CARPE DIEM



Dentro de veinte años, lamentarás más las cosas que no hiciste, que las que sí hiciste. Así que, suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.


sábado, junio 30, 2018

¿Quién mordió la manzana de Apple?


El día de Nochebuena de 2013, su Graciosa Majestad, Isa segunda de Inglaterra, tuvo el gesto de exculpar al científico y matemático Alan Turing. ¿El delito de Turing? Era homosexual. La monarquía inglesa necesitó 60 años para limpiar el nombre del profesor universitario e insigne investigador, que fue uno de los padres de las primeras computadoras.
¡Qué grande son las monarquías que condenan y condonan en un plis-plas!
Alan Turing fue una mente privilegiada que además de elaborar complicadas teorías matemáticas y de contribuir a engendrar el mundo de los ordenadores, descifró códigos nazis durante la segunda guerra mundial, contribuyendo con dicho trabajo al acortamiento de la contienda, o traducido, ayudó a que se salvaran muchas vidas durante aquella locura.
Pero todos estos logros no fueron tenidos en cuenta por la puritana sociedad inglesa que lo arrestó en 1952 por cometer ese imperdonable delito de tener una tendencia sexual distinta a la que marcaban los cánones de buena conducta, era homosexual. Humillaron a este genio que tuvo que elegir entre la castración y las inyecciones de estrógenos. Indujeron a Turing a una depresión que le hizo darle un mordisco a una manzana envenenada con cianuro. Aún hoy hay quién defiende que fue un asesinato y no un suicidio. De cualquier manera, aquel bocado a la manzana, puso fin a una de esas vidas que han mejorado la humanidad, y esa humanidad, paradójicamente, le aniquila. Chapeau...
Steve Jobs, cofundador de Apple y conocedor de esta cínica historia, quiso homenajear a Alan Turing eligiendo una manzana mordida como símbolo del gigante informático Apple, hermoso guiño a la memoria del genio Turing.

Manolo Martínez



martes, junio 26, 2018

La gran belleza del CARPE DIEM


Si escuchas esta pieza musical de La Gran Belleza
mientras lees esto, no te sabrá igual, prueba.


En la película "El Club de los poetas muertos", el profesor que encarna Robin Williams invita a sus alumnos a que hagan que sus vidas sean extraordinarias. La escena es inolvidable. Los colegiales se ponen delante de la vitrina que guarda la imagen de los antiguos estudiantes de aquella academia, y acercan la oreja a la vetusta fotografía mientras el mentor de literatura susurra en sus oídos:

- ...Caaar-pe...Diii-eemmm..., ...caaar-peee...diiii-emmmmm....

Muchos  basan su existencia en un ficticio mañana: mañana dejo de fumar, mañana comienzo la dieta, mañana estudio o mañana cambio mi intención de voto. El hoy, y el aquí-ahora, se nos escurre de las manos como una lagartija, y mientras tú haces piruetas para sujetar esa escurridiza metáfora, los días siguen desfilando con disciplina militar, uno detrás de otro. Los mañanas de ayer son los ayer de hoy, el vértigo.
Buda pensaba que una de las claves de la felicidad consistía en vivir en presente, sin que el ayer ejerciera de ancla, ni el mañana de ansia.
Los abuelos añoran volver y los hijos sueñan con llegar, con lo que tenemos un pasado que ha colgado el cartel de "No hay billetes" y un futuro con otro aviso incómodo, "Reservado el derecho de admisión". Y entre ambos carteles, la lagartija que sigue corriendo por encima de las aguas.
                       
John Lennon dijo que la vida es aquello que nos ocurre cada día, mientras nosotros nos empeñamos en diseñar otra historia distinta.

Y sin embargo, y a pesar de Robin Williams, de Buda, de John Lennon y de la lagartija, nos tiramos a la yugular del primero que nos quita el aparcamiento, o del que nos adelanta al coger el ascensor, o peor aún, no perdonamos a quienes no piensan igual que nosotros, y esto si que es vivir sumergido, hundido en el "Deperdi Diem" ("Pierde el momento").

Carpe Diem no es pulsar el emoticono "Me gusta" a cada instante de nuestra existencia. Carpe Diem es pulsar intro en "Aceptoloquemeocurreaquíyahora", aunque quien resumió todo este galimatías de mejor manera fué Bob Dylan: "Aquel que no se preocupa por vivir, se ocupa de morir". 
Maravilloso Dylan, seguro que hubiese sido un gran domador de lagartijas.
Manolo Martínez

jueves, junio 21, 2018

Las cuatro y diez y el petricor


Por fin llegó el petricor, que así es como se llama ese aroma inconfundible a tierra mojada. Parecía que ya no volverían las hermosísimas tormentas de verano pero, como nada es para siempre, aquí están de nuevo, para acallar a los faltos de fé. Según la mitología griega este olor tan característico que el agua esparce en el aire tras una época sin lluvias, es la esencia que corre por las venas de los dioses, claro, por eso huele tan bien. A ver si Aloha, o Carrefour, consiguen dioses para embotellar su desangrado, y si no, comercializar la sustancia química que, según los científicos es la verdadera causante del perfume en cuestión, la geosmina. Bienvenida seas, vengas de dónde vengas, porque ha sido un placer reencontrarte.

