CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


viernes, junio 06, 2025

MANUEL MAYO LEÓN presentó su libro "CHILE ERES TÚ" en BUCKS (Tertulia 68 de "Comer, beber y hablar")

La pasada semana tuvo lugar, en la librería Buks, la tertulia 68 de “Comer, Beber y Hablar”, 

Gracias a María Dolores Burgos, y a sus hijos, Miguel y Manuel Chamorro Burgos, que me regalaron conocer a Manuel Mayo León, un joven sevillano que tras su estancia en Chile ampliando sus estudios de Física, tradujo su experiencia personal, de amor/desamor, a un brillante texto que dio lugar a su primer libro: “Chile eres tú”. 


A pesar de la calurosa tarde, el encuentro dio lugar a una amenísima, y enriquecedora charla con el autor, quien fue revelándonos el porqué de aquella inmersión en el mundo de las letras desde su profesión de Físico. 


Manuel se nos abrió en canal a lo largo de la tertulia desmenuzándonos cada metáfora, cada figura literaria, su sentir y, finalmente, su catarsis personal que le llevó desde el desgarro al sosiego a través del hermoso arte de la escritura, que llega a ser terapéutica para él, dejándonos hermosas reflexiones como: 

¿Hasta que punto un beso es menos fiel que un pensamiento?,

“Si existiera Dios, él me crearía 1000 veces, pero como no existe, es mi labor crearme cada día.”, 

No te conozco, pero siento que no existe una vida en la que no sea consciente de que existes. 

El quizá y el silencio cuchichean jactándose de mi desgracia. 

Ahora que me encuentro en construcción, me siento roto, más el infierno de tu fría piel me da fuerzas para afrontar un vuelo con destino incierto. 

Cuando acabas de leer el libro de Manuel Mayo León, llegas a interiorizar aquel razonamiento que expone que no somos nosotros quienes leemos los libros, sino que son los libros quiénes nos leen a nosotros. 


Sin lugar a dudas, una lectura más que recomendable que puedes adquirir en la librería de José Manuel, Bucks, en la calle Real de Carmona. 

No dejes de leerlo este verano, “Chile, eres tú”, te refrescará el alma. 

Gracias a Manuel, y a toda la familia Mayo León que con tanto cariño trató a nuestra tertulia. Bienvenidos.

Buen verano a todos los tertulianos de "Comer, beber y hablar"

 Volvemos a finales de Septiembre.


Manolo Martínez

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domingo, junio 01, 2025

EL HERMANO MAYOR


Yo no tuve un hermano mayor que me llevara "al caballito" en su espalda, ni que me diera un zasca por nada (sólo para marcar su terreno), o que me mandase por un vaso de agua mientras él veía una peli tendido en el sofá. 

Ahora que lo pienso todo esto me suena un montón, como un "déjà vu"... pues, claro, es que yo he sido el hermano mayor. Y lo he sido sin presentarme a ninguna elección, por la cara.

Lo que más pesa es tener la sensación de no cumplir lo que, ahora de mayor, le compete a un hermano mayor, dar templanza, buenos consejos, ser el referente, estar ahí.

Y eso sí que tira del cuello cuando tienes la sensación de que no cumples esa misión. ¿Quién me mandaría a mí nacer el primero?

Yo hubiera querido ser el segundo, o el tercero, aunque fuera yo el que recibiera el sopapo de los celos por el destronamiento, aunque tuviera que levantarme siempre yo para llevar el vaso de agua, haría lo que fuera por poder arreguincharme a la espalda del casi siempre egoísta hermano mayor.

              Manolo Martínez                  

sábado, mayo 31, 2025

COMO MORIR EN UNA COMUNIÓN POR MOR DE LA CORBATA


"Soy experto en batallas. En perderlas. Todas” 

Esto fue lo que dijo Kurosawa en “Los siete samurais”, y así me sentí yo en aquella comunión de tanta caló.

Primero intenté escaquearme, pero perdí la primera batalla porque la madre del niño vestido de almirante era de la familia (o ibas o disgustabas a la familia).

