejal de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo, quién agradeció nuestra invitación al coloquio y a los asistentes, y Gregorio Cabeza Méndez, hermano de nuestro ponente, José María Cabeza, que hizo una breve y emotiva semblanza sobre la figura de su hermano.

 


A pesar de la fecha vacacional, del calor y de ser un día laborable, tuvimos la suerte de contar con cerca de cuarenta tertulianos que intervinieron a lo largo de la noche.

Entre ellos estaban Juan Ignacio Caballos y Vicente Muela, miembros de la corporación municipal que en su momento, hace ya unos años, propuso a Carmona como Patrimonio de la Humanidad, pero una coyuntura política diferente a la actual impidió seguir adelante con el proyecto.

 


Tanto José María Cabeza, como asesor, como Juan Ávila como Alcalde, expusieron que, por supuesto, aprovecharían el trabajo ya hecho por aquella corporación en la que trabajaron como concejales Juan Ignacio y Vicente. Queda claro que la clave siempre es sumar.  



Finalmente, José María Cabeza Méndez, tomó la palabra e hizo una brillante disertación sobre los diferentes escalones que habría que ir salvando para que la UNESCO tuviera en cuenta nuestra demanda. José María Cabeza hizo hincapié la vital importancia de los moradores de la ciudad, en su imprescindible implicación. Hizo un acertado símil cuando sugirió que todos deberíamos cambiar la cejilla en la guitarra para alcanzar el mismo tono en este trabajo que tenemos por delante todos los carmonenses. 



Arguyó que no era fácil la labor a la que nos enfrentábamos e hizo gala de su vasto conocimiento sobre todo lo relacionado con el patrimonio (no obstante ha sido, entre otras cosas, Director de los Reales Alcázares de Sevilla durante dieciocho años, así como haber intervenido durante cuarenta años de profesión, en más de tres centenares de obras entre las que se encuentran: las murallas de la Macarenala Giralda y la Catedral de Sevilla, el hospital de las Cinco Llagas, el mercado de la calle Feria, la iglesia de la Magdalena, el pabellón de Méjico de la Expo del 29 …) y un sinfín de patrimonios más que necesitarían otro artículo para nombrarlos todos.

 


Una noche de verano y tertulia en un marco maravilloso
Hacienda L´origen


Juan Ávila, José María Cabeza, Manolo Martínez
De espaldas (M. Dolores Rico y José María Montero)



En la actualidad, José María, es consejero del Patronato del Real Alcázar y de la Casa Consistorial desde el año 2011 y presidente de la Sección de Defensa del Patrimonio Histórico y Cultural del Ateneo de Sevilla desde 2014.


La profesionalidad de José María Cabeza le ha hecho merecedor de diversas distinciones, entre ellas el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales 2014, que le entregaron en Palencia Sus Majestades los Reyes de España.

Juan Ávila, José María Cabeza, Gregorio Cabeza, Ramón Gavira y Manolo Martínez

Recientemente el Ayuntamiento de Carmona le nombró Hijo Adoptivo y hace pocas semanas, José María Cabeza Méndez  ha sido nombrado académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría para  ocupar la plaza en la sección de Arquitectura.



Queda claro que al frente de la candidatura hay una persona irremplazable, de reconocido prestigio y con un nutrido número de contactos cercanos a 
la UNESCO, necesarios para darle forma y fondo a esta candidatura     
                                                    
  Suerte a todos en el camino


Manolo  Martínez
Tertulia “Comer, beber y hablar”
  Carmona, Verano de 2021.

viernes, julio 23, 2021

EL SOL SE DESPEREZA EN SANLÚCAR DE BARRAMEDA

 

Cada tarde, mientras el sol se despereza en Sanlúcar desde la Plaza del Cabildo hasta la Playa de Las Piletas, la gente se desparrama por las sillas de Casa Balbino y Barbiana.


Mientras los últimos rayos zascandilean entre Bajo Guía y Bonanza, el sol se tapa la nariz con dos dedos y se sumerge en el agua templada del océano, despacio, dejándose ver.

Entretanto, la clientela de Bigote o de Casa Juan, cuenta los sorbos de manzanilla que tardará el sol en vestirse por completo de sal. La verdad sea dicha, es un momento la mar de salado.

