CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


sábado, agosto 18, 2018

El hilo rojo

Cuenta una leyenda que cada uno de nosotros estamos unidos a otra persona para toda la vida por un hilo rojo. Luego, el ir y venir de nuestras particulares historias, hará que ese hilo se encoja unas veces y en otras ocasiones les obligará a estirarse, pero, por muchos quiebros que nos hagan los días, nunca se romperá ese hilo.
Hay varias versiones sobre el origen de esta sugestiva historia.
Una dice que se debe al descubrimiento de que la arteria ulnar enlaza al dedo meñique con el corazón, lo que simbolizaba la conexión de sentimientos.
Otra fábula habla de que un anciano que habita en la luna, revuelve entre las almas cada noche, y cose las elegidas con un hilo rojo para que nunca se separen.
Pero puede, que la historia más hermosa sea la que nos habla de una bruja que podía ver el hilo rojo, y a la que el emperador de Japón le pidió  que encontrara el final del hilo que él mismo tenía atado en su meñique para encontrar al otro extremo a la que sería su mujer.
La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo.
Esta búsqueda los llevo hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: “Aquí termina tu hilo”, pero al escuchar esto, el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja. Empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña hija en los brazos y la hizo caer haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.


Unos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor fuera que desposara a la hija de un general muy poderoso. El emperador aceptó esta decisión y comenzaron todos los preparativos para esperar a quien sería después la elegida como esposa del gran emperador. Llegó el día de la boda, pero sobre todo había llegado el momento de ver por primera vez la cara de su esposa.
Ella entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente su rostro. Al levantarle el velo vio por primera vez que este hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente. Era la cicatriz que él mismo había provocado al rechazar su propio destino años antes. Un destino que la bruja lo había puesto frente suyo y que decidió descreer.
Manolo  Martínez

sábado, agosto 11, 2018

LA CALAÍTA

De entre los goces, no lujuriosos, que nos ofrece cualquier rincón de cualquier día, está ese momento, absolútamente jubiloso, de dar una calaíta, a escondidas, en los primeros días de ayuno fumador.  Esto de quitarse del tabaco es un tormento de tal calibre, que deberían investigar la abnegación, el sentido del sacrificio y el virtuosismo, de los candidatos a ex fumadores. Esta renuncia, involuntaria, urdida por esas hordas de consejeros adictos a jodernos la vida, requiere tal entereza, que sólo un puñado, de odiosos elegidos, alcanzan la cima del propósito. El encanto de lo prohibido, la fascinación por lo vedado, el hechizo de una calaíta, aunque sea de un cigarro ajeno, embruja el preciso instante en que, tus labios, quebrantan aquella solemne promesa de no volver a echar humo, intención, que a punto estás de conseguir, justo en ese absurdo segundo en que, tu voluntad, sucumbe a la chupada, a la succión y a la bocanada. Aspiras y sorbes, con tal intensidad, el despreciado vapor, que casi masticas el humo. Entonces, cegado por el miedo a perderlo, vas, y te lo tragas, cual fumador mamón, dejando escapar, apenas, un hilillo delator, que se derrama por la nariz. Ya está. Ocurrió. Tú no querías, pero ha sucedido. Y ahora empieza el calvario de las disculpas hacia ti mismo, de la caza y captura de los verdaderos culpables, esos que se comprometieron contigo a dejar de fumar, y, seguro, que sin decírtelo, se han rendido antes que tú. Lo sabes porque están contentos, no están abatidos. Esbozan una media  sonrisa delatora de su traición, y porque, seguro, totalmente seguro, que esos fariseos que te arrastraron a aquella fatal decisión de dejar el tabaco, son más débiles que tú, seguro, seguro. Bueno, el tabaco no ha podido ser. Esta tarde empezamos las clases de inglés, y en marzo nos apuntamos al gimnasio, y para mayo, cuando pase la feria, total son cuatro días, volvemos a dejar el tabaco, pero solos, no necesitamos a nadie. Antes de este verano, estaremos sin fumar, hablando un inglés de Oxford, y con la barriga llena de tabletas de chocolate, del Lidl, y por dentro de la susodicha, que digo yo, que eso es lo que hacen Ronaldo y compañía, tragarse las tabletas enteras, y luego apretar el abdomen, como cuando te da un retortijón, para que se les señalen las onzas sobre la piel de nuestra peluda barriga, ¿no?


Manolo  Martínez

jueves, agosto 09, 2018

EL CANNOLO

El "cannolo" es un dulce típico de Italia. El escuchador oyó su receta en "La taberna del zurdo", en Oviedo,  a un siciliano que compartía barra y birra con él.

-“È il dolce per el male degli amori“ (el dulce para el mal de amores) 


El "cannolo" simboliza el amor entre un hombre y una mujer en forma de abrazo. En este azucarado estrujón, la oblea que forma el tubo (cannolo) representa al hombre, y el relleno, al que "abraza" y rodea el tubo, finge ser la mujer. La elaboración de la oblea es simple, como el hombre. Empieza con un huevo (recordemos que es el varón), luego treinta gramos de mantequilla blanda, cincuenta de azúcar, tres cucharadas de vino blanco (que le ayude a ser locuaz para la conquista), harina, sal y aceite. Punto y pelota, no hay más. El relleno es el alma del cannolo,  y su preparación no es tan fácil. No es que sea difícil, es como es, como la mujer. Su confección comienza, obviamente, con higos, confitados, (o cincuenta gramos de piña), y sigue con medio kilo de ricota, que es un queso obtenido en un segundo procesamiento (¿no podía ser del primero, para no darle tantas vueltas a las cosas?), luego cincuenta gramos de cerezas, extracto de vainilla (que hace de feromona, para que el apego sea sólido), dos cucharadas de agua de azahar...(¿agua de azahar?, sí agua de azahar), una tableta de chocolate, cien gramos de azúcar…¿por qué no es tan simple y sencillo el relleno como lo es la oblea o masa? ¿Ocurre lo mismo entre el varón y la hembra? Seguimos con el relleno: veinticinco gramos de cáscara de naranja (fruta que contiene en su color la alegría, y en su sabor la vida misma), y  ahora veinticinco gramos de cáscara de limón (el amargor, el picor, el contrapunto ácido, donde dije digo digo Diego…)

Ya tenemos todos los ingredientes. Ahora batiremos la mantequilla con el azúcar hasta lograr una crema a punto de pomada. Agregaremos el huevo batido y luego el vino blanco, la esencia de vainilla y la pizca de sal. A continuación la harina, mezclando luego los ingredientes hasta darle forma a la masa. Lo volcamos en la mesa (aquí un recordatorio a la famosa escena de “El cartero siempre llama dos veces") y amasamos, manualmente claro, hasta conseguir una masa lisa y suave. Ahora hay que dejarla descansar (a la masa, claro) dos horas en un lugar frío.

