CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


lunes, septiembre 21, 2026

ABUELOS


Son niñeros de cinco estrellas, sin horario, seguro ni sueldo. No hay otra patronal que pueda con los nietos, ni sindicato que les acoja. Exigentes con su nómina diaria de caramelos, menguada por retenciones por travesuras acumuladas.

Esa institutriz impagable, que es la curiosidad, lleva en volandas y a tirones al abuelo paciente, y cómplice, de esos vendedores de besos que mercadean con los sentimientos. 

¿Cuánto vale un abrazo?

Miel en la mirada, canela en la palabra y limón en la intención: estrategas de primera división.

Abuelos y nietos toman el sol a sorbitos en las tardes otoñales, luego, acuden a los oráculos kiosqueros para escuchar un infinito menú de chucherías. Y es justo allí donde gestionan su futuro más inmediato: unas estampitas por un beso, el chupa-chups gigante vale un abrazo, ... "pero ni se te ocurra decírselo a la abuela".

Y cuando la luna se cubre con su gorra de plata para capitanear la noche, la actividad frenética comienza su éxodo por una largo camino de bostezos.

Pegados a la cama, contemplándolos, meditamos sobre el bien y el mal, su futuro… y en esa indecisión luminosa de la penumbra nos hacemos conscientes de aquello que escribió Antonio Gala: “cuando el mismo Dios se sorprende de haber urdido algo tan hermoso como el amor “.

Manolo Martínez

sábado, septiembre 19, 2026

CARMONA A LAS CLARITAS DEL DÍA


El sol se despereza estirando sus rayos hasta tocar el Corbones por un lado y el Picacho por el otro, encendiendo la vega a las claritas del día. 


Mientras tanto, en el pueblo, Chari te lía los buenos días en un cartucho de papel de estraza lleno de calentitos, y uno piensa que, a pesar de los telediarios, vivir es hermoso sólo con ver salir el sol cada mañana y mojar los churros, de la Bella, en un café con leche de la Bodeguita.

Que bella está Carmona a las claritas del día.

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651 

lunes, septiembre 07, 2026

LA NOVENA

Fotografía: Ramón Rodríguez

Con las últimas calores abre la boca septiembre para comer algodón dulce en la Plaza de Arriba, mientras Carmona sube a santiguarse, rezarle y cantarle durante nueve días, y nueve noches, a su  Virgen de Gracia. 

Lo hace en Santa María, porque hay lugares que están cosidos a nosotros como los hijos a las madres. 

Santa María es uno de ellos porque allí decidieron nuestros padres bautizarnos, nosotros elegimos casarnos y, por último, enterrar a los nuestros.  

De cuando en cuando, la vida toma derroteros que nos hace preguntarnos esto, aquello o lo de más allá, y la respuesta no está en el aire, como cantaba Bob Dylan, está en el silencio, en el recogimiento, en la soledad que necesitamos para callarnos si queremos escucharnos.

                                                                         Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, septiembre 05, 2026

GRACIA

Mientras septiembre pone de patitas en la calle al verano, los carmonenses, nos sacamos los miedos del corazón convirtiéndolos en peticiones que bajan hasta la ermita, a pie, a caballo, o en carrozas adornadas con flores de papel, el primer domingo del noveno mes. 

Allá abajo, a orillas de su Vega, Carmona reza, canta y baila por sevillanas, mientras el olor a sardinas asadas viste el aire que respiran los romeros, quienes, cosidos a un moñito de su patrona, canjean sus preocupaciones por esperanzas al módico precio de una promesa.

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, agosto 29, 2026

MERCARANA

 
Hace unos días estuve tomando una cerveza con un antiguo compañero de bachillerato que se fue de Carmona hace ya cuarenta años. 

Después de mirarnos de arriba abajo, y tantear quién había perdido más pelo y ganado más barriga, lo primero que me dijo Andrés fue: 

— Macho, Manu, ¡qué bien le ha ido al Rana! 

