CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


sábado, octubre 21, 2023

TE ECHABA DE MENOS

Te echaba de menos, a pesar de que llevas toda tu vida entrando y saliendo de la mía.

Todos los años digo lo mismo: “Hasta aquí he llegado. Tengo que dejarla”, pero  vuelvo a caer en cuanto observo tu cuerpo, terso y tierno, debajo de tu vestido transparente. 

Estabas como siempre en el mostrador, en la esquina, como las mujeres malas, esperándome, segura de que yo te buscaría una vez más, y eso que hace tiempo que mi galeno me advirtiera que no me convenías. 

Aún así te busco, te cojo con deseo y te desnudo, quitándote ese vestido de celofán que tanto te favorece, antes de hacerte mía.

Este año retrasaré la analítica hasta febrero, para que nunca diga que no lo he intentado. Para entonces, espero tener claro que lo nuestro no tiene futuro, al menos hasta las próximas navidades, si Dios, y el colesterol, quieren.

            Manolo Martínez

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domingo, octubre 08, 2023

LA CHIMENEA QUE ENSUCIA EL CIELO

 


Mi padre se fue de este mundo con una pregunta sin contestar que le escuché hacerse toda su vida, ¿por qué hay gente mala? 

Era tan bueno que no le entraba en la cabeza que hacer el mal formara parte del mundo. 

Hace poco, curioseando en una pequeña librería de Sevilla, me tropecé con un libro cuyo título me cogió por el cuello: “Sobre la política y el odio”, de Václav Havel, quién, casualmente, compartía con mi padre muchas cosas. 

Ambos nacieron el mismo año, y murieron, de la misma enfermedad y el mismo año, 2011, maldito año. Mi padre vino al mundo un día 18 y se fue de él en octubre. Václav nació en octubre y nos dijo adiós un día 18. Por si fuera poco, mi padre tuvo su primer hijo el mismo día que a Václav le dieron el Premio Príncipe de Asturias y Humanidades, un 11 de abril. 

Pero, lo que me dejó con las manos pegadas a aquel libro, y la vista abrazada a sus palabras, fue que al hojearlo parecí encontrar las respuestas a la eterna pregunta de mi padre, ¿por qué hay gente mala? 

Ahora que los malos vuelven a montar una guerra, he abierto el libro, y leído esto: 

“Los malos son como los niños malcriados, que piensan que su madre está ahí sólo para adorarles. A sus ojos, todos es culpa del mundo que les rodea. Las personas que odian acusan a su prójimo de maldad, es decir, que proyectan su maldad sobre los demás. 

El odio es único: no hay diferencia entre el odio individual y colectivo; quien detesta a un individuo sucumbirá al odio colectivo: —religioso, ideológico o social— La colectividad de aquellos que odian “legaliza” la agresividad. 

En el subconsciente de los que odian duerme el perverso  sentimiento de ser los únicos representantes auténticos de la verdad completa, y por lo tanto, de ser unos superhombres a los que el mundo les debe reconocimiento. 

Detrás del intento de poseer el petróleo, el gas o el territorio, hay un enfermizo afán de poder, y en esa urgencia por dominar al otro, hay una necesidad de ser admirado, querido, idolatrado… 

Por tanto, el que odia, el que provoca una guerra, es, en el fondo, un desgraciado que no se siente querido y que nunca podrá ser feliz. 

Pero, lo malo de los malos, es que están entre nosotros, son como esas chimeneas que ensucian el cielo con el pretexto de que están fabricando.

Manolo Martínez

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sábado, septiembre 30, 2023

"EL JARDÍN DE HEBE" ACOGIÓ LA TERTULIA sobre LA SOLEDAD Y LOS JÓVENES"

El pasado miércoles 27 de septiembre la Tertulia “Comer, beber y hablar”, tras las vacaciones del verano, reanudó sus encuentros estrenando tertulianos y espacio. 