martes, junio 19, 2018

INTERNET NACIO EN NUESTRAS ACERAS



Internet ha existido siempre, puede que su formato fuese distinto, pero su función básica: recolectar, almacenar y difundir información, eso lo hacían ya nuestras abuelas cuando cabalgaban por la noches de verano en sus sillas de enea, que nacían en todas las aceras de nuestros pueblos. No utilizaban teclados, ni ratones, para acceder a la información y navegar por ella. Su labia, y su cháchara, eran los dispositivos, inalámbricos, que le facilitaban el acceso, a cualquier noticia o chisme. Todo lo que respiraba, y pasase, a menos de diez metros de sus solios de enea, debía hacer una paradita, para, “descargarle” las novedades, a las guardianas de las aceras, quienes propiciaban, aquellos encuentros informativos, y confidenciales, con éste santo y seña:

- Buenas noches, fulanito, ¿cómo estás? Oye, ¿y tu padre?, hace tiempo que no lo veo, anda que no hemos jugado nada tu padre y yo…

Captada la presa, se procedía a la extracción de todos los pormenores posibles.
Que si cuántos años tenía, en qué trabajaba, que si se casó, que si tenía niños, que dónde iba ahora…copiar y pegar, copiar y pegar, en su insaciable disco duro. Una vez exprimido el sujeto en cuestión, se le dejaba ir.

- Ea…pues vaya usted con Dios…hasta otro ratito. Buenas noches.

           A partir de ahí, cualquier internauta (vecino, amigo, conocido o desconocido), daba la contraseña de acceso : - Buenas noches, ¿cómo estamos?, y tenían acceso inmediato a todos los informes, mensajes, y datos recopilados. Como aún no existía el cd, nuestras abuelas utilizaban su propio formato, el rumor, muy barato por cierto, porque se podían regrabar cuántas veces se quisiera, y volvía a estrenarse. En cuánto a las herramientas de tratamiento de textos, las tenían todas. Si querían darle importancia a la comunicación que iban a dar, en vez de negrillas, ó subrayado, bajaban la voz hasta el susurro, e introducían el mensaje, con la misma coletilla siempre:

- Mira, no se lo vayas a decir a nadie, por lo que más quieras, te lo digo a ti porque eres tú… no te has enterado de que…

           Normalmente, la mayoría de las veces, la noticia era una barriga (que es como se le llamaba a los embarazos fuera del matrimonio). Entonces, el usuario, ó interlocutor, en vez de pulsar INTRO, para confirmar, exclamaba un: -¡No me digas….anda ya, mujé…¡
          Terminado el proceso, la consulta telemática y eneática, se procedía a la desconexión. Nada de darle cien veces a escape, para abandonar la sesión, símplemente las abuelas se levantaban de su silla, y la arrastraban hasta la cocina, confirmando que estaban fuera de uso con un :
         
 - Me voy pá dentro, que estoy baldá de las piernas.
Manolo  Martínez

Paciencia

"La paciencia es un árbol de raíces amargas, pero sus frutos son muy dulces" 

viernes, junio 15, 2018

EN EL CIELO


¿Han  reparado  ustedes  en  la conversión que  sufrimos  al  viajar  en avión? Es  fulminante. Como  la de San  Pablo al ser  derribado del  caballo. Son  los  segundos  previos al  despegue los  que  desencadenan ese  miedo  paralizante. Toda  nuestra  vida pasa ante nosotros en un momento fugaz. Justo antes del vuelo, una  azafata angelical nos instruye soplando por un  salvavidas,  por  si acaso …y  uno  se pregunta mientras sonríe a la  azafata, ¿y por qué  tanta  cautela, y de  dónde  saca  uno  el aire  para  soplar si aquello se viniera  o viniese abajo?
Se  produce una  ósmosis entre  la aceleración de nuestro  motor  vital y la del  avión. Comienza  una carrera  infernal por  la pista. Ya no  hay  vuelta  atrás, "Alea Iacta Es"
Nuestra lengua empuja el corazón  hacia dentro y es, en esos escasos  segundos  del  despegue, cuando buscamos con disimulo la  mano del compañer@. La  asimos, la apretamos, y le  musitamos un te quiero que ni es te quiero ni ná, es TERROR, que somatizamos en un "apretón" del tubo digestivo del que culpamos al Cola-Cao, ¿qué Cola-Cao?, pero si aún no habías desayunado. Es  entonces  cuando reparamos en que deberíamos haberle ayudado a recoger  la mesa la noche anterior, o que no tendríamos que habernos mosqueado con el compañero de trabajo. Todo son  arrepentimientos, golpes  de pecho y un  “mea  culpa “  interminable.
       