— ¿Al Rana?  —le pregunté yo sin saber de qué hablaba— 

— Sí hombre, Antonio…, el rana, aquel  que nos vendía los ducados de uno en uno, y las cuñas de chocolate de dos en dos en aquella tabernilla dónde nos escondíamos cuando no íbamos a clases de latín con la “Puella”. 

No tuvo que darme más detalles para intuir por dónde iba mi amigo, quién, al pasar junto al Instituto Maese Rodrigo comprobó, desconcertado, que en el mismo lugar que antes estaba el Ventorrillo del Rana hoy se erguía un Mercadona. 

No, Andrés, ese Mercadona no es de Antonio, ojalá, pero, ¿sabes?, deseando estoy que lo abran para pasearme por sus pasillos, cerrar los ojos y coger aire y recordar, porque estoy seguro de que El Rana sigue por allí, al lado de los cereales integrales, dando consejos a los muchachos sobre a qué chavala arrimarse, o sentado encima de uno de los mostradores asomándose al exterior, echado sobre un codo como acostumbraba a hacer. 

Entre los cachivaches del alma, aquellas conversaciones haciendo ceritos de humo con el cigarro,  y la más fea de la clase que se restregaba como un gato al primero que la mirase, mientras los demás nos secábamos la boca con la manga tras el primer buche de cerveza, antes de escupir una risa al ver la cara del asediado.                                                 

                                                                   Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, agosto 22, 2026

TABERNÍCOLAS

Cada vez que viajo a mi infancia los recuerdos saltan en mi cabeza con las ganas de un niño de cinco años. 

            Se abren de par en par aquellas tabernas oliendo a calamares fritos, adobo, vino embarrilado y el humo de los celtas sin boquilla. 

            Cada uno de esos olores va de la mano de una imagen: la oreja con tiza del tabernero, las dos palmadas que daba mi padre para avisar al camarero, y una minifalda con piernas que vaciaba las barras para llenar las puertas de las tabernas. 

La banda sonora de aquellos bares se mecía entre los quejíos de Antonio Mairena y los gorgoritos de Pepe Marchena, o Valderrama, que durante toda la jornada salían de una radio con dos dedos de pringue procedente de la sempiterna columna de humo que se escapaba de la cocina. 

                        

El Mesón de la Reja era una de aquellas tabernas, hoy reconvertida en templo de los rollitos de primavera, pero antaño centro neurálgico de la vida agroganadera de Carmona. 

            Allí, los correores, (los primeros brookers), quedaban a diario y hacían dinero con las alzas y bajas de la arroba de los cochinos, del kilo de ternera o de la fanega de tierra. 

            En aquel mesón surgían los tratos, que eran operaciones firmadas con un apretón de manos, y en las que el dinero (que hoy destinamos a los notarios) entonces se empleaba para pagar las manzanillas y los riñones al jerez, que como nadie guisaba la mujer de Manolo, y con los que se rubricaban aquellos contratos sin papeles. 

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

viernes, agosto 21, 2026

LA PAPOCHA


A eso de las cinco de la tarde, cuando llegaba del colegio, mi madre me esperaba en la cocina. Siempre estaba en la cocina. Es como si viviera en ella. Como si la cocina fuera su casa dentro de nuestra propia casa. 

Cuando me veía entrar ya tenía cortada por la mitad la pieza de pan, y mientras yo me sentaba en el sofá y encendía la tele, la miraba de reojo viendo como sacaba a pellizcos el migajón, dejándole la barriga hueca al medio bollo. 

Luego, cogía la aceitera y vertía con esmero el zumo de aceituna sobre la oquedad formando un pequeño laguito color oro viejo en el fondo del bendito pan. Con tres dedos, mi madre viajaba desde el azucarero hasta el hueco del pan que sostenía con la otra mano. 

Los tres dedos daban vueltas sobre el agujero del pan como nubes, descargando una lluvia de azúcar sobre la balsa de aceite.