“El Jardín de Hebe” fue el lugar elegido, gracias al ofrecimiento de Víctor, uno de sus dueños. Tiene una terraza espectacular al aire libre y un maravilloso salón para celebraciones en el cual nos reunimos esa tarde. En definitiva un verdadero jardín para el ocio. Gracias Víctor, repetiremos con tu permiso. 

La otra novedad, con la que abrimos las tertulias, fue la docena de nuevos tertulianos, Jóvenes, como Mari Carmen, Joaquín, Rubén y Anaís, y adultos, como Diego, Joaquín Torreglosa, Amparo Suárez, Juan… amén de los habituales. 

Fue una tertulia más que atractiva porque, por primera vez, conseguimos reunir dos generaciones, dos formas diferentes de entender el mundo. Y nos sorprendimos al comprobar que, a menudo, no estamos tan alejados como pensamos los unos de los otros. 

La psicóloga Silvia Álvarez Merino condujo, con su habitual empatía y buen quehacer, este coloquio sobre la soledad. Fue preguntando, sugiriendo e hilvanando una enriquecedora tertulia en la que fue soslayando las visiones de los jóvenes con la de los mayores. Y, sorprendentemente, no hubo diferencias insalvables. El inteligente discurso de Mari-Carmen, Anais, Rubén y Joaquín nos hizo comprender que, si escuchásemos más a nuestros adolescentes, le entenderíamos mejor y habría más consensos. 

Igualmente, el relato desde la experiencia de docentes, como Cristina Aranzana, o de madres, como María José, María de Gracia, Marí Ángeles o Ana María Montañés, fue escuchado con atención por los más jóvenes, tejiéndose, entre ambas generaciones, un sustancioso diálogo. 

Os dejo aquí algunas de las preguntas sobre las que Silvia Álvarez, de Activa 6, construyó esta tertulia, por si queréis utilizarlas para hablar con vuestros hijos, o vuestros padres, o vuestros amigos. 

¿Qué es para ti la soledad? ¿Crees que es algo bueno o malo? En tu entorno, ¿hay mucha gente de tu edad que se siente sola? 


¿Qué grupo crees que se siente más solo, la juventud o los mayores? ¿Qué consecuencias crees que tiene la soledad no deseada? ¿Crees que las redes sociales ayudan a sentirse menos sola o solo? 


¿Es lo mismo una relación virtual a una presencial? 




Abajo: Joaquín, María del Carmen, Rubén y Anaís
si de gente como ellos depende el futuro, somos afortunados.


Tertulia “Comer, beber y hablar”

Manolo  Martínez

Otoño de dos mil veintitrés

sábado, septiembre 23, 2023

LA DUDA

¡Cómo nos ha cambiado la vida, María! 

Se acabaron las prisas. Los hijos no nos esperan en casa, mañana no hay que trabajar… 

Sólo hay una cosa que me urge saber lo antes posible. Una cuestión que me corroe. Es un conque que se me mete en la barriga a estas horas, y no me sale hasta que tú me resuelves la duda. Anda, dímelo antes de que llegue el autobús. 

Sabes que soy hombre de pocas palabras, que no sé componer versos ni hacer discursos, pero hoy... hoy no sé que me pasa, cariño, que  quiero que hablemos de ello, que no te escapes como has hecho los últimos cincuenta años con un "lo que tú quieras".

Hoy no, amor mío. Esta noche tienes que decidirlo tú. No me quedan fuerzas para pensarlo una sola vez más.

Habla, por dios, dímelo al oído aunque sea, para que nadie más lo sepa.

Esta noche...esta noche ¿qué tenemos? ¿arró o fideo?

Texto: Manolo Martínez

Fotografía: Fernando Baeza

domingo, septiembre 17, 2023

LA BOMBA DE SERGIO

 
“Con las bombas que tiran… los fanfarrones… se hacen las gaditanas… tirabuzones...!

