CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


domingo, octubre 30, 2022

EL APRENDIZ 28


Hace unos días, mientras esperaba la copia de una llave en la antigua zapatería de Bernardo, su hijo José Luís me regaló otra llave, su conversación, con la que pude abrir el pasado de par en par. 

Allí, cuatro aprendices de zapateros, permanecen clavados al pasado en una fotografía que cuelga de la pared, como las mariposas que los coleccionistas clavan en un cartón. 

Los cuatro: José, Manuel, Bernardo y Veintiocho, dan compaña a José Luís, sentados en sus sillas de enea. 

Parece que fue ayer cuando me plantaba delante de Veintiocho, que era uno, quién, con las gafas al final de la nariz, me miraba antes de preguntarme: 

—¿Vienes por lo de tu padre? 

Le contestaba que sí, y entonces se limpiaba las manos en el delantal manchado de betún, mientras yo inspiraba el olor a cuero que inundaba el lugar. 

Luego, Veintiocho se agachaba y escogía, de entre un montón de botas, un par de ellas de caña baja, que eran las que usaba mi padre. 

Hoy ya no está aquella zapatería al final de la calle San Francisco, pero sigue la de sus hijas, un poco antes, y justo frente al que ya tampoco está, bar de Enrique Telaraña.

... y esa es la magia de las fotografías, que permiten que sigan con nosotros, aquellos que ya se fueron.

 Manolo Martínez

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sábado, octubre 29, 2022

VIVIR CON ARTE / MANOLO PEREA / Tertulia 55 de "COMER, BEBER Y HABLAR"

La tertulia “Comer, beber y hablar” ha celebrado su reunión número 55 en “La Plazuela”, un precioso rincón que Amparo García Valverde, y Carmen Prado Martínez, han decorado con exquisitez, y dónde, la buena cocina y mejores vinos, invitan a visitar este hermoso espacio gastronómico. 

Gracias Amparo, y gracias Carmen, ha sido un placer entrar en vuestra casa. 

El protagonista de la tertulia fue Manolo Perea, un tío muy especial que ha enriquecido la vida cultural de Carmona a lo largo de su biografía desde su amor por el arte en sus distintas manifestaciones. 

Hizo ballet artístico, trabajó como escaparatista decorador, ha montado espectáculos para desfile de moda, diseñado el vestuario y el espectáculo para las Musas del Carnaval, trajes de novia y fiesta a particulares, vestido a la Estrella de la Cabalgata de Reyes, dado clases de pintura en tela durante diez años y realizado carteles de Semana Santa, Vía Crucis, etc…

Actualmente lleva 10 años como voluntario en un comedor social. 


Arropando a Manolo Perea estuvieron su mujer, Kati, su hermano, Paco Perea, su sobrina Inmaculada, su cuñada Concha Peña y, lógicamente un nutrido grupo de amigos y admiradores. 

Como toda coloquio que se precie, hubo un ramillete diverso de tertulianos que iba desde un ingeniero agrícola hasta la actual Directora de la Casa de la Cultura, Elena Fontecha, acompañada de su marido Julio, quién se bautizaba como tertuliano, pasando por empresarios, sanitarias como Chari Macedo, escritoras como Margarita Hans, locutoras como Lourdes, comerciales, profesoras como nuestra fiel tertuliana Cristina Aranzana y Pepa Pulido que venía por primera vez (esperamos que repita), jubilados…en fin, la pluralidad que enriquece cualquier reunión. 

Hicimos un recorrido por la nutrida biografía de Manolo, desde su niñez hasta la actualidad, comentando su forma de entender el mundo desde el arte y escuchando un amplio anecdotario de boca de la gente que ha disfrutado de sus diseños como Cristina Ávila o Esperanza Núñez. 

Nos emocionó la devoción que su sobrina, Inmaculada Perea, siente por su tío, quién también le sirve de inspiración para que la empresa de ésta, “Petrïta”, crezca internacionalmente diseñando joyas. 