Por último, tapaba el aceite, el azúcar y el agujero con el mismo migajón que antes le había quitado, empaparruchándolo con los dos alimentos. 

Aún conservo en la boca de mi memoria aquel sabor simple pero único.

Debajo de aquel migajón, aún viven mis días de niño, y en ellos,  empaparruchados de azúcar y aceite, están los libros recién forrados en septiembre, dos bolas de cristal y una de barro, un flequillo cuadrado, las películas de miedo del domingo por la noche y la sirena voceando que empezaba el recreo. 

Manolo Martínez

domingo, agosto 16, 2026

Los mejores años (9ª tertulia de COMER, BEBER Y HABLAR)




Anoche pusimos el cartel de NO HAY ENTRADAS. El Molino estuvo "hasta la bandera" Gracias a todos

 Dicen los nostálgicos que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero yo no comparto esa afirmación. No hay mejor tiempo que el presente. El presente es el único que nos permite recordar el pasado, ilusionarnos con el futuro y, sobre todo, vivir el ahora. No es nostalgia recordar el hígado con tomate del Bar Goya,  el huevo a la bechamel de Gamero, las baladas de Los Pecos, los bailes lentos en las noches de verano de La Gloria, o los calcetines blancos para pasear por la Alameda. El recuerdo es la magia de devolver al presente todo aquello que nos llenaba la adolescencia. Escuchar a los Bee Gees mientras te tomabas el último cubata en el Flodi de los hermanos Tarra, o hacer equilibrios en las sillas del bar La Herradura para tomarte una jarra de cerveza con chochitos o pescada frita. Buscar en la memoria es un lujo y un culto a la vida, es decir a voces: ¡que nos quiten lo bailao! Gracias a todos los profesores de la noche de una juventud sana. Gracias a Juan el del Mesa, a Juan y Pérez, de la Gloria,  a Miguel, el del Loro, a Aguilar del Cuervo, a los hermanos Troncoso, a Luís, el Alcaldito de la Peña Sevillista, a Gamero, a Pura la que vendía cigarros More al lado de Paco Vago, al Tomatera que nos vendía fortunas sueltos al lado del Resbalón, y por encima de todo, gracias a todos los amig@s que en aquellos años no tenían más cojones que escucharnos por que aún no se había inventado el wassap, nilos móviles, ni los mp3, todavía tenían, a Dios gracias, sólo orejas para escuchar a los camaradas.




 Gracias a Juan Sánchez, Manolo Pérez que nos llevaron a LA GLORIA en nuestra juventud, y a Juan del Mesa que nos aguantaba todos los días, y a Miguel Millán del Loro que nos alegraba las noches y a Luis de la Peña Sevillista, un amigo.
Un honor tener a amigos como Jose María Jiménez (Matute) en la tertulia. Espero que se haga tertuliano fijo, como Antonio Rivero. Espero lo mismo de Mari Carmen, su mujer, un encanto de persona.
Mis amigos de toda la vida, Bautista, José Castejón y señora, Maria de Gracia Díaz Berrios...el marido...el marido, mi amigo Luis, se fue a hacer pis y no salió en la foto.






Los postres fueron casi mejor que la tertulia.
GRACIAS A TODOS, UNA NOCHE PARA REPETIR

sábado, agosto 15, 2026

LA CHICHARRA


 Toda la vida de Dios un bicho del campo, la chicharra, nos ha “cantao” la caló que vajacé. 

Que no venga ahora interné cargándose el pegote prediciéndonos los grados que vamos a sufrir el 30 de agosto a las cinco de la tarde. ¡mucha caló!, mira que los cojones. Andaqué… 

Y es que no hay nada más exacto que el deseo carnal, porque, cuando la chicharra canta hasta reventá, pasando ya de los treinta grados, lo que realmente hace es atraer a las hembras y marcar territorio, lo mismo que hacían Alfredo Landa, Manolo Escobar o Pajares y Esteso, llamar la atención, decir “chiquilla aquí estoy yo”, “Tómame o déjame” como cantaba Mocedades. 