Mi segunda ofensiva fue intentar ir sin el traje temiéndole a los treintaytantos grados largos que marcaba el termómetro, pero de nuevo fracasé. ¿Cómo vas a ir a una celebración tan importante en camisa?

Aún me quedaba un intento, el de no ponerme la corbata porque me parecía inhumano con aquel calor. “Sin corbata, y con traje, parecerás un cantaó”, me dijo mi mujer, que por cierto no llevaba corbata.

Cuando rodeé mi cuello con la corbata (teniendo en cuenta el diámetro alcanzado por éste, por un exceso de rameaos y una falta de ronda norte), al deslizar el nudo hacia arriba para ajustarlo, el final de la corbata se quedó a la altura de mis pezones, hasta el punto de que parecía mi lengua, en vez de mi corbata.

A las cinco de la tarde, con un cubata en la mano, la punta de la corbata cada vez más cerca de mi barbilla, y mis ojos cada vez más fuera de las cuencas, me acerqué al diminuto almirante, eché un vistazo a mi alrededor para asegurarme de que nadie nos miraba, y entonces le di un sopapo con todas mis ganas mientras le decía entre dientes:

    Ésta me la pagas

                                                                   Manolo Martínez

sábado, mayo 24, 2025

LAS PAPAS DEL MOLI


Como motos nos poníamos los chiquillos cuando nos compraban nuestras madres papas del Moli. 

El Moli hacía las mejores papas fritas de Carmona en una orilla de la plaza arriba. 

Rociero y malencarao, Carmelo te despachaba su trabajo en un cartucho de papel de estraza. 

Los ojos del mundo conocen a Carmona a través de la Puerta de Sevilla, la Necrópolis, Santa María y su mar de hierba, la Vega. 

Pero hay otra circunstancia que nos acerca a un lugar, la memoria del paladar, por ella le será fácil acordarse de Carmona a todo el que haya probado las tortas inglesas de Manolo el de la calle Chamorro, los churros de la Bella, el pez de espada de Gamero o las papas fritas del Moli. 

Manolo Martínez

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viernes, mayo 16, 2025

¡ QUE ASCO DE FERIA !

 ¡Que asco de feria!, dicen quiénes no entiende que nos guste meternos cuatro días en un sitio con menos metros cuadrados kun piso de estudiantes, y compartirlo con cien más. 

Cien zopencos que comemos y bebemos al mismo tiempo, que bailamos y tocamos las palmas mientras hablamos a voces sin entendernos. 

¡Que asco de feria!, que te obliga a elegir entre mens sana o corpore sano, a sabiendas de que una mens sana necesita gambas a tutiplén regadas por manzanilla, y que un corpore sano requiere ausencia del tutiplén y beber a buchito envé de a tragantá. 

¡Que asco de feria! nos repiten quienes no dejan que su corazón bombee Tío Pepe o la Guita mientras escuchan al Pali, quiénes no saben reírse de la vida antes de que la vida se ría de ellos. 

¡Que asco de Feria! escupen quiénes no son capaces de embotellar la alegría, ni aprendieron a emplatar cuatro días para que parezcan un bufé. ¡Viva la Feria!

Manolo Martínez

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domingo, mayo 11, 2025

EL ESBARATABAILES



El nota se echaba tanto pachuli que podíamos saber por dónde andaba con solo salir de la caseta y olisquear el aire como los perros.

— Está en Los Tranquilotes —auguraba Pepito, que es el que menos lo tragaba. 

Entonces empezábamos la huída en sentido contrario al de la caseta en la que olíamos/pensábamos que podía estar.

— Aquí no dará con nosotros — decíamos mientras achuchábamos al tercio de niñas que roneábamos para perdernos entre la bulla. 

El esbaratabailes se nos pegaba todas las ferias. Nunca pedía, pero siempre tenía un catavinos vacío en la mano que acercaba al primero que veía con media de manzanilla.

¡Que gañote tenía el hijopu!