Pero si tuviéramos que elegir una palabra para definir a nuestro artista Manolo Perea, fue la que tan bien eligió Paco, su hermano y brillante orador que impregnó la tertulia con sus excelentes maneras de buen disertador, al precisar que Manolo era la persona más desinteresada que había conocido, un patrimonio poco frecuente en los tiempos que corren. 


Fue una noche entrañable alrededor de una persona que, como bien dijo Pepa, seguía siendo la misma de hace cuarenta años. 

Creo, Manolo, que te llevaste el mejor homenaje que alguien puede tener, el incondicional cariño de quienes te conocen. Gracias por regalarnos esta tertulia. 

Tertulia “Comer, beber y hablar”

Manolo  Martínez

Carmona, otoño de dos mil veintidós


"La Plazuela"

sábado, octubre 22, 2022

PREGÚNTALE A MAMÁ

Todo es fácil cuando somos niños porque, hasta lo que no encontramos, papá lo busca pronunciando las palabras mágicas:

—Pregúntale a mamá.

Y  mamá te lleva de la mano hasta el tercer cajón del ropero, dónde te ha dicho mil veces que están tus calzoncillos. 

Pero la historia se complica cuando crecemos, cuando empiezan a desaparecer las verdades, o a cambiar de cajón. El caso es que no están dónde siempre nos dijeron que estarían.

Ni los buenos están en el cielo ni los malos en el infierno. Al contrario, los malos viven como Dios, y los buenos…, bueno…hay veces que ya no sabemos ni quiénes son los buenos.

Mientras tanto, el mundo se sienta cada noche a sorber los fideos contemplando como mueren miles de ucranianos, y millones de ellos han abandonado sus casas, y lo peor es que cuando le preguntamos a mamá (la ONU) se limita a pronunciar muchas palabras bien ordenadas intentando justificar sus sueldos, pero poco más.

Nadie impide que sigan cayendo bombas que matan a gente que solo quiere vivir en paz.

Y a pesar de todo, cuando algunos intentaron cambiar este mundo (Jesucristo, Ghandi, Martín Luther King…), el mundo va y los quita de en medio.


Ufff…mamá…¿sabes tú en que cajón del alma de los hombres está la compasión?

¿En que cajón, mamá, guardaron las madres de los malos (porque los malos también tienen madres), el sentido común de sus hijos?

Mamá. ¿Mamá? ¿Por qué no me contestas?

                                                                   Manolo Martínez

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jueves, octubre 20, 2022

TANIA

 

No conozco a Tania de nada, pero de nada de nada. Bueno…, miento, sé que le gusta leer, que le gusta leer mucho. Que le gusta leer tanto, que visita las bibliotecas más desiertas y desabrigadas. 

            No conozco a Tania de nada, aparte de que le encanta la escritura de Francisco Umbral. Curiosamente, cuando me declaró su admiración por este escritor, yo me estaba leyendo “La noche que llegué al Café Gijón”, del entrevistado más famoso de Mercedes Milá. 

            No conozco a Tania de nada, salvo porque un día la escuché nombrar el título de un breve, pero interesante, libro, “Confesiones de un inglés comedor de opio” de Thomas de Quincey, que en su momento también disfruté. 

No conozco a Tania de nada, a no ser porque hace poco me aconsejó una lectura porque yo se lo pedí. Me sugirió “La isla del día de antes” de Umberto Eco, de quien yo o había vuelto a leer nada desde su maravillosa “El nombre de la Rosa”. 

No conozco a Tania de nada, pero gracias a ella, mientras buscaba esa isla de Umberto Eco en “La Casa del Libro”, conocí a Victorio, de Victorio y Lucchino, quien me habló, durante un agradable encuentro, de su amor por Carmona y la Virgen de Gracia.

Hemos quedado Victorio y Lucchino y yo, para cuando así lo quiera Esther, en volver a vernos para hablar de Carmona. Invitada quedas, Tania, cuando llegue ese reencuentro, para poder presentarte, curiosamente, a quien tú me presentaste. 

Así que, muchas gracias, Tania, seguiremos leyendo.