A lomos del caballo de hierro, camino de Cádiz, llevaba yo metida esa coplilla en la cabeza, pensando en la bomba que mi buen compañero, Sergio, nombraba sin parar.

De la estación al "Manteca” del tirón, la mejor taberna de pescaíto frito de la Tacita de Plata, dicen.

 El caso es que tal como llegamos nos fuimos. Una, dos y hasta tres veces lo intentamos. Imposible coger mesa.

Con el hambre como brújula, nos resbalamos por la caló pegajosa de la tacita hasta encajarnos, en menos de un cigarro, en el restaurante “El Faro”.

Buen pescaíto, pa mi mejó que el otro, porque el otro no lo probé, y fresquito en la barra, de ponerte una rebequita si la hubiese tenido.

Las tortillitas de camarones, según me dijo Antonio Serrano,(al que mando desde aquí un abrazo y le lanzo un guante para que me coja sitio en el Manteca), las mejores, las tortillitas de camarones digo, al parecer por la harina de garbanzo y nosequemás, el caso es que sí Canijo (de Carmona), que son finas finas…, te puedes comer un ciento y seguir comiendo.

Luego a la Peña Flamenca de Juan Villar, con media docena de veladores de madera güena, mirando al mar, impagable.

Con los zapatos en las manos y los pies en la arena, llegamos hasta la Caleta, ese ratito de paseo puede ser lo más parecido al cielo.

Y antes de meternos en el caballo de hierro de nuevo, frente a la catedral de Cádiz, una bomba. De chocolate. Mi cicerone, el chaval del Cerezo, me amenazó si me venía sin ella.

…y con las bombas que Sergio me aconsejó, tuvimos en boca una explosión de sabor, y en las venas, dos palás de colesterol. Buenísimas, Sergio, pero lo suyo hubiese sido venirse andando de Cádiz, porque nos tomamos no una, sino dos. Gracias.

            

Manolo Martínez

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sábado, septiembre 16, 2023

¿QUÉ HABRÁ AHÍ ARRIBA?


Esto de la fotografía es cielo, y lleva encima de la casa de mis padres desde que tengo uso de razón. Yo creo que es de nosotros porque nadie ha venido todavía a reclamarlo, pero nunca se sabe, en cualquier momento aparece alguien diciendo que es suyo. 

            Si les soy sincero, tampoco me importa demasiado, hay mucho cielo alrededor de ese trocito, más del que nunca podré mirar. Pero, también es verdad que, éste en concreto, es el que mirábamos la familia entera las noches de verano que nos íbamos a dormir a la azotea por mor del calor. 

            Mientras todos teníamos los ojos clavados en las estrellas aquellas noches, mi padre repetía siempre la misma pregunta: 

 —¿Qué habrá ahí arriba? 

Pero ni mi madre, ni mis hermanos, ni yo, respondíamos, porque ninguno sabíamos qué había allí arriba. La pregunta se quedaba flotando en el aire hasta la siguiente noche que volvíamos a dormir en la azotea, y entonces mi padre volvía a las andadas:  —¿Qué habrá ahí arriba? 

            

Manolo Martínez

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sábado, septiembre 02, 2023

DE CARACORCHO A RODRIGO


De Caracorcho a Santa María había apenas un cigarro, el tiempo suficiente para pensar qué le iban a pedir a la Virgen de Gracia aprovechando su novena. 

Con el alma ya escamondada, por una confesión y dos padrenuestros, los carmonenses de aquellos años, con sus pantalones de mil rayas, y sus mujeres agarradas al brazo, se daban una vuelta por la Plaza de Arriba, hasta que echaban el ancla en Rodrigo para tomarse una caña de cerveza con chochitos, en aquellos platos blancos y ovalados.

Mientras tanto, en cualquier velador de una taberna cualquiera, unas empingorotadas ponían como un trapo a la hija de Manolita, por haberse quedado preñá del que ellas mismas pretendían. 