A esos cantes, con los que estos animalitos nos anuncian que nos vamos a achicharrar, los científicos, en su empeño por bautizar a las cosas del mundo con nombres raros, les llaman estridulación. 

Así que si quieren “callar” al más sobrado del tercio cuando saca su iPhone de última generación para detallaros los grados exactos que tendremos en Nochebuena, díganles sin rubor alguno: 

— Según las últimas estridulaciones de mi chicharra un grado menos de lo que dice tu telefonito...

...y santas pascuas.

                                                                          Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

jueves, agosto 13, 2026

EL CUADRO TORCIDO

Hace unos años, cuando yo entré  en una curva sin señalizar de mi vida, mi mejor amiga me invitó a cenar en su casa. 

Nada más entrar en su apartamento me llamó la atención un enorme cuadro que presidía la subida de la escalera, no por el lienzo per se, sino porque estaba mal colgado. 

Estaba de lado, de tal manera que, para averiguar lo que allí había dibujado, tenías que torcer la cabeza, como un perrillo cuando quiere dar pena. 

      Cuando le pregunté por qué lo había colgado así, me dijo que aquel grabado le encantaba, pero no cabía en el testero en su posición correcta, así que lo puso en vertical. Tenía claro que lo importante era disfrutar de la escena.      

              

       Ese cuadro está hoy en mi casa. Se lo pedí a mi amiga y me lo regaló.

     Está mal colgado, torcido, y no es que no tenga sitio en mi pared, que lo tengo, pero perdería su alma, porque lo que veo, cada vez que lo miro, incluso antes que el cuadro, es la conversación que mantuve sobre los torcimientos de los días y sobre la importancia de adaptarse a las circunstancias, a los tiempos y a la pared que tengamos para colgar los  deseos, aunque no se cumplan. 

      Es curioso, aquella amiga comparte hoy su vida conmigo, y a los dos nos gusta mirar, en silencio, el cuadro torcido.

          Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

miércoles, agosto 12, 2026

LA CARMONA de NUESTROS PADRES, SERÁ LA CARMONA de NUESTROS HIJOS

 

Los chorreones de sol le caen a Carmona por su frente de piedra al atardecer. 

Al contemplar ese momento, uno se siente orgulloso de haber nacido entre este puñado de rocas que se van ordenando, según la necesidad, en calles por las que pasear, plazas para sentarse a pensar, o iglesias en las que rezar. 

Los dedos de la ciudad, sus torres, descorren los visillos del cielo cuando suenan sus campanas: tlan, tlan, tlan.., mientras las nubes enrojecen sus mofletes de algodón anunciando la noche. 

Entonces, uno se llena los pulmones de Carmona cuando la respira con los ojos, a sabiendas de que nuestros hijos seguirán viéndola cuando nosotros no estemos, igual que ahora la disfrutamos quienes la habitamos, como ya hicieron aquellos que nos dejaron.  

Texto de Manolo Martínez

                                          Fotografía de Antonio Gavira Ramírez                                               

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

  

domingo, agosto 09, 2026

LA ZANAHORIA


Las noches de verano nos requetepeinábamos con agua y peine hasta dejar la raya dibujada en nuestra cabeza. 

La primera cerveza caía en cualquier peña, bética o sevillista, porque en ellas nos cundía más el poco dinero que manejábamos entonces. 

Luego ahuecábamos las manos y encendíamos un ducado, tras frotar la cerilla con la caja. Chupetón del diez y a echar humo como el Carmonilla. 

— Psss…Psss…allí vienen ya —nos avisaba siempre Pepillo, que era el más…eso — 

Lo único que nos quedaba para rematar bien la noche era bailar medioquè el rocanrol delante de aquellas niñas, sin hacernos un nudo con los pies como la última vez. 

Que fácil era vivir entonces. Pero llegó el destino, como un disparo, que diría  Blanco Garza, y nos puso la zanahoria delante del hocico. 