-    ¿Qué  es  eso?  ¡Algo  falla!

Un  ruido  extraño bajo nuestros pies  nos   dispara la  adrenalina.

        - ¡Ufff..., era  el  tren  de aterrizaje, que se había  recogido!             ¡Qué  tontería!

Las   azafatas  van  y  vienen sonriendo más que el presentador de Salud al día. ¿Pero de qué se ríen las muy estúpidas?, si no estamos jugando la vida. Al poco, la  voz  del  piloto nos  anuncia que estamos a no sé cuántos miles  de pies  de altura.
                 A esa distancia no somos nadie. Se nos quitan todas las chulerías. Es  como cuando estamos boquiabiertos en el sillón  del dentista, o como cuando le “ofrecemos” una nalga al ATS, presto a estoquearla. Tanto  estrés, tanta lucha, tanta soberbia, para que en unos minutos, un niñato uniformado con el carné de piloto nos deje “con el culo al aire“.
A 8.0000 metros facemos  propósito de enmienda: 

- Juro por lo más sagrado que voy a cambiar, que no seré tan fijoputa, que donaré sangre, que recogeré la cocina, que pondré el resto de mi vida el rollo de papel higiénico cuando se acabe, juro...lo juro todo...


Quizás  sea  por la cercanía del  Todopoderoso  entre  las nubes, o quizás por  el miedo a que ese sea nuestro postrero viaje. Da igual el quizás, lo único que queremos es acabar.

Las  compañías aéreas y la Iglesia debieran firmar un convenio:


Tras la confesión dominical nada de tres padrenuestros y un avemaría, que regalen en las misas billetes de avión a cualquier lugar de nuestra geografía.
A miles de metros sobre nuestras camas y tabernas, “el pájaro de hierro” recauda más  arrepentimientos y buenos propósitos que todos los  curas  del mundo juntos. Feliz vuelo.
Manolo Martínez

jueves, junio 14, 2018

A MANUELA

Aunque Manuela nunca fue al colegio, porque sus padres no la llevaron,  ella siempre se las apañó para salir adelante. Sumisa donde las haya, jamás rechista ni sale de su casa. Introvertida, hasta rozar lo patológico, no sabe lo que es hablar con un desconocido. Manuela nunca ha pisado una taberna, ni una discoteca, ni siquiera ha ido a votar. Como dirían los machistas, es una hembra de las de antes, una joya. Su carácter reservado, casi huidizo, la hace pasear  en silencio en compañía de doña soledad. Juntas persiguen los últimos rayos de sol  de la tarde. De cuando en cuando, suspenden la  excursión y observan a su alrededor. Supongo que meditan sobre lo observado, y reemprenden su camino.  Es dócil y dulce, no habla por no molestar. Trabajar no ha trabajado nunca. Ella dice que como para comer tiene...y comer, come muy poco. Demasiado poco. Estoy pensando en llevarla al psicólogo. Hay temporadas en la que pasa días enteros sin probar bocado, ¿tendrá anorexia?. El perfil lo da: insegura, dependiente, cohibida...Nunca le he conocido varón a su lado. Su rostro delata su aburrimiento. Ni fuma, ni bebe ...ni siquiera ve la tele. Al menos asiste a clases de Taichi, o eso creo, cuando la veo  andar con esa parsimonia casi de protocolo. Seguro que le hará bien salir de su ostracismo. Aunque, dada su edad, tampoco espero grandes cambios. Ignoro lo que piensa, y eso me apena. Yo querría que se desahogara conmigo. Para eso están los amigos, pero ella masculla y rumia sus problemas. Y calla. Siempre calla. Que mal político sería... o qué bueno, según se mire. Mentir no nos iba a mentir, pongo mi mano en el fuego por ella. Dicen que la sabiduría se refleja más en lo que se silencia, que en lo que se expresa. De ser así, no  existe nadie más erudito que Manuela. Últimamente casi ni me mira. No sé si andará  enfadada porque no la invito al cine. Pero como yo le he dicho... “para lo que hay que ver, mejor nos quedamos en casa...” Su  rostro arrugado y  sus ojillos saltones investigan la vida cada día, sin prisas. Pero tiene tan bien adiestrados los músculos de su cara, que no encontramos ninguna traducción en sus facciones. No se la ve triste, ni alegre. La indiferencia maquilla los pliegues de su piel que denotan los muchos años vividos. Lo mismo le da que España gane al Baloncesto, que el Betis permanezca en segunda. Hay veces que me desespera ese estoicismo de andar por casa, pero me contengo y la dejo en paz, ya quedan pocas tortugas como mi Manuela.
Manolo Martínez