La madre que me. 

Tres veladores más arriba, dos malletes se lamentaban, de la ruina que se les venía encima, por las malas cosechas recogidas. 

Conque, estarán ustedes de acuerdo conmigo, en que tampoco han cambiado tanto las cosas desde aquellos años en que nuestros padres tenían la edad que nosotros tenemos ahora. Si acaso, el color del vestío de la virgen. 

            Manolo Martínez

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domingo, agosto 27, 2023

LOS CAMINOS QUE NO ESCOGIMOS


A menudo nos engañamos pensando que los caminos que no escogimos eran los mejores, simplemente porque, fueron más los que dejamos de vivir que el único que nos da tiempo a caminar. 

Y es jodido, digo lo de tener que desechar las posibles variantes y paisajes.

Me cagüen la puta, con la de cosas que uno querría hacer, y que un sol, más una luna, sólo sumen veinticuatro horas. 

Yo es que no creo en el karma y esas cosas, y si creyera, tampoco podría hacer lo que deseo siendo una lombriz o un geranio.

Por eso me aburre la gente apática, aquella a la que se le van los días dando vueltas sobre sí mismo, con las manos cogidas detrás de la espalda. ¡Cuantas casas sin hacer y cuántos mares por navegar! 

Me cagüen diez, que mal repartido está el mundo, y eso que fue el azar, o quizás por eso mismo.

Manolo Martínez

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sábado, agosto 26, 2023

LOS MANDAOS


El siglo pasado, cuando las grandes superficies aún no existían, las calles de Carmona estaban plagadas de las tiendas de toda la vida.

De cuando en cuando, uno le da una “patá” a la puerta de la memoria y vuelve a entrar en aquellos templos a los que nos despachaban nuestras madres por los “mandaos”, por “cuarto y mitá” de lo que fuera, pesados en aquellas balanzas con aquellas pesas... que el “arte” de los tenderos dejaban caer con fuerza para que el ”cuarto y mitá”, sólo fuera la “mitá del cuarto”, en fin…, la ganancia. 

Y aquellas ditas apuntadas con mucho trabajo en papel de estraza ....

... y las onzas de chocolate, y los Bulgaritos, y los Pastelillos Helmman, y mis amigos de entonces, y los balones de curtix que hacían “pupa” en las piernas enclenques de los niños, y los coches que toreábamos, y la lima, y Kisco, que me daba ostias de "tos colores", y aún así, me alegra verle cada  vez que me lo tropiezo por la calle, será el Síndrome de Estocolmo. 

Manolo Martínez

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domingo, agosto 20, 2023

LAS PESADILLAS


 Hay dos tipos de pesadillas: 

Unas,  aquellas que no te dejaban ni a sol ni a sombra. Solían ser las más feas de la clase, y eran eso, pesadas, pero en formato pequeño. 

Eran las que te buscaban en el recreo para jugar a los médicos, cuando tu única ocupación en esa media hora, era cambiar las estampitas repetidas. 

Y las otras pesadillas eran, curiosamente, las más jodidas:

“Corres por un estrecho pasillo oscuro para salvar tu vida de un monstruo que te persigue. Caes por un larguísimo túnel, pero cuando golpeas el fondo, estás en tu cama. Sin embargo, la sensación de terror persiste, tu corazón late más rápido, tu frente está cubierta de sudor helado. En fin, era una pesadilla”.

Para estás últimas había tres soluciones:

La primera, contarlas siempre, a quién fuera, a tu amigo,  a tu novia o tu padre, pero al contarlas disminuías su importancia.

La segunda, hacerle caso al profesor de Harry Potter, ese que invitaba a sus alumnos a visualizar sus miedos y ridiculizarlos, por ejemplo, poniéndole patines a una araña gigante, que era una de las pesadillas, o fobias, de uno de ellos. Siempre funcionaba.