            Manolo Martínez

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sábado, octubre 15, 2022

COMO EN CASA, EN NINGÚN SITIO

 


Tengo un amigo que dice que necesita calle, que se le cae el techo de la casa encima, que quiere aire, un paseo, salir y ver gente, distraerse, hablar…, pero que cuando le dice esto mismo a su mujer, ésta le pone una cara que le quita las ganas.  

Cuando le pregunto qué cara le pone, me dice que es como si alguien tirara de un hilo invisible enganchado a un punto en el labio, como si el labio fuera un pez que ha picado el anzuelo, y el desagrado o malaje, el pescado que tirara del hilo. 

Y es que, a mi amigo, le da coraje que le diga la verdad, porque la verdad es que siempre busca en el  mismo sitio el aire, el paseo, el salir, el ver gente, el distraerse y el hablar, todo eso él lo ubica en la taberna. 

P’ontonce no diga hijo mío que no te gusta la casa, di que te gustan los bares más que a un tonto un lápiz. P`ontonce, hijo mío, no le digas a tu mujer to los días: “Loly, que voy a dar una vuelta” o “Loly, que voy a un mandao”, coño, dile la verdad: “Loly que voy a echá un ratito en la taberna”. 

Si eso no es malo. Hombre…, no es malo si echas un ratito, otra cosa es que pases más tiempo en la taberna que en tu casa. 

En fin..., ahí está la libertad de elegir entre un marío o un tabernícola. 

Me voy, no tengo más tiempo de escribir tonterías, que me esperan en el Tota.   

            Manolo Martínez

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domingo, octubre 09, 2022

EL GUATEQUE "MI GRAN NOCHE"

 

La noche del sábado pasamos una noche de “Escándalo”, como decía la canción de Raphael. Y fue fácil, muy fácil. 

Lo único que tuvimos que hacer es bailar sin parar, hasta llegar a ese bendito lugar que es el recuerdo de nuestros años de juventud. 


Buscamos el mejor lugar posible para que todos los dioses de la música de los 70 y 80 (desde Raphael a Dire Straits, pasando por Gloria Gaynor o Boney M.) quisieran venir.

Fue la Peña de la Giraldilla el lugar elegido, gracias a su presidente Pepe Ibáñez, una persona con la que los carmonenses hemos aprendido que la mejor forma de hacer cualquier cosa es abriéndose a los demás. No ha podido haber una elección más sabia para celebrar el 75 aniversario de esta señera peña.

Con “El tiempo vuela”, de los Pekenikes, de fondo, Antonio Daza nos llevó de la mano con sus hermosas, y bien hiladas palabras, a revivir nuestra adolescencia.

Horacio, por boca de Antonio, nos recordó en el guateque que “Si Tempos Fugit, Carpe Die”, es decir, que “Si el tiempo vuela vive el día”

Siguió Antonio diciéndonos que entre los componentes necesarios para aquellos guateques estábamos los chicos, o trogloditas hambrientos, que solíamos hacer comentarios como “esta noche me doy el lote seguro”, o por el contrario, “no me he comido una rosca”.

Y al otro lado, siguió avivándonos Antonio la nostalgia, la “resistencia”, es decir, las chicas que parecían que no tenían codos, el brazo de una pieza, evitando el baile que se aproximaran los chicos, y que también decían  alguna frase culinaria como “ Se cree ese que yo voy a ser segundo plato”.



Esta Tertulia de “Comer, beber y hablar”, os da las gracias, desde los pies cansados de tanto bailar, y  desde el corazón alegre por compartir con tantos amigos uno de esos imprescindibles “ratitos” que son la sal de la vida. Nos volveremos a encontrar seguro. 


Manolo Martínez

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viernes, octubre 07, 2022

UNA CERVEZA BIEN FRÍA


“La vida no es tan difícil de llevar. Hay que dormir a la hora de dormir, hay que comer y beber a la hora de comer y de beber, hay que pasear cuando hay que pasear, mirar la mar y el cielo cuando hay que mirarlos, y hacerlo todo, como cuando se es joven”. 