Estiramos la masa, la cortamos en tiras y la pincelamos con el huevo batido por las puntas para pegarlas hasta construir el tubo pequeño (cannolo). Llegados aquí los mandaremos a freír...¿espárragos?, no..., los cannoli, coño.
Manolo  Martínez

sábado, agosto 04, 2018

LOS PALOS DEL SOMBRAJO Y ROMA



Se te caen los palos del sombrajo cuando lees que a Mourinho, el entrenador de fútbol portugués, exige que se le laven los trajes con agua de un río escocés. El dislate lo recoge una de esas revistas que te ofrecen las compañías aéreas. Lo hacen para que pienses en cualquier cosa menos en que estás a unos diez kilómetros de que tu meada toque tierra. Vamos..., como de aquí al Viso, pero p”arriba".
Se te caen los palos del sombrajo cuando compruebas como, paradójicamente, la ignorancia nos convierte en políglotas. Ante el torpedeo del recepcionista del hotel, del camarero, o del dependiente de la tienda de souvenirs, uno se defiende, y saca sus armas: plis, mersí,, arrivederci, yesterday, domani, garsón, non capito…escupimos, sin solución de continuidad y sin coherencia, vocablos aprendidos en los anuncios. En una pizzería escuché: _ ¿Birra, signore?
...y el signore, contestó:

- Mmmmm…oui…, non…, dúe arrivederci, plís

Colosal, tres en uno. En vez de cerveza, el hombre quería dos adiós, pero ,además, utilizó tres idiomas para cuatro palabras.


Pero cuando de verdad, se me cayeron todos los palos del sombrajo a la vez, si es que quedaba todavía alguno, fue cuando visité ese imperio de la fe que es El Vaticano. Imposible obviar su anatomía interior, su esqueleto de oro, plata, mármol y madera. Ilusorio no tirar números y ser políticamente correcto, difícil no contabilizar el Baldaquino de bronce macizo, la Pietá de Miguel Angel, el abrazo columnado de Bernini , o la espectacular Cúpula de Miguel Angel, Fontana y Della Porta. Por todo esto, me apunto al carro de Martín Lutero, en su Tesis número 56 cuando escribe:

 “Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios”.

 Insostenible la comunión entre el discurso eclesiástico y aquel patrimonio, sea cual sea su génesis, y sea cual sea su valor artístico. Hay cosas que se caen por sí solas, como los palos del sombrajo.


Menos mal, que tanta belleza no acaba en San Pietro sino que te sigue robando miradas, por cualquiera de las piazzas y vías romanas bajo el incesante cotilleo de las omnipresentes fuentes.


Todo esto lo provocó un viaje mochilero con mi hijo

FELIZ  CUMPLEAÑOS, PABLO

Manolo  Martínez

miércoles, agosto 01, 2018

UN GATO CON CALÓ


  "Una foto y 69 palabras"


Lo intento. Juro que lo intento, pero no puedo. La caló es mu mala. Que mala es la caló Ofú...que caló...que no me pueo mové...ay....miau...me cago en los perros. Tirao todo el día. Del suelo al suelo, y del suelo al sofá...sudo sudando...me deshidrato y me deshigato...¿cuanto me quedan para las 69 palabras?, que no llego...ay que malo estoy...será la tensión...Me quedan ocho palabras...ay...que caló...ya cinco...uy...la rima...no por dios... 

"UNA FOTO Y 69 PALABRAS" es un proyecto común de Fernando Baeza y de Manolo Martínez que en breve celebrará su tercer cumpleaños. Tres años compartiendo sus aficiones, la fotografía de Fernando y la escritura de Manolo, con las que ambos intentan hacer un original maridaje entre imágenes y textos. 

Aquí puedes vernos:   https://www.facebook.com/unafotoy69palabras/

viernes, julio 27, 2018

LA HUERFANA


Desde el costado oeste de Carmona, se otea, sobre un lienzo de cielo, cinco rezos de piedra, que se erigen sobre el escarpe que vigila la Vega. San Pedro, San Bartolomé, Santa María, San Felipe y Santiago conviven, en la mirada del paseante desocupado, con la huérfana. Sin un vestido de ladrillos o adobes que disimulen sus costillas de hierro, emborrona la fiesta visual esta huérfana de campana, que habiendo arribado la última, se ha ubicado la primera en la línea de torres que escoltan la ciudad. Si el quinteto de torres fueran las chimeneas de un Titanic contemplativo, la huérfana metálica, sería el iceberg contra el que se estrellaría toda la magia visual que nos ofrece el mejor perfil de nuestra ciudad. Descarnada, fea y, aún así, arrogante, la torre huérfana campea victoriosa en la atalaya carmonense. Su media docena de orejas esféricas la convierten en una monstruosa cotilla, que lleva y trae conversaciones ajenas. Detrás, las cinco hermanas, charlan entre ellas a golpe de campana, y urden, sobre la posibilidad de darle un empujoncito a su hermanastra de acero, picacho abajo, sin querer... Pero la burocracia de su religión, no acaba de concederle la cédula que le permite ese rempujón al vacío, dejando así, maniatada sus intenciones. Que digo yo, que mientras llega el consentimiento, y como solución temporal para quitarnos de en medio a ese mamotreto, ¿por qué no lo disfrazamos? Ahora que se confeccionan unas copias sorprendentes de cualquier retablo, pintura o monumento, mientras se restaura el original, aprovechemos el invento. Mi mujer siempre dice que no hay mal que por bien no venga...pues vamos a pedirnos un faldón que reproduzca la Cúpula de Brunelleschi y vestimos con él a nuestra antena huérfana ,¿ se imaginan ustedes esta fastuosa cripta coronando el picacho? Y dado que Telefónica es LIBRE de hacer lo que le viene en gana, que tal si enfundamos a su fea hija de hierro, en una réplica de la Estatua de la Libertad como centinela irónica de nuestro paisaje? ¿ Y cómo luciría la antenita vestida como la Torre de Pisa.?, ahora me caigo, ahora no me caigo sobre la Vega.
Lo que queramos señores, eso sí, teniendo en cuenta, que elijamos el terno que elijamos, hay que abrirle unos agujeros para que la antena de los cojones pueda sacar sus orejas metálicas. No me negarán que no va a quedar el picacho, cuánto menos, interesante, con su Estatua de la Libertad antenada, o su Torre de Pisa con orejas.... Pues nada, decidido, convocamos un referéndum y votamos los trapos con que vamos a disfrazar a la torrecita de telefonía. Los gastos del sastre correrán, lógicamente, a cargo de Telefónica, la madre de la criatura. Estoy seguro de que no habrá un reclamo turístico más curioso en los Alcores . Y a hacer caja la Delegación de Turismo.
Postdata : Que a ningún político se le ocurra robarme la patente.