martes, junio 05, 2018

CINCO CENTÍMETROS POR SEGUNDO


Aunque parezca el título de una película porno, nada más lejos de la realidad. Cinco centímetros por segundo es la velocidad a la que caen los pétalos de las flores de los cerezos. Tal es la obsesión por computarlo todo que hasta las más azarosas pautas de la madre naturaleza, son encorsetadas por los maestros del control, los nipones. Sería saludable que calibrásemos todo de una forma más humana, y menos matemática, más romántica y menos digital. Buscar nuestras propias mediciones, demostrando que no necesitamos ningún tic-tac para comprender que los besos imborrables son aquellos que duran una mirada. 
Que un paseo ocupa el mismo tiempo que las veinte caladas que necesita un cigarro para dejar de existir.
Que los enfados no deben invadir ni un segundo de los silencios que suceden a las disputas.
Que ni el paro debiera ser el único okupa de nuestros días, ni el trabajo un ratero que nos hurte la compañía de la gente que queremos. 
Que las mejores conversaciones son las que duran el mismo tiempo que una botella de buen vino compartida. 
Que los sueños son alas si viven lo justo, pero si malviven demasiadas lunas, acaban siendo ancla. Que inclinar la cabeza dure el tiempo necesario para firmar la paz, pero hay que erguirla de inmediato, para recuperar la vertical dignidad. 
Que cocinemos la vida a golpe de puñaditos, pizcas, y mihitas, y no de gramos, centímetros o segundos.
Que las lágrimas sirvan para deshacer los suspiros, sin que nunca superen el largo de las sonrisas. Que una mentira no respire más allá de los labios que la emiten.
Que la vida no sea una sucesión de cumpleaños, ni siquiera de consecuciones: ya tengo el coche, ya tengo la casa, ya tengo el fondo de inversión, ya tengo el segundo coche…así hasta ya no tengo nada. Que la existencia no sea un recuento, sino un aquí estoy, respirando, contigo y con los míos.

domingo, junio 03, 2018

Bajitos y gritones

“ El español es un hombrecillo débil y violento, uno de esos cascarrabias chiquirritines, con los ojos saltones que asestan puñetazos heroicos a las mesas de los cafés y luego comienzan a dar gritos porque se han hecho daño, que agitan los brazos en el vacío, que patalean y que vociferan hasta que se ven sujetados por los brazos y en absoluta imposibilidad de moverse.

Esos hombres chiquitines e irritables que se pasan la vida gritando sin ton ni son, y moviendo los brazos en el vacío. Todos nuestro motines, todos nuestros pronunciamientos, todas nuestras algaradas son una cosa ridícula. Un pueblo serio y fuerte no arma esos escándalos inútiles, en los que se gasta la energía y se pierde la fuerza moral. “ ¡Vamos a hacer! ¡Vamos a acontecer!” ¿ Quién le hace caso al cascarrabias consuetudinario que vocifera, en una indignación continua, desde por la mañana hasta la noche?

Todo el mundo sabe que en el fondo es un pobre hombre y que su cólera es la cólera de la impotencia, de la falta de fuerza y de confianza en sí mismo para tomar una determinación y seguirla serénamente. “

( Esto lo escribió Julio Camba hace más de cien años. Los cereales y las natillas nos han regalado media docena de centímetros, y no a todos, pero díganme, ¿y en la esencia, hemos cambiado en la esencia?)

Manolo Martínez

martes, mayo 29, 2018

El beso

Besar. Yo beso, tú besas, nos besamos. Quizás sea el invento más grande de la humanidad, el beso. Su poder es tan extraordinario que, si no lo das, el deseo de que ocurra, extiende su gobierno desde nuestro espíritu hasta nuestra razón, y cuando esto ocurre, su dictadura es inevitable. Es ahí, en el "nodarlo", justo el momento en que el beso deja de ser el simple roce de dos hocicos, para alcanzar el estatus de advenimiento de lo supremo. El "nobeso" es la víspera del beso, es justo el día antes de reyes, el deseo, la mentira vestida de verdad.
Manolo Martínez