Así hablaba la tía Gala, un personaje de Garci, mientras se fumaba un puro mirando al mar.

Aún así, sólo nos ponemos las pilas cuando le vemos las orejas al lobo, cuando, mientras los cabellos se visten de plata, los riñones se nos llenan de piedras, la sangre de azúcar y los pies de plomo.

Es entonces, cuando la segunda lectura nos lanza el salvavidas, porque la misma plata que nos blanquea el cabello es la que nos templa el ánimo, igual que el excedente de azúcar en sangre se debe a que con los años nos volvemos más dulces, tiernos y tolerantes.

¿Y las piedras? Con ellas construímos los caminos, y a ciertas edades hemos andado tantos, que empezamos a buscar posada, sosiego y pucheros.

En fin, a estas alturas toca observar, escuchar y estirar el corazón hasta tocar el futuro de los hijos con la punta de los dedos, poco más, si acaso una cerveza bien fría, y bailar. 


Manolo Martínez

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domingo, octubre 02, 2022

THE QUESTION IS: ¿CUÁNDO COÑO SACO LA ROPA DE INVIERNO?

Con septiembre cerrando la puerta y un día inesperado, pero maravilloso, de agua y fresquito, uno festejaba ya empezar a sacar las cuasimaletas que venden los chinos para guardar las ropas por estaciones. 

Pero, no me había acabado de echar la manga de la camisa de manga larga, cuando una gotita de sudor empezó a resbalarse por mi espalda. 

¿Qué es esto?, me pregunté, y antes de volver a remangarme la manga de la camisa de manga larga, como el que sube una persiana, escucho al tío del tiempo decir que vuelve, que a casa vuelve…, que no se ha ido el caló. 

Empecé a decirle de todo al meteorólogo de los cojones, cosas que no se pueden escribir aquí, y entonces me acordé de mi abuela cuando insultaba al presentador del telediario cada vez que éste daba una noticia mala, como si el pobre hombre tuviera el culpa de la mala nueva. 

Así que ustedes me dirán ¿qué coño hacemos con las sábanas de pelito, el lobo marino o la trenka, el paraguas, las botas de goma para la lluvia, los calcetines gordos y el pijama de franela? 

Ya hay algún que otro mantecao a la venta, pero, ¿quién se come un mantecao con las chanclas puestas? No pega. Cada cosa tiene su contexto, su ecosistema. 

A uno le apetece masticar los polvorones con sus babuchas de paño mientras escucha a Raphael cantar “El pequeño tamborilero”. 

            Manolo Martínez

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sábado, octubre 01, 2022

4,2,3,1,1,24


Hay muchos que piensan que existe una relación oculta entre los números y las personas. De hecho dicen que tu forma de ser la condiciona el día, la hora y el mes en el que naces. 

Hombre, si así fuera, nos deberíamos poner a “hacer niños” sólo en determinados días, para que sólo nos salieran libras, sagitarios o géminis, según nos convinieran. 

Todo este rollo es para compartir con ustedes 6 números que hace poco cayeron en mis manos: 4, 2, 3, 1, 1 y 24, números que yo, que no soy dado a creer en esas relaciones “ocultas”, confieso que acabaron siendo para mí una fuente inesperada de placer. 

Apúntatelos y utilízalos cada vez que se te tuerza la mañana, o que tengas uno de esos días “tontos” que a veces nos nublan el ánimo.

Fue mi mujer quién me los regaló, y cuando lo hizo, lo primero que pensé es que era la combinación ganadora de la primitiva que alguien le había chivado. 

Pero fue mejor aún. 

El cuatro se refería al número de huevos, el dos a los vasitos de azúcar, el tres a los de harina…, acaba Marifé…, era una receta, la receta del bizcocho que siempre hace mi media naranja cuando nos quiere dar uno de esos cachitos de cielo que salen  de sus manos.