Pero ninguno de sus descaros nos importaban realmente. Lo que no podíamos perdonarle era lo guapo que era el cabrón, o eso decía la media docena de pollitas que se le pegaban en cuánto aparecía. Desde ese instante no había nadie más allí.

Si querías acercarte a las flamencas que le cortejaban, tenías que entrarles con una ración de adobo, o media botella de la Guita, mientras pregonabas:

—¿Alguien quiere?

A lo que el esbaratabailes contestaba echando al lado con el codo a las pollitas, y arrimando el vaso vacío de manzanilla, mientras ensartaba con un palillo de madera, que tenía en la otra mano, el adobo más doraíto. 

Aquel bebecharcos no solo era guapo, sino que bailaba las sevillanas como Antonio Canales. Nuestras pretendidas hacían cola para cabriolear con él. 

¡Que ferias nos dió aquel pichabrava!, aquel mindundi relamido con fijata. 

Parece que lo estoy viendo cuando, en cada cruce de la cuarta sevillana, nunca miraba a su pareja, nos miraba a nosotros, cuatro panolis con las manos atestadas de raciones, jarras de cerveza y servilletas, para que no le faltara de nada al cagalindes.

Jaceyá cuarenta años de aquella ignominia, pero todavía, cuando me cruzo al robaperas por la calle, se me arruga la frente y me pega un bocao el estómago, y eso que ya no tiene dónde ponerse el fijata y tiene una barriga así de grande. La madre que me.

                        Manolo Martínez

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sábado, mayo 10, 2025

LA FERIA YA ES DE NUESTROS HIJOS


Mientras veo a mis hijos tomarse una cerveza durante la feria,

noto como se alejan, aunque no salgan de la caseta.

 

Pero, cuando son ellos los que me miran a mí,

con sus bigotes de espuma blanca,

están viendo, sin saberlo, a mi padre.

 

Los mismos miedos, idénticos reproches,

la misma forma de estrujar el limón

para regar los calamares;

y la misma manera de recoger el billete que les doy,

hecho un gurruño, para que no les viera su madre.

 

Es ley de vida, me dicen los amigos, con los años…,

Entonces me veo, hace cuarenta mayos, cometiendo el mismo pecado.

 

Para disimular que la emoción me aprieta más que el nudo de la corbata,

me salgo al patio de la caseta, y lleno los pulmones de aire,

mientras compruebo que allí fuera sigue estando la feria,

y la vida, a la que uno quisiera salir

para volver a llevarlos de nuevo a los cacharritos,

  …antes de que quiten los cacharritos.

 Manolo Martínez

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sábado, mayo 03, 2025

LA ALBERCA

Cuando paso por la calle “El caño” me quedo en modo quieto/parao al llegar a la otrora taberna de “La Alberca”. 

Miro a un lado, miro al otro, y si no viene nadie, pego la oreja a la puerta, por si escucho al pasado. 

Y sí, aún se puede oír el bendito jaleo de aquella antigua taberna. 


Una voz recorre la barra pidiendo “dos cacharros con chochitos”, y otra reclama una caña con “jamón der caná”. 

En el patio, un ganapán tira de la soga hasta sacar, del fondo del pozo, un cubo de lata del que coge el agua a puñados y se la echa a la cara, intentando acallar los diez chatos de vino cagalón, que casi le cierra los ojos, y los cuarenta grados que pregonan las chicharras. 

Bajo la morera, un puñado de parroquianos le parten la boca a reyes, sotas y caballos, estrellándolos contra las mesas de hierro, mientras ganan o pierden la convidá jugando a la ronda. 

Cervezas, papas fritas y chochitos, era el menú del día en aquel templo etílico en el que convivíamos durante el verano: jubilaos, paraos, estudiantes ociosos de bachillerato y algún ganapán. 

Manolo Martínez

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jueves, mayo 01, 2025

EL APAGÓN


 Me cago en dié que lo vamos a conocé tó: 

los teletubbies, el tsumani, el coronavirus, el volcán de la Palma, los TrumPutin…, y el apagón. ¿Qué nos queda? 