Por el camino las piedras de todos los caminos: el acné, los logaritmos, las nóminas, la incertidumbre del vivir, hasta que por fin entiendes, casi siempre tarde, que la madre del cordero es ser, no tener, y, sin embargo, te has dejado las tiras del pellejo intentando tener y olvidándote el ser. 

¿Y la zanahoria? Ya no vemos la zanahoria. Volvemos a ser libres. 

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

sábado, agosto 08, 2026

DESVARIANDO CON LAS CALORES

Los niños, cuando están cansados, se retiran el flequillo sudado de su frente, y sólo con ese gesto descansan. Los mayores, como ya no tenemos flequillo, cargamos las pilas andando, como si tuviéramos una dinamo en los pies que nos alumbra el camino cuando estamos desnortaos. 

 

Y mientras andamos desandamos, hasta nuestros primeros recuerdos de cómo obteníamos lo que queríamos: 

¿La chupa? La conseguíamos llorando. 

¿Los cigarros? Se lo comprábamos a Tomatera, de uno en uno, en el puestecillo que tenía más pabajo del Resbalón. 

¿Los primeros besos? De la que se dejaba, que casi nunca era la que nos gustaba. 

En fín…¡qué calor más grande!


Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, agosto 01, 2026

HE VUELTO


Ha vuelto. Y se nota. Viene llena de ideas y de rizos, como siempre, y debajo de ambos, su carta de presentación: su espléndida y perenne sonrisa. 

Ha vuelto para regalarnos uno de los mejores espacios de Carmona a la hora de compartir un ratito, entendiendo por ratito esos cachitos de tiempo que hacen que la vida sea mejor (por eso ha renombrado al hermoso rincón como “Vida Moments”, antiguo Karma). 


Ha vuelto para abrirnos los días de par en par con unos espléndidos desayunos, de hecho ha bautizado a uno de ellos como “HE VUELTO” (Pan de pueblo, jamón ibérico y huevos revueltos con queso), es decir, con cosas de verdad, auténticas, como es Yoli. 

Ha vuelto Yoli, y le íbamos a decir “bienvenida”, pero la verdá es que todos pensamos que lo certero es decir “bien hallados”. 

Buen camino Yoli, te acompañaremos en él para “comer, beber y hablar” en ese hermoso espacio.

                                                                      Manolo MartíneZ

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"




domingo, julio 26, 2026

LOS PECES DE LA ALAMEDA

 

Me gusta cerrar los ojos y ver aquellos peces rojos que nadaban en el pilón de la casa junto al cine, en la Alameda. 

Era verano, y los padres nos llevaban al cine Rialto, un cine sin techo y sembrado de sillas de hierro. 

Por aquella enorme pared blanqueada, la pantalla, se paseaban, como salamanquesas, Manolo Escobar, Gracita Morales y Antonio Garisa. Luego, llenos de pipas y de risas, volvíamos a casa, pero antes, la paraíta. 

Nos soltábamos de la mano de mamá y corríamos para agarrarnos a la reja que separaba, y separa, el pilón de los peces rojos que salían a comerse las bolitas del pan sobrante del bocadillo que le tirábamos al estanque. 


Pero, apenas nos daba tiempo, porque nuestras madres-vigías, nos perseguían y amenazaban: 

—¡Ven acá pacá, Manolito! ¡Como te coja tevá cagá! 

…y mientras tus pies andaban hacia delante, juntos a los de mamá, que te remolcaba del brazo, tu cabeza giraba hacía atrás como la de la niña del exorcista, buscando ver, por última vez, el último pez. 

Cuando mis hijos eran chicos me empeñaba en mostrarles aquel pilón en el que flotaban mis recuerdos como las pelotitas de pan que, ahora, se tragaban los años con su desdentada boca. 



Sin embargo, mis herederos, lejos de hacerles una fiesta a los descendientes de aquellos peces que escuchaban cantar a Manolo Escobar, arrugaban su frente para decirme que querían irse. Normal, si hasta los peces les hemos metido en sus cuartos, dentro de lujosos acuarios. Tan malo es lo mucho como lo poco, me decía mi padre.    

Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

sábado, julio 11, 2026

EL PUNTO DE VISTA

Hace nada nos dimos cuenta mi mujer y yo que teníamos exactamente la misma edad que tenían nuestros padres cuando nos casamos y nos preguntamos ¿qué hacían nuestros padres con la edad que nosotros tenemos ahora?

Pues hablaban. Hablaban muchísimo. Hablaban sobre las cosas simples que visten los días: el precio de la fruta, el tiempo que hará, si el geranio que les regaló la vecina agarró o se secó… o si sacarían ya la ropa de verano para guardar la de invierno. 

Un calco de lo que ahora hacemos nosotros. 

Otra cosa que hacían nuestros padres es quedarse dormidos viendo la tele. En concreto, mi padre, antes de dormirse siempre le decía a mi madre: 

—Mary, quita a esos tíos pegando voces y pon a los bichos. 

Los tíos pegando voces eran los debates sobre cualquier tema y los bichos eran los documentales sobre animales de la 2. Y claro, ver al oso andando por la montaña era mejor que una tila.

Como ha cambiado el cuento, aún siendo la misma película, los mismos actores y la misma historia: padres, hijos y el paso de los años. 

Mi madre, cuando tenía la edad que yo tengo ahora, se vistió de madrina para llevarme al altar, y yo, con la edad que tenía mi madre cuando me llevó al altar, como no me vista de lagarterana… 

Ahora cambiamos el PUNTO DE VISTA. Ahora los guionistas son los hijos. Luego la historia depende más del que te la cuente, que la historia en sí misma.


Manolo Martínez

domingo, julio 05, 2026

ANTES, TODO ESTO ERA CAMPO

¿Quién no ha oído decir a sus mayores aquello de: “Antes, todo esto era campo”. 

Dicen, que la luz de la luna tarde un segundo en llegar a nosotros, y la del sol ocho minutos. 

Y ahí está la trampa, porque, según esto, el presente no existe, ya que, cuando nosotros estamos percibiendo una imagen, esa escena ya ha pasado. 

En fin, puede que ahí esté el meollo, el motivo por el que nuestros abuelos sigan viendo campo dónde ahora hay cualquier otra cosa menos campo. 

Y puede, sólo puede que algo parecido nos pase con los amarres afectivos a otras personas a las que, aunque ya no están en nuestras vidas, seguimos viendo y escuchando en otr@s andobas. 

“Antes, todo esto era campo” es casi un “déjà vu”, o mejor aún, la imperiosa necesidad de vocear que las cosas no siempre fueron así. 

“Es que...antes, todo esto era campo”

Sí, abuelo, sí…, pero ya no. ¿Qué hacemos?

            Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

sábado, julio 04, 2026

¡ VIVAN LOS NOVIOS !

Delante de dos cervezas, y con dos cigarros paseando de la boca a la mano, empezamos hace diez años, Pablo, el de Lolita Fusión, y yo, una conversación, que aún hoy no hemos acabado.

Le conocí en un momento difícil de mi vida, y aquel chaval, que podría ser mi hijo por su edad, me escuchó, y abrió de par en par el capote de su sonrisa, hasta templarme. 

Hoy se casa aquel muchacho, hoy se casa un hombre bueno. Alguien que habla de su familia como si no hubiera nada más en el mundo. Alguien que se viste, para sudar delante de los fogones, con su chaqueta de chef y su risa fácil, ambas blancas, como sus intenciones, como su corazón salesiano. 

Alguien que trabaja, da oportunidades, y bromea con los suyos, mientras se asoma feliz por la ventanilla que da a la barra para saludar a cuántos nos acercamos a su maravilloso restaurante. 