viernes, mayo 25, 2018

EL SUPOSITORIO



















Después de cuarenta años de abreycierras anales e infernales, va y me dice una ATS que los supositorios se ponen al revés, con la puntita mirando al suelo y no al cielo, con el fin de ser absorbido y no proyectado. ¿ A ver quién me restituye a mi los daño moro-anales y quién indemniza mis diez mil ¡ ay...!.
Pues anda que no llevamos supositorios mal metidos los de mi generación , tantos como cosas hechas al revés. Vayan de muestra unos cuantos botones ( o supositorios ) . ¿ A quién de ustedes no le hincharon de Tío Quinito por hacerle ascos a la comida , claro , por aquellos años no se habían inventado todavía las transaminasas , pues alcohol para los infantes ...( Otro supositorio al revés...) . Hace poco recibí el correo de un conocido mío , sobre un artículo de Forges, en el que se especificaba que un padre de 1.979 cobraba 38.000 pesetas , y una vivienda del mismo año rondaba las 500.000 pesetas . Hoy el sueldo se ha incrementado un 750 % , pero es que el menú ha ascendido un 1650 % y las viviendas – agárrense – casi un 3000 % .
Las familias de mi infancia no tenían que hacer imposibles cuentas para adquirir una casa . La familia Monster, los Picapiedras ..., hasta los Ingalls consiguieron su Casa de la Pradera.
Hoy los bancos nos bajan los pantalones , nos ponen sobre sus rodillas y nos meten 50 años de intereses con la puntita del sueldecito para adentro, y la ancha y resbaladiza de las millonarias viviendas, para empujar. Empujan, presionan y nos aprietan las dos nalgas, cerrándolas, como hacían nuestras madres para que nos expulsáramos el supositorio – en este caso, para que no depongamos ni una letra –
Pues como sigan sin darle la vuelta al supositorio , equilibrando sueldos y coste de vivienda , no tardará en llegar el fatídico momento , en que al liberarnos las ancas las manazas de los bancos, les vamos a llenar la cara de impagados diarreicos . Así que ustedes verán ...¿ seguimos poniendo los supositorios al revés ?

Pues relájate, relájate... y ahí llevas otro proyectil resbaladizo: (los precios de las cervecitas con tapas ), y otro supositorio (las comuniones convertidas en bodas), y otro más (el mal hábito de querer vivir como Dios, a pesar de que los sueldos no sean celestiales)

domingo, mayo 20, 2018

PONER UN TENDEDERO

                                                                         Desde la construcción de las pirámides hasta la conquista del espacio, muchas son las gestas que el hombre ha consumado en su vasta historia, pero ninguna congrega, a partes iguales, conocimiento, técnica, estética y amor, como el noble, y glorioso acto, de poner bien un tendedero. Desde la búsqueda del momento meteorológico que propicie la intención secadora, hasta la homogénea disposición de las prendas, atendiendo a su color y composición, pasando por la apropiada elección del espacio exacto, por donde sellar cada vestimenta al alambre, tender la ropa se convierte en un canto a la vida. Hacemos el paseíllo, por el patio o azotea, con la cesta preñada de ropa mojada. Nos paramos, alzamos la vista al cielo, y, tras aplicarle, a los elementos que visualizamos, y sentimos: viento, nubes y sol, toda la información recogida en los dos últimos telediarios, en décimas de segundo, tomamos la decisión irreversible: hoy tiendo, seguro que no llueve. Sin solución de continuidad, posamos el barreño sobre el suelo y nos llenamos las manos, la boca, y los bolsillos, de alfileres, o pinzas de la ropa, y comenzamos unos sincronizados ahorameagacho-ahoramelevanto, en cada uno de los cuales, elegimos prenda, la alzamos a la cuerda, la estiramos y la amordazamos. La norma prescribe que la ropa interior siempre va en la misma tanda, y dentro de ese petit comité, calzoncillos y bragas, se emparejan en el tendedero, se miran, se hacen un guiño, y sonríen; anoche compartieron juerga, tras unos días de huelga. Qué sinvergüenzas. Los calcetines, como las mujeres al baño, nunca van solos, y suelen compartir la mordedura de plástico. Las camisas, colgadas con los cuellos hacia abajo, vomitan el agua con sabor a suavizante, bebida de más. Y seguimos, desenrollando, desdoblando, y tendiendo, a la par que canturreamos la última de Drexler, y miramos, de reojo, la mínima porción que nos va quedando de cuerda plastificada, para distribuir la docena y media de prendas que aún viven en la cesta. Abandonamos la dulzura versada de Drexler, por el heavy metal en forma de tacos: la madre que me parió, la ostia…, ¿y ahora, cómo cuelgo yo todo esto en ese cachito? En un segundo perdemos los papeles, la compostura, y los alfileres se derraman de nuestra boca escupiendo palabrotas. Los jerseys abrazan a los paños de cocina, y las pinzas ya no buscan las costuras, muerden por el medio, caiga donde caiga. El pijama se sube encima de las sábanas, a golpe de misionero, y con la mala leche le plantamos el alfiler en los hue…con lo bonito que estaba quedando, y lo que hace metro y medio menos de cable.

domingo, mayo 13, 2018

LAS EDADES de la FERIA


 La feria, como el verano, como la risa, como cualquier paisaje anímico, va unida al mapa de las edades. Bendita seas tú, entre todas las ferias, la feria de los cinco años. Es la medalla de oro, la de los ojos asombrados, la "más mejó", la que no tiene más preocupaciones "queladeque" la fila de espera de los cacharritos sea cortita. Que es miércoles, cacharritos, que es jueves, cacharritos, que es viernes, cacharritos, que es...¿domingo?, ostia que esto se acaba papá, cacharritos-cacharritos-cacharritos...el último...papá...mamá...el último y  uno más. Qué maravilla.