No por Dios…, eso no. Prefiero acercarme andando dónde Cristo dió las tres voces. 

El día del apagón sólo llevaba una cosa en la cabeza cuando acabé la peoná: comerme el helao que quedaba en el federico (como decía Miliki) antes de que se derritiese. 

Con la vainilla cayéndome por la comisura de los labios puse los cubiertos en la mesa: cuchara, tenedor, cuchillo y el móvil. No sé para qué puse éste último, porque el “hijoputa” llevaba sin hablarme desde las 12,33. 

Pasé lo que no está en los escritos porque no sabía cómo comunicarme con el mundo. Estuve apampláo casi tres horas, hasta que decidí ponerme a escribir cartas, aquellas cosas que se hacía en la prehistoria para saber de tus seres queridos. La primera se la escribiría a mi mujer.

Cuando rebuscaba en mi escritorio papel y boli, escuché detrás mía: 

— ¿Qué buscas, cariño?

— Algo para escribirte una carta —le dije con naturalidad a la que se casó conmigo.

— ¿Una carta? ¿A mí? El móvil ta dejao "listo de papeles". 

Entonces me di cuenta de que había personas conmigo: mis hijos, mi mujer, los vecinos…, en fin, humanos, como yo, a las que no veía por culpa del “puto amo”: er móvi. 

¡Ay…, que tiempos aquellos en que la gente se desplazaba en burro, se comunicaba en cualquier bujío, alicatándose con chatos de vino, o por cartas, que leían por la noche a luz de una vela! ¿Os acordáis? 

“Espero que os encontréis bien al resibo de la presente, aquí todo bien, a Dios grasia.” 

Postdata: “Ya ha venío la lú. ¿A que no hay cojones de llevarnos tós un mes con velas y darles un escarmiento en el bolsillo, que es dónde les duele?. 

 Manolo Martínez

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domingo, abril 27, 2025

LA IMPORTANCIA DE LAS COSAS

La importancia de las cosas no la determina la propia cosa, sino la circunstancia. Es la magia de la edad, la cándida inocencia y el porqué de lo que hacemos, lo que realmente mide el valor del acto. 

¿Hay algo más importante que hacer un círculo con los dedos índice y pulgar y buscar el sitio exacto por el que pase el chorro de agua que sale del grifo sin que nos salpique una sola gota de agua? 

Pues no cuando eres un niño y estás atrincherado en el cuarto de baño esperando a que se le pase a tu madre el cabreo por una trastada que acabas de hacer. 

¿Y qué intenta ver el niño que mira a través de los rollos de papel higiénico? Un adulto diría, que se ha buscado el mejor telescopio para ver que el mundo está hecho una mierda, pero no es esa la respuesta. La verdad es que ese niño ve todo cuánto quiera ver por ahí, porque así lo marcan las leyes de la bendita infancia dónde todo está a la mano, sólo hace falta querer. 

Hace nada leí en las redes esta reflexión: “Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles. Los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombre débiles crean tiempos difíciles” 

sábado, abril 26, 2025

EL MILAGRO de los PECES y los HELAOS


"Ya está aquí Molina con la vitamina", pregonaba aquel buen hombre por las calles de una Carmona en blanco y negro. Eran los tiempos en que los niños merendábamos pan con chocolate mientras nuestros mayores hacían cola en la feria para ver a Manolita Chen. 

Por las mañanas, Molina nos proveía de pescado, a veces fiado, en aquel maravilloso carro. Luego, por las tardes, cuando mandábamos a dormir la siesta a nuestros padres para que nos dejaran jugar, aparecía de nuevo Molina, pero a esas sigilosas horas del  verano, aquel tri-rueda acarreaba en su interior un milagro. 

Los niños nos subíamos a la rueda chica para observar el extraordinario acontecimiento. Aquel mago se remangaba la camisa por encima del codo para demostrarnos que no había truco. 

Entonces, Molina sacaba de la oscura barriga del carro un artilugio rectangular lleno de helado de vainilla que con oficio vestía con dos galletas. Los más niños nos preguntábamos. ¿pero cómo extrae vainilla de dónde esta mañana sacaba pescaíllas? 