Y la tercera solución nos la da Michael Nadorff, quien, a sabiendas de que las pesadillas son más frecuentes en la fase REM del sueño, y que durante la misma, la parte del cerebro que regula los lóbulos frontales, conocida como amígdala, se activa para manejar emociones como el miedo.

Michael Nadorff afirma que “las pesadillas tienen su parte positiva porque nos ayudan a liberar el estrés acumulado, funcionando como una terapia de exposición que nos permite superar el miedo que nos ha ocasionado un evento perturbador, porque al revivirlo a través del sueño somos capaces de superarlo.

 ¿Cuál es tu pesadilla?

            Manolo Martínez

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sábado, agosto 19, 2023

DE BELMONTE A PAQUIRRÍN, EVOLUCIÓN DE LA QUIETUD


Juan Belmonte sentó las reglas del toreo moderno con las tres claves de la lidia: parar, templar y mandar, pasando del “te quitas tú o te quita el toro” al “no te quitas tú, ni te quita el toro, si sabes torear”. 

Aquella quietud torera llegó a la cúspide con Manolete, cuando atornillaba sus zapatillas al albero. Desde entonces, una vasta nómina de matadores, han ido haciendo de la inmovilidad, uno de los principales filones para hacer dinero rápido. 

Desde Antonio Ordoñez a José Tomás pasando por Diego Puerta, El Viti, Paco Ojeda o Espartaco, todos han hecho el don Tancredo para comprarse el Mercedes y el cortijo, santo y seña de la profesión. 

Bueno, volviendo a los valientes, a Paquirrín se le pegó al oído aquello de que la quietud era una forma de hacer dinero. 

Y lo ha cumplido a rajatabla. El tío está inactivo desde que nació. Sereno, estático, tranquilo como un practicante de zen. Su inacción y su sosiego le han proporcionado pingües beneficios. La audiencia lo aclama como un tipo campechano, simpático... ¿y quién no estaría sonriente cuando ha hecho del ocio una de las profesiones más rentables? 

Él ha convertido el problema de los españoles, el paro, en una brillante carrera. Torpe desde luego no es. Al fin y al cabo ha seguido al pie de la letra la norma torera, hay que quedarse quieto, niño, y quieto se ha quedao. 

Que más da si en vez de pararse delante de un Mihura de 600 kilos, se ha haya parao delante de una hamburguesa. ¿Qué diferencia hay entre la Maestranza y el McDonalds? 

Di que sí, ahí quieto parao, dejando que las papas fritas y la cruzcampo te rocen la taleguilla, con dos cojones, y deja que digan, que la envidia es mu mala. 

            Manolo Martínez

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domingo, agosto 13, 2023

UNA MUJER DE PROVECHO

Fernando Maqueda ha dibujado, con tanta habilidad como sensibilidad, a esta niña que amarra sus ganas de jugar a la espalda, entrelazando los dedos de sus manos, mientras sujeta su atención, y su melena, con la quietud del que aprende. 

Ante esta hermosa actitud lectora, recordé la frase con la que nuestros padres nos invitaban a estudiar:

 “Hazte un hombre de provecho”, frase que hoy es más justa a la vista del dibujo de Fernando, y podemos ampliar, y matizar, diciendo: 

“Hazte una mujer, o un hombre, de provecho”, una obviedad, que como muchas, hay que sacarlas del armario para visibilizarlas. 

Gracias, Fernando, por tu arte. 

             Manolo Martínez

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sábado, agosto 12, 2023

DE ROMA a SANLÚCAR REMANDO


 A estas dos imágenes las separan una docena de veranos y 1969 kilómetros.

Ambas la captaron mis hijos en distintos momentos de sus  vidas. 

Pablo estaba en Roma cuando descubrió a ese hombre remando por un muro de cemento. 