( Gracias a Artes Gráficas J.L. URRUTIA)

Manolo  Martínez

martes, julio 17, 2018

Al fin del mundo en una hora



Hemos llegado al fin del mundo en poco más de una hora. Ryanair lo ha hecho posible por cincuenta y tantos euros, (...y pensar la de sacrificios y zapatos que había que romper para llegar hasta aquí hace sólo unas docenas de años). Eso sí, aún no hemos visto ni un solo monstruo marino de 7 cabezas, ni ningún ser extraordinario de esos a los que aludían las crónicas de los peregrinos que llegaban a este Finis Terrae (en A Coruña) hace ya un buen puñado de años. Lo más cercano a aquellos temidos seres ha sido el dueño de un bar de fritangas cercano al Faro de Hércules que nos despachó, con más malaje que alegría, una ración de C.A.N.I.  (Carne Animal No Identificada), a la que anunciaba en la pizarra del susodicho bar como croquetas caseras. ¡Ostia, que uno se venga al fin del mundo a comer C.A.N.I...¡Menos mal que ha sido la la única experiencia gastronómica paranormal que hemos sufrido, luego, "La Taberna do Bispo", "Petiscos do Cardeal", y sobre todo, la carne, el pescado y la huerta del hermoso Mercado de Abastos de Santiago, nos demostraron lo bien que se come en Galicia.


En uno de los paseos por la Rúa do Franco, siempre repleta de peregrinos, nos llamó la atención una serie de acuarelas de vivos colores que tenían como tema principal la Catedral de Santiago, pero sumergida bajo el mar y rodeada de pulpos, estrellas de mar, ostras..., una delicia. Cuando entablamos conversación con su autor, Román, un pintor con aspecto de teutón,  nos acabamos enterando de que había vivido en nuestra ciudad un tiempo, en la Urbanización de las Monjas, y conocía Carmona mejor que nosotros. Pues va ser verdad aquello de que el mundo es un pañuelo, (de Carmona a Carmona, pasando por la Plaza del Obradoiro). Puede que vuelva a Carmona en septiembre, le esperamos con los brazos abiertos.


Viajar no sólo es desplazarse, ir y venir, moverse...es también parar, esperar, sentarse a mirar lo que hay debajo del cielo...


...incluso  lo que hay en el mismo cielo, como cuando subes a las cubiertas, al "tejao", a lo más alto de la Catedral de Santiago. Las vistas desde aquí arriba no pueden adjetivarse, hay que subir a respirarlas.


El último día del veraneo uno se queda siempre con la impresión de que necesita volver, de que se han quedado muchas cosas por ver, mucha gente con la que hablar, muchos vinos y comidas por probar... pero siempre vienes con la certeza de que no hay manera mejor de cargar pilas que cambiar de aires.
Volvemos a casa con la barriga llena y la cabeza vacía (de problemas, de tontos y de sus tonterías)


... y el mar del norte, ajeno a todo, reivindicando siempre su espacio


sábado, julio 14, 2018

Vacaciones y famosos


Huyendo del calor me he escapado a San Sebastian, Donosti "pa" los amigos.
Entre el buen dormir (se necesita el abrigo de una manta, o mantita), y el buen comer que, sobre todo en la calle 31 de Agosto te ofrecen los innumerables bares de pintxos, el resto de la jornada te pide pasear. En una de esas caminatas, justo en la desembocadura del Urumea, he visto a Loquillo pasear su incipiente barriguita cervecera, pegado al siempre enfadado Cantábrico. No he podido remediarlo:

- “¡Loquillo..., eres el mejor!

le he espetado, y él, casi sin mirarme, me ha respondido:

  - “Gracias”

...pero no con esta voz mía menuda, sino con la suya, rotunda: GRA-CIASSSSSS

La ostia, "quécachotío", y "quépeazo" de voz, le he dicho a mi hijo Ángel, que no ha dejado de de medirlo con su mirada. Les juro que en mi vida he escuchado una sola canción de Loquillo, pero me pierde un famoso de cerca.

Lo mismo le  dije a Santana, el mítico tenista, al salir de una caseta de la Feria de Sevilla, hace ya un buen puñado de años, y eso que jamás he visto un partido de tenis más allá de los dos primeros juegos. Tampoco escapó a mis lisonjas el expresidente de la Junta, Rodríguez de la Borbolla, cuando esperaba el paso de la Hermandad de San Blas en Carmona-“Uno del partido”, le solté para estrecharle le mano, cuando jamás he estado afiliado a ningún partido. Otro día, al salir de una atracción de Isla Mágica, me encontré a Antonio Burgos, colaborador del ABC, al que saludé, y mentí, al comentarle que esperaba ansioso sus artículos en el citado periódico. Por Dios, jamás fuí seguidor suyo, Dios me libre, pero es superior a mí, me pierde el  aura de las celebridades, mira que soy endeble, infundado y frívolo, pero no puedo, que no puedo remediarlo. Carmen, ¿dónde andas?, que necesito ver gente con glamour.
Manolo Martínez


jueves, julio 12, 2018

UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE VACACIONES


Así corren las vacaciones, como este caballo de carreras. Con lo que tardan en llegar y luego son vista y no vista. Por eso este año he inventado un método para ganarle yo la carrera y no quedarme como siempre a dos velas. Es muy fácil, y se me ocurrió mientras ayudaba a mi hijo con los deberes en la conversión de medidas.