Yo no he visto en toda mi vida un milagro más barato. Por dos reales te convertía Molina el pescao en vainilla. 

Si cierro los ojos, y sintonizo el recuerdo, lo escucho perfectamente: 

¡Niñaaa...ya está aquí Molina con la vitamina! 

...y me rebusco en los bolsillos dos reales, pero que va, sólo tengo cinco euros, hoy día, ni pa pipas.

Manolo Martínez

domingo, abril 20, 2025

LA PISTA DE COCHES LOCOS DE MARY TERE

Con catorce años sólo necesitabas tener, en el ajustado bolsillo de tu Levis Strauss, tres fichas para montarte en los coches locos. Con eso te sentías en el cielo. Eso, y que la chica que te gustaba estuviera aquel día, y a aquella hora, en la pista de coches locos de Mary Tere. 

Y una cosa más: que cuando pusieras tu culo en el skay del coche, empezara a sonar “Vete”, de Los Amaya, ó “Yes sir, I can boogie”, de Baccara. 

Si conseguías reunir en el tiempo esas tres circunstancias: las tres fichas, la canción y la cortejada, acababas husmeando el aire, entre chispazos eléctricos, como un ciervo en celo. 

Eras feliz con ná y meno. 

Pero luego, después de beberte la vida a tragantá, piensas en el deseo de los deseos: estar siempre bien, y esa aspiración es suficiente para refugiarte en la fe del carbonero, la que no precisa de sesudas disquisiciones teológicas sobre la vida eterna, sólo demanda esperanza, y punto. 

Y es que, sin darte cuenta, has sacado tus pinreles del acelerador de los autos de choques y los has colgao en la camilla del fisioterapeuta. 

— ¿Y qué dice usted que tengo, menisco? 

— Menisco roto, señor, porque menisco tenemos todos.

— ¿Y entonces, ya no volveré a montarme más en los coches locos?

Manolo Martínez

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sábado, abril 19, 2025

CON LA VENIA DE MI PIE


No fue fácil el día que me calcé por primera vez. Tuve que poner de acuerdo a los diez dedos de mis manos y a mi mirada con mi pie. Una intensa faena, y resbaladiza, porque los cordones se me escapaban una y otra vez.

Y cuando por fin lo creí conseguido, supe que algo no iba bien. Unos cuántos pasos agarrada a las piernas de mi madre y ya me dolían los pies. Miré a mi madre y mi madre miró mis pies.¡Eureka!, hallé la culpa: o mis pies estaban cambiados o me había puesto los zapatos al revés.

La vida no tardó en darme su primera lección. "Tienes que volver a empezar, no hay otra".  Y así lo hice: diez dedos, dos ojos, un zapato, dos cordones y un pie emprendieron una pelea que duró lo que duran las cosas importantes, el tiempo que haga falta. 

Eso sí, el día que conseguí la gesta, la de ponerme sola los zapatos, puse el cartel de NO HAY BILLETES en la puerta de mi casa. 

Mis padres convocaron a los abuelos, titos, titas y vecinos. Luego, me sentaron encima de la mesa para que se me viera bien, y con voz de redoble de tambor, papá anunció la proximidad de mi proeza: 

 — ¡Mary, venga!,  que vean los titos como te pones sola los zapatos. 

 — ¡Mary, venga!,  que la abuela vea como te pones también el otro. 

Puede que el día de mañana tengas un buen trabajo o uno regular, que la vida te premie con un montón de amigos o quizá con pocos pero buenos, tendrás gente que te quiera y otra que no tanto, como todo el mundo, ni menos ni más…

…pero jamás de los jamases  volverás a sentirte como el día en el que, con la venia de tus pies, te pusiste sola los zapatos por primera vez.  

