CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


sábado, octubre 02, 2021

DESCUBREN UN ATAJO EN LA CALLE CHAMORRO PARA LLEGAR AL CIELO

Lo de ir al cielo nunca fue fácil. De hecho, hasta ahora sólo había dos opciones para alcanzarlo: o te hacías astronauta, o tenías que ser muy muy bueno durante toda la vida, y luego morirte. 

Si la primera opción es trabajosa, ¿qué vamos a decir de lo agotadora y drástica que es la segunda? 

Con estas expectativas, conocer el paraíso en vida era una merced muy exclusiva,  de ahí la importancia del hallazgo de una tercera vía para llegar al cielo. Este atajo se ubica en el número 12 de la calle Chamorro. Allí puedes alcanzar la gloria de la manera más dulce. 

Manolo, dueño de la Confitería “Las Delicias”, junto a su familia y con mucho trabajo y amor a lo que hace, ha descubierto un atajo. Es muy fácil, podrás sentirte en el paraíso probando alguna de las exquisiteces que salen de sus manos: un "rameao", una palmera de chocolate, un borracho, un bollo de aceite, un Marivelo o una torta inglesa, el buque insignia de la casa. 

Los sábados y los domingos, las largas colas delatan la entrada del atajo. Esos días el cielo debe estar “petao”.

Enhorabuena, Manolo, por ganarte la vida haciendo feliz a los demás. Brindo a tu salud, con un rameao, claro. 

Manolo Martínez

          

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sábado, septiembre 18, 2021

1ª RUTA TABERNO - PATRIMONIAL ( organiza Adarve y la Tertulia "Comer, Beber y Hablar" )


Adarve Patrimonio Cultural y  Comer, Beber y Hablar

 organizan:

1ª  RUTA TABERNO - PATRIMONIAL 

ADARVE PATRIMONIAL y la Tertulia "COMER, BEBER y HABLAR"  nos hemos inventado esta ruta en un intento de hacer cosas diferentes que propicien el encuentro y la tertulia a través de ese matrimonio bien avenido que conforman la ciudad y sus monumentos, con las tabernas como punto de encuentro.

La ruta consistirá en pasear por el patrimonio de Carmona, teniendo como lugares de llegada y salida, las diferentes tabernas cercanas a los monumentos elegidos para cada ruta. 

Rafa Morales, de ADARVE, ira ilustrándonos durante el recorrido de los lugares escogidos para cada paseo. 

Después de una breve exposición del monumento en cuestión, nos tomaremos una cerveza con tapa en las tabernas establecidas. 

De tal manera que, la ruta constará de tres paradas con explicaciones sobre el monumento encuestión y de tres bebidas con tapas (de libre elección). 

Por ser la primera ruta organizada, será gratuita, con lo que cada tertuliano sólo deberá pagar la bebida y la tapa que consuman, regalándonos por esta vez su trabajo de guía, Rafa de ADARVE.

En la última visita, la del Convento de Santa Clara, en consideración a la Congregación de las Clarisas, abonaremos 5 euros (para pagar la visita al Claustro y un café con dulce de las monjas)

1ª  RUTA TABERNO - PATRIMONIAL

Fecha: Sábado 16 octubre

Hora: 13,00 a 16,00

Itinerario: 

13,00 horas........ Puerta de Sevilla ( L´Antiqua Bodega )

 13,45 horas........ Plaza de San Fernando ( Bar Goya )

 14,30 horas........ Casa de las Cadenas ( Bar el Rinconcito )

 15,15 horas..........Convento de Santa Clara 

* Se ruega a los asistentes que sean rigurosos con la hora de llegada y salida de los distintos monumentos, establecidas arriba, de tal forma que las paradas en las distintas tabernas no se dilaten más allá de lo previsto y no obstaculicen el desarrollo de la ruta acordada. 

A las horas establecidas saldremos en busca del siguiente punto de encuentro para que no sobrepasemos el horario establecido, de una a cuatro de la tarde.

sábado, septiembre 11, 2021

EL LENTO

 

Hasta hace poco, en el siglo pasado, las parejas nos acollerábamos como los pájaros, bailando. En las discotecas, nuestro hábitat natural, íbamos observándonos, seleccionándonos y escogiéndonos para la hora del lento. 

Nos roneábamos y procedíamos a los rituales previos al encuentro. Miradas, paseos por las cercanías con el Gin lemon en la mano, un par de pasitos vacilones arrítmicos... hasta que, sobre las diez de la noche, bajaban la luz y sonaban los primeros acordes de la balada de moda. Entonces salías disparado hacia la chica que te gustaba para pedirle baile. 

Había varias posibilidades: una, que el guapo del grupo se te hubiese adelantado, y dos que la chica elegida te dijera que no.

Y la tercera, que estuviese sola y te dijese que sí. Entonces tocabas el cielo. Te acercabas al centro de la pista andando como Travolta y le ponías las dos manos en la cintura mientras ella colocaban las dos suyas sobre tus hombros.  

Cerrábamos los ojos y se nos ponía cara de tonto mientras, con escaso disimulo, las manos se nos resbalaban sin querer queriendo, hasta el final de su espalda, a lo que ellas respondían siempre subiéndotelas una y otra vez. Había canciones, como "Demasiado Cielo" de los Bee Gees, o "Europa" de Santana, que propiciaban la melosidad. 

Entonces, pegábamos las mejillas y se desataban las feromonas. Ahí empezaba un estresante quiero pero no puedo, que traducido era un quiero pero no me deja. 

Si la chica consentía en empalmar un segundo baile, las cartas estaban echadas, y es que el los lentos iban en nuestro código genético. 

Manolo Martínez

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miércoles, septiembre 08, 2021

SEPTIEMBRE LLEGA A CARMONA COMO "EL AFILAÓ", ANUNCIÁNDOSE POR LAS CALLES

Mientras agosto huye porque septiembre lo echa a empujones, Carmona se asoma a la Fuente de los Leones y se echa el agua a puñados en la cara para despabilarse del calor del verano, como hacían nuestros padres cuando madrugaban para ir al trabajo. 

Septiembre anuncia su llegada haciendo ruído, como los "afilaores" cuando chiflaban sus "flautas de pan". 

Cuando el sol se descuelga por la tarde, se escuchan las campanas de Santa María llamando para la misa de la novena. Un poco antes, el Goya, San Fernando, Kisko y Antonio, han sembrado las aceras de sillas, rodeando a los veladores como si fueran pollitos alrededor de su gallina. 

A eso de las diez, la brisa del anochecer nos trae la Salve cantada que pone fin a los cultos en honor de la Patrona del pueblo. 

La vida resurge en Carmona después de dos meses escondida entre las playas y el aire acondicionado, mientras, las tabernas de la plaza de arriba nos hacen el nido a las aves cerveceras que volvemos después de haber emigrado con las calores a Chipiona, Sanlúcar o Matalascañas.

 Ya hemos llegado a la orilla del otoño oliendo a gomas de borrar de nata y a la madera de los lápices recién afilados. Todo vuelve a estar en su sitio: el calor mengua, la noche viene antes, los niños en los colegios, el trabajo, las calles se llenan de piernas que vienen y van. Vuelve la vida al pueblo. 

Pero aún me falta algo... no sé... me siento raro. Me tanteo los bolsillos de los pantalones, de la camisa... hasta que doy con ella.

La primitiva, coño, me faltaba echar la primitiva, a ver si el próximo verano me voy más lejos todavía.

(Gracias a Fernando Baeza por la foto que encabeza este texto)

 Manolo Martínez


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domingo, septiembre 05, 2021

DESPACITO

 

Es curioso, a medida que los años corren más deprisa, nosotros vamos más despacio.

Y eso es bueno, porque ahora nos relamemos con cada minuto que respiramos. 

¿No os pasa ahora que, cuando atravesáis una calle por la que habéis paseado mil veces, os quedáis mirando un detalle al final de una puerta en el que nunca habíais reparado?¿O que os detenéis en mitad de la tarde y miráis a ningún lugar sin pensar en nada? 

No es grave, sólo son los efectos secundarios de vivir sin prisas. Por fin hemos digerido que el mayor regalo es el simple hecho de que todavía andemos por aquí. 

De jóvenes nos bebemos la vida de un trago, como si fuera la primera cerveza. Luego concentramos todo nuestro pensamiento en conseguir una estabilidad laboral, un techo propio y formar una familia. 

Por último, lástima que sea lo último y no lo primero, los proyectos dejan paso a la realidad, la única verdad, el carpe diem, traducido: cerveza con tapa, paseo al atardecer, unas risas con los amigos, una buena película con pipas Kelia, una onza de chocolate, un cachito de lo que sea, un helado de vainilla... o no tener que ponerme en la cola a las siete de la mañana para coger cita, ¡POR TELÉFONO!, con mi médico. 

Manolo Martínez

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LOS CONSEJOS de los PADRES

La de veces que me lo dijo más las de veces que no le escuché, suman las veces que ahora me arrepiento de no haberle hecho caso. Siempre ocurre así. 

Los padres estamos para eso, para decir una montaña de cosas que servirán para cuando no estemos. Escuchamos atentos los consejos de nuestros padres en los recuerdos, el mismo lugar en el que nos escucharán con exquisita atención nuestros hijos. 

Siempre es igual, las palabras adquieren su verdadero valor cuando el que las dice no está. 

Lo que antes fueron monsergas, interminables lecciones de vida de alguien que no dejaba de amonestarnos, ahora, su ausencia, la de sus consejos y la templanza de los destemplados, urden una alquimia que transforman aquellos insoportables manifiestos paternales en sabios razonamientos. 

Ahora son, por arte de birlibirloque, el legado oral de nuestros ancestros, el oráculo al que no sólo acudimos a diario, sino que se lo repetimos a nuestros hijos con la cansina entradilla: "como decía mi padre..." 

Es tan curioso como triste, pero, a veces, como ocurría en el lejano Oeste, vales más muerto que vivo. 

                                                                 Manolo Martínez

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jueves, septiembre 02, 2021

ANTONIO PEDRO SERRANO, (El Canijo de Carmona) estuvo en "COMER, BEBER Y HABLAR"


La tertulia "Comer, Beber y Hablar" no pudo celebrar de mejor forma su cuadragésima reunión que teniendo como protagonista a Antonio Pedro Serrano Álvarez, "El Canijo de Carmona" 


Antonio colgó el cartel de COMPLETO en una tertulia que celebramos en el patio del Restaurante Molino de la Romera, que una vez más nos abrió sus puertas, y van ya cinco años, ofreciéndonos lo mejor de su cocina y de su bodega (no dejen de probar las croquetas de carabinero).


Un lujo tener en Carmona este espacio gastronómico al que Rosa y Luís Gavira, sus dueños, han conseguido encumbrar hasta colocarlos en la prestigiosa Guía Michelín.

Antonio Pedro Serrano Álvarez fue un chaval de barrio, hijo de familia obrera que se crió en un periférico barrio de Sevilla, el Parque Alcosa. Es ingeniero informático y funcionario de la Junta de Andalucía. Además ha sido periodista radiofónico al frente del programa de radio de Canal Sur «El Pelotazo». Antonio está vinculado al mundo del carnaval como letrista y miembro de grupos carnavalescos.

                         

Es uno de los autores más prolíficos y premiados de los últimos años en el Carnaval de Cádiz. Cuenta con tres primeros premios en la modalidad de chirigotas, logrados con: 

'Los que salimos por gusto' (2005), 'Los Juan Palómez, yo te lo guiso y tú me lo comes' (2007) y 'Ricas y maduras' (2011) 

Antonio es uno de esos a los que envidiamos todos los que nos levantamos el lunes echando la quiniela para cumplir nuestros sueños, porque él los ha cumplido gracias a la quiniela siempre ganadora de su talento. 


Presidiendo la tertulia, acompañaron a Antonio: 

Por un lado, su amigo y biógrafo, Juan Sarrión. Este sanluqueño empatizó rápido con el público que llenó el patio del Molino de la Romera, destripando las divertidas vivencias que había compartido con su compadre.

 
Estuvo en la tertulia Álvaro Serrano, la voz de ROSARIO COHETE, el nacimiento musical más rompedor de los últimos tiempos en Carmona, carnavalero como no podía ser de otra forma.


Foto cedida por Francisco Román de Stylo Roma



Francisco Javier Zapata, el Coco, no es que me ayudara en la conducción de la tertulia, sino que se hizo con las riendas de la misma demostrando ser todo un "speaker", que dicen los cursis. Francisco estuvo toda la tertulia animando a los carnavaleros a comer, beber y hablar. Es un crack. Incluso les hizo improvisar más de un cante recordando algún pasodoble y cuplé que cantaron junto a Antonio Serrano. Así que el canijo, el coco y el compadre. 


Abrimos la tertulia con un texto de Mario Benedetti que parecía hecho a la medida de Antonio, honrando a la gente que arriesga, que no deja de ser aniñada aunque luche contra las adversidades, que vive cada hora con buen ánimo y que hace del humor su filosofía vital. 


Entre los asistentes, nombres importantes del Carnaval de Carmona como el incombustible y omnipresente Pepe Ibáñez, quién tuvo la deferencia de regalarle a Antonio y a un servidor, como organizador de la tertulia, unos diplomas recordatorios del encuentro.

También nos honraron con su presencia Paco Montes, Paco Prieto, Manuel Delia... (¿se acuerdan ustedes de "Los Maolillos"?'), Francisco Hidalgo Rosendo, Director de la Pablo Olavide en Carmona y amigo personal, de Antonio Serrano y de esta tertulia).




Fue una nochebuena, sin ser navidad. Amigos y charla aderezadas con buenos vinos y mejores viandas. Coplas, risas, vivencias, y, como dijo Antonio Serrano a lo largo de las más de dos horas que duró la reunión, por encima de todo proyectos, ese mirar "palante" siempre del que ha hecho su bandera. 


También estuvieron en la tertulia amigos de la "Peña el Búcaro",
como José Castejón, Enrique Ávila, Juan José Alarcón, María de Gracia Alcaide,
Paco Hidalgo y su mujer María Ávila.


Es imposible meter en esta reseña al Canijo, a pesar de que ahora esté canijo de verdad, vacilón como dice él. Porque sus nuevas hechuras le han hecho meterse en otras tallas, pero la talla que no ha conseguido, ni conseguirá reducir, es la de su corazón. 

Se le conoce rápido porque es transparente, y es un genio porque consigue hablar de los sentimientos más profundos del ser humano haciéndonos reír, y pensar, eso sólo lo hacen los genios. 

...y porque puedes llevarte la noche entera escuchándole decir que le encanta escuchar a los abuelos, por sabios, y porque habla, con cordura, de la educación como el pilar de todo, y porque es cercano, y porque su gente, Los Pibitos, y todo el que le conoce, le quiere, ¿se puede tener un patrimonio mayor?

 Gracias Antonio por aceptar mi invitación de venir a esta tertulia que ya es tuya.

Un abrazo sincero y toda la salud del mundo para usted, Antonio, y yo que la vea.







Gracias a TV CARMONA, en la persona de mi amigo Antonio Manuel Bautista, por llevar la tertulia a todos los hogares de Carmona, gracias a Rafa Morales por sus impresionantes fotos, así como a  a mi hijo Ángel, por darle voz a la tertulia con su equipo de sonido.  


Manolo  Martínez

Tertulia “Comer, beber y hablar”

Carmona, Verano de 2021



domingo, agosto 29, 2021

EL ENFADO

Todo necesita su tiempo. Un enfado no iba a ser la excepción. Pero, claro, lo primero es detectar que esa persona está mosqueada, porque hay gente que lo disimula, y es complicado adivinar su fastidio. Un indicio claro de que hay disgusto en la persona que tienes en frente, es verla hacer pucheros la víspera de la lágrima. Si observas ese síntoma, el tiempo que dura el enfado es perfectamente calculable si sigues al pie de la letra estos consejos: 

En una olla con agua caliente echa patatas y garbanzos. Añades ternera, tocino y hueso añejo. Ahora a desespumar, antes de que la grasa se coagule, tu colesterol te ponga a darle vueltas a la ronda norte como si fueras un pony de feria. 

Una vez quitada la espuma, cierras la olla y pones la pesa. Lo dejas  una hora, et voilá, se acabó el puchero, y con el fin del puchero el fin del enfado. Queda claro, un enfado, si tiene puchero, no debe durar más de 60 minutos, a más tardar una hora, pero si el enfado no lleva puchero, no debe vivir más tiempo del que se necesita para dar un beso. 

 El paciente amador de arriba no se entera, salta a la vista que ha visto pocos pucheros. 

Manolo Martínez

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domingo, agosto 22, 2021

LAS COSTILLITAS DEL RESBALÓN

Si hubiera una clasificación de las tapas más demandadas de Carmona, las costillitas del Resbalón estarían en el pódium seguro. Manolo, su dueño, ha hecho una exquisitez de lo simple, y eso es un arte. 

El padrenuestro del buen tapeo es la materia prima. “De la tierra, el cielo o el mar, a la cazuela”, más que un dicho es el fundamento de la cocina. Luego, la madre de los condimentos, la sal, y la buena compaña, Sancho, para compartir las buenas viandas.

Aunque en el Resbalón, si no tienes compaña, puedes salirte a la terraza y enfilar tu mirada hacia la Fuente de los Leones y su larga bata de cola, la Alameda.

Allí, mientras saboreas las costillitas, enfriándolas con una Cruzcampo, puedes contemplar el paseo de tierra por el que paseaban nuestros padres cuando eran novios, y si cierras los ojos, y abres la memoria, puede que escuches alguna de las coplas que Manolo Escobar cantaba en el cine de verano, y que aún flotan en el aire de la Alameda.


 En el Resbalón tienes costillitas, amén de veinte buenas tapas más, y buenos caldos, y si tienes un día de suerte, sales de allí con un trato hecho. Al volver la esquina tienes un banco, antes de que se arrepienta el del trato. 

 Manolo Martínez

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lunes, agosto 16, 2021

OCURRIÓ EN LA NECRÓPOLIS DE CARMONA


 "Así en la tierra como en el cielo" es un paseo por las estrellas desde la Necrópolis de Carmona y a través del cual, Diego, nuestro cicerone, nos hizo estirar las piernas entre las tumbas romanas y alargar la vista hasta las estrellas que salpicaban el cielo de agosto. Acabó encogiéndonos el corazón al recordarnos que estamos hechos del mismo material que las estrellas: carbono, hidrógeno, oxígeno..., por lo que al igual que procedíamos de ellas, a ellas volveríamos al morir. 

Es justo felicitar a la Necrópolis de Carmona, y a Pepe, su director, por esta maravillosa iniciativa. 

Durante más de dos horas, que supieron a poco, Diego fue tejiendo con su verbo largo y sus amenas maneras, una historia repleta de mitos y personajes reales, como los descubridores e impulsores de la Necrópolis (Jorge Bónsor, Manuel Fernández López y el Calabazo) una soberbia trama que nos mantuvo atentos a los treinta asistentes. 

Si tuviera que elegir dos momentos, serían estos: 

Primero, el paseo desde la Tumba del Elefante a la Tumba de Servilia, alumbrados por unos farolillos que cada uno portábamos y que, vistos desde la distancia, nos daban el aspecto de la Hermandad de las Ánimas Benditas recorriendo la noche entre aquellos caminos de piedras y con algún mochuelo silvando de cuando en cuando. 

Y el otro instante sería justo el final del recorrido, cuando todos apagamos esos farolillos, quedándonos a oscuras en el centro de la Tumba de Servilia. Cerca de las doce de la noche, Diego unió con su puntero láser la Tumba de Servilia y nuestros ojos a la estrella polar primero, para luego y llevándonos a otras estrellas que, aunque separadas por años luz, nuestro cicerone las recorría a golpe de muñeca con su láser. 



Pero, de todo lo que allí se dijo, hubo algo que me dejó cogitabundo. 

Fue, cuando al señalar una estrella, explicó que la luz que emitía había tardado casi dos mil años en llegar hasta ese mismo momento en que la observábamos. 

O dicho de otra forma, que lo que estábamos viendo pertenecía al pasado, justo al tiempo en que la necrópolis ejercía su actividad enterradora, allá por los siglos I y II después de Cristo. 

Era como si hubiésemos viajado en el tiempo. Resultaba inquietante aceptar que percibíamos aquella estrella tal y como era hacía veinte siglos, cuando en aquellos mismos caminos que ahora pisábamos, andaban también los romanos enterrando a sus romanos, y posiblemente, si creíamos en la Teoría de la Relatividad, estaban entre nosotros en ese preciso momento, aunque no lo pudiésemos ver.

En resumidas cuentas, una maravillosa experiencia la vivida en nuestra Necrópolis de Carmona.

Manolo Martínez

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domingo, agosto 15, 2021

¿CON QUÉ MOJO?

Que dice el doctó que pan no. Que si el colesterol, que si patatín que si patatán…, totá que yo le contesté al doctor que vale, que sin pan, que no sólo de pan vive el hombre. 

Pero, antes de irme por dónde había venido, le pedí, ¿opciones se dice?, pues eso, que me dijera ¿con qué mojo? ¿con qué me como los huevos fritos?, y ¿dónde pongo la mantequilla o el aceite de la tostá del  desayuno? y ¿con qué pringo la pringá?, y ¿qué le echo a la sopa de picatostes del puchero?, y ¿la nocilla, la nutella y el paté dónde van si no es en pan?, o ¿con qué mojo los tomates fritos? , ¿y la salsa del pollo al ajillo? 

Que sí, que vale, que sin pan prevenimos. Pero doctó, escúcheme usté, por favor se lo pido.

Salga usté por dos segundos de su juramento hipocrático y de hombre a hombre contésteme, sin sopa de picatostes, sin pollos al ajillo, sin nutella, sin pringá, sin huevos fritos, sin tostá con aceite... ¿se puede vivir?, ¿a que no? Me niego, yo no soy un astronauta para alimentarme con pastillitas. Vaya. 

 La cosa está clara, o usted se ha equivocado de paciente, o yo de médico. 

Contraindicaciones de este  texto: No deben leerlo los médicos. 

Efectos secundarios de este texto: Si usted se toma este artículo al pie de la letra las lleva clara con su médico. 

Fecha de caducidad de este estúpido texto: A la basura en cuánto lo hayas leído. 

Manolo Martínez


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SILVIA ÁLVAREZ

Desde los tiempos de maricastaña, en las tiendas de barrio, se les hacía un hueco preferente, sobre los mostradores de madera, a los mejores productos. Pero el precinto que les diferenciaba del resto, era la boca del tendero pegada a la oreja de la clienta chivándole: 

—Loly, de estos entran pocos en el kilo. 

...dejándole claro que no se llevara cualquier cosa, que allí tenía algo bueno. 

A menudo ocurre igual con algunas personas. Son esas que alojamos en los mostradores  más luminosos de nuestra estima. Esas que no compiten por estar ahí, simplemente están por su empatía con el mundo que les rodea. Ocupan ese espacio de nuestro aprecio porque nos ofrecen ese sanador "dime" que todos necesitamos en algún momento. 

Silvia Álvarez Merino es una de ellas y los carmonenses hemos tenido suerte de que el trabajo de su padre la trajera a nuestra ciudad.

Silvia es psicóloga y actualmente trabaja en asesoría individual y talleres grupales en la asociación ACTIVA 6. 

Es una mujer directa, rápida en sus respuestas y convencida. Es alguien que lleva años ayudando a las carmonenses desde su profesión y desde su solidaria manera de entender el mundo. Siempre abierta a cualquier causa justa que la reclame e implicada en otras, a fuerza de quitarse muchas horas de su tiempo libre. 

Silvia es una profesional imprescindible en los tiempos que nos ha tocado vivir, por eso, cuando le pido tres pautas que nos sirvan a todos para mantener el equilibrio en nuestras vidas, no tarda en recetárnoslas: 

- Hacer cosas que nos gusten.

- Tener la capacidad de expresarnos.

- Centrarnos en algo que no seamos solamente nosotros

Aprovecha para recordarnos que el miedo es un enemigo a vencer que a menudo está detrás de muchas zozobras del ánimo, y al que hay que combatir en todos los estratos de la sociedad y de las relaciones humanas. Hay que recuperar la capacidad de expresarnos sin miedo a ninguna represalia.

Silvia conecta rápido con las personas porque empatía y simpatía van en su ADN.

Ganarse la vida ayudando a las personas es todo un privilegio, aunque también es verdad que tener la capacidad de elegir las palabras adecuadas para utilizarlas como la mejor mediación para los males del alma, no está al alcance de cualquiera. 

En los tiempos más duros de la pandemia, durante el confinamiento, aconsejó a los ciudadanos a través de Televisión Carmona, de diversas Tertulias, incluso algún coloquio mediante wassap, porque lo importante era transmitir tranquilidad a los ciudadanos, cometido que conseguía con sus consejos para mantenernos física y mentalmente activos. 

Quién la conoce sabe que no estoy halagándola en vano. Es una buena persona que nos recuerda, con su quehacer diario, que la solidaridad debe ser algo inherente al ser humano. Es desprendida y generosa. Una rara avis en los tiempos que corren que pone a las personas por encima de los intereses. 

Le gusta el flamenco, el jazz, la música clásica, el blues, es decir, la que hunde sus raíces en lo auténtico, en la verdad.

 A menudo recurre a una canción de Silvio Rodríguez que necesita escuchar de cuando en cuando y que se titula “Te doy una canción”.

 Esta es la canción: https://youtu.be/5gqo5Mlfdsc  

Manolo Martínez


domingo, agosto 08, 2021

CAMBIAR EL ANILLO DE MANO

 

Algunos puretas aún practicamos esa liturgia de cambiar el anillo de mano, y es que empieza a ser necesario. Los años no pasan en balde y nos obligan a ello. Es un viejo truco, pero funciona. 

Cada vez que no queremos que se nos olvide algo procedemos con el cambalache. Al principio nos cambiamos el anillo de dedo, luego, cuando pierde efectividad la mudanza, lo cambiamos de mano, siempre es para acordarnos de algo que no queremos que se nos olvide. 

Pero hay veces, cada vez más, como buen pureta, que no recuerdas para qué te cambiaste el anillo de dedo, o de mano. Entonces uno piensa que no sería tan importante la cosa que había que recordar si se nos fue de la cabeza.

Seguramente sería algo como sacar la basura, comprar agua antes de volver a casa, o recoger al perro de la peluquería… esto último siempre se me olvida, básicamente porque no tengo perro.


Menos mal que he dado con algo mejor que cambiarme el anillo de dedo, y es dejar una nota, con lo que no debo olvidar, en un lugar al que a diario acudo antes de acostarme, el congelador del frigorífico. 

Allí hay algo que necesito para dormirme, un helado. Me hace sentir tan bien que salivo como el perro de Paulov cuando se acerca el momento. No hay una sola noche que no abra ese cajón en el que parece haberse empadronado el invierno. 

Desde hace unos días me jode leer esa nota recordatoria que dejo encima del Maxibon. Sé que la puse yo, por eso me da más coraje todavía. La nota pone: 

PROHIBIDO COMER HELADOS, TIENES EL COLESTEROL  ALTO. 

Todos los días hago cachitos la nota, aunque luego siempre la vuelvo a escribir, eso sí, después de comerme el helado. 

Después de muchos rebechines conmigo mismo, he decidido dejar de escribir esas notitas y he vuelto a cambiarme el anillo de dedo, así no me acuerdo que me cambié el anillo para acordarme que no debo comerme el helado.

¡Ah...!, como no me acuerdo... 

Manolo Martínez

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ENTRAN POCOS EN EL KILO, FERNANDO BAEZA


Hacer la compra en aquellos años en los que se pesaba el género en una balanza con un plato de lata en un lado y un puñado de pesas de distintos tamaños en el otro, era toda una lección de vida.

El peso enfrentaba nuestras necesidades a nuestras posibilidades. Esa tira y afloja entre el tendero y la clientela, era una enseñanza imprescindible para llegar al final del día sin apuntar más ditas de las asumibles.

—Pepi, de estos entran pocos en el kilo.

Le soplaba al oído el tendero, señalándole así a Pepi la mejor mercadería, que, a menudo, coincidía con la más cara, con lo que Pepi tenía primero que echar cuentas. 

Lo mismo ocurre con esas personas que van dejando su impronta en las relaciones con con los demás, que entran pocas en el kilo, no por caras, sino por claras, por su calidad humana, como Fernando Baeza.

 Dicen que los indios Lakotas no perdían el tiempo dictándole normas a sus hijos porque sabían que la mejor norma era su propio comportamiento. Lo que haces tiene siempre más valor que lo que dices, por tanto no me digas que no fume si tú fumas.

 Fernando Baeza es un claro ejemplo de esta manera de entender la educación.

Desde que le conozco, su discurso y su conducta han ido de la mano y, aunque esto parezca una obviedad,  no es lo corriente en los tiempos que corren.

Fernando, como buen corredor de fondo que fue, ha perseverado toda su vida en cuántas actividades emprendió.

Ha sido un profesor ejemplar que inculcó a sus alumnos el amor al deporte, hasta el punto de hacer de éste una filosofía de vida. No hay día que no le veamos con su bicicleta y su casco callejear por Carmona para ir a dar clases, para comprar el pan o para  entrenar con sus compañeros de tenis de mesa, el deporte con el que ha paseado el nombre de Carmona por toda Andalucía, consiguiendo hacer de este, en un principio minoritario deporte, una disciplina deportiva a la que muchos jóvenes carmonenses han optado gracias a la generosa entrega de este incansable hombre.

 Pero, Fernando es, por encima de todo, un tío legal, de los que, cómo se decía antes, se visten por los pies, de los que entran pocos en el kilo. Hasta su paso por la política fue discreto y con una retirada digna, con lo difícil que son ambas cosas en esos pantanosos terrenos, que él supo impregnar de honestidad y de trabajo, únicas premisas para ser respetado tengas el color que tengas. 

Fernando empezó a entrenar siendo un niño, y hoy, un señor en la plenitud de su vida, sigue haciéndolo con el mismo entusiasmo.

Es un buen tipo al que me honra haber conocido, y con el que me queda la espinita de, a pesar de haberle disputado más de un partido de tenis de mesa, nunca haberlo ganado. Está claro que es mejor.

Manolo Martínez

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