Te deseamos Pablo, te deseo, que los vientos del matrimonio te sean  propicios, que, con la misma maestría con la que meneas pimientos y tomates en tus sartenes, remuevas abrazos y quereres con la que hoy empiezas la que será, sin duda, tu mejor receta, en la que deberás brasear, pochar, saltear, blanquear, reducir, hornear, y finalmente emplatar con todo el amor con el que te enseñaron tu abuela Natividad y tu madre Cari. 

Y el único consejo que puede darte un viejo: cuidaros, cuidaros, cuidaros. 

¡ VIVAN LOS NOVIOS !

            Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651

domingo, junio 28, 2026

EL TIEMPO AMARILLO

Hace unos días, mientras paseábamos mi mujer y yo por el  balcón de Carmona, el parque del Almendral, vimos a tres abuelos sentados en los asientos de piedra charlando mientras miraban las nubes. 

Coincidimos en lo soberbios e ignorantes que somos de jóvenes, cuando creemos que nunca seremos viejos. 


Por curarme el alma, nada más llegar a casa, cogí la caja de galletas en la que no hay galletas, sino fotografías. Me gusta guardar las fotos más viejas en aquellas latas, como hacían nuestras abuelas.

Removí la caja antes de abrirla, para que se arrebujara el tiempo allí dentro. Me divierte sacar, sin orden alguno, distintos momentos de mi vida cada vez que abro el pasado.

Y aunque me arruga el ánimo comprobar que cincuenta años caben en tan poco espacio, también me hace gracia repasar mi vida en un santiamén.

Saco mi biografía a puñados de aquella caja. Junto a una fotografía en la que estoy con mi madre un día de campo siendo aún niño,  hay otra en la que aparezco en mi primer trabajo, y entre ambas, mi primera foto de recién casado.

Esta es la vida, un relámpago, una caja de galletas llena de fotografías que se arrebujan entre sí. 

Como esta última, en la azotea de mis padres, desde la que adivino el paso del tiempo cuando observo las dos espadañas, la vieja y la novicia, de la iglesia de San Francisco, como un calco de cómo pasan los años también para nosotros.

Y es que todo ha pasado tan deprisa que no me he dado cuenta de que el tiempo se ha puesto, también para mi, amarillo, como decía Miguel Hernández: 

“Pero yo sé que algún día

se pondrá el tiempo amarillo

sobre mi fotografía"

    Manolo Martínez

Hazte seguidor, aquí abajo, de mi Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"

https://www.facebook.com/Comer-Beber-y-Hablar-1630331003941651 

sábado, junio 27, 2026

Aquella novia que veía las puertas chicas


Docena y media de cervezas para aliviar las calores me han traído el recuerdo de un amor adolescente que duró justo lo que dura un verano. Era guapa, y pija, tanto que tenía una amiga cuya condición "sine qua non" para dejarse querer es que el elegido en cuestión vistiera pantalones de color rojo (vestimenta oficial en los ochentas de los "borjamaris") 

Aquella novieta me dijo un día que la puerta de mi casa era "mu chica". A mí me chocó que calificara de reducida una puerta por la que entraban a diario mis padres, mis hermanos, yo, mis dos abuelas, alguna vecina y no sé cuántos amigos. No pasábamos todos a la vez, obviamente, y aún así  negué que aquella fuera mi casa como San Pedro negó a Jesús, tres veces. 

— ¿Chica la puerta de mi casa? Te habrás equivocado guapetona, esa no era mi casa. Por la puerta de mi casa entran caballos haciendo el paso español. 

Hoy, más viejo, que no más sabio, entiendo que la estrechez no estaba en la puerta sino en mi cándida cabeza adolescente. 

Por los pantalones "coloraos" no pasé, me daba igual lo que pensara su amiga, pero lo hice casi peor, me embutí unos amarillos, como los de Miguel Bosé cuando cantaba "Don diablo se ha escapado...", y una tarde de domingo me lucí con ellos por la calle principal del pueblo. 

Iba yo "pa chillarme", tanto que escuché a mi paso decir a un vecino:  

         —  Niño, ¿tu padre te ha visto?    

                                        Manolo Martínez

quizas te interese

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...