( A la niña de la foto, que hoy ya se pone tacones cuando pasea de la mano conmigo )                    Manolo  Martínez


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viernes, abril 18, 2025

NUESTRO PADRE

Nuestro padre siempre se quedaba dormido viendo la tele. Entrelazaba los diez dedos de sus manos, como los niños cuando reciben la primera comunión, y luego iba cerrando despacio los ojos hasta que mi madre le decía que había que irse a la cama.

Con ese mismo protocolo me quedo yo dormido ahora mientras miro la tele: entrelazando los dedos y dejando caer los párpados con todas las “asauras” del mundo.

Mi padre siempre perdonó mis equivocaciones, la mayoría de las veces lo hacía con sus silencios, y eso intento, sólo intento, hacer yo ahora con mis hijos.

Todos estamos condenados, bendita condena, a convertirnos, con el paso de los años, en nuestros propios padres.

Escribió Juan José Millás que todos nos sentimos raros cuando tenemos la edad de nuestros padres cuando nuestros padres comenzaron a envejecer. Y continúa escribiendo: "... de un tiempo a esta parte, veo en todos los espejos en los que me miro a mi padre. Cuando me peino, si lo hago frente al espejo, peino a mi padre. Y cuando me corto el pelo de las orejas, resulta que le corto el pelo de las orejas a mi padre".

Intento transmitirles a mis hijos las mismas cosas que él intentaba endosarme:

“... hay que estudiar,  trabajar, ser honesto, prudente, generoso…, buena persona por encima de todo”.

Pero empiezo a entender algo, que no sé si mi padre asimiló, y es que la vida tienes que vivirla en primera persona. De nada sirve que otro te la cuente una y otra vez, aunque ese otro sea tu padre.

… y menos mal que sucede así, porque, ¿qué nos quedaría por descubrir si ya otros se encargaran de adelantarnos lo que nos va a ir pasando?

A la memoria de nuestro padre, que hoy, 18 de abril, hubiera cumplido 90 años, 

y del que, ahora que no le tengo, aprendo todos los días algo.

            Manolo Martínez

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jueves, abril 17, 2025

CASA GAMERO (BAR-COMIDAS-CAMAS)


Barriendo el pasado con los recuerdos, me encontré en un rincón de mi niñez Casa Gamero, aquel bar de la calle San Pedro dónde se celebraban bodas, bautizos y comuniones. 

Allí debutamos el día de nuestra primera comunión, cuando aún teníamos el tiempo a espuertas, con un traje de almirante repleto de galones que nuestras madres pagaron a dita. En menos que canta un gallo, nos escapamos de aquel uniforme blanco lleno de manchas de chocolate y nos colgamos en la boca nuestro primer cigarro. 

De la primera calada al primer beso, un par de veranos, y como testigo de aquellos  primeros lances, Antonio, aquel camarero de Gamero que te colaba en las bullas del fin de semana si al pasar a tu lado le soplabas “El árbitro le robó ayer el partido al Sevilla”... 

...entonces, Antonio, se giraba sobre sus pies, echaba la bandeja llena de vasos vacíos para un lado y acercaba su cara a tu oreja: “¿Lo viste? ¡Qué cabrón! ¡Cómo se le veían los colores! Ese no pisa más el Sánchez Pizjuán” 

En medio de la conversación le ibas pidiendo: “Antonio…, un pez de espada, dos hígados a la plancha, una empanadilla... tienes razón, ese no pisa más el Sánchez Pizjuán... y cuatro cañas" 


En Gamero nos tomábamos la primera (antes de tirarnos al ruedo de las discotecas) y la última, en la que nos poníamos al día de cómo nos había ido la noche. Uno lloriqueaba porque otra vez le habían dado calabazas,

—...pero chiquillo, si  ya te dijo que no la semana pasada, ¿porqué insistes? 

...otro chuleaba de haber robado media docena de besos. Y entre el llorón y el futuro Arturito Fernández, el enteraíllo, rellenándonos, las jarras de cervezas, y la cabeza de consejos. Aguantábamos estoicos el tirón, atornillados a las sillas como Manolete al albero, porque allí nos comíamos la mejor tapa que nunca ha habido, ni habrá, en esta villa o ciudad: el Huevo a la Bechamel de Gamero. Benditos por siempre jamás, Pepe y Elías, sus cocineros. 