Es curioso que reparara en aquella diminuta barquita surcando una cochambrosa pared, teniendo en cuenta que la misma estaba en la esquina de una de las plazas más hermosas del mundo, la Piazza del Popolo, a pocos metros de un espectacular obelisco que la corona, y junto a la majestuosa Iglesia Santa María del Popolo, la de la película "Ángeles y Demonios". 

…y hablando de ángeles, a casi dos mil kilómetros de aquella piazza, en Sanlúcar de Barrameda, el otro fotógrafo, Ángel, supo ver el momento exacto en que el sol se descolgaba del cielo para ser sorbido por el mar, como si fuera un caracol de los que prepara Pinante en su bar del León de San Francisco. 

Observar estas dos fotografías me hace pensar que la belleza está allá dónde uno la vea: dos ciudades, dos momentos, o simplemente dos formas de entender el mundo. 

Estoy seguro de que un día aparecerá, frente a la playa de las Piletas, el  remero romano atraído por el sol de Sanlúcar, y cuando esto ocurra, veremos el hilo rojo del que hablan los orientales, aquel del que cuentan, que los dioses atan alrededor del tobillo de los que han de ayudarse a lo largo de sus vidas.

Dicen que ese cordón mágico puede estirarse si las personas se alejan, o enredarse, pero jamás puede romperse, porque el hilo une a las personas que están destinadas a quererse y cuidarse.

A  Pablo y Ángel

             Manolo Martínez

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domingo, agosto 06, 2023

PEPA Y LAS TAGARNINAS

— Pepa, no nos queda mucho. Si volvieras para atrás, ¿qué harías que no hayas hecho?

 —Potaje de tagarninas

 —No mujer, me refería a hacer algo importante, como viajar por el mundo, conocer otras gentes, hacerte rica...

 —¿Algo importante? Es que todo lo que he hecho ha sido importante: criar a mis hijos, cocinar, reír, llorar, jugar con mis nietos, pasear mientras la lluvia me mojaba, amar a mi Andrés..., pero si volviera para atrás haría algo que nunca hice.

 —¿Qué?

 —Potaje de tagarninas.                                                            

Manolo Martínez

sábado, agosto 05, 2023

AHORA QUE TENGO LA EDAD QUE TENÍA MI PADRE


 Ahora que tengo la edad que tenía mi padre, lo veo todo mucho más claro. 

Veo a mi madre hacer como que está mirando el móvil, fingiendo ver a alguna vecina asomada a esa ventana; pero yo sé que está evitando ver como soplo las velas, porque, lo que no quiere, es apagar otro año. 

…y veo como, lo que para los nietos es un ¡venga ya! vestido con dos apretones de labios que dibujan: la impaciencia de José Antonio y el estoicismo de Rodrigo, para la abuela es un ¡ay! nostálgico, por la irreverente rapidez con que pasa la vida. 

Ahora, que ya tengo la edad que tenía mi padre, lo veo claro. 

...veo como, ante el abismo incierto de una tarta repleta de velas, nada mejor que dos cándidas sonrisas con nombres de sobrinas: Julia y Gloria. 

…y también veo que, en los carrillos inflados del soplavelas, hay más  miedo que aire, porque querría que la vida se detuviera ahí, en esa fotografía, con Pablo y Ángel siempre al lado de su padre. 

Por eso, ahora que tengo la edad que tenía mi padre, he aprendido que el tiempo es un descuidero que nos roba, sotto voce, todo lo que no abrigamos con amor, dejándolo a la intemperie de la desgana. 

Manolo Martínez

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sábado, julio 29, 2023

LA MADRE DE INDIANA JONES


Los padres de hoy estamos malacostumbrados a “perseguir” a nuestros hijos por wassap, para que nos tengan al tanto de dónde andan, y con quién, a esperarles despiertos hasta escuchar sus llaves entrando en la puerta de casa, o a pasarlo regular cada vez que nuestros herederos se ponen al volante en busca de una playa, o de una novia foránea. 