Pedazo de vacaciones las que me voy a pegar este año. Yo cogía normalmente 15 días de veraneo, aunque ha habido veces que he llegado a coger hasta dos semanas seguidas, incluso hace unos siete años disfruté de medio mes del tirón, y hace tres disfruté de 360 horas continuas de holganza, pero este año he decidido tirar la casa por la ventana y me he pedido por primera vez en mi vida UN MILLÓN DE SEGUNDOS DE OCIO ININTERRUMPIDO. ¿Que no te lo crees?, tu problema es.
Me da hasta vértigo. ¿Cuántos paseos voy a poder dar en más de un millón de segundos?Qué maravilloso es ese dogma que dice "Que todo depende del color del cristal del color con que se mire", y yo añadiría :"...y del número de conversiones que hagas" Por ejemplo a los que nos vuelve loco compartir cervezas con los amigos vamos a pasar de esa tristeza de tomarnos 2 o 3 cervezas a compartir con los colegas 50 o 75 centilitros, porque aunque es lo mismo no es igual ¿verdad?
De igual manera pasaremos de leer con prisas uno o dos libros durante el estío vacacional a regocijarnos leyendo casi 700 páginas, o mejor aún, casi medio millón de palabras....¡genial!
Atrás quedará eso de ver un par de películas en el cine, nos atiborraremos con cientos de miles de fotogramas...¡ufff...dios...cómo cambia la historia! Luego entonces también pasaré de ver 10 partidos de fútbol del mundial a ver 900 minutos a 44 piernas disputarse un balón...esto me está empezando a agobiar...y es como si ya no pudiera pararlo. Ahora ya no me comeré un plato de papas fritas con su huevo sino que cada vez que lo haga estaré engulliendo una yema, con su clara, sus proteínas, su colesterol, y 30 o 40...¡qué empacho!, ya me estoy hartando de vacaciones, y todavía me quedan cientos de miles de segundos...qué ganas de que llegue el trabajo, porque ahí volveré a hacer la conversión y trabajaré sólo 40 horas  a la semana o mejor aún , sólo cinco días, y si me apuras, trabajaré 2/3 de cada mes. ¿Comprenden? Esto es un chollo, patrás y palante, según nos convenga. Multiplicamos o dividimos, añadimos ceros o corremos la coma...y toda nuestra existencia cambia...quién no se consuela...
Manolo Martínez

domingo, julio 08, 2018

POLVORONES A 40º



Ahora que ya nos visita el caló y la caló (ahora que los esnobs le ponen a todo los dos artículos), empezamos a sondear remedios caseros para los 40º.
Uno de los más originales se lo escuché en una entrevista al gastrónomo, barbudo y "bon vivant" que era el sevillano Garmendia. Decía el ocurrente periodista que llegadas las horas de máximo sofoco, rebuscaba en la caja de polvorones los sobrantes de Navidad (los primeros exiliados de la mesa, los de naranja y limón), cogía uno, los espachurraba con la mano para que la catadura fuera mejor, y acto seguido se comía uno, dos y hasta tres. Con los 40º y el engullimiento de los mantecados, su rollizo cuerpo le pedía de manera urgente agua. Entonces esperaba un eterno instante aguantando aquella sed imposible, pasado el cual abría el frigorífico y llenaba un gran vaso de agua fría. Y justo ahí ocurría el mágico momento. Mientras se deslizaba el agua fresquita por su gaznate, vivía eso que algunos llevan toda su vida buscando sin encontrarlo, la felicidad. El no va más. El yin y el yang. La imprescindible lucha de opuestos. El menos es más. Sabiduría de andar por casa. 

Gracias Garmendia, con qué poco, y qué rápido, has definido y sentido la felicidad. Lo probaremos de aquí a septiembre, que no nos va a faltar caló, ni polvorones.

Manolo Martínez

sábado, junio 30, 2018

¿Quién mordió la manzana de Apple?


El día de Nochebuena de 2013, su Graciosa Majestad, Isa segunda de Inglaterra, tuvo el gesto de exculpar al científico y matemático Alan Turing. ¿El delito de Turing? Era homosexual. La monarquía inglesa necesitó 60 años para limpiar el nombre del profesor universitario e insigne investigador, que fue uno de los padres de las primeras computadoras.
¡Qué grande son las monarquías que condenan y condonan en un plis-plas!
Alan Turing fue una mente privilegiada que además de elaborar complicadas teorías matemáticas y de contribuir a engendrar el mundo de los ordenadores, descifró códigos nazis durante la segunda guerra mundial, contribuyendo con dicho trabajo al acortamiento de la contienda, o traducido, ayudó a que se salvaran muchas vidas durante aquella locura.
Pero todos estos logros no fueron tenidos en cuenta por la puritana sociedad inglesa que lo arrestó en 1952 por cometer ese imperdonable delito de tener una tendencia sexual distinta a la que marcaban los cánones de buena conducta, era homosexual. Humillaron a este genio que tuvo que elegir entre la castración y las inyecciones de estrógenos. Indujeron a Turing a una depresión que le hizo darle un mordisco a una manzana envenenada con cianuro. Aún hoy hay quién defiende que fue un asesinato y no un suicidio. De cualquier manera, aquel bocado a la manzana, puso fin a una de esas vidas que han mejorado la humanidad, y esa humanidad, paradójicamente, le aniquila. Chapeau...
Steve Jobs, cofundador de Apple y conocedor de esta cínica historia, quiso homenajear a Alan Turing eligiendo una manzana mordida como símbolo del gigante informático Apple, hermoso guiño a la memoria del genio Turing.

Manolo Martínez



martes, junio 26, 2018

La gran belleza del CARPE DIEM


Si escuchas esta pieza musical de La Gran Belleza
mientras lees esto, no te sabrá igual, prueba.


En la película "El Club de los poetas muertos", el profesor que encarna Robin Williams invita a sus alumnos a que hagan que sus vidas sean extraordinarias. La escena es inolvidable. Los colegiales se ponen delante de la vitrina que guarda la imagen de los antiguos estudiantes de aquella academia, y acercan la oreja a la vetusta fotografía mientras el mentor de literatura susurra en sus oídos:

- ...Caaar-pe...Diii-eemmm..., ...caaar-peee...diiii-emmmmm....

Muchos  basan su existencia en un ficticio mañana: mañana dejo de fumar, mañana comienzo la dieta, mañana estudio o mañana cambio mi intención de voto. El hoy, y el aquí-ahora, se nos escurre de las manos como una lagartija, y mientras tú haces piruetas para sujetar esa escurridiza metáfora, los días siguen desfilando con disciplina militar, uno detrás de otro. Los mañanas de ayer son los ayer de hoy, el vértigo.
Buda pensaba que una de las claves de la felicidad consistía en vivir en presente, sin que el ayer ejerciera de ancla, ni el mañana de ansia.
Los abuelos añoran volver y los hijos sueñan con llegar, con lo que tenemos un pasado que ha colgado el cartel de "No hay billetes" y un futuro con otro aviso incómodo, "Reservado el derecho de admisión". Y entre ambos carteles, la lagartija que sigue corriendo por encima de las aguas.
                       
John Lennon dijo que la vida es aquello que nos ocurre cada día, mientras nosotros nos empeñamos en diseñar otra historia distinta.

Y sin embargo, y a pesar de Robin Williams, de Buda, de John Lennon y de la lagartija, nos tiramos a la yugular del primero que nos quita el aparcamiento, o del que nos adelanta al coger el ascensor, o peor aún, no perdonamos a quienes no piensan igual que nosotros, y esto si que es vivir sumergido, hundido en el "Deperdi Diem" ("Pierde el momento").