En el salón de abajo, las parejitas elegían sus canciones en una sinfonola. "Ojos brillantes” de Garfunkel, "Perdóname" de Camilo Sesto o "Cara de Gitana" ¿alguien recuerda el nombre de su cantor? Cambiábamos de canción a medida que cambiábamos de novia, ¿o era el revés? ¿Eran ellas las que elegían la canción y al besador? Más bien... 


A mi peña, "El Búcaro", que nació en aquella barra de acero inoxidable. Y a la memoria de Antonio y de los hermanos Gamero, que nos criaron entre sabores y conversaciones.

 (Gracias a María Jesús Muñoz y a Carlos Martínez por las fotografías y la cuenta) 

Manolo Martínez


sábado, abril 12, 2025

PARARSE AHÍ

A veces la vida nos manda, voceándonos de formas muy diferentes, “pararse ahí”. Es su forma de decirnos, como los buenos capataces, descansa y coge aire, que aún nos quedan varias chicotás hasta recogernos. 

Los recuerdos son unas de esas paraítas tan necesarias para entender como van cambiando las cosas, ni a mejor ni a peor, a otros cauces símplemente. 

Por eso no puedo desanudar, la Semana Santa, de las personas, y lugares, que me la descubrieron a lo largo de mi infancia y adolescencia: 

Los soldaítos de los Salesianos, la salida de San Pedro en rebequita, las quedadas con los amigos en los billares de Matarrucho para ir a ver las cofradías, la Banda de Magaña, Matute y Francisco Macías, nuestro misionero, en segundo de bachillerato, Campanilleros, los primeros cigarros y las primeras novias, Aguditas, Gamero el Viernes Santo a las tres del mediodía (hoy las quince), el sol resbalándose por la lonja de Santa María...

... el Triguito de chaqueta y cántaro aliviando la sed de los costaleros, Amargura, el racheo por la calle del Sol, el Silencio en las Hermanas de la Cruz, La Barca y la cerveza negra con pringaíta, poner de excusa que queríamos ver la recogida de todas las cofradías, cuando lo que queríamos es que dejaran hasta más tarde a las niñas que roneábamos. 


Todos, en estos días, creyentes y descreídos, migamos en el mismo vaso, mientras suenan los tambores por las calles de Carmona, la insoportable levedad del ser con la necesidad vital de pensar que, todo, no se acaba aquí sin más.

Gracias a Ramón Rodríguez por estas maravillosas fotografías.

Manolo Martínez

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domingo, abril 06, 2025

EL ELEFANTE

Después de estar toda la noche sin pegar ojo me sentía pesado, por dentro y por fuera.

Allí, frente al mar, rompí el banco en el que me senté con el peso de mi problema, pero busqué otro banco más fuerte, mi verdad.

Con ella me fuí volando con media docena de amigos que echaron sus alas por encima de mi hombro y durante el vuelo descubrí el poema de una desconocida, Mabel Escribano, y sus versos resolvieron mi problema:

"Es cierto que no poseo nada, pero en esa "nada", está todo cuanto necesito" 

Manolo Martínez

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sábado, abril 05, 2025

QUIERO UN DINOSAURIO

A veces no tenemos por no pedir,

Nos guste o no, el mundo siempre será de los que reivindican, de los soñadores, no de los que pierden la vida gestionando sus riquezas, como el antiguo gobernador de Ponferrada que ni se lavaba siquiera, por no perder tiempo en la gestión de sus tierras y palacios. 

Les voy a contar la historia de un niño que dijo "Quiero un dinosaurio". 

Me la refirieron en Santillana del Mar, durante unas vacaciones de verano, mientras buscaba lugares en los que distraer a mis hijos y sacarlos un rato de los videojuegos. 

El niño de la historia se llamaba Aitor, y le pidió a su padre para su cumpleaños ver un parque temático de dinosaurios. Recorrieron muchos kilómetros buscando su propósito, pero ninguno de los que vieron les satisfizo. 