Cada verano Sanlúcar se convierte en un tablero de ajedrez en el que la reina, la manzanilla, va comiéndose uno a uno a los peones, los que trabajamos durante 340 soles al año para poder bajar una docena de lunas a ese cielo de arena y tortillitas de camarones que se esconde en un rincón de Cai. 

                                            Manolo Martínez


domingo, julio 18, 2021

ENTRAN POCOS EN EL KILO ( SERGIO, EL CURA DE SAN ANTÓN )


Cuando nuestras madres compraban en la tienda del barrio, el tendero les recitaba a voces el precio de la mercancía que ellas le iba señalando, hasta que llegaban a las más caras. Entonces, bajaban la voz al mínimo y acercaban la boca al oído de la clienta para susurrarle: 

—Mary, de estos entran pocos en el kilo. 

Así se identificaban los mejores artículos que, al ser casi siempre los más caros, eran también de los que menos cantidad se compraba, de ahí la imagen de "entran pocos en el kilo" haciendo alusión a la calidad del producto. 

Y eso mismo ocurre con algunas personas, que entran pocas en el kilo, por su valía y excepcionalidad.  Uno de estos es Sergio, el cura de San Antón.

Sergio es sacerdote desde hace una docena de años larga, de los cuales he estado siete años en Córdoba, su cuna. Entré en al Seminario Menor con catorce años, luego estuvo cinco con el bachillerato y el COU, para a continuación finalizar mis estudios del sacerdocio. Le destinaron a la Parroquia de San Fernando (San Antón), para dirigirla como cura párroco de la misma, responsabilidad que compartía con la capellanía de las monjas Agustinas Recoletas (Convento de Las Descalzas) hasta que éstas han sido reubicadas hace poco en Chiclana. 

Dice con orgullo que debe su vocación a su madre, quién le inculcó la fé. Me cuenta Sergio como uno de sus hermanos decía que no se casaría hasta que él pudiese oficiar el matrimonio, lo que llevó a su cuñada a rezar para que no se le fuese la vocación. 

Recuerda como llegado el día de la boda, cuando se hicieron la foto de familia, el fotógrafo se asombró cuando vio las indumentarias de los allí reunidos. Su madre, como madrina que era, iba con su mantilla. Sergio, como sacerdote que les casó, con su alzacuello y el resto del vestuario propio de los curas, uno de sus hermanos con el atuendo de la Guardia Civil y el otro con el traje de gala militar, aquello parecía una película de Berlanga, recuerda Sergio lo mucho que se rieron de aquellas pintas. 

Sergio es el cura del pueblo al que todo el mundo quiere, al que todo el mundo acude. Es un tío como Dios manda, nunca mejor dicho. 


Habla maravillas de su Parroquia, de San Antón, a la que considera ejemplar en cuánto a la solidaridad con los más desfavorecidos, ayudas que se canalizan a través de Cáritas Parroquial de San Antón, dirigida por Paco Conde, a quien le debe que podamos funcionar, ya que solo carece de tiempo para gestionar esta entidad que tiene un volumen importante de trámites. 

Nos dice Sergio que los curas deben ser cercarnos a los ciudadanos y que para ello es preciso integrarse en asociaciones o hermandades con la que compartir inquietudes. Se hizo costalero en Nuestro Padre, ha asistido a varias tertulias de "Comer, beber y hablar" sobre inmigración y cofradías, a las que le invito cada vez que puedo e intenta acudir, cuando tienen tiempo libre a los actos y eventos que se producen en Carmona. 

Considera Sergio que la imagen del sacerdote aislado en la sacristía, o en su despacho, sin salir, alejado del pueblo, es algo desfasado. Es en la cercanía dónde se produce la sinergia. Afirma que hay que estar en la calle. 

Este maravilloso cura nos confiesa que su canción preferida es "Sin ti no soy nada" de Amaral, porque le traslada al momento en que su hermano falleció. Entonces la escuchaba mucho y siempre tiene esa canción rondando su nostalgia. 

Tiene una afición que le carga las pilas, las motos. Cada vez que puede hace alguna ruta con los amigos y todos los años va a Cheste (Valencia) donde está el circuito de carreras. Es la única licencia que se permite una vez al año.

                                            Manolo Martínez

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domingo, julio 11, 2021

EL CALÓ y LA CALÓ....