Los años pasan hasta llegar a la cándida adolescencia, la que "BIBE" la feria como yo escribo "bibe", con la b grande, la b de  baile, la b de beber, la b del primer beso, la b de birlibirloque, la b de Betis "manquepierda".  Manquepierda la niña que les gustaba, manquepierda el dinero que les daba la abuela pa invitá, y hasta manquepierda la bergüenza en cuanto a los 17 años se tomaban un cubata después de media docena de cervezas. La feria era suya, o eso nos creíamos cuando conseguíamos reunir docena y media de años, el más grande capital que jamás volveremos a poseer, la divina juventud.

Y en un despiste, en un pis pas, llega la feria como adultos, la feria como padres. El mundo al revés. Ahora somos nosotros los que ponemos la hora, las fronteras, las pegas, los que olisqueamos como sabuesos si nuestros cachorros han bebido el alcohol que nosotros bebíamos, o fumado los cigarros que nosotros nos fumábamos. Ainssss...la puta y traidora perspectiva. Con la impotencia que nos daba cuando estábamos al otro lado del río, y ahora copiamos y pegamos. Que poca imaginación, que pobreza intelectoferial. Ojipláticos nos ponemos cuando nuestros hijos hacen las mismas cosas que nosotros facíamos.

Al fin y al cabo la noria, pero no la de la plaza arriba que ya cerró, sino la noria de la vida que, a Dios gracias, sigue abierta. Buena Feria.

jueves, mayo 10, 2018

La oveja negra de la ronda norte


La Ronda Norte se ha convertido en una familia. Por allí nos encontramos a padres, abuelos, hijos y nietos. Dependiendo de la hora te encuentras a unos  o a otros, y según a quienes te tropieces, los verás correr, pasear o andar a ritmo de legionario. Pero claro, como cualquier familia, también tiene su oveja negra, bueno, tratándose de una ronda, su raya negra. La encontré el otro día de casualidad, pero seguramente por una causalidad. Y es que yo siempre tuve una especial debilidad por las ovejas negras. Me caen bien, no sé por qué. Puede que sea un aprendido gesto salesiano de solidaridad, o quizás esa hipócrita simpatía hacia las causas perdidas de la que todos alardeamos en la barra de un bar. El caso es que me gusta la gente diferente, atípica, inconformista, que no se deja llevar por la corriente, por la inercia, que no vota símplemente porque les gusta como combinan los colores de su polo con los de una bandera determinada. Me gustan las ovejas negras porque piensan diferente, tienen personalidad, coño.  A las ovejas negras les da igual que la señalen con el dedo inquisidor por su rebeldía, o  por su despeinado peinado, o por llevar la camisa por fuera, pero, ¡hombres de la ronda norte, hombres de bien!, si lo que hay que llevar por dentro son las ideas, esas son las que tienen que tener buen pedigrí, y esas son las que deben estar bien peinadas, y esas son las que deben vestirnos, o mejor aún, desnudarnos delante de todos. Jodeeer..., y todo esto porque me encontré a la oveja negra, bueno perdón, la raya negra de la ronda norte.¿Sabes tú dónde está?. Búscala, busca tu oveja, o tu raya negra, perfumará tus ideas de sensatez. 
Cuando encuentres esta raya negra en la ronda norte, fotografíate con ella y mándamela a mi e-mail: martinezmanolo63@hotmail.com. 
Colgaré todas vuestras fotos en la web de la ronda norte, formaremos un numeroso rebaño de OvEjAsNeGrAs, las mejores.


miércoles, mayo 09, 2018

A LA FERIA CON KARMA



















Una vez al año, por Mayo, se reúne el Sanedrín. Madres y abuelas, en “porcojonescracia”, deciden los hábitos que deberán lucir durante la Feria esos inocentes de dos a tres años. 

En apenas cinco minutos ya hay “fumatta blanca”. No hubo problemas con la oposición del padre y del abuelo. Eran dos contra dos, mayoría absoluta clara.

Cuarenta centímetros de niño de traje corto, y una diminuta niña de faralaes, es como si le diésemos vida a los muñequitos que adornan el televisor de la abuela. En ese microondas que llaman caseta, el sudor baña la cara de una criaturita que acoge en su cuerpo menudo más volantes que el “Virgen Macarena”. El amor de madre le hace vocearle al patriarca:

- Pepe , con la media de manzanilla, pide otra media de APIRETAL, algo le refrescará…
( Todo menos quitarle el traje de flamenca. Con lo graciosa que va…)

En el otro extremo de la caseta, un angelito de dos años, “tira” como puede de un par de botos de Valverde del Camino, de kilo y medio cada uno.