 

         Ya de vuelta, el padre de Aitor se propuso sorprenderle y le hizo un dinosaurio a tamaño natural. Fue tal el éxito que tuvo aquel desmesurado regalo, que encargaron, el padre y el tío de Aitor, quince dinosaurios más, convirtiendo el sueño de Aitor en su negocio. 

Paradójicamente, buscando un enclave que pudiera acoger aquella descomunal manada, se toparon con el Palacio de Peredo, antigua residencia del gobernador de Ponferrada, un señor tan obsesionado con el dinero, que ni siquiera se lavaba, no sabemos si por ahorrar jabones o por no perder su tiempo. 

El caso es que dos soñadores, Aitor y su padre, hicieron del palacio del rácano y pragmático gobernador, la vivienda de sus dinosaurios. 

La providencia hizo que aquellos dieciséis sueños se empadronaran en la morada de un materialista enfermizo, dándonos a todos una lección más sobre la estupidez de pasar nuestros días "ajuntando" dinero, en vez de buscando caminos para hacer realidad nuestros anhelos. 

Están en Viveda, una barriada pegada a Santillana del Mar. No dejes de visitarlos si subes por aquellos lares.                    

Manolo Martínez

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domingo, marzo 30, 2025

LA REGAÑÁ DE MONTOYA

De chavales nos curábamos las heridas del corazón con alcohol, como todas las heridas. Cervezas, cubatas, y un paquete de ducados, y funcionaba. Lo malo es que la seguridad social no recetaba ninguno de los dos, por lo que, cuando el dolor se alargaba, el tratamiento salía muy caro. 

Entonces recurríamos a la medicina alternativa: otra novia, a ser posible más guapa que la primera, la que, como dice Montoya, nos había partío como una regañá. 

¡Ayyy… Montoya! ¡Cuántos ducados y cubatas te hubieran hecho falta en estos tiempos de lágrimas y lluvias que desbordan los cauces de los ríos y las dignidades!

Manolo Martínez

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sábado, marzo 29, 2025

CULO VEO CULO QUIERO

 
El "culo veo culo quiero" es el mantra de una sociedad que se ha entregado a los brazos del consumismo absurdo. 

Como guardianes de esta falsa religión, l@s adolescentes, que necesitan conseguir el móvil de última generación, o las zapatillas deportivas que descubrieron hace cinco minutos en twitter. 

Es su modus vivendi. Los científicos defienden que, esta urgencia por adquirir lo que el vecino ya disfruta, depende de las neuronas espejos. 

Otros menos teóricos atribuyen este sinvivir nalguero a una pandemia sin cura, la estupidez de los caprichosos. 

Aunque, a mi modesto entender, existe otra circunstancia que determinará que, el antojo sea, o no, irreprimible: las excelencias del "culo" avistado.   

Manolo Martínez

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domingo, marzo 23, 2025

...LA VIRGEN DE LAS CUEVAS


“Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan, que sí, que no, que caiga un chaparrón...” 

La Virgen de la Cueva está en un pueblecito de Castellón, Altura, en una gruta de 20 metros de profundidad que sirvió de refugio a los pastores y su ganado. 

Pero, ¿y ahora?, ¿ a quién hay que cantarle ahora para que frene el chaparrón? 

O a lo peor es que le hemos rezado demasiado, porque nos estamos comportando como el niño que esconde una piedra detrás de su espalda mientras mira con un ojo a su padre diciéndole “Voy a ser güeno papi”, y con el otro ojo hace puntería para lanzar la piedra al cristal del vecino, en cuánto papi se vaya.

Igual es que hay que lanzar menos humo al cielo, soltar la piedra que escondemos, y luego, eso sí, el que quiera, rezar, pero primero soltar la piedra, ¿no creen ustedes?


Gracias a Jaime, que se "jugó la vida" para regalarme esta  impresionante imagen del embalse de José Torán aliviándose, y de los aledaños de Lora del Río, imágenes que dan tanta alegría como incertidumbre. 


Manolo Martínez

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