Como ella misma dice, el bizcocho forma ya parte de nuestra familia. En fin, tomen nota y háganlo esta misma tarde, y espero ansioso sus opiniones: 

4 huevos, 2 vasitos de azúcar, 3 vasos de harina, 1 yogurt, 1 vaso de aceite y 24 minutos en el horno cambiará tus sinsabores en un “mil sabores” con forma de bizcocho.

La receta aquí: 

http://conmilsabores.blogspot.com/2012/07/bizcocho-borracho.html  

sábado, septiembre 24, 2022

LOS FILETES EMPANAOS

 Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una. (Voltaire) 

Alguien dijo que, dentro de veinte años, lamentaremos más las cosas que no hicimos que las que sí hicimos. 

Hay que poner patas arriba la rutina, esa que nos lleva, como el Péndulo de Foucault, del trabajo a la cocina y de ésta a los tendederos, para luego empezar a llevar y traer niños a las actividades, que yo no he visto más actividades que tienen ahora los niños, y todas con chófer, no vaya a ser que se “partan” por ir andando a las clases de inglés. 

Haya que buscar un “algo” que te haga hacer cosas diferentes a las habituales, que te de placer y te llene por dentro, como decía Picasso, que libere tus endorfinas para sentirte bien. 

 

Ganarte la vida haciendo algo que nada tiene que ver con lo que habías hecho hasta ahora, conocer gente con otros puntos de vista sobre todo, o cosas tan a la mano como una tarde cualquiera hacerte un par de bocadillos de filetes empanaos e irte al campo.

Porque dónde los filetes empanaos están buenos de verdad es en el campo. 

Sentarte en la hierba, mirar al cielo, mirar a los ojos a tu mujer, que es lo mismo que mirar al cielo, quitarle el papel de orillo a los filetes empanaos, y esconder para el final, esas zurraspillas quemadas que se quedaron en la fiambrera, ¿no es eso la felicidad? 

¿O eres de los que necesitas un coche que no quepa en la calle y tener escriturados a tu nombre más metros cuadrados que nadie? 

Los filetes empanaos en el campo, y en buena compañía, me los puedo comer cualquier día, luego, cualquier día, soy feliz. 

Manolo Martínez

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viernes, septiembre 16, 2022

LAS PUERTAS DEL MUNDO


En estos días que anda uno de vacaciones, y mientras organizo un guateque, he recordado que ahora hace justo mil años, cuando cumplimos trece, que se nos abrieron las puertas del mundo de par en par al atravesar las del Instituto Maese Rodrigo. 

Fue como si Moisés hubiera separado las aguas del mar Rojo para que pasásemos de la edad del pavo a jóvenes que se iban a comer el mundo. Dos besos con lengua después, el mundo nos comió a nosotros, lo cual formaba parte de ese doloroso proceso de hacerse “un hombre”. 

En1977, hacerse un hombre significaba fumar, poner música a revientacaldera, escuchar al profe de filosofía decir cosas que nunca habíamos oído, aprendiendo a dibujar con don Antonio Losa, cabalgar con don Quijote de la mano de don Carlos, o ponernos repelentes con las declinaciones de latín, rosa-rosae. 


El sanctasantórum de los recreos lo regentaba Antonio, el rana, con sus cuñas gigantescas y sus cigarritos a cuenta. Eran los tiempos en que la Alameda se llenaba de calcetines blancos, gomina y andares de Travolta. 

El púlpito musical de aquellos años lo dirigía Juan, el persiana, desde dónde Miguel Bosé cantaba “Linda “ mientras nosotros buscábamos a la nuestra dándole a La Gloria más vueltas que San Pedro. 

Hoy, aquellos adolescentes que escuchaban a Boney M., a los Amaya y su obsesivo “Vete”, o la melosa “Cara de Gitana“ en la pista de coches locos de Mary-Tere, justo al final de la Alameda, somos hombres o medio hombres. 

Hemos pasado del medio siglo, ya hay más velitas de cumple que tarta, y nos hemos convertido en nuestros padres cuando le repetimos cansinamente a nuestros hijos, estudia niño, para que mañana seas un hombre de provecho. 