Por eso, cuando hace unos días fui al cine con mi sobrino mayor para ver la última entrega de Indiana Jones, hice examen de conciencia y comprendí que quien realmente está sufriendo de continuo es la madre de Indiana Jones. 

Hacía tiempo que no veía una película de acción, no son mis preferidas, pero tuve más tiempo el corazón en la boca que en el pecho. ¡Que derroche de adrenalina, que estrés! 

Las escenas de peligro se sucedían una tras otra, y fue, en esa concatenación asfixiante de riesgos y amenazas, donde evalué la de sofocones y desvelos que tendría que pasar la madre del héroe de los cojones, pobrecita mía. 

Nosotros, que lo único que nos preocupa si van a mojarse el culo a Chipiona nuestros hijos, es que vuelvan con luz del día, ¿cómo estaríamos si nuestras crías galoparan a lomos de un caballo delante de un metro?, como hace Indi en su última peli. ¿Y si la novia de nuestro hijo se subiera a un avión en marcha a través del tren de aterrizaje? 

No hay valerianas en el mundo que calmen a la madre de Indiana Jones, vaya telita el  niño que le tocó. 

¿No pudo Indiana haber aprobado unas oposiciones de conserje en el Museo de Bellas Artes?

            Manolo Martínez

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sábado, julio 22, 2023

TU CASA

Aunque nunca sabemos hacia donde nos lleva la vida, aunque compremos el billete de ida para el fin del mundo, el de vuelta siempre es el mismo, tu casa. 

Por eso la cuidamos con una liturgia inquebrantable: desempolvándola de cuando en cuando, acicalándola, pintándola cada verano, o preguntándole, casi a diario, si necesita algo. 

Y sí, siempre tiene  ruegos y preguntas: un azulejo que se ha desprendido, para cuando tapamos esa grieta en mitad de la escalera, el lavabo que se ha atascado o la cañería que gruñe desde hace meses. 

En cuánto podemos atendemos sus peticiones sin quejarnos, porque ella, nuestra casa, siempre tiene en cuenta las nuestras:

 esperándonos con las puertas abiertas (que son sus brazos) cuando volvemos del trabajo, abrigándonos cuando llegan los inviernos, resguardando a nuestros retoños de sus miedos, cuando son niños, y luego, de mayores, escondiendo, por sus rincones, el cosquilleo de sus primeros amores y los suspiros de los desamores. 

Tantas cosas nuestras están dentro de las casas, que, llegados a cierta edad, pensamos que lo que ocurra fuera de aquellas cuatro paredes, francamente nos importa un pimiento, como decía el guapo de “Lo que el viento se llevó”. 

Y es que, es tal la sinergia entre tu casa y tú, que apenas la mimamos un poco: regalándole un geranio al patio, el canto de un canario, o vistiéndola con unas cortinas nuevas, uno recibe de inmediato un chute de serotonina, ...

... y nos sentimos a gusto sólo con verlas guiñar uno de sus ojos, que son sus ventanas, al remangarles el visillo nuestros hijos para asomarse a vernos llegar del trabajo.  

No hay ningún lugar en el mundo, ninguno, en el que uno se sienta como en su casa.

            Manolo Martínez

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domingo, julio 16, 2023

EL BOLSO DE LA REINA

Si yo tuviera dinero, que no lo tengo, me iría a vivir al norte, porque el frío, que encoge otras muchas cosas, acaba alargando otras, como la misma vida. 

Párense vuestras mercedes, si no, a tirar números, y comprueben que, desde las dos de la tarde hasta las diez de la noche, no hay vida en esta bendita Sevilla dónde el calor es el puto amo. ¿Cuántas horas, y días, al final del verano, hemos "perdido" debajo del aire acondicionado?    

     

Por eso, cada vez que podemos, nos abrazamos en Ryanair y nos plantamos en cualquier rincón cercano al Cantábrico, como Oviedo.  