No es lo mismo el caló que la caló. El caló es masculino y es el que hace el paseíllo cualquier tarde de abril o mayo. Va y viene, indeciso, se instala en casa sin avisar y de idéntica manera se va. Es el aperitivo, el vete preparando, pero es amigo, se deja tutear. Incluso se le puede echar con una cerveza sin más. 

Pero entonces llegan los trillizos, y sin epidural, junio, julio y agosto. No vienen con un pan debajo del brazo, traen a la caló. La caló viene y se queda. Es cabezota, maleducada y molesta a todas horas. No te deja trabajar, ni dormir, ni descansar.

La caló es arisca y remilgada, no quiere abrazos ni achuchones, sólo demanda una cama grande y que ni la rocen.

La Caló se alía con las mujeres, no las hace sudar. Duermen tapadas y sonríen al verte transpirar. Es un pacto térmico, una alianza siniestra: ellas y la caló. Nosotros llegamos al consenso con el caló, con una cervecita fría, una terraza y poco más, pero a la caló... , a la caló....ASTURIAS... PATRIA QUERIDA...QUIEN DURMIERA EN ASTURIAS... SIQUIERA HASTA LOS POLVORONEEESS...

                                                                        Manolo Martínez

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO


Hace unos días que, una docena y media de valientes, paseamos, ya entrada la noche, entre las tumbas de la Necrópolis, sin más alumbramiento del camino que el farolillo que cada uno portaba en su mano. Vistos desde fuera parecíamos la Hermandad de las Ánimas Benditas. 

Fue una visita guiada bajo el título "Así en la tierra como en el cielo", en la que el cicerone señalaba con un puntero láser las constelaciones, mientras nos embelesaba con las interpretaciones que la mitología hacía sobre el porqué de la primavera y los veranos, y el cómo se forjaron otoños e inviernos. 

Pero, de todo lo que allí se dijo, hubo algo que me dejó cogitabundo. 

 Fue cuando, al señalar una estrella, explicó que la luz que emitía había tardado casi dos mil años en llegar hasta ese mismo momento en que la observábamos. 

O dicho de otra forma, que lo que estábamos viendo pertenecía al pasado, justo al tiempo en que la necrópolis ejercía su actividad enterradora, allá por los siglos I y II después de Cristo. 

Era como si hubiésemos viajado en el tiempo. Resultaba inquietante aceptar que percibíamos aquella estrella tal y como era hacía veinte siglos, cuando en aquellos mismos caminos que ahora pisábamos, andaban también los romanos enterrando a sus romanos, y posiblemente, si creíamos en la Teoría de la Relatividad, al mismo tiempo. 

Algo así como mundos paralelos. Aturdido por aquellos pensamientos me armé de valor y adelanté mi mano en el aire, por si "tocaba" alguna presencia que mis ojos no captaran, y justo en ese preciso momento, sentí una mano fría en mi hombro. 

"¡Ostia... ostia... ostia..!," grité, mientras todos se volvieron para ver qué me pasaba. 

"Un romano que ha conseguido atravesar la puerta del tiempo" pensé. 

"O peor aún, un zombirromano que me va a fulminar por haber profanado su descanso milenario" repensé. 

De tal forma tembló mi cuerpo, que mi mujer, que era la que me había puesto la mano en el hombro, tuvo que sujetarme abrazándome fuerte contra ella antes de preguntarme: 

"¿Estás bien, cariño?" 

—No... no estoy nada bien. ¿Cuándo coño se acaba esto? Te espero en casa...

                                                        Manolo Martínez

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domingo, julio 04, 2021

¿POR QUÉ LOS PECES NO FUMAN?

El domingo 27 de junio de 2021, a las doce y dos minutos de la mañana, recién pasado el Angelus, vino al mundo este pececito (pueden verle nacer en el segundo 14 del vídeo de abajo). 

Pesó 0,5 gramos al nacer y midió casi un centímetro, todo un pezón. Su madre no necesitó epidural, ni matrona, ni siquiera le dieron después la baja. 

Dicen los astros que se alinearon en su nacimiento, que será introvertido, irritable y algo perezoso, en fin que, según las constelaciones, será un cromo, como decían nuestras madres. 

Pueden verle nacer en el segundo 14 de este vídeo. 

Menos mal que sólo saldrá del acuario para ir al colegio y para hacer la primera comunión. Nada de discotecas, nada de excursiones y nada de viajes fin de curso. Fuera del agua sólo encontrará aire contaminado y lo que es peor aún, gente contaminada. Mejor que se quede ahí, mojadito y alejado de tanta locura.