            Manolo Martínez

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domingo, septiembre 11, 2022

EL PASEÍTO

 

Es costumbre sana del carmonense que, en los días de novena, antes de tomarnos la cerveza con tapa, nos demos un paseíto para ver los cuadros. 

Tan es así, que uno no se siente a gusto si no ha cumplido con esa liturgia de visitar a la Virgen y ver los cuadros antes de tomar la cervecita en los veladores que se desparraman por la plaza de abastos. Le damos de comer al alma, al entendimiento y al cuerpo, por ese orden.

La Delegación municipal de Cultura y Patrimonio del Excmo. Ayuntamiento de Carmona que dirige Ramón Gavira, ha conseguido que este año, el paseíto para ver los cuadros, no sea un “tic cultural”, sino una “condición sine qua non”.



Desde la impagable exposición del Barroco en el Museo, con obras de Tiziano, Murillo o Rubens, hasta la de fotografía de la "Tertulia Café e Imágenes” en la planta baja del mismo Museo,


pasando por la sempiterna exposición de “José Arpa” en los Bajos del Ayuntamiento, que este año celebra su 75 aniversario, sin olvidarnos de la obligada visita a la Casa de la Cultura en la que pueden verse dos recopilaciones.


 Una colgada en las paredes de su hermoso patio columnado, de José Osorio, un reconocido profesional de Carmona, que nos ha sorprendido a todos con más de una docena de cuadros realizados en taracea,


y una recopilación en la planta alta de la misma Casa de la Cultura, dónde exponen artistas locales como Mariela Bascón, Juan Manuel Ceballos, Dani Due, o María Dolores Burgos.

Permítanme que haga hincapié en un trabajo de esta última, María Dolores Burgos, una reproducción del Guernica en Patchwork absolutamente deliciosa.


Construír la tristeza del tema tratado en el cuadro, a base de tonos azules y telas vaqueras, consigue un efecto maravillosamente contradictorio que fluctúa entre el desasosiego y la esperanza. Está ejecutado con tan buen gusto que consigue lo que persigue, emocionar.




Este año no dejen ustedes de dar este paseíto cualquier día durante las fiestas patronales, se alegrarán. 

  Manolo Martínez

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jueves, septiembre 08, 2022

TENGO UN MOÑITO DEL COLOR DEL VESTIDO DE LA VIRGEN DE GRACIA


Tuve un compañero en mi antiguo trabajo al pie del Anfiteatro Romano, José Manuel Acal, que cantaba unas sevillanas que decían: “Yo tengo un moñíto del color del vestido de mi Virgen de Gracia...” 

Le recuerdo silvándola, y tarareándola, mientras los dos tecleábamos el ordenador al ritmo de retenciones, ivas y otras bagatelas contables. 

Aquellas sevillanas me traen a la memoria a Pepe Alcalá, el dependiente del Bazar Carmonés en la calle Prim, vendiendo esos moñitos en la efímera tienda que se improvisa cada año en el Patio de los Naranjos de Santa María. 

Curiosamente, hace poco, en una revisión médica, vi uno de esos moñitos prendido en la bata de la oftalmóloga que me atendió, quién,  al preguntarle por él, me dijo que se lo había regalado una paciente de Carmona en señal de gratitud por la buena atención recibida. Desde entonces, me confesó, no se lo había quitado de su uniforme de trabajo. 

Hoy, que ya no está José Manuel, ni Pepe Alcalá, y que yo he renunciado a seguir tecleando números dónde mi compañero tarareaba aquellas sevillanas, compruebo que, a pesar de que todo muda, como decía Heráclito, el moñito sigue entre nosotros, inalterable, ajeno a las circunstancias, y de un lado para otro. 

En la camisa de los niños que suben a la novena de las seis de la tarde, en el vestido de las abuelas que no faltan a la de las nueve de la noche, cogida a la bata de una médica que ni siquiera es de Carmona, o delante de las fotos de los seres queridos que ya se fueron. 

Eso sí, invariablemente sigue siendo del color del vestido que lleve ese año la Virgen de Gracia.


Manolo Martínez

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