Carpe Diem no es pulsar el emoticono "Me gusta" a cada instante de nuestra existencia. Carpe Diem es pulsar intro en "Aceptoloquemeocurreaquíyahora", aunque quien resumió todo este galimatías de mejor manera fué Bob Dylan: "Aquel que no se preocupa por vivir, se ocupa de morir". 
Maravilloso Dylan, seguro que hubiese sido un gran domador de lagartijas.
Manolo Martínez

jueves, junio 21, 2018

Las cuatro y diez y el petricor


Por fin llegó el petricor, que así es como se llama ese aroma inconfundible a tierra mojada. Parecía que ya no volverían las hermosísimas tormentas de verano pero, como nada es para siempre, aquí están de nuevo, para acallar a los faltos de fé. Según la mitología griega este olor tan característico que el agua esparce en el aire tras una época sin lluvias, es la esencia que corre por las venas de los dioses, claro, por eso huele tan bien. A ver si Aloha, o Carrefour, consiguen dioses para embotellar su desangrado, y si no, comercializar la sustancia química que, según los científicos es la verdadera causante del perfume en cuestión, la geosmina. Bienvenida seas, vengas de dónde vengas, porque ha sido un placer reencontrarte.

martes, junio 19, 2018

INTERNET NACIO EN NUESTRAS ACERAS



Internet ha existido siempre, puede que su formato fuese distinto, pero su función básica: recolectar, almacenar y difundir información, eso lo hacían ya nuestras abuelas cuando cabalgaban por la noches de verano en sus sillas de enea, que nacían en todas las aceras de nuestros pueblos. No utilizaban teclados, ni ratones, para acceder a la información y navegar por ella. Su labia, y su cháchara, eran los dispositivos, inalámbricos, que le facilitaban el acceso, a cualquier noticia o chisme. Todo lo que respiraba, y pasase, a menos de diez metros de sus solios de enea, debía hacer una paradita, para, “descargarle” las novedades, a las guardianas de las aceras, quienes propiciaban, aquellos encuentros informativos, y confidenciales, con éste santo y seña:

- Buenas noches, fulanito, ¿cómo estás? Oye, ¿y tu padre?, hace tiempo que no lo veo, anda que no hemos jugado nada tu padre y yo…

Captada la presa, se procedía a la extracción de todos los pormenores posibles.
Que si cuántos años tenía, en qué trabajaba, que si se casó, que si tenía niños, que dónde iba ahora…copiar y pegar, copiar y pegar, en su insaciable disco duro. Una vez exprimido el sujeto en cuestión, se le dejaba ir.

- Ea…pues vaya usted con Dios…hasta otro ratito. Buenas noches.

           A partir de ahí, cualquier internauta (vecino, amigo, conocido o desconocido), daba la contraseña de acceso : - Buenas noches, ¿cómo estamos?, y tenían acceso inmediato a todos los informes, mensajes, y datos recopilados. Como aún no existía el cd, nuestras abuelas utilizaban su propio formato, el rumor, muy barato por cierto, porque se podían regrabar cuántas veces se quisiera, y volvía a estrenarse. En cuánto a las herramientas de tratamiento de textos, las tenían todas. Si querían darle importancia a la comunicación que iban a dar, en vez de negrillas, ó subrayado, bajaban la voz hasta el susurro, e introducían el mensaje, con la misma coletilla siempre:

- Mira, no se lo vayas a decir a nadie, por lo que más quieras, te lo digo a ti porque eres tú… no te has enterado de que…

           Normalmente, la mayoría de las veces, la noticia era una barriga (que es como se le llamaba a los embarazos fuera del matrimonio). Entonces, el usuario, ó interlocutor, en vez de pulsar INTRO, para confirmar, exclamaba un: -¡No me digas….anda ya, mujé…¡
          Terminado el proceso, la consulta telemática y eneática, se procedía a la desconexión. Nada de darle cien veces a escape, para abandonar la sesión, símplemente las abuelas se levantaban de su silla, y la arrastraban hasta la cocina, confirmando que estaban fuera de uso con un :
         
 - Me voy pá dentro, que estoy baldá de las piernas.
Manolo  Martínez

Paciencia

"La paciencia es un árbol de raíces amargas, pero sus frutos son muy dulces" 

viernes, junio 15, 2018

EN EL CIELO


¿Han  reparado  ustedes  en  la conversión que  sufrimos  al  viajar  en avión? Es  fulminante. Como  la de San  Pablo al ser  derribado del  caballo. Son  los  segundos  previos al  despegue los  que  desencadenan ese  miedo  paralizante. Toda  nuestra  vida pasa ante nosotros en un momento fugaz. Justo antes del vuelo, una  azafata angelical nos instruye soplando por un  salvavidas,  por  si acaso …y  uno  se pregunta mientras sonríe a la  azafata, ¿y por qué  tanta  cautela, y de  dónde  saca  uno  el aire  para  soplar si aquello se viniera  o viniese abajo?
Se  produce una  ósmosis entre  la aceleración de nuestro  motor  vital y la del  avión. Comienza  una carrera  infernal por  la pista. Ya no  hay  vuelta  atrás, "Alea Iacta Es"
Nuestra lengua empuja el corazón  hacia dentro y es, en esos escasos  segundos  del  despegue, cuando buscamos con disimulo la  mano del compañer@. La  asimos, la apretamos, y le  musitamos un te quiero que ni es te quiero ni ná, es TERROR, que somatizamos en un "apretón" del tubo digestivo del que culpamos al Cola-Cao, ¿qué Cola-Cao?, pero si aún no habías desayunado. Es  entonces  cuando reparamos en que deberíamos haberle ayudado a recoger  la mesa la noche anterior, o que no tendríamos que habernos mosqueado con el compañero de trabajo. Todo son  arrepentimientos, golpes  de pecho y un  “mea  culpa “  interminable.
       
-    ¿Qué  es  eso?  ¡Algo  falla!

Un  ruido  extraño bajo nuestros pies  nos   dispara la  adrenalina.

        - ¡Ufff..., era  el  tren  de aterrizaje, que se había  recogido!             ¡Qué  tontería!

Las   azafatas  van  y  vienen sonriendo más que el presentador de Salud al día. ¿Pero de qué se ríen las muy estúpidas?, si no estamos jugando la vida. Al poco, la  voz  del  piloto nos  anuncia que estamos a no sé cuántos miles  de pies  de altura.
                 A esa distancia no somos nadie. Se nos quitan todas las chulerías. Es  como cuando estamos boquiabiertos en el sillón  del dentista, o como cuando le “ofrecemos” una nalga al ATS, presto a estoquearla. Tanto  estrés, tanta lucha, tanta soberbia, para que en unos minutos, un niñato uniformado con el carné de piloto nos deje “con el culo al aire“.
A 8.0000 metros facemos  propósito de enmienda: 

- Juro por lo más sagrado que voy a cambiar, que no seré tan fijoputa, que donaré sangre, que recogeré la cocina, que pondré el resto de mi vida el rollo de papel higiénico cuando se acabe, juro...lo juro todo...


Quizás  sea  por la cercanía del  Todopoderoso  entre  las nubes, o quizás por  el miedo a que ese sea nuestro postrero viaje. Da igual el quizás, lo único que queremos es acabar.

Las  compañías aéreas y la Iglesia debieran firmar un convenio:


Tras la confesión dominical nada de tres padrenuestros y un avemaría, que regalen en las misas billetes de avión a cualquier lugar de nuestra geografía.
A miles de metros sobre nuestras camas y tabernas, “el pájaro de hierro” recauda más  arrepentimientos y buenos propósitos que todos los  curas  del mundo juntos. Feliz vuelo.
Manolo Martínez

jueves, junio 14, 2018

A MANUELA

Aunque Manuela nunca fue al colegio, porque sus padres no la llevaron,  ella siempre se las apañó para salir adelante. Sumisa donde las haya, jamás rechista ni sale de su casa. Introvertida, hasta rozar lo patológico, no sabe lo que es hablar con un desconocido. Manuela nunca ha pisado una taberna, ni una discoteca, ni siquiera ha ido a votar. Como dirían los machistas, es una hembra de las de antes, una joya. Su carácter reservado, casi huidizo, la hace pasear  en silencio en compañía de doña soledad. Juntas persiguen los últimos rayos de sol  de la tarde. De cuando en cuando, suspenden la  excursión y observan a su alrededor. Supongo que meditan sobre lo observado, y reemprenden su camino.  Es dócil y dulce, no habla por no molestar. Trabajar no ha trabajado nunca. Ella dice que como para comer tiene...y comer, come muy poco. Demasiado poco. Estoy pensando en llevarla al psicólogo. Hay temporadas en la que pasa días enteros sin probar bocado, ¿tendrá anorexia?. El perfil lo da: insegura, dependiente, cohibida...Nunca le he conocido varón a su lado. Su rostro delata su aburrimiento. Ni fuma, ni bebe ...ni siquiera ve la tele. Al menos asiste a clases de Taichi, o eso creo, cuando la veo  andar con esa parsimonia casi de protocolo. Seguro que le hará bien salir de su ostracismo. Aunque, dada su edad, tampoco espero grandes cambios. Ignoro lo que piensa, y eso me apena. Yo querría que se desahogara conmigo. Para eso están los amigos, pero ella masculla y rumia sus problemas. Y calla. Siempre calla. Que mal político sería... o qué bueno, según se mire. Mentir no nos iba a mentir, pongo mi mano en el fuego por ella. Dicen que la sabiduría se refleja más en lo que se silencia, que en lo que se expresa. De ser así, no  existe nadie más erudito que Manuela. Últimamente casi ni me mira. No sé si andará  enfadada porque no la invito al cine. Pero como yo le he dicho... “para lo que hay que ver, mejor nos quedamos en casa...” Su  rostro arrugado y  sus ojillos saltones investigan la vida cada día, sin prisas. Pero tiene tan bien adiestrados los músculos de su cara, que no encontramos ninguna traducción en sus facciones. No se la ve triste, ni alegre. La indiferencia maquilla los pliegues de su piel que denotan los muchos años vividos. Lo mismo le da que España gane al Baloncesto, que el Betis permanezca en segunda. Hay veces que me desespera ese estoicismo de andar por casa, pero me contengo y la dejo en paz, ya quedan pocas tortugas como mi Manuela.
Manolo Martínez

martes, junio 05, 2018

CINCO CENTÍMETROS POR SEGUNDO


Aunque parezca el título de una película porno, nada más lejos de la realidad. Cinco centímetros por segundo es la velocidad a la que caen los pétalos de las flores de los cerezos. Tal es la obsesión por computarlo todo que hasta las más azarosas pautas de la madre naturaleza, son encorsetadas por los maestros del control, los nipones. Sería saludable que calibrásemos todo de una forma más humana, y menos matemática, más romántica y menos digital. Buscar nuestras propias mediciones, demostrando que no necesitamos ningún tic-tac para comprender que los besos imborrables son aquellos que duran una mirada. 
Que un paseo ocupa el mismo tiempo que las veinte caladas que necesita un cigarro para dejar de existir.
Que los enfados no deben invadir ni un segundo de los silencios que suceden a las disputas.
Que ni el paro debiera ser el único okupa de nuestros días, ni el trabajo un ratero que nos hurte la compañía de la gente que queremos. 
Que las mejores conversaciones son las que duran el mismo tiempo que una botella de buen vino compartida. 
Que los sueños son alas si viven lo justo, pero si malviven demasiadas lunas, acaban siendo ancla. Que inclinar la cabeza dure el tiempo necesario para firmar la paz, pero hay que erguirla de inmediato, para recuperar la vertical dignidad. 
Que cocinemos la vida a golpe de puñaditos, pizcas, y mihitas, y no de gramos, centímetros o segundos.
Que las lágrimas sirvan para deshacer los suspiros, sin que nunca superen el largo de las sonrisas. Que una mentira no respire más allá de los labios que la emiten.
Que la vida no sea una sucesión de cumpleaños, ni siquiera de consecuciones: ya tengo el coche, ya tengo la casa, ya tengo el fondo de inversión, ya tengo el segundo coche…así hasta ya no tengo nada. Que la existencia no sea un recuento, sino un aquí estoy, respirando, contigo y con los míos.

domingo, junio 03, 2018

Bajitos y gritones

“ El español es un hombrecillo débil y violento, uno de esos cascarrabias chiquirritines, con los ojos saltones que asestan puñetazos heroicos a las mesas de los cafés y luego comienzan a dar gritos porque se han hecho daño, que agitan los brazos en el vacío, que patalean y que vociferan hasta que se ven sujetados por los brazos y en absoluta imposibilidad de moverse.

Esos hombres chiquitines e irritables que se pasan la vida gritando sin ton ni son, y moviendo los brazos en el vacío. Todos nuestro motines, todos nuestros pronunciamientos, todas nuestras algaradas son una cosa ridícula. Un pueblo serio y fuerte no arma esos escándalos inútiles, en los que se gasta la energía y se pierde la fuerza moral. “ ¡Vamos a hacer! ¡Vamos a acontecer!” ¿ Quién le hace caso al cascarrabias consuetudinario que vocifera, en una indignación continua, desde por la mañana hasta la noche?

Todo el mundo sabe que en el fondo es un pobre hombre y que su cólera es la cólera de la impotencia, de la falta de fuerza y de confianza en sí mismo para tomar una determinación y seguirla serénamente. “

( Esto lo escribió Julio Camba hace más de cien años. Los cereales y las natillas nos han regalado media docena de centímetros, y no a todos, pero díganme, ¿y en la esencia, hemos cambiado en la esencia?)

Manolo Martínez

martes, mayo 29, 2018

El beso

Besar. Yo beso, tú besas, nos besamos. Quizás sea el invento más grande de la humanidad, el beso. Su poder es tan extraordinario que, si no lo das, el deseo de que ocurra, extiende su gobierno desde nuestro espíritu hasta nuestra razón, y cuando esto ocurre, su dictadura es inevitable. Es ahí, en el "nodarlo", justo el momento en que el beso deja de ser el simple roce de dos hocicos, para alcanzar el estatus de advenimiento de lo supremo. El "nobeso" es la víspera del beso, es justo el día antes de reyes, el deseo, la mentira vestida de verdad.
Manolo Martínez

viernes, mayo 25, 2018

EL SUPOSITORIO



















Después de cuarenta años de abreycierras anales e infernales, va y me dice una ATS que los supositorios se ponen al revés, con la puntita mirando al suelo y no al cielo, con el fin de ser absorbido y no proyectado. ¿ A ver quién me restituye a mi los daño moro-anales y quién indemniza mis diez mil ¡ ay...!.
Pues anda que no llevamos supositorios mal metidos los de mi generación , tantos como cosas hechas al revés. Vayan de muestra unos cuantos botones ( o supositorios ) . ¿ A quién de ustedes no le hincharon de Tío Quinito por hacerle ascos a la comida , claro , por aquellos años no se habían inventado todavía las transaminasas , pues alcohol para los infantes ...( Otro supositorio al revés...) . Hace poco recibí el correo de un conocido mío , sobre un artículo de Forges, en el que se especificaba que un padre de 1.979 cobraba 38.000 pesetas , y una vivienda del mismo año rondaba las 500.000 pesetas . Hoy el sueldo se ha incrementado un 750 % , pero es que el menú ha ascendido un 1650 % y las viviendas – agárrense – casi un 3000 % .
Las familias de mi infancia no tenían que hacer imposibles cuentas para adquirir una casa . La familia Monster, los Picapiedras ..., hasta los Ingalls consiguieron su Casa de la Pradera.
Hoy los bancos nos bajan los pantalones , nos ponen sobre sus rodillas y nos meten 50 años de intereses con la puntita del sueldecito para adentro, y la ancha y resbaladiza de las millonarias viviendas, para empujar. Empujan, presionan y nos aprietan las dos nalgas, cerrándolas, como hacían nuestras madres para que nos expulsáramos el supositorio – en este caso, para que no depongamos ni una letra –
Pues como sigan sin darle la vuelta al supositorio , equilibrando sueldos y coste de vivienda , no tardará en llegar el fatídico momento , en que al liberarnos las ancas las manazas de los bancos, les vamos a llenar la cara de impagados diarreicos . Así que ustedes verán ...¿ seguimos poniendo los supositorios al revés ?

Pues relájate, relájate... y ahí llevas otro proyectil resbaladizo: (los precios de las cervecitas con tapas ), y otro supositorio (las comuniones convertidas en bodas), y otro más (el mal hábito de querer vivir como Dios, a pesar de que los sueldos no sean celestiales)

domingo, mayo 20, 2018

PONER UN TENDEDERO

                                                                         Desde la construcción de las pirámides hasta la conquista del espacio, muchas son las gestas que el hombre ha consumado en su vasta historia, pero ninguna congrega, a partes iguales, conocimiento, técnica, estética y amor, como el noble, y glorioso acto, de poner bien un tendedero. Desde la búsqueda del momento meteorológico que propicie la intención secadora, hasta la homogénea disposición de las prendas, atendiendo a su color y composición, pasando por la apropiada elección del espacio exacto, por donde sellar cada vestimenta al alambre, tender la ropa se convierte en un canto a la vida. Hacemos el paseíllo, por el patio o azotea, con la cesta preñada de ropa mojada. Nos paramos, alzamos la vista al cielo, y, tras aplicarle, a los elementos que visualizamos, y sentimos: viento, nubes y sol, toda la información recogida en los dos últimos telediarios, en décimas de segundo, tomamos la decisión irreversible: hoy tiendo, seguro que no llueve. Sin solución de continuidad, posamos el barreño sobre el suelo y nos llenamos las manos, la boca, y los bolsillos, de alfileres, o pinzas de la ropa, y comenzamos unos sincronizados ahorameagacho-ahoramelevanto, en cada uno de los cuales, elegimos prenda, la alzamos a la cuerda, la estiramos y la amordazamos. La norma prescribe que la ropa interior siempre va en la misma tanda, y dentro de ese petit comité, calzoncillos y bragas, se emparejan en el tendedero, se miran, se hacen un guiño, y sonríen; anoche compartieron juerga, tras unos días de huelga. Qué sinvergüenzas. Los calcetines, como las mujeres al baño, nunca van solos, y suelen compartir la mordedura de plástico. Las camisas, colgadas con los cuellos hacia abajo, vomitan el agua con sabor a suavizante, bebida de más. Y seguimos, desenrollando, desdoblando, y tendiendo, a la par que canturreamos la última de Drexler, y miramos, de reojo, la mínima porción que nos va quedando de cuerda plastificada, para distribuir la docena y media de prendas que aún viven en la cesta. Abandonamos la dulzura versada de Drexler, por el heavy metal en forma de tacos: la madre que me parió, la ostia…, ¿y ahora, cómo cuelgo yo todo esto en ese cachito? En un segundo perdemos los papeles, la compostura, y los alfileres se derraman de nuestra boca escupiendo palabrotas. Los jerseys abrazan a los paños de cocina, y las pinzas ya no buscan las costuras, muerden por el medio, caiga donde caiga. El pijama se sube encima de las sábanas, a golpe de misionero, y con la mala leche le plantamos el alfiler en los hue…con lo bonito que estaba quedando, y lo que hace metro y medio menos de cable.

domingo, mayo 13, 2018

LAS EDADES de la FERIA


 La feria, como el verano, como la risa, como cualquier paisaje anímico, va unida al mapa de las edades. Bendita seas tú, entre todas las ferias, la feria de los cinco años. Es la medalla de oro, la de los ojos asombrados, la "más mejó", la que no tiene más preocupaciones "queladeque" la fila de espera de los cacharritos sea cortita. Que es miércoles, cacharritos, que es jueves, cacharritos, que es viernes, cacharritos, que es...¿domingo?, ostia que esto se acaba papá, cacharritos-cacharritos-cacharritos...el último...papá...mamá...el último y  uno más. Qué maravilla.


Los años pasan hasta llegar a la cándida adolescencia, la que "BIBE" la feria como yo escribo "bibe", con la b grande, la b de  baile, la b de beber, la b del primer beso, la b de birlibirloque, la b de Betis "manquepierda".  Manquepierda la niña que les gustaba, manquepierda el dinero que les daba la abuela pa invitá, y hasta manquepierda la bergüenza en cuanto a los 17 años se tomaban un cubata después de media docena de cervezas. La feria era suya, o eso nos creíamos cuando conseguíamos reunir docena y media de años, el más grande capital que jamás volveremos a poseer, la divina juventud.

Y en un despiste, en un pis pas, llega la feria como adultos, la feria como padres. El mundo al revés. Ahora somos nosotros los que ponemos la hora, las fronteras, las pegas, los que olisqueamos como sabuesos si nuestros cachorros han bebido el alcohol que nosotros bebíamos, o fumado los cigarros que nosotros nos fumábamos. Ainssss...la puta y traidora perspectiva. Con la impotencia que nos daba cuando estábamos al otro lado del río, y ahora copiamos y pegamos. Que poca imaginación, que pobreza intelectoferial. Ojipláticos nos ponemos cuando nuestros hijos hacen las mismas cosas que nosotros facíamos.

Al fin y al cabo la noria, pero no la de la plaza arriba que ya cerró, sino la noria de la vida que, a Dios gracias, sigue abierta. Buena Feria.

jueves, mayo 10, 2018

La oveja negra de la ronda norte


La Ronda Norte se ha convertido en una familia. Por allí nos encontramos a padres, abuelos, hijos y nietos. Dependiendo de la hora te encuentras a unos  o a otros, y según a quienes te tropieces, los verás correr, pasear o andar a ritmo de legionario. Pero claro, como cualquier familia, también tiene su oveja negra, bueno, tratándose de una ronda, su raya negra. La encontré el otro día de casualidad, pero seguramente por una causalidad. Y es que yo siempre tuve una especial debilidad por las ovejas negras. Me caen bien, no sé por qué. Puede que sea un aprendido gesto salesiano de solidaridad, o quizás esa hipócrita simpatía hacia las causas perdidas de la que todos alardeamos en la barra de un bar. El caso es que me gusta la gente diferente, atípica, inconformista, que no se deja llevar por la corriente, por la inercia, que no vota símplemente porque les gusta como combinan los colores de su polo con los de una bandera determinada. Me gustan las ovejas negras porque piensan diferente, tienen personalidad, coño.  A las ovejas negras les da igual que la señalen con el dedo inquisidor por su rebeldía, o  por su despeinado peinado, o por llevar la camisa por fuera, pero, ¡hombres de la ronda norte, hombres de bien!, si lo que hay que llevar por dentro son las ideas, esas son las que tienen que tener buen pedigrí, y esas son las que deben estar bien peinadas, y esas son las que deben vestirnos, o mejor aún, desnudarnos delante de todos. Jodeeer..., y todo esto porque me encontré a la oveja negra, bueno perdón, la raya negra de la ronda norte.¿Sabes tú dónde está?. Búscala, busca tu oveja, o tu raya negra, perfumará tus ideas de sensatez. 
Cuando encuentres esta raya negra en la ronda norte, fotografíate con ella y mándamela a mi e-mail: martinezmanolo63@hotmail.com. 
Colgaré todas vuestras fotos en la web de la ronda norte, formaremos un numeroso rebaño de OvEjAsNeGrAs, las mejores.


miércoles, mayo 09, 2018

A LA FERIA CON KARMA



















Una vez al año, por Mayo, se reúne el Sanedrín. Madres y abuelas, en “porcojonescracia”, deciden los hábitos que deberán lucir durante la Feria esos inocentes de dos a tres años. 

En apenas cinco minutos ya hay “fumatta blanca”. No hubo problemas con la oposición del padre y del abuelo. Eran dos contra dos, mayoría absoluta clara.

Cuarenta centímetros de niño de traje corto, y una diminuta niña de faralaes, es como si le diésemos vida a los muñequitos que adornan el televisor de la abuela. En ese microondas que llaman caseta, el sudor baña la cara de una criaturita que acoge en su cuerpo menudo más volantes que el “Virgen Macarena”. El amor de madre le hace vocearle al patriarca:

- Pepe , con la media de manzanilla, pide otra media de APIRETAL, algo le refrescará…
( Todo menos quitarle el traje de flamenca. Con lo graciosa que va…)

En el otro extremo de la caseta, un angelito de dos años, “tira” como puede de un par de botos de Valverde del Camino, de kilo y medio cada uno.

Mientras, de las tres raciones pedidas, tan sólo una llega a la falda de la abuela. El resto han sido engullidas por ese “ente intangible” que devora y no paga , y que habita en todas las casetas.

Unas boquitas naranjas escupen pompitas de jabón, son las dos gambas supervivientes a un naufragio de Mistol, de unos platos recién ¿lavados?

Con lo a gusto que se come en casa. Menos mal que la manzanilla, ese líquido amniótico que nos envuelve durante cuatro días y cinco noches, hace que nos ríamos de tanto despropósito.

Los “trasgos” de la Feria nos llevan en volandas, de caseta en caseta, de cacharrito a cacharrito, de los algodones a los churros, y de los churros a casa.

Así pasamos del miércoles al jueves, y del jueves al viernes. Y al llegar a la jornada del sábado, una voz aguardientosa, cascada y rota, nos hace hablar como Dyango, y rogarle al camarero:

 "Niño..., échale a la Guita una “mihita de zevená"

La mañana dominical , el estómago , fiel a las leyes kármicas , nos devuelve , con intereses incluidos , los malos tratos recibidos. Fatiguitas matutinas,mareos y malestar general…vamos que si no fuese por esa pecatta minuta
de la imposibilidad biológica , diríase que estamos todos preñados hasta los eyes
Pero señores , la Feria es eso . Para cuidarnos ya están los balnearios o la Buchinger , como dice Carmen Sevilla .
Y el domingo , cuando el sol cierra los ojos , y no nos cabe más Feria en el cuerpo, y mientras la parienta habla, habla y habla en el mismo portal de la ya ex_Feria, a nosotros se nos “enciende” la punta del dedo índice, y repetimos obsesívamente:

 Mi caaaaasa, mi caaaaasa, mi caaaaasa...

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