Si alguien se está preguntando qué tiene que ver el título del texto con el contenido del mismo, se lo diré: nada, sólo era un cebo, como las lombrices que ponen en el anzuelo quienes intentan pescar.

…y me ha funcionado, hoy he pescado: uno, dos, tres… de momento cuatro lectores. No está mal, pero es mejorable, la próxima vez tendré que buscar una lombriz más grande, o una mentira mayor, al parecer son las que más atraen.

Pero si, a  pesar de, alguien se sigue preguntando por qué los peces no fuman, le contestaré a la gallega, con otra pregunta:

 “Tú no serás tonto, ¿no?”

 Manolo Martínez

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viernes, junio 25, 2021

EL PRIMER RONQUEO EN CARMONA


Felipe Ferrusola, 
dueño de “Pescadería y Marisquería Felipe” ha tenido la feliz idea de que se realizara en Carmona por primera vez el ronqueo de un atún.


Reencontrándome con los tertulianos de "Comer, Beber y Hablar" después de un año largo

. También ha sido él mismo quién lo ha ejecutado con la destreza de un profesional excepcional. Tuvo dos ayudantes de categoría, mi amigo José María Rodríguez y Nerea.



Velando al atún, Felipe, José María y Nerea,
antes del magistral despiece y ronqueo de Felipe Ferrusola

De izquierda a derecha éstos fueron los amigos que ayudaron a FELIPE a organizar el 

PRIMER RONQUEO EN CARMONA 

Antonio Fernández, Pablo García de Lolita Fusión

 José María Rodríguez, Felipe Ferrusola de "Pescadería y Marisquería Felipe" Nerea y 

Manolo Martínez de la Tertulia "Comer, beber y hablar"

Este vídeo nos muestra el ruído del ronqueo

Para cocinar ese atún nadie mejor que Pablo García, chef de Lolita Fusión, quién en tiempo récord convirtió aquel atún depiezado y ronqueado en cinco excepcionales platos que degustamos los tertulianos.

Para que el ronqueo fuera aún más atractivo, Antonio Fernández lo narró de magníficas maneras, ilustrándonos desde la captura del atún con las almadrabas hasta el despiece final, cuando Felipe alzó el espinazo señalando el final del ronqueo.

Como siempre los tertulianos de "Comer, beber y hablar" llenaron el encuentro

 Gracias a los tertulianos de “Comer, beber y hablar”, que una vez más acudieron a mi convocatoria de forma tan generosa que no dio tiempo a publicitarla siquiera. Estoy seguro de que, dado el éxito de este primer ronqueo, lo repetiremos lo antes posible para que puedan asistir todos los que esta pasada noche de San Juan se quedaron sin disfrutarlo.    

           

El ambiente en Lolita Fusión


                  




Este otro vídeo de abajo nos muestra el despiece explicado por Antonio Fernández



Aquí abajo otros dos vídeos mostrándonos el despiece del atún


Felipe Ferrusola empezó a conocer el mundo del pescado con tan sólo nueve años. 
Pasaba sus vacaciones ayudando a su padre y después de 25 años al frente de su negocio ha conseguido el respeto de sus clientes y de los profesionales de su ramo.

"PESCADERÍA Y MARISQUERÍA FELIPE"

Calle San Antón, 27




Manolo  Martínez

Tertulia “Comer, beber y hablar”

Carmona, Verano de 2021


Ve el vídeo de arriba dónde el chef  Pablo García explica los platos que va a elaborar


Gracias al incomparable equipo de Lolita Fusión que, sin salir en las fotos, hicieron que todos estuviéramos lo mejor posible:

A Moi y a Jose María, 
a Roberto, a Abraham y al resto de trabajadores de la cocina y del servicio.


* Taco de Tartar de atún con wacamole y alga wacame
* Tataki de atún con salmorejo de remolacha
* Croquetas de atún encebollado
* Palomitas de atún con mahonesa de soja y lima
* Solomillo de atún a las tres manzanillas 


 



Todo un espectáculo de sabores y presentación. Chapeau para este joven Pablo García que ya ha puesto muy alto el listón en la restauración de Carmona y Sevilla.

GRACIAS A TODOS POR ESTA CALUROSA  ACOGIDA. 

Manolo Martínez

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