Mientras, de las tres raciones pedidas, tan sólo una llega a la falda de la abuela. El resto han sido engullidas por ese “ente intangible” que devora y no paga , y que habita en todas las casetas.

Unas boquitas naranjas escupen pompitas de jabón, son las dos gambas supervivientes a un naufragio de Mistol, de unos platos recién ¿lavados?

Con lo a gusto que se come en casa. Menos mal que la manzanilla, ese líquido amniótico que nos envuelve durante cuatro días y cinco noches, hace que nos ríamos de tanto despropósito.

Los “trasgos” de la Feria nos llevan en volandas, de caseta en caseta, de cacharrito a cacharrito, de los algodones a los churros, y de los churros a casa.

Así pasamos del miércoles al jueves, y del jueves al viernes. Y al llegar a la jornada del sábado, una voz aguardientosa, cascada y rota, nos hace hablar como Dyango, y rogarle al camarero:

 "Niño..., échale a la Guita una “mihita de zevená"

La mañana dominical , el estómago , fiel a las leyes kármicas , nos devuelve , con intereses incluidos , los malos tratos recibidos. Fatiguitas matutinas,mareos y malestar general…vamos que si no fuese por esa pecatta minuta
de la imposibilidad biológica , diríase que estamos todos preñados hasta los eyes
Pero señores , la Feria es eso . Para cuidarnos ya están los balnearios o la Buchinger , como dice Carmen Sevilla .
Y el domingo , cuando el sol cierra los ojos , y no nos cabe más Feria en el cuerpo, y mientras la parienta habla, habla y habla en el mismo portal de la ya ex_Feria, a nosotros se nos “enciende” la punta del dedo índice, y repetimos obsesívamente:

 Mi caaaaasa, mi caaaaasa, mi caaaaasa...

viernes, mayo 04, 2018

El Titanic en una repisa


Colgar el Titanic en una repisa no es cualquier cosa, pero como muchos imposibles, también este es posible. A los niños se les da bien resolver utopías, es más, creo que es su oficio hasta que luego lo cambian por esa estupidez que les inculcamos los padres de aprender a ganar dinero. Colgar el Titanic de una repisa es decir "yo puedo hacer lo que me proponga, ¿te enteras?". Colgar el Titanic de una repisa es mucho más difícil que estudiar, obedecer, empatizar, quererse a uno mismo..., dónde va a parar...colgar el Titanic de una repisa sólo lo hacen los valientes, los rebeldes, la gente que de verdad cambiará el mundo. Pero es el amor el único que posee las gafas de la verdad, ahora lo entiendo. 
Sólo había que ponerse esas gafas.



Eto...eto...eto .se acabó..."COMER, BEBER Y HABLAR", hasta septiembre


El buen tiempo me ha invitado a finalizar esta segunda temporada de tertulias. Ahora las calles y terrazas son mejor reclamo para nuestros ratos libres. Quiero daros las gracias a todos los que habéis hecho posible las 11 tertulias que hemos celebrado en el Molino de la Romera. Gracias a los 25 ponentes que han dirigido los coloquios, y a los 250 tertulianos que habéis llenado las noches de opiniones y sugerencias. No ha habido ni una sola tertulia a la que no se haya incorporado algún o algunos nuevos tertulianos, señal de que están vivas nuestras reuniones. El aporte de savia nueva da variedad, novedad, distintos puntos de vista a todo lo que allí tratamos. Y eso es lo que he pretendido siempre, que todo el mundo tenga cabida, y voz. Volveremos en septiembre con un buen puñado de nuevos contenidos,  ponentes, y de seguro nuevos tertulianos.
Tanto la página de Facebook “Comer, beber y hablar”, como el grupo de wassap, estarán abiertos y activos todo el tiempo, para que podáis, podamos, entrar en ellos y preguntar o sugerir cambios en el formato, en el planteamiento, en las temáticas,  o cualquier cuestión mejorable relacionada con éstas vuestras tertulias. Gracias a todos, que tengáis un verano espectacular y que os toque la lotería. Un abrazo.

¡¡¡¡ HASTA  SEPTIEMBRE!!!!

viernes, marzo 16, 2018

(E) LECCIONES VITALES



A estas alturas de la vida uno empieza a tener claras algunas cosas: Una, que cada vez son menos las cosas que se tienen claras. Otra, que esas pocas cosas, están no claras, sino clarísimas.

Mi padre, como hombre bueno que siempre fue, me enseñó a perdonar. La vida, como vida que es, me adiestró en mandar a la mierda”. Yo, unas veces le hago caso a mi padre, y otras obedezco a la vida. Cuando acato la lección de mi padre la paz me inunda. Amig@, pero cuando me rindo a la escuela de la vida, siento un subidón que para qué les voy a contar.
Las dos opciones son válidas para sobrevivir. La cuestión es cuando proceder de una forma o actuar de la otra.