Y allí, después de pedirle permiso a la Regenta que custodia su hermosa catedral, de tomar unos culines de sidra en la calle Gascona..., 

.. de pasear entre los espléndidos culos de Úrculo, en la calle Uría, de visitar el hermoso Mercado del Fontán. y de llenar los pulmones de aire fresco en el Campo de San Francisco (todo esto entre las tres de la tarde y las diez de la noche), acabamos mirando escaparates.

Y entre ellos, nos seduce uno que está “en cueros”, y en cuyo interior conocimos a Bruno, hijo de Felipe Prieto, su fundador, quién, de amables maneras, comparte con nosotros su buen quehacer, sus idas y venidas por todo el mundo de la mano de su artesanía, y acaba invitándonos a respirar el olor a piel que flota en su taller. 


                             

Entre los célebres clientes de este taller del cuero: el Canciller alemán Helmut Kohl, o el Papa Juan Pablo II, que fue obsequiado por el Principado de Asturias, con una réplica de las sandalias de San Pedro. 

Pero el que más me llamó la atención, por mi mala relación con el calor, fue el de un  bolso de mano realizado para la reina de España, quien curiosamente (y aquí viene el conque del por qué me llamó la atención),  lo utilizó en la visita que, doña Letizia, hizo a París con motivo de la II Conferencia Global sobre Salud y Cambio Climático.

Es curioso, yo había llegado a Oviedo huyendo del calor, y acabé hablando, con Bruno Prieto, del bolso que la reina llevó para hablar del calentamiento de la Tierra.

Haz muchos bolsos, Bruno, como el de doña Letizia, para pedir a todo el mundo que, por favor, seamos responsables y no le dejemos a nuestros hijos un desierto, sino muchas Oviedos que estén llenas de manzanos que estén llenos de manzanas que estén llenas de sidra, que nos haga olvidar estas malditas calores.

         Manolo Martínez

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sábado, julio 15, 2023

La pluma


    Siempre me pareció ridícula esa gente que cree en las “señales”, tontos que se dejan arrastrar por presentimientos, corazonadas y horóscopos. 

Vivir es tan grande, tan lo único que realmente tenemos, que me parece una falta de respeto robarle a los días la maravillosa incertidumbre a fuerza de planificarlos, o peor aún, adivinarlos o suponerlos. 

Pero, si el meollo del vivir es la sorpresa, el no saber que pasará mañana. ¿Qué belleza tiene saber que ocurrirá antes de que ocurra? Ninguna, si acaso aburrimiento, desidia o estúpidas fantasías y conjeturas. Hay que estar muy colgado para creer en esas cosas, muy colgado. 

Curiosamente, el otro día, cuando venía de tomarme una bendita cerveza helada (o dos, no recuerdo) al pasar por detrás de Santa María, bajó del aire esta pluma de la foto. 

Descendió dando vueltas, de pie, despacio, hasta quedar justo a la altura de mi cara. No tuve que darme prisa para cogerla porque me estaba esperando.


Alargué el brazo y la prendí. Estoy seguro de que significa algo. Algo me quieren decir los dioses..., o los palomos, o las palomas, que no pude ver quién pelechó mi regalo. 

¿Qué me querría decir? ¿O serían las  cinco cervezas que me tomé las que me hicieron elucubrar? El caso es que, cuando llegué a casa, me dijo mi mujer: 

— ¿Cuántas? 

— Te juro que no han sido más de siete. 

— ¿Cuántas? —me insistió por segunda vez. 

— Diez... —y entonces me percaté del mensaje que quiso transmitirme aquella pluma dando vueltas en mi cara. 

Me dijo, sin decírmelo: "Vuela pa tu casa que te van a dar par pelo" Yo no creo en el karma y esas cosas, pero me dieron "par pelo" por las quince cervezas que creo me tomé. 

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