Mierda es el resultado del proceso digestivo, y se refiere a los deshechos fecales de un organismo vivo, normalmente expulsados del cuerpo por el ano.

Coño, más claro...ya sé con quienes transigir y hacerle caso a mi padre, y con quienes hacer "la digestión"...qué alivio.

jueves, marzo 15, 2018

Juan Ignacio Caballos sentó cátedra en "Comer, beber y hablar"


"Comer, beber y hablar" ha tenido la suerte de contar con la presencia de Juan Ignacio Caballos Gutiérrez, doctor en Medicina que dirige desde hace muchos dos centros de acupuntura de reconocido prestigio.                                       




A pesar de que una noche lluviosa y desapacible nos puso una zancadilla a los tertulianos, el poder de convocatoria de Juan Ignacio le ganó el pulso, reuniendo a un generoso número de personas alrededor de una mesa en el acogedor Molino de la Romera. Fueron muchas las caras nuevas que compartieron tertulia, lo que se convierte en el mejor termómetro para delatarnos que "Comer, beber y hablar" respira, está viva.

A lo largo de más de una hora, Juan Ignacio hizo un recorrido por el mundo de la Acupuntura, desde sus orígenes hasta la actual aceptación por el mundo Occidental primero, y el sistema sanitario después. Su amplio bagaje como médico-acupuntor le da autoridad  y sobrada credibilidad para sembrar su discurso de evidencias, de resultados, de pacientes que vuelven a confiar en él, tras más de treinta años al servicio de la Medicina.
Escuchar hablar a Juan Ignacio es un lujo, porque su oratoria es tan instructiva como amena. Anoche sembró la tertulia de sentido común, de testimonios que refrendaban la acupuntura como una opción más que válida para el tratamiento de múltiples dolencias: cefaleas, insomnio, depresión, obesidad, estrés, lumbalgias...

Además, Juan Ignacio tiene la habilidad de propiciar la tertulia. A pesar de su generoso verbo, te escucha, te invita a la reflexión, a la pregunta, a la conversación. Hubiera sido, tras su voz radiofónica un gran profesional de la comunicación.




Ayer bautizamos como tertulianos al doctor Juan Calvo y su esposa, Maria de Gracia Guisado, así como a Juan José Alarcón, Carlos, Isabel Ortiz, Vicente Muela, María de Gracia Carrera, María de los Ángeles, Mari Carmen...en fin, un buen puñado de nuevos tertulianos que enriquecieron nuestra charla.


La próxima tertulia será la número 14, y no ha habido ni una sola en la que no haya habido nuevas caras, personas que se han acercado por primera vez al Molino de la Romera para compartir nuestra tertulia. Es un dato a tener en cuenta, puesto que considero indispensable que actividades de este tipo se nutran de dos caudales fijos. Uno, una base mínima de personas fijas que repiten tertulia tras tertulia, y dos, la irreemplazable sabia nueva que entra con sugerencias novedosas, con opiniones distintas, con ganas de renovar los temas tratados y las perspectivas con que los afrontamos. Gracias a los unos y a los otros, y a Juan Ignacio Caballos, lo dicho, un honor para nuestra tertulia, a la que esperamos no tarde en volver.













miércoles, febrero 14, 2018

San Valentín, Virgilio y Julio Iglesias


Dicen los románticos, esa gente desfasada y rara, que "Omnia vincit amor", o dicho en cristiano, que el amor todo lo vence. Psss...bueno..pues vale....si lo dice Virgilio.
¿Y qué coño sabía Virgilio?, si nació antes que Cristo. Si no conocía el baile lento, ni  tenía discos de Jose Luís Perales. Pero si se le fue la vida componiendo poemitas, si ni siquiera escuchó una canción de Julio Iglesias...¿se puede saber de amor sin escuchar a Julio Iglesias? ¿Habló Virgilio con Isabel Preysler, de su amor puro por el octogenario MarioVargas? Mira Virgilio...dónde quieras que estés...la forzada estabilidad de este árbol del parque San Francisco en Oviedo, es la imagen de tu "omnia vincit amor", o puede que no. Hay que tener en cuenta que Virgilio era un tío cultivado. algo sabría...digo yo...a lo mejor lo que no es verdad es lo de la Preyler y el prostático escribiente. A lo mejor esas piedras aguantando la torcedura son la prueba de que el amor busca lo que haga falta para sobrevivir. A lo mejor, el colgado de Julio Iglesias, o el pena de Jose Luís Perales ni siquiera saben quien era Virgilio...ojú...qué lío...mejor tomarse una cerveza